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sábado, 24 de enero de 2015

Otoño en la añoranza

Pour moi l'automne n'a jamais été une saison triste. Les feuilles mortes et les jours de plus en plus courts ne m'ont jamais évoqué la fin de quelque chose mais plutôt une attente de l'avenir [...] Je n'ai pas le cafard à cette heure-là, ni le sentiment de la fuite du temps. J'ai l'impression que tout est possible. L'année commence au mois d'octobre.
Patrick Modiano: Dans le café de la jeunesse perdue

Eso es también para mí el otoño, un oasis de vida entre la molicie tórrida y aplastante del verano y la gélida parálisis del invierno, terribles ambos, cada uno a su manera. Me gustaría habitar por siempre en el otoño, como el pájaro que nace, para sentirme inmortal y mirar al cielo con descaro, para vivir en un futuro tallado a mi medida.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Idvos


Pone Galdós en boca de la manchega doña Leandra, en Las Bodas reales, el siguiente monólogo impagable:
Idvos, idvos pronto, que yo haría lo mesmo para no volver, si pudiera; este pueblo no es más que miseria con mucha palabrería salpimentada: engaño para todo, engaño en lo que se come, en lo que se habla, y hasta en los vestidos y afeites, pues hombres y mujeres se pegotean cosas postizas y enmiendan las naturales. ¿Qué hay en Madrid?, mucha pierna larga, mucha sábana corta, presumir y charlar, farsa, ministros, papeles públicos, que uno dice fu y otro fa; aguadores de punto, soldados y milicianos, que no saben arar; sombreros de copa, algunos tan altos que en ellos debieran hacer las cigüeñas sus nidos; carteros que se pasan el día llevando cartas... ¿pero qué tendrá que decir la gente en tanta carta y tanto papel?... carros de basuras, ciegos y esportilleros, para que una trompique a cada paso; muertos que pasan a todas horas, para que una se aflija, y árboles, Señor, árboles sin fruto, plantados hasta en las plazuelas, hasta en las calles, para que una no pueda gozar la bendita luz del sol...
Yo había oído iros, íos, irse, hasta creo que Lola Flores espetó al respetable un "si me queréis, irsen" en la boda de su hija Lolita. Todo, menos la expresión correcta idos; pero este idvos es insuperable. Y qué decir de la pierna larga y sábana corta, sabiduría popular admirablemente expresada, o la referencia a la gente que "no sabe arar", como nuestros políticos y banqueros. Ahora no se gasta papel de carta, pero los teclados de los móviles echan humo, y total, para lo mismo, para no decir nada... Pero lo que más me fascina de esta genial muestra etnográfica es el final: lo de los árboles "sin fruto", cómo iba una manchega a entender esto, si los únicos árboles útiles son los frutales: el resto es monte que únicamente sirve para leña. Y es que el arboricidio es cosa muy antigua, y no precisamente de la ciudad, sino de los rústicos, que acabaron con la selva que cubría la península para dejar pasar el sol y, por qué no, hacer sitio a las andanzas de don Quijote. Ante Galdós hay que descubrirse.

lunes, 29 de septiembre de 2014

The not so Waste Land


…si lunga tratta
di gente, ch’io non avrei mai creduto
che morte tanta n’avesse disfatta.
Dante : Inferno, Canto I

El cadáver plantado por Stetson ha comenzado a florecer.
La Muerte, que a tantos ha deshecho,
no es más que un Sísifo arrogante e inútil.
I will show you fear in a handful of dust.
Y yo te enseñaré la luz
a través de un bosquecillo calcinado
en el infierno de los campos de Flandes.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El imperio de los simples


A vida é para nós o que concebemos dela. Para o rústico cujo campo lhe é tudo, esse campo é um império. Para o César cujo império lhe ainda é pouco, esse império é um campo. O pobre possui um império; o grande possui um campo. Na verdade, não possuímos mais que as nossas próprias sensações; nelas, pois, que não no que elas vêem, temos que fundamentar a realidade da nossa vida.
Fernando Pessoa: Livro do Desassossego

