lunes, 30 de abril de 2012

Wallace Stevens: Gray Room


Aunque te sientes en una habitación que es gris,
excepto por el brillo plateado

del papel de arroz,
y juguetees

con tu pálido vestido blanco;
O levantes una de las cuentas verdes
de tu collar,
para dejarla caer;
O contemples tu abanico verde

dibujado con las ramas rojas de un sauce rojo;
O, con un dedo, muevas la hoja en el cuenco—
La hoja que ha caído de las ramas de la forsythia junto a ti...
¿Qué es todo esto?
Yo sé cómo late furiosamente tu corazón.



Although you sit in a room that is gray,
Except for the silver
Of the straw-paper,
And pick
At your pale white gown;
Or lift one of the green beads
Of your necklace,
To let it fall;
Or gaze at your green fan
Printed with the red branches of a red willow;
Or, with one finger,
Move the leaf in the bowl—
The leaf that has fallen from the branches of the forsythia
Beside you...
What is all this?
I know how furiously your heart is beating.

miércoles, 25 de abril de 2012

Secuestro emocional


Seguramente conoceréis alguna persona de ésas que tienen una personalidad arrolladora. Un buen test para comprobar a quiénes me refiero es valorar la diferencia que hay en una reunión cuando están presentes y cuando faltan: en el primer caso existe una tensión, una sensación de inquietud que se convierte en relax el día en que no están. Normalmente este tipo de seres caen más bien gordos al personal; yo personalmente pienso en varios de ellos que son mayormente unos cabrones, pero sin embargo se les perdona y hasta se les aplaude cualquier desbarre, cualquier gilipollez que si hubiera cometido otro sería objeto de mofa o de desprecio. Estos sujetos se suelen caracterizar por ser muy "generosos", y lo demuestran ofreciéndose solícitos para realizar cualquier tipo de favor a sus "amigos". ¿Que te vas a comprar un coche? Pues llaman al director de un concesionario que es íntimo "amigo" suyo para que te haga un descuento. ¿Tienes dudas con la declaración de la Renta? Llaman a un banco que te la hará gratis, y ya de paso te intentará captar como cliente; y así con todo: los tíos tejen una red de influencias, te enredan de tal manera que al final tienes la sensación de deberles la vida, y estás atento a una palabra suya para acudir como un perrito para-lo-que-haga-falta. Como ya he dicho, estos tipos suelen ser unos cabrones, además de ególatras, su vanidad roza los límites del absurdo, por mucho que traten de disimularla con una bonhomía que sólo existe en su imaginación y, por desgracia, en la de muchos de sus abducidos.

El objetivo que me marco con esta diatriba no es otro que alertaros de un posible ataque de un individuo de esta calaña o, si ya habéis sido objeto de secuestro emocional y no es demasiado tarde, tratad de desenredaros y, si es posible, desnmascarar a estos villanos que chupan la sangre de nosotros, pobrecitos, con la buena voluntad que tenemos.

P.S. No tiene nada que ver, pero si necesitáis algo relacionado con vuestros escritos: asesoramiento, contacto con editoriales, etc., no tenéis más que decirlo y echaré un vistazo a vuestros blogs, a ver si hay algo que hacer. [tap-tap-tap -collejitas en el cogote-]

martes, 24 de abril de 2012

Ideas manzanilleras


Iba yo el domingo caminando por el Real de la Feria de Sevilla -oficialmente comienza el lunes por la noche, pero eso no se lo cree ni el Tío Pepe- cuando, en vez de estar a lo que tenía que estar, me puse a elucubrar con las chorradas a las que me suele conducir el caletre, y parece ser que estaba inspirado, pues me salió un aforismo agudísimo, o al menos así me lo parecía, sin que por supuesto hubieran influido en su pretendida brillantez los mejunjes que los amigotes te obligan a beber en estos días. Traté de memorizarlo para anotarlo al llegar a casa, que tampoco era plan sacar una libreta y mancharla de albero, y seguí a lo mío: arrolito, caseta, nada de baile por supuesto, y calle del infierno con coches locos, noria y gusano loco incluidos, a 20 euros el pelotazo por atracción, teniendo en cuenta que hay que multiplicar por seis. Conseguimos escapar de ese averno inundado de decibelios a una hora prudente, llegamos a casa, baños, cenas, niños a la cama, relax, y es entonces cuando me acuerdo de mi genialidad de la mañana. Me siento delante del ordenador, abro con mimo el procesador como si fuera un pliego de papel verjurado... Blank page syndrom! Un mojón pa mí, no me acordaba ni de qué palabras contenía; sólo estaba seguro de que era bueno, de eso no puede sacarme nadie, ni el señor Alvear, ni la señora Argüeso. Como las cosas están así, y para no desperdiciar la idea, no me queda más remedio que filosofar.

Cuando uno tiene una idea de tal magnitud y trascendencia caben varias posibilidades, a saber: que se te olvide y pase al limbo de las ideas perdidas; que te acuerdes, la anotes y se quede para ti y la eternidad (lo que dure el soporte donde se anotó), o que la anotes y la publiques, mismamente en un blog como éste, que aunque no mucha gente alguno que otro lo lee. En ese caso la idea se difunde, la mayoría de las veces se olvida, pero en algunos casos se transmite y se deforma, hasta llegar a ser ese chiste malo que todo el mundo conoce pero nadie sabe quién inventó. Pues bien, yo afirmo, y tampoco se me ha caído el pelo que me queda, que da exactamente igual el destino de esa idea nacida de la vanidad: ni seguramente será tan brillante, ni a nadie le va a importar un pimiento, ni va a arreglar el mundo ni lo va a estropear: las ideas no son ni peligrosas ni beneficiosas, ni calan en la gente como algunos pretenden hacernos creer. Sin Aristóteles y Platón el mundo sería parecido al que tenemos, si no igual, y la Revolución Francesa fue un acto de voluntad, la idea de igualdad y fraternidad nos la quisieron vender luego. ¿Que no estáis de acuerdo con mi tesis? Pues consideradla como una idea y os habré convencido.

P.S. Y aunque no viene a cuento, hoy me han llamado para firmar en la Feria del Libro de Sevilla mis libros de Blogueína y Duérmeme Papi, el 17 de mayo a las 20:30 h. La última vez que fui con otros libros firmé cinco ejemplares en dos horas, y como eran amigos míos se los regalé. En fin, supongo que hay que pasar por estos trances...

lunes, 23 de abril de 2012

De ídolos y otras chorradas


Del mismo modo que jamás me ha alumbrado la idea de Dios y ni siquiera he albergado sospechas de que pueda existir algo allá de una "cosa" que dé algún sentido a este tinglado extraño donde vivimos, tampoco he reconocido ningún ídolo, alguien a quien venerar, rendir pleitesía hasta el punto de querer conocerle en persona o recorrer cientos de kilómetros para divisarlo de lejos mezclado con la multitud. Eso no quiere decir que no admire a nadie; al revés: me quito el sombrero ante la labor de tantas personas anónimas que se dedican a hacer el bien de forma callada, o ésos que con su mera presencia hacen la vida más fácil a los que les rodean, porque tienen el don maravilloso de fabricar alegría. Pero a esos deportistas que cobran millones de euros y andan por el mundo exhibiendo sus plumas de pavo real, a los que emplean el talento que han recibido de la naturaleza para perseguir o golpear una pelota, para conducir un coche a trescientos kilómetros por hora o a correr como posesos para ganar centésimas de segundo al cronómetro, a ésos no los admiro. Me pueden divertir, hacerme pasar un buen rato sentado en el sillón, pero no tienen nada especial que les haga dignos de admiración, ni siquiera el afán de superación, porque se me ocurren mejores formas para que una persona se supere, más plenas. Y si nos vamos a ésos que arriesgan su vida absurdamente para alcanzar un pico remoto, que mueren en vano tantas veces dejando a su familia preguntándose por qué acudieron a una cita con la muerte, a ésos más bien los desprecio por cobardes, porque sólo un cobarde huye de ese modo de sus responsabilidades con la vida, con aquéllos que lo quieren.

Tampoco tengo ídolos entre los poetas, ni entre los escritores. En todo caso puedo admirar su obra, pero no a su persona: no tengo motivos para ello, está bien lo que hicieron, algunos son dignos de admirar por lo que nos dicen sus biografías, mientras que otros son más bien despreciables, pero... ¿ídolos? Si me encontrara por la calle el espíritu de Cervantes huiría despavorido, y si viajara en el tiempo hasta el siglo XVI, me asomara a su cuarto de trabajo y le viera escribiendo el Quijote saldría procurando no hacer ruido para no distraerle, no fuera a ser que le cambiara el nombre a Dulcinea, matara a Sancho de una caída del rucio o algo parecido.

Así que no, no me verá nadie envuelto en una bandera aclamando a los héroes del momento, ni viajando a Chile para conocer a Nicanor Parra antes de que se muera (más que nada porque es capaz de palmarla mientras viajo), o saludando a Obama (de nuestro rey ya ni te cuento, prefiero conocer a un elefante), ni dando una collejita a Bono (el irlandés, se entiende), ni pegando un tirón de la peluca a Bach (a éste es quizá al que mas admiro, pero con esa pinta no puede ser un ídolo). Con Anna Netrebko la cosa cambia: estoy dispuesta a idolatrarla si a cambio ella me corresponde como es debido. Por lo demás, dejo los ídolos para los becerros, o los becerros para los ídolos, que para el caso es igual.

sábado, 21 de abril de 2012

Mariconadas idiomáticas


1. Llamar al inglés "La lengua de Shakespeare".

2. Hablar a los perros en alemán.

3. Llamar Aachen a Aquisgrán, Lleida a Lérida, Donosti a San Sebastián, Ondarribia a Fuenterrabía, Ourense a Orense, etc., cuando nadie llama London a Londres, Санкт-Петербург a San Petersburgo, 北京 a Pekín, دمشق a Damasco, 東京都 a Tokio, y no sigo...

4. Decir que se dominan cinco idiomas cuando se manejan unas doscientas palabras del vernáculo, la mitad de ellas tacos.

5. Llamar al español "castellano", por mucho que diga la Constitución.

6. Cuando nos dirigimos en español a un catalán, hacer éste como que no entiende nuestra lengua.

7. Llamar euskera al vascuence.

8. Que un individuo o individua de nacionalidad japonesa grite ole, arsa, toma ya, y exclamaciones de ese tipo.

9. Afirmar que el francés es "el idioma del amor". A cualquier cosa la llaman amor...

10. Cuando no se tiene ni puta idea de un idioma y llega un extranjero y nos pregunta, responder a voces en español con la esperanza de que así se entere.

viernes, 20 de abril de 2012

Wallace Stevens: What is Divinity


¿Qué es la divinidad si sólo puede
venir en sueños y en mudas sombras?
¿No encontrará en el consuelo del sol,
en la áspera fruta y las alas verdes y brillantes, o al menos
en algún bálsamo de belleza de la tierra,
cosas que cuidar como el pensamiento del cielo?
La divinidad debe vivir en ella misma:
Pasiones de lluvia, o sensaciones en la nieve que cae;
Lamentos en soledad, o júbilos
no contenidos cuando el bosque florece; emociones
ventosas en caminos mojados de las noches de otoño;
Todos los placeres y todos los dolores, recordando
el tallo del verano y la rama del invierno,
Éstas son las medidas destinadas para su alma.




What is divinity if it can come
Only in silent shadows and in dreams?
Shall she not find in comforts of the sun,
In pungent fruit and bright, green wings, or else
In any balm or beauty of the earth,
Things to be cherished like the thought of heaven?
Divinity must live within herself:
Passions of rain, or moods in falling snow;
Grievings in loneliness, or unsubdued
Elations when the forest blooms; gusty
Emotions on wet roads on autumn nights;
All pleasures and all pains, remembering
The bough of summer and the winter branch,
These are the measures destined for her soul.

jueves, 19 de abril de 2012

Apuntes (160): Pensamientos encadenados


Es un buen ejercicio encadenar pensamientos: la dificultad que supone encontrar el hilo de uno nuevo se resuelve anudándola con el colofón brillante del pensamiento anterior.

~

Y al hilo de esto he notado que los pensamientos encadenados van formando una escalera que lleva a ninguna parte, porque se trunca en el peldaño en que el pensador abandona la penosa subida para descansar del esfuerzo, y al volver ya no podrá retomar el camino.

~

La escalera sin fin de Penrose es una alegoría de nuestro caminar por el mundo, donde nunca llegaremos a nada nuevo: vagamos por caminos trillados creyendo que hemos descubierto algo, que la técnica y el arte nos han lanzado a una dimensión desconocida, cuando antes o después volvemos a la Tierra, nuestra única y verdadera madre.

~

Son muchos los que piensan que el mito de la madre Tierra es una falacia, que el hombre es un ser superior y no puede venir de algo inerte, sino que fue creado por Dios, que a su vez creó la Tierra y todas las criaturas que la pueblan, pero yo, con lo único que poseo, que es el entendimiento, sé que eso no es verdad. Porque Dios nunca se ha dejado ver y en el mundo sólo he visto hombres, piedras, plantas, animales… todos viviendo en la Tierra, de donde nace la vida, y no de ese Dios que sólo existe en la incierta fe de los creyentes. Una fe que no hay modo de probar porque es sobrenatural, pero que por eso mismo no puede definirse ni estudiarse salvo en el campo de le especulación, como se especula con la nigromancia o el espiritismo.

~

Hasta que no vea un espíritu no creeré en él. Hasta que no vea a Dios con mis propios poderes no creeré en él, y sé que esto no sucederá mientras viva. Cuando yo muera surgirá un ente nuevo que vivirá, o no, pero en cualquier caso tendrá una entidad, si es que con nuestras limitaciones podemos abarcar este término.

miércoles, 18 de abril de 2012

Argentina sigue llorando


¿Y quién es esa tiparraca con los labios hinchados de bótox para robarnos de esa manera? No me sorprendió el "Exprópiese" del populismo indígena y autoritario de Hugo Chaves, amigo declarado de Fidel, pero uno creía que Argentina era otra cosa, quizá por aquello de la sangre española y sus inmensos recursos. Sin embargo, al repasar la deriva "democrática" del país desde el fin de la sangrienta dictadura militar se comprueba que, lejos de sentar las bases de una sociedad moderna y libre, los gobiernos de Alfonsín, Menem, de la Rúa y los Kirchner han traído más de lo mismo: una oligarquía adinerada que defiende a ultranza sus intereses con la connivencia del gobierno, cuyos miembros aumentan descaradamente su patrimonio año tras año, y un pueblo cada vez más despegado y desengañado, que ve cómo no se sale del estatus de país en desarrollo y no se respetan las libertades, pues en la práctica quien lleva la contraria al gobierno es silenciado y perseguido, como se puede ver ahora con la expropiación de Repsol YPF, aclamada por los voceros que siempre acompañan a los poderosos, y censurada en el fondo, me consta, por millones de argentinos hartos de populismo, hartos de recibir promesas falsas. "No llores por mí, Argentina", decía Evita Perón mientras mucha gente lloraba de impotencia ante ese peronismo que era una pura fachada. Y los argentinos siguen llorando, porque después de las juntas militares llegó el desastre de las Malvinas, y la pobreza subió desde el 5% en 1974 hasta el 56% en 2002, en pleno corralito financiero, que fue originado por la ineptitud de los políticos, no por supuestos ataques colonialistas. Y así hasta hoy, más de lo mismo, unos políticos enriquecidos que tratan de engañar al pueblo, que a estas alturas no se cree nada, con el viejo cuento de los extranjeros que vienen a robar nuestros recursos. Y al fin y al cabo gobiernan los mismos, y los ricos son cada vez más ricos, y no hay clase media. Una democracia de mentira, que imposibilita el despegue económico que conduzca a este pueblo con tanto futuro a una prosperidad que sin duda merece.

martes, 17 de abril de 2012

La República... ¿que viene?


Casualmente he estado leyendo hace muy poco dos libros que narran el período que va desde los meses anteriores a la proclamación de la República, el 14 de abril 1931, y el final de la Guerra Civil. El primero es Miserias de la guerra, de Pío Baroja —Como libro es un pestiño, pero el testimonio resulta interesante—, y el otro Madrid, de corte a checa, del conde de Foxá. Es inevitable que ambos libros tengan una importante carga ideológica, dados los hechos que narran y las circunstancias personales de cada autor, un aristócrata y un individualista rabioso que lo mismo repartía mandobles para un lado que para otro. La lectura de estos libros ha coincidido con la actual efeméride del 14 de abril, con el país sumido en una crisis cada vez más profunda y la Corona haciendo aguas, enredada en casos de corrupción, caza de elefantes en África, niños con accidentes de escopeta y unan notoria falta de convivencia de los reyes. Son muchos los que ven un cierto paralelismo con la situación de Alfonso XIII, y que ha llegado la hora de dar paso a una nueva República, quizá con la etapa intermedia de una abdicación. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en lo que han cambiado las cosas desde aquellos años aciagos, y todo para bien. Nos quejamos, y yo el primero, de la corrupción de nuestros políticos, de lo podrido que está el mundo del poder y de esta crisis malhadada que nos azota, pero aquello era un mundo de barbarie, donde campaban a sus anchas milicianos comunistas, socialistas y anarquistas entregados al pillaje con la excusa del registro y la depuración de disidentes. Puedo decir bien alto que me felicito de poder vivir en una monarquía democrática, por muy imperfecta que resulte. El panorama español durante la Segunda República era para echarse a temblar: reinaba una incultura tremenda, con un alto índice de analfabetismo, el equilibro de partidos era inestable, el país era un polvorín. Y no éramos los únicos, por supuesto: en Rusia la Revolución había tomado una deriva sangrienta, en Alemania el socialismo amenazaba con apoderarse del gobierno, y todos sabemos lo que sucedió cuando el nacionalsocialismo subió al poder. La verdad, no vislumbro un peligro de ese calibre a corto ni a medio plazo. Si finalmente se instaurara una República no correrá la sangre, ni se quemarán conventos. Habrá un referéndum, supongo, y el rey no tendrá que escapar por la puerta de atrás del palacio, ni marchará al exilio, a menos que quiera. Se convocarán elecciones para nombrar a un presidente, se cambiará un aparato por otro y, a partir de ahí, me temo que las cosas irán a peor: conociéndonos, el prestigio de un presidente electo no se acercará ni por asomo al de un rey, y tampoco su figura de representación de nuestros intereses en el extranjero. Nos costará lo mismo o más. No cazará elefantes, pero será cazado sin piedad por la oposición.

Al tiempo...

lunes, 16 de abril de 2012

Memorias flamencas de Cádiz


A Rafael Márquez

Ese café, ese cafelito era la vida, cuenta Chano Lobato evocando unos tiempos casi olvidados entre flamencos jugando en Madrid una partida de dominó. En la mesa Luis el Compare, el Pata, al que su hija la Paquera le daba todos los días para su cafelito, y el padre de Manolo Caracol, Caracol el del Bulto, el mismo que cuando era mozo de espadas de Joselito el Gallo, al bajarse en Atocha del tren que venía de Sevilla recibió una pitazo y una vaharada de vapor que le dio de lleno, se encaró con la locomotora y le dijo: "Esos cohone, en Despeñaperros...." Casi na. Antes de la guerra los flamencos cantaban a los señoritos subidos en los pescantes de los coches de caballos. Cuenta Chano que iba subido en un coche al lado de el Peste y el cochero era Mojones, así no se podía aguantar. Mitos vivientes como Aurelio Sellé, que aprendió de Enrique el Mellizo la soleá de Cádiz, Vallejo, la Macarrona o Rosario la Mejorana.

Memorias recurrentes, un mundo pequeño donde todos se conocían y se hacían sitio a empujones en las juergas de los señoritos primero y después en los tablaos, como el sevillano Pasaje de El Duque, para después enrolarse en compañías que recorrían medio mundo paseando el arte de Cádiz y de Andalucía. La Perla, hija de Rosa la Papera, a la que le cantó Camarón: El cante por bulerías / Como lo decía la Perla / Nadie lo dirá en la vía. El Morcilla, bisnieto de el Mellizo, que se apuntó a la CNT antes de la guerra, como todos los del muelle, y tuvo luego que penar por el mundo para venir a morir a Cádiz, al barrio de Santa María que le vio nacer igual que a Chano, que no era gitano pero lo mismo daba, en aquella época no había que vendé cá para arrancarse por cantiñas y pegarse una vueltecita. Setenta años, una vida entera detrás de la guitarra y el baile para cantar por fin delante, como los buenos.

Ese Manolo Caracol que se viene arriba por bulerías y un chavalín que le responde, y venga fuerza, arte y compás, hasta que Caracol se levanta y empieza a hacer jirones su camisa que entrega como trofeo a un Chano adolescente. Muchas juergas, muchas borracheras, la mala vida de los flamencos que enterró a tantos antes de tiempo, y Chano que conoce a una bailaora de Sevilla que le para, todo lo que se puede parar a un chaval que trabaja todos los días hasta las seis de la mañana en el tablao, acordándose de Mojones el cochero y del señorito, mirando todos que no se gastara todo el dinero y quedaran al menos cinco duros para repartir. Incultura: mucha, como aquella vez en Londres que se creían que la flema era la flama y todos los ingleses iban encendíos. Mucho arte, pero también mucha miseria. No quería esa vida para sus hijos. El mayor, pobrecito, murió en Grecia en un accidente, y Chanito, el pequeño, le ha acompañado hasta el final con el oficio de su guitarra. Este mundo dejó de existir el día que se murió Chano y ya no volverá, para mal o a lo mejor para bien, que para pasar hambre siempre hay tiempo.


Fotos (de arriba abajo):

1. Reunión flamenca de los años 20. Al cante: Pericón de Cádiz.
2. Luisa la de Torrán y la Paquera. Carboncillo. Marvin Steel. http://bulerias-decordoba.blogspot.com.es/
3. Enrique el Mellizo. Cuenta Chano que ampliaron este retrato para colgarlo en una peña y el Morcilla, que era su descendiente, quiso llevárselo, a lo que le dicen los de la peña: "Llévatelo si quieres, totá, lo que está haciendo es tapá con las orejas los desconchones de la pared".

miércoles, 11 de abril de 2012

La pérfida Albión


En este artículo, publicado el pasado jueves, el influyente diario británico Financial Times da un buen repaso a nuestra maltrecha economía. Se incluye en una columna de mucha visibilidad, y su título, No Spain, no gain, es un claro aviso para inversores incautos. El arranque es demoledor: "Los intrincados escalafones de la Administración Pública del general Franco han sobrevivido a casi 40 años de democracia en España". Para crear ambiente evoca el edificio de piedra gris de Nuevos Ministerios, donde habitan unos funcionarios que aún son especie protegida (sic) como un símbolo de lo poco que ha cambiado todo. A continuación, y abandonando la estrategia basada en nuestra leyenda negra, reparte palos con más tino, y así acusa al actual Gobierno de recortar partidas de gastos como la de Investigación y Desarrollo y sin embargo no reducir los sueldos públicos ni prescindir de personal, adelgazando el aparato administrativo. También culpa a los que dejaron la herencia al gobierno actual, que según el artículo "camuflaron" la situación real, que es considerada como preocupante, concluyendo con esta frase, todo un varapalo a la economía española: "Si los inversores han aprendido algo sobre España durante la crisis, es que las apariencias engañan".

Hasta aquí la crónica de la pérfida Albión. Podríamos mandarles una nueva Armada, pero dado el éxito de la primera y que nuestras naves no están para muchas tempestades, haremos bien en preguntarnos cuánto hay de razón en el análisis del diario inglés. En cuanto a la procedencia de recortar unos gastos u otros, parece claro que no se están tomando las decisiones más oportunas. Si el Gobierno quería ganar credibilidad nada más ganar las elecciones, podría haber tomado una medida fulminante de limitación y reducción de sueldos públicos. Ahí se puede ahorrar una buena suma, pero además se trataría de un acto simbólico: si se pusiera, digamos, un sueldo máximo de 90.000 € anuales para los altos cargos políticos y de la Administración y para los directivos de las empresas públicas y cajas de ahorro (sé de buena tinta que algunos cobran hasta dos millones de euros), y 60.000 € para los cargos intermedios, así, de un día para otro, mediante Real Decreto, se habrían tapado muchas bocas, y se podrían emprender los nuevos recortes con otro crédito. La I+D no debería tocarse, pues ahí está el futuro, la competitividad de un país que sangra por ese costado, y las reformas en los dos principales capítulos de gasto, sanidad y educación, deberían emprenderse con un espíritu de racionalización del gasto, no de recorte. En estos capítulos se ha tirado literalmente el dinero, por ejemplo regalando ordenadores a unos niños que ya cuentan con ellos en sus casas y lo que necesitan es disciplina. Incluso la gratuidad de los libros de texto es una medida muy discutible: todos sabemos que únicamente se valora aquello que hemos conseguido haciendo aunque sea un pequeño esfuerzo; tendemos a despreciar lo gratuito. Se podría establecer un sistema de becas, como ha habido siempre, para las familias que verdaderamente tengan dificultades para la adquisición de libros, y se ahorraría mucho dinero público. En cuanto a la sanidad, el despilfarro viene por dos vías: la atención médica y los medicamentos. Sería interesante conocer el valor de los stocks de medicinas acumulados en los hogares españoles que acaban caducando, o las recetas que se prescriben a enfermos que no son tales. Una buena medida, que ya se aplica en otros países, sería que el médico recete la cantidad exacta para el tratamiento, y que la farmacia dispense únicamente esa cantidad, recortándola de la caja. En cuanto al abuso que hacen muchas personas hipocondríacas, o simplemente aburridas, de los centros de atención primaria y de los servicios de urgencias, sin duda el copago disuadiría a muchos de ellos, pero por desgracia es tenido como arma arrojadiza entre los partidos políticos antes que como una solución razonable.

La lista de recortes es grande, no cabe duda, y el Estado de Bienestar está en juego. Mientras tanto, los llamados “mercados”, esos entes abstractos y amenazantes, nos acechan con sus cifras siniestras. En las filas de la izquierda, a las que en los últimos tiempos se han apuntado sospechosamente unos políticos que hasta la fecha eran más bien moderados, se levanta un clamor ante el ataque inmisericorde a unos derechos adquiridos, todo sea dicho, con no demasiada sangre ni sudor. Los sindicatos sacan pecho, sabedores de que los recortes también les alcanzarán. Consignas olvidadas desde los tiempos anteriores al franquismo se esgrimen para soflamar a la multitud, ávida de seguridad, y en este maremágnum de populismo las posturas están más enfrentadas que nunca, no se toman con rapidez las medidas necesarias y Europa nos contempla con escepticismo a medida que nos quita una máscara que ya no sirve para tapar nuestras vergüenzas.

martes, 10 de abril de 2012

Ese pedazo de euro


Hoy voy a ronear un poco: prueben a teclear la palabra "euro" en google, en el buscador de imágenes, aquí mismamente, y comprobarán que el primero de los resultados, pedazo de moneda de un euro, corresponde al blog de un servidor. Lástima que sean euros virtuales...

lunes, 9 de abril de 2012

Sopor eclesiástico


Desde muy pequeño, cuando mis padres me llevaban a la iglesia los domingos para oír misa, me ha sucedido un fenómeno muy curioso, y es que jamás he podido prestar atención a una homilía. Al principio era comprensible, debido a mi corta edad, pero fui creciendo y me pasaba siempre lo mismo: en la celebración de la liturgia respondía mecánicamente a los rituales y decía las oraciones, pero en el momento en que el sacerdote ocupaba su lugar para predicar, mi mente se desconectaba automáticamente del entorno físico en que se situaba para vagar libre por campos y callejuelas. De vez en cuando trataba de prestar atención a las palabras que llenaban el templo, pero era incapaz de aprehender su significado, y volvía a mis ensoñaciones. Ante este panorama, cuando me hice algo mayor y pude escapar a la imposición paterna dejé de acudir a misa, y desde entonces sólo lo hago en ocasiones señaladas como bodas, bautizos o entierros. Por pura curiosidad trato de concentrarme cuando llega el momento de la homilía, pero por muchos esfuerzos que haga me resulta imposible entender algo: si me preguntaran a la salida de la iglesia por el sentido de las palabras del sacerdote no sabría responder absolutamente nada. Incluso en mi boda fui incapaz de atender a lo que me decían, si bien en este caso tenía una buena coartada, pues nos casó un fraile dominico, antiguo profesor mío de Filosofía, que ya en aquellos tiempos usaba unan jerga soporífera.

No es que el asunto me preocupe, claro está, pero me resulta muy curioso, pues yo suelo interesarme por todas las disciplinas, incluso la Teología, y por escrito no tengo problemas, pero esa voz resonante dentro de una iglesia desconecta mis entendederas de una manera inexplicable, ya predique un cura de pueblo, un arzobispo o un papa. Supongo que el problema será mío.

domingo, 8 de abril de 2012

sábado, 7 de abril de 2012

De rabilargos, mojinos y alajeños


Me fascinan esos apodos tan ingeniosos que reciben los habitantes de los pueblos, hasta el punto de que el gentilicio oficial no lo usa nadie, si acaso los del INE para hacer las estadísticas. Como soy un cateto de ciudad no he conocido esto de primera mano hasta que he frecuentado los pueblos de la sierra de Huelva, sobre todo Alájar, donde hasta han empezado a salirme radículas (ver RAE, que sois unos incurtos). El gentilicio de este pueblo es alajeños o alajareños (este último no lo usa absolutamente nadie) pero los pueblos de alrededor les llaman mojinos, algo que no les gusta demasiado. Podría pensarse que el apodo tiene un sentido insultante, escatológico o directamente sexuarl, pero sorprendentemente el campo semántico (hoy me he levantado pedante) de la palabra es muy distinto, pues hace referencia a la Cyanopica cyanus, ave muy común en nuestro país, conocida generalmente como rabilargo, o también mojino. Se trata de un pájaro de costumbres gregarias, que suele vivir en grupos de hasta cincuenta individuos. A los alajeños se les llama mojinos debido a que cuando salen fuera de su localidad lo hacen en grupos, para sentirse arropados, porque al parecer se sienten desprotegidos fuera de su tierra si lo hacen en soledad. Ya he dicho que ellos no están muy de acuerdo con esta circunstancia, seguramente porque el apodo de mojinos no es precisamente muy airoso, pero se trata de un pueblo muy cerrado en sí mismo durante siglos, procedente de emigraciones leonesas a Sierra Morena, que no está de paso en ninguna ruta, y que por tanto se ha mantenido muy aislado hasta tiempos muy recientes. Eso es algo que se palpa aún en el ambiente, y además se observa un contraste muy grande con localidades muy cercanas como Aracena o Fuenteheridos, mucho más "cosmopolitas", si es que puede aplicarse este término en una zona tan alejada de los núcleos urbanos.

Qudémonos, pues, con este gentilicio tan original, que no conviene perder las tradiciones, aunque no me cabe duda de que, ya puestos, ellos preferirían que en vez de mojinos les llamaran rabilargos, que al fin y al cabo es el mismo pájaro, pero resalta unos atributos mucho más decorosos, más viriles, algo de lo que se puede presumir.

viernes, 6 de abril de 2012

Las lágrimas de Bach


Rescato esta entrada, muy apropiada para estas fechas, aprovechando unos instantes en que San Pedro ha cesado en su llanto.


Jonathan Miller: ...We are here to suffer and our profession in the world is to die.



Erbarme dich, mein Gott
Um meiner Zähren willen,
Schane hier, Herz und Auge
Weint vor dir bitterlich.
Erbarme dich!

Ten piedad de mí, Dios mío,
advierte mi llanto.
Mira mi corazón
y mis ojos que lloran
amargamente ante Ti.
¡Ten piedad de mí!

El violín desgrana la angustia y remueve nuestras entrañas. Podemos sentir la desolación de Pedro, cabizbajo y avergonzado. Después de toda esa terrible noche acabó por traicionar a su Maestro, que lo había profetizado. ¿Cabe un deshonor más grande? ¡Ah, la traición! Sólo queda implorar el perdón, suplicar con una tristeza anegada en lágrimas; lágrimas en los ojos y también en el corazón; un llanto inconmensurable que todo lo inunda; lágrimas que arrasan el alma y se agarran al perdón; lágrimas redentoras y esperanzadas en atraer Su piedad.

No es Pedro quien canta, sino su esencia, su interior más profundo que aparece detrás de él (o'15'') con voz dulcísima entonando el Erbarme dich (0'54'') como único y último recurso, llamando la atención sobre su llanto (2'24''). Después otra vez el violín, triste como la muerte, y de nuevo la súplica incansable, Erbarme dich, en la voz angelical de la conciencia de Pedro, que sigue cabizbajo hasta el final, expiando su pecado, solo ante Bach y ante Dios.


Música: Aria "Erbarme dich" de La Pasión según San Mateo de J.S. Bach.
Imagen superior: Las lágrimas de San Pedro, de El Greco (detalle).

jueves, 5 de abril de 2012

Periplo madrileño


Visita breve a Madrid a conocer a una sobrina nueva, no hay mejor motivo. A la hora de la siesta del Viernes de Dolores, toda la familia en la fragoneta y tirando millas por la A4. Todo muy bien, niños dormidos, conducción relajada, pero acercarme a Despeñaperros y cambiárseme la cara es todo uno. Esta vez no hay curvas, sino un moderno túnel que cruza el puerto y viene a salir por esa venta pintada con la bandera de España que seguramente tiene una estatua de Franco a tamaño natural recibiendo a los comensales. Entramos en la Mancha, vemos molinos de viento, de los antiguos y los modernos con aspas aerodinámicas, bodegas con balaustradas y aires de Falcon Crest, rectas interminables. Madridejos, una premonición del horror que espera delante. Ocaña, Aranjuez, la jindama que aprieta, se divisa a lo lejos el monstruo de hormigón envuelto en una nube contaminante, smog le llaman los ingleses, y mi careto es para verlo. El GPS nos guía por los vericuetos de la urbe pavorosa, llegamos al destino, ponemos pie en el suelo, bofetón de realidad. Vamos a la cama resignados, mañana será otro día.


La sobrina, preciosa. Los niños quieren ver la nieve. Con lo cerca que está Granada tenemos que ir a verla a Madrid, manda cojones. Quedamos con nuestros mejores amigos madrileños, familia francoespañola. Carretera de La Coruña, rumbo a Navaccerrada. La nieve ni se huele. Llegamos a Cotos, seguimos a Valdesquí. Alguna nieve tardía en las laderas. Suficiente para los niños, que se abalanzan rápidamente a fabricar las consabidas bolas de nieve, seguidas de los consabidos bolazos a traición que ponen en remojo los cogotes de los padres. Ese pedazo de Jaime revolcándose en vaqueros por la nieve, ese pedazo de Gonzalo pisando los charcos de hielo. Vuelta al coche, botas fuera, calcetines fuera, tufo dentro. Puerto abajo, paramos en casa de los amigos. Un lujo, al pie de la sierra, Madrid ni se huele, sólo se oyen pajaritos en medio de un encinar inmenso, así sí se puede. La parte francófona de mis amigos me regala un tablet. ¡Muchas gracias! Será que me he portado bien, yo por si acaso lo acepto sin preguntar. Vuelta a Madrid, qué remedio, a la cama rápido, para soñar cuanto antes que estamos en otro lugar.

Despertar temprano a la realidad. Desayuno, aceite excelente, puro zumo de aceituna. Ejecución del plan previsto, que no es otro que visitar el zoológico, con las entradas compradas el día anterior por Internet, cortesía de mi amigo el del tablet, con el correspondiente descuento por familia numerosa. Llegamos al zoo a las 11:30 y nos marchamos a las 19:30. Ocho horas dando vueltas como locos y aún nos dejamos animales por ver. Los niños emocionados, ese pedazo de Gonzalo acariciando al Tiranosaurio Rex, al que llama familiarmente Rex (los bichos se mueven como si fuera de verdad, y no hay manera de convencer a los dos pequeños de que son muñecos), esos pedazo de delfines pegando saltos, ese pedazo de Miguel alucinando con la boa constrictor y preguntando que a cuántas personas se había comido, esos pedazo de monos con el culo como un pandero, ese pedazo de Jaime poniéndose a tiro de un dinosaurio gargajero, ese pedazo de Ignacio buscando cocodrilos por todos los estanques del zoológico.

Vuelta a casa reventaditos, tour a Madrid incluido, cortesía del GPS, me cago en los muertos de Mr. Garmin. Habríamos dormido a pierna suelta si no es por los niños, encantados de estar los cuatro en un colchón hinchable; saltar es mucho más divertido que dormir. Otro desayuno con zumo de aceituna. Mañana familiar, entrañable, la sobrinita es buenísima, una ricura, como dirían los madrileños. Vuelta a Sevilla a la hora de la siesta, avenida de Andalucía todo tieso. Siestorra de los niños de tres horas. Ahora no hay túnel en Despeñaperros, parece que es un túnel sólo de ida. Un viaje de curvas, los niños se despiertan. Lo normal. Navas de Tolosa, 1212, pedazo de batalla. Andalucía de nuevo, empiezo a relajarme. Paramos en Montoro para llenar el depósito -¡los muertos de CEPSA!- y hacer pipises. Del tirón a Sevilla, nueve y media de la noche, no está mal. Hogar dulce hogar. Cama dulce cama. Sevilla dulce Sevilla. Au revoire, Madrid. Hasta la vista.

martes, 3 de abril de 2012

Apuntes (159): Desolación


Vuelta a las andadas. No muy grave, a medio dolor.

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Mi fobia a la ciudad de Madrid se acentúa. Gentes anónimas, calles sin alma, inmigrantes desarraigados, españoles con pocas raíces. Una ciudad desolada en su trajín frío teñido de neones blancos.

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Hay lectores peligrosos; la lectura es peligrosa: resta tranquilidad y suma cuitas a una existencia demasiado real como para ser traspasada por los pensamientos.

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De nuevo mucho tiempo sin leer a Pessoa. Un poeta fino, rico, melancólico, saludable, y a pesar de lo que se piensa es prácticamente inocuo para sus lectores, a los que llena de energía con sus versos deslumbrantes en su modestia, donde late la vida auténtica y sobresale la inteligencia.

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Alguien muy querido me ha recomendado que me guarde de los necios, porque pueden llegar a ser mucho más peligrosos que los malévolos. Y es verdad, basta con mirar a nuestro alrededor y, si somos necios, reconocernos en estas palabras.