De vez en cuando cogías tu guitarra junto a la chimenea y los trémolos brotaban como por encanto. Y me mirabas de hito en hito. Y al final me sonreías. Y simplemente así éramos felices. Nadie ha vuelto a coger esa guitarra que tú tocabas ya de niña. Descansa apoyada en un rincón del salón de Alájar, junto con otra que era mía pero jamás aprendí a tocar, esperando unas manos que ya nunca la acariciarán, y yo esperando una sonrisa y unos ojos dulces que sólo subsisten en mi recuerdo.
Cabezón y cabezudo
-
Cabezón y cabezudo. Orejón y orejudo. Narigón y narigudo. Barrigón y
barrigudo. Cachetón y cachetudo. Dientón y dientudo. Y algunos