Y cuánta verdad encierran las palabras del poeta portugués. Yo soy yo y mis sensaciones. Las circunstancias son secundarias. Ambición, envidia, dinero, poder, prestigio, son trampas que el destino nos tiende a cada paso y a las que resulta difícil sustraerse. Soñemos, pues, que somos césares, y el imperio descenderá sobre nosotros. En la fantasía está la salvación, y todos los sufrimientos del mundo son tan vanos como una penitencia.

domingo, 1 de septiembre de 2013

De alabanzas

People ask for criticism, but they only want praise.
(La gente pide crítica, pero lo que quiere es alabanza).
W. Somerset Maugham

Eso es asín, llámese usted Cervantes, Chéspir o Perico de los Palotes. Y quien más se hace el independiente, más vive y bebe de la opinión del prójimo.

lunes, 26 de agosto de 2013

El voto de Alájar


Ayer contribuí como un vecino más a la llamada Póstula para la función del Voto a la Reina de los Ángeles. Es ésta una tradición con un origen de lo más curioso, pues se remonta a la epidemia de cólera morbo que se abatió sobre estas comarcas en 1833. En el mes de septiembre se decidió bajar de su ermita de la Peña a la Reina de los Ángeles, que quedó en la iglesia parroquial de San Marcos para ofrecer su protección. En noviembre de 1834, y ante el desastre en poblaciones vecinas como Santa Ana, Aracena, Zalamea o Valverde, el Ayuntamiento, el Clero y los principales vecinos se reunieron para hacer un solemne Voto (conservado en el Archivo Parroquial de Alájar):
[…] hacemos voto solemne ante las aras de Jesucristo Sacramentado y su Santísima Madre Reina de los Ángeles que hemos traído en rogativa a esta parroquia para nosotros mismos y a nombre de las generaciones que nos sucedan, para siempre jamás, que si como lo esperamos y nos lo inspira nuestra fé y misericordia experimentados en la Reina de los  Ángeles nos liberte del terrible azote que nos amenaza cumplir con lo que a continuación sigue.
PRIMERO. […] celebrar anualmente el día del Dulce Nombre de María Santísima domínica infraoctava de su natividad una procesión a la que asistirá por lo menos una persona de cada casa o familia […] cuya procesión saldrá de esta parroquia para la ermita de la Reina de los Ángeles, de donde se sacará en procesión la santa Ymagen y se celebrará una solemne función de tercia, misa con diáconos y sermón, todo en acción de gracias y gratuitamente por el venerable Clero y demás ministros de esta parroquia.
SEGUNDO. Que el último Domingo del mes de Agosto de cada año por el Real Ayuntamiento y Clero se haga una póstula general en esta villa y sus barrios cuya limosna se invertirá en los gastos de cera y sermón de la antes dicha función y lo sobrante en lo que sea más necesario para el adorno de dicha Ermita a cuyo fin se entregará al Administrador que fuera de ella.
[…]
Ayer, pues, último domingo del mes de agosto, y previa invitación formal del ayuntamiento de Alájar, apoquiné la astronómica cifra de 2.495 reales y 26 maravedís para que no falte la cera, que el cólera es mucho cólera, y sé se buena tinta que los americanos y los rusos tienen guardadas unas cepas por si las moscas.

Texto del voto: Archivo Parroquial de Alájar. Citado por M. Moreno Alonso.

domingo, 25 de agosto de 2013

Nostalgias alajeñas



Esta noche al fin llegó el frescor. Llevamos unas semanas de calima; no como en Sevilla, claro, aquí se duerme, y a eso de las diez se levanta un viento fuerte desde la Peña, pero hoy por la mañana al despertar nos ha llegado esa sensación inconfundible del verano que se acaba, y hasta se veía el campanario a través de un aire más transparente, engalanado ya para los Ángeles, para recibir a la Reina desde la contigua ermita, cuando se asomará por la escarpada hacia el valle saludando al pueblo, como todos los años desde tiempo inmemorial. En estos lugares apartados se siente el paso de las estaciones, y aunque las bestias ya no cruzan apenas las calles aún persiste el empedrado de cantos rodados, y las anillas empotradas en las fachadas recién encaladas para las fiestas, aún más este año, en que la Reina de los Ángeles bajó al pueblo no en rogativa, que gracias a Dios hace tiempo que no hay sequía, sino para no perder la costumbre y convertir esa visita esporádica en una fiesta, y hacer que venga el cardenal a predicar, que aunque no hay profundidad en las creencias tampoco la ha habido nunca, y se mantiene el sentimiento religioso intemporal, el rito como elemento aglutinador de un pueblo, como seña cultural que los distingue y les hace sentir orgullosos de ser hijos de Alájar.

Ha llegado el frecor, sí, y el pueblo está también más silencioso, son muchos los que fueron anoche a la aldea de los Madroñeros, ésa que no tomaron los franceses, a rezar el rosario a la Virgen de la Salud. Desde hace pocos años se puede ir en coche por un carril, pero hasta hace nada la media legua que separa el pueblo de la aldea había que recorrerla a pie, o a lomos de cabalgadura, y los pocos mayores que quedan en el pueblo hijos de la aldea, como Amalia, cuentan cómo iban y venían todos los días de la aldea a la escuela, con lluvia o sin ella, y andaban siempre contentos, y las pocas familias que vivían allí lo compartían todo, y no tienen recuerdos malos de aquellos años de miseria, sino todo lo contrario.

Ha llegado el frescor, y se anuncia también la vuelta a la ciudad, a la vida artificial que hemos creado lejos de la naturaleza y de la esencia del hombre, donde lo que importa es justo lo que aquí no tiene importancia, aunque reconozco que esta visión está teñida de nostalgia anticipada, la misma que cantaba el poeta Montesinos:
¿Inventaría yo Alájar,
con sus calles, con su torre,
con su Peña y con su plaza?
 
Ay tiempos que yo viví,
cuando mi tiempo se acaba
Alájar me inventa a mí

viernes, 23 de agosto de 2013

Las cuentas de San Bartolomé (Alájar, 1865)


Estoy teniendo un verano de lo más lector. Mi último descubrimiento, en la bliblioteca de Alájar, es la magnífica monografía del profesor Manuel Moreno Alonso: La vida rural en la Sierra de Huelva: Alájar. Lo añejo del estudio, de finales de los 70, no empaña en absoluto su interés; se trata de un libro ampliamente documentado y escrito en un estilo ameno, accesible a todos los públicos, y que cualquier amante de la modesta historia de los pueblos serranos, en especial Alájar, leerá con deleite. Entre otras muchas perlas, hoy entresaco esta jugosa lista de gastos que aparece en el Libro de Cuentas de San Bartolomé, conservado en el Archivo Parroquial de Alájar, correspondiente a la romería del año 1865:
98 reales por decir la novena y la función religiosa el cura; 40 reales a los diáconos; 35 reales al sochantre; 25 reales al sacristán; 10 reales a los monaguillos; 120 por el sermón; 40 reales por el tamboril; 24 reales al albañil por levantar las goteras; 5 reales por la búsqueda del tamborilero en Galaroza; 17 reales a otro hombre que se mandó a Zalamea para traer el tamborilero; 2 reales por una vidriera para el retablo; 13 reales por tres arrobas y media de cal para el blanqueo de la ermita; 5 reales por escobas y aljofifas; 15 reales a un hombre por traer agua de aseo; 15 reales a un hombre, día y medio, trayendo agua para beber las gentes; 3 reales a dos mujeres durante tres días para el aseo y limpieza del Santuario; 50 reales por un refresco en la mayordomía.
 No me digan que no es curioso: 120 reales por un sermón, 15 reales a un hombre día y medio acarreando agua; 3 reales a dos mujeres por tres días limpiando. Igualito, igualito…

viernes, 16 de agosto de 2013

George Moore y la modernidad



Desde hace un tiempo estoy decidido a dejarme llevar en mis lecturas por las recomendaciones de gente de fiar, que generalmente se refieren a libros cuyos autores llevan muertos al menos medio siglo. Es el caso de Cyril Connolly y su lista de cien libros clave del movimiento moderno, todo un filón, con la ventaja de que se pueden encontrar muchos de ellos gratis (y legalmente) en internet, por ejemplo en la página del proyecto Gutenberg. Acabo de terminar Memoirs of my Dead Life, de George Moore, una verdadera delicia. Se trata de un libro inclasificable, dividido en trece capítulos a modo de relatos independientes, pero que en realidad no son capítulos, ni relatos propiamente dichos, sino pinceladas trazadas de modo magistral por el escritor irlandés referidas a sus propias experiencias vitales, sus viajes, su modo de entender la estética, la poesía, la vida en definitiva, y todo ello en una prosa evocadora, trufada de una rara belleza. Estamos ante la obra de un hombre culto, refinado y, sobre todo, inteligente, que muchas veces nos hace sonreír y casi siempre nos mueve a la reflexión: “Mirth is enchanting only when the source of it is the intelligence. Vacuous laughter is the most tiresome of things” (La risa es encantadora sólo cuando nace de la inteligencia. Las carcajadas vacías son la cosa más tediosa). A Moore debo la observación más aguda sobre la utilidad de la religión para el hombre moderno:  “Some fruits are better dried than fresh; religion is such a one, and religion, when nothing is left of it but the pleasant, familiar  habit, may be defended, for were it not for our habits life would be unrecorded, it would be all on the flat, as we would say if we were talking about a picture without perspective” (Algunas frutas son mucho mejores desecadas que frescas; la religion es una de ellas, y, cuando no queda más que el hábito agradable y familiar, puede ser defendida, porque si no fuera por nuestros hábitos no quedaría registro de la vida, todo resultaría plano, como diríamos al hablar de un cuadro sin perspectiva”. O esta observación sobre la naturaleza y el amor: “Birds understand love better than all animals, except man”. Todo el libro es una sucesión de impresiones profundas, un alarde de inteligencia sencillo y sin complejos, un reto a la moral victoriana que crucificó a Moore por su atrevimiento, pero que nos llega hoy fresco, mucho más moderno que las obras de nuestros contemporáneos.

Imagen: Retrato de George Moore por Edouard Manet (1879).

sábado, 10 de agosto de 2013

Los amantes de Orelay


There was a delicious coo in her voice, the very love coo; it cannot be imitated any more than the dead rattle…
George Moore: The Lovers of Orelay

Se dejaron llevar, y no pensaban en el alma, ni en los dioses, ni en el mundo en torno suyo; contemplaban el mar que surcó Menelao after Helen’s beauty—beauty, the noblest of men’s quest.

Y triunfó el instante, y el recuerdo de tres días perdura por una eternidad.

miércoles, 5 de junio de 2013

Un poeta feliz


Me ha impresionado la descripción que hace Cyril Connolly del poeta norteamericano E.E. Cummings:

Era una figura muy aislada, pero demasiado feliz para sentirse solo.

Yo, de mayor, quiero ser así.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Chaves Nogales: No tan profeta como dicen


Esto escribía Chaves Nogales en 1928, en su obra La vuelta a Europa en avión:
Los norteamericanos influyen en París. Lo estropearán todo. El dólar es demasiado fuerte, y esta gente se halla tan bien dispuesta para dejarse corromper... Francia, que sabe sacar esa fuerza de flaqueza que es su patriotismo cuando llega el momento de peligro, debía alarmarse ahora tanto como cuando los alemanes iban hacia París. Pero los franceses, que resistieron al hierro, no resisten al oro. Es lástima. Esos tíos de Chicago lo van a estropear todo.
Pues menos mal que llegaron los tíos de Chicago en el 44 a Normandía, que si no...

P.S. Todo hay que decirlo: su obra La agonía de Francia le redime de este pequeño y comprensible patinazo.

jueves, 24 de enero de 2013

Sans retour




El otro día vi una película que llevaba tiempo buscando y que me perdí en su momento, Tous le matins du monde, y fui a ella en busca del sonido diríase que mítico de la viola da gamba. Algunas cosas me gustaron más y otras menos: el ambiente está muy bien recreado, especialmente la naturaleza semisalvaje en que vive Monsieur de Saint-Colombe, el maestro de un Marin Marais muy convincente, sobre todo en su versión de anciano, interpretada por el actor "ruso" Gerard Depardieu. Me resultaron especialmente insufribles algunas inevitables concesiones a la galería, como la caracterización de las hijas de Saint-Colombe, músico enigmático del que apenas se conoce nada, ni siquiera sus fechas de nacimiento y muerte, como unas ninfómanas que beben los vientos por el joven Marais. Pero, más que hablar de la película, vengo hoy a traer dos momentos, dos frases especialmente brillantes y evocadoras, que dejo en su idioma original porque se entienden bien, y así no pierden su fuerza. Una la pronuncia Marais en su lecho de muerte:

J'avais un maître. Les ombres l'ont pris.

Me conmueve hasta el tuétano esa añoranza del maestro perdido, de un maestro incomprendido por el mundo y que no abrió del todo los ojos del discípulo hasta que éste estuvo en su lecho de muerte.

La otra frase da título a la película, y habla muy bien del escritor Pascal Quignard, su autor:

Tous les matins du monde sont sans retour.

Y cuánta verdad expresan estas palabras, cuánta melancolía. Puedo sentir la luminosidad de una mañana de primavera, el aire fresco inundando mis pulmones, y mi carrera alborozada se hace más lenta, anunciándose primero con unas luces tenues, para acabar en un ocaso irremediable tras una jornada intensa de emociones. Eso, y no otra cosa, es la vida.

miércoles, 2 de enero de 2013

Swan and Rushes

Quando era criança o circo de domingo divertia-me toda a semana.
Hoje só me diverte o circo de domingo de toda a semana da minha infância…
Fernando Pessoa
He leído Los Cinco y el tesoro de la isla
pero nada estaba ya en su sitio.
Cerveza de jengibre, pasteles de carne,
son ahora pies grasientos y pintas servidas
en un pub con nombre de cisne.
Swan and Rushes, se llamaba,
and the Irish landlady had the most beautiful red hair.
Recuerdo que una noche tocamos la guitarra en la trastienda,
y al día siguiente nos levantábamos al alba,
a sentir la escarcha del césped corriendo por las manos.
He vuelto mil veces en mis sueños
pero no quiero pisar de nuevo esos jardines,
porque el agua que mueve los cangilones del tiempo
se ha empantanado hace años,
y tiñe de indolencia la nostalgia.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pues eso...


Lo que el socialismo ofrece, lo que todo español desea, es seguridad. El lado ético del socialismo, la creencia de que a cada cual se dará, no según sus méritos, sino según sus necesidades, también está hondamente arraigado en el natural ibérico. […] No hay raza en Europa tan profundamente igualitaria ni con menos respeto hacia el éxito y hacia la propiedad.

Gerald Brenan: El laberinto español (1943)

domingo, 30 de septiembre de 2012

¡Qué cachond@s, l@s chic@s del cine!


Aún no del todo resignado a que su industria salga de los Presupuestos Generales del Estado, el presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España se ha inventado un nuevo modelo basado, según él, en la autogestión: “El cine se puede pagar con los ingresos y los impuestos que el propio cine genera, como se hace en muchos países de nuestro entorno”. Es una brillante idea, genial. Lo que no sé es cómo no se le había ocurrido antes a nadie. De hecho, se me ocurre aplicarla a mi propia economía: yo me puedo "autogestionar" con los impuestos que genero: que compro mucho y genero IVA, pues me quedo el IVA para poder seguir comprando. Pero bueno, he de reconocer que no soy una "industria", así que no puedo aspirar a esta brillante autogestión, pero se me ocurre que podían hacerlo los panaderos, los taxistas, los tenderos... cualquier empresario que genere impuestos es susceptible de usar esos impuestos para "autogestionarse", y nada más que una lógica prosperidad de la economía en su conjunto puede derivar de esta innovadora medida.

Ya lo decía Frédéric Bastiat en 1850, y se expresaba mucho mejor que yo:
¿No hay algo de vergonzoso en el rol que el proteccionista hace interpretar a la sociedad? Él le dice: "Tienes que darme trabajo, y, lo que es más, trabajo lucrativo". He escogido tontamente una industria que me deja un diez por ciento de pérdidas. Si tú instauras una contribución de veinte francos de mis compatriotas y si me la das, mi pérdida se convertirá en beneficio. Y el beneficio es un Derecho, tú me lo debes. La sociedad que escucha a este sofista, que se carga de impuestos para satisfacerle, que no se percata de que la pérdida sufrida por una industria no es menos pérdida porque se obligue a compensarla, esta sociedad, digo yo, merece el fardo que se le obliga a portar.

domingo, 5 de agosto de 2012

Apuntes (172): Ebook: Una de cal y otra de arena


Es tremenda la descripción que hace Vallejo-Nájera de la depresión endógena intensa: "El paciente queda inhabilitado para disfrutar de la vida; sólo puede padecerla".


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Una ventaja de los libros de papel frente a los electrónicos en la que no sé si alguien ha caído: cuando tenemos entre manos un libro tradicional lo abarcamos entero, y en nuestra mano derecha descansan las hojas que aún quedan por leer. Un libro electrónico, sin embargo, no es más que una pantalla lineal en la que pueden aguardarnos lo mismo cien páginas que mil. La evolución de la lectura la conocemos únicamente por el mensaje inferior que nos indica la página por la que vamos y el número total de páginas, pero la pantalla es fría, siempre igual, no importa el libro.

~

Y para equilibrar el asunto, que ya se sabe que la batalla del papel está perdida, hago notar la facilidad de realizar subrayados y anotaciones y buscarlos posteriormente usando el lector electrónico. A su lado, los subrayados a lápiz y notas apresuradas al margen mantendrán el encanto de lo artesano, pero poco más.

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El pobre Gonzalo ha caído hoy de una de esas telas de araña que tanto le gusta escalar, con lo chico que es, y se ha lastimado el pie izquierdo. Es duro, y seguía jugando por la playa gateando, pero ya dormido le ha despertado el dolor. Duerme otra vez. Veremos...

jueves, 2 de agosto de 2012

Adam Smith y la falacia de la composición


Se conoce como falacia de la composición aquélla que otorga una determinada conclusión a un todo basándose en el comportamiento de sus partes. En el campo de la Economía se puede encontrar un ejemplo muy claro de dicha falacia, que ha servido desde los mismos orígenes de esta ciencia para justificar y ponderar las bondades del libre mercado. La siguiente cita de La riqueza de las naciones, de Adam Smith, es archiconocida, y la figura de la mano invisible ha hecho fortuna en generaciones de economistas y pensadores de la corriente liberal.

Every individual is continually exerting himself to find out the most advantageous employment for whatever capital he can command. It is his own advantage, indeed, and not that of the society which he has in view. But the study of his own advantage naturally, or rather necessarily, leads him to prefer that employment which is most advantageous to society... He intends only his own gain, and he is in this, as in many other cases, led by an invisible hand to promote an end which was not part of his intention.
Adam Smith. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Book IV, Ch. 2

Cada individuo pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que realmente se propone es su propio interés, no el de la sociedad. Pero esos mismos esfuerzos hacia su provecho le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil para la sociedad… Pretende únicamente su propia ganancia y en éste, como en otros casos, es guiado por una mano invisible que le conduce a un fin que no formaba parte de sus intenciones.


La argumentación de Smith no puede ser más sugestiva, como por otra parte lo es la totalidad de este libro, que no en vano está considerado como la fuente de la Economía moderna. El mago escocés da a la imprenta su obra en 1786, y ahí nació el capitalismo, o al menos sus bases teóricas: la aplicación práctica tuvo aún que esperar casi un siglo. Gloria a los mercados, porque en ellos reside el Reino de la Economía. No seré yo quien diga que el mercado es pérfido, ni que es el origen de todos los males. Antes bien, a él debemos buena parte del progreso, con todo lo que esta palabra tiene de malo y de bueno, de nuestra sociedad, pero las cosas no son tan simples como se nos presentan. En el siglo XIX los seguidores de Smith, especialmente Ricardo, desarrollaron con rigor las ideas del liberalismo, y ya conocemos la respuesta de Marx, la irrupción de Keynes y las disputas que duran hasta hoy que hacen honor al segundo apellido de la Economía Política, pero casi nunca se vuelve al origen, a esa mano invisible dibujada de forma tan ingeniosa pero a la vez falaz: “…esos mismos esfuerzos hacia su provecho le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil para la sociedad”. No señor, las cosas no son tan fáciles, ojalá lo fueran: si el egoísmo individual condujera al bienestar de la sociedad en su conjunto hace tiempo que la economía sería una balsa de aceite. El interés particular genera desigualdad, agotamiento de los recursos, escasez de ciertos bienes necesarios (los llamados bienes públicos), crisis económicas, y un sinfín de fallos del mercado a los que éste por sí solo no da respuesta. ¿Quiere esto decir que las decisiones las debe tomar el Estado, sustituyendo al mercado? A estas alturas han quedado convenientemente demostradas las nefastas consecuencias de tamaño disparate. Pocos son los que dudan que es necesario cierto grado de intervención estatal, y considero que el margen de actuación del Estado es amplio y necesario. Cosa distinta es que nuestros gobiernos corruptos e ineptos cometan disparates que  antes que ayudar perjudiquen a la economía. Culpa suya es, pero las actuaciones son necesarias. Nadie sino el Estado podrá corregir las injusticias sociales inherentes al capitalismo salvaje mediante una política redistributiva necesaria, si bien difícil de aplicar. Algunos sectores necesitan subvenciones, como por ejemplo las energías renovables, que sin el dinero público no serían acometidas por el sector privado, privando a la sociedad de unos beneficios que en el futuro serán generados íntegramente por las empresas privadas. Como éstos hay infinidad de ejemplos. Son muchos los que denostan el Estado de bienestar como una rémora para el crecimiento económico, y sin embargo es necesario, con una gestión eficiente del mismo, y ahí está el reto. Las grandes corporaciones financieras juegan con ventaja, los beneficios del capital financiero van a parar a unas pocas manos privilegiadas, algo que en esta crisis resulta especialmente sangrante. Son infinitos los ejemplos que demuestran que el interés particular no tiene por qué conducir al interés general. Los beneficios del mercado son indudables, y ahí está la historia del siglo XX para demostrarlo, pero también lo son sus peligros. Y la mera regulación en el seno de la democracia no es suficiente para detener las consecuencias del desequilibrio económico y la información asimétrica. No tenemos más que mirar el mapa de este principio del siglo XXI para comprobarlo. La solución no es que el Estado tome las riendas, qué duda cabe, pero sí que actúe allá donde resulta necesario. Siempre cabe el riesgo de que la actuación sea más o menos arbitraria, pero las técnicas se perfeccionan. Sólo se necesita honradez, buena fe e inteligencia. Si no, con mercado o sin mercado, que Dios nos coja confesados.

martes, 31 de julio de 2012

Apuntes (170): Séneca, mercados y un dilema moral


Desconfiad de los que tienen la conciencia tranquila: casi todos tienen mala conciencia.

~

Los mercados no son pérfidos ni salvadores; tan sólo reflejan el interés egoísta de las hordas económicas.

~

Con el permiso del Sr. Smith, que el interés particular conduzca al interés general, ya es mucho decir. La falacia de la composición no es suficientemente ponderada.

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Y para colmo, el Estado no hace sino empeorar las cosas.

~

Escribe séneca en Las troyanas: “Quaeris quo jaceas post obitum loco? / Quo non nata jacent”. “¿Que dónde estarás después de morir? / Donde están los que no han nacido”. Para los que buscan con la razón un sentido a su vida, éste es el único consuelo que podrán hallar.

~

Dilema moral: Someone you are well acquainted with shows you upon a different light a very close relative, who can´t read English, and you realise he is mean, vile and selfish. Should you still love him?

~

Quienes gobiernan un Estado son el espejo de los gobernados.

lunes, 6 de febrero de 2012

Pickwick



He terminado de leer recientemente Los papeles de Pickwick, de Dickens, y una vez más me debo rendir ante el talento del novelista inglés, que a mi juicio no tiene parangón. Esta obra fue su primer gran éxito, y en ella recurre a un sentido del humor universal, tan actual hoy como en la época victoriana en que se escribió. Las andanzas de señor Pickwick y el resto de miembros de su selecto club son antológicas. En realidad no sucede gran cosa, pero el genio de Dickens convierte cualquier anécdota, cualquier peripecia, en una obra maestra de estilo y de humor. No hay que olvidar que los trabajos de Dickens aparecían por entregas semanales, e iban dirigidos a un público muy amplio, en absoluto selecto. Se trata de uno de los pocos casos en la historia de la literatura en que una obra de calidad fuera de lo común haya ido destinada a un gran número de lectores, y aquí se demuestra que el Arte, así con mayúsculas, no tiene por qué ser exclusivo, y que hay bastante de pose y de pedantería en muchos escritores, parapetados en una pretendida barrera cultural, que piensan que para que una obra sea buena debe ser difícil acceder a ella.

Dickens es un maestro en muchas cosas, pero destaca especialmente en el retrato de los personajes. Es asombrosa su capacidad para trazar en un par de líneas una serie de matices tan precisos que nos parece estar viendo al sujeto en cuestión, tratando con él y participando de su experiencia vital. En Los papeles de Pickwick hay un despliegue asombroso de tipos, y yo me quedaría, aparte de los miembros del club, con el "rascal" de Mr. Jingle, que usa un lenguaje peculiarísimo, con frases cortas de no más de tres o cuatro palabras, Joe, el niño gordinflón al servicio de Mr. Wardle, con una facilidad increíble para quedarse dormido en cualquier sitio, y sobre todo el inefable Mr. Weller, criado de Mr. Pickwick, junto a su padre Mr. Weller Senior. Otra de las habilidades de Dickens consiste en imitar el acento de sus personajes en función de su clase social. Aquí brilla su genio humorístico, llevado a su máxima expresión en esta obra. Cada intervención de los Weller es una invitación a la carcajada, pues nos llevan de la mano con sus filosofías llenas de sentido común expresadas en un lenguaje que nos hace reír por lo llano y real. Ofrezco a continuación una muestra, y hago notar lo importante que es leer en el idioma original, aun a riesgo de perder parte del sentido de la obra. En este caso se pierde, o al menos yo no sé darle, la variante dialectal empleada por Weller, no digamos ya la semejanza entre "vider" y "viser":

'You think so now,' said Mr. Weller, with the gravity of age, 'but you'll find that as you get vider, you'll get viser. Vidth and visdom, Sammy, alvays grows together.'

'Eso piensas ahora,' dijo Mr. Weller, con la gravedad que le daban sus años, 'pero llegará un momento en que aprendas que cuanto más grande sea tu panza más sabio serás. La gordura y la sabiduría, Sammy, siempre van de la mano.'
Grande entre los grandes Dickens, sin lugar a dudas.