Seguidillla con bordón
-
El universo va
por todos lados
haciéndose más
grande buscando algo.
Y lanza estrellas
a la busca y captura
y no lo encuentra.
Hace 1 hora
El cuaderno de José Miguel Ridao
Es famosa la paradoja de Aquiles y la tortuga planteada hace dos mil quinientos años por el filósofo griego Zenón de Elea. En ella Aquiles, el de los pies ligeros, acepta encantado el reto que le propone una tortuga para ganar una carrera. Se pacta que la tortuga tenga una considerable ventaja sobre Aquiles, lo que sin duda no va a impedir que el héroe aqueo la adelante en un santiamén y avance triunfante hacia la meta. Sin embargo, Zenón plantea el siguiente sofisma: para que Aquiles alcance a la tortuga se dirigirá al punto que ésta ocupa, pero al llegar allí la tortuga habrá recorrido un trecho, aunque corto dada su velocidad. Aquiles se dirigirá a la nueva posición ocupada por la tortuga y le pasará lo mismo, pues se habrá vuelto a mover, y así hasta el infinito, ya que la tortuga seguirá moviéndose del lugar que ocupa indefinidamente, y llevará a Aquiles pegado a sus talones (¡una premonición de su muerte!), sin alcanzarle nunca. Otra posible formulación del problema sería considerar que Aquiles debe recorrer en cada momento la mitad de la distancia que les separa. Una vez recorrida esta mitad recorrerá de nuevo la mitad del espacio que ahora queda entre él y la tortuga, y así sucesivamente hasta el infinito, pues siempre quedará media distancia que recorrer.
Me manda mi compañero mercurial José Manuel Gómez esta foto tan curiosa. Se trata de una placa atornillada en una puerta de la estación de trenes de Utrera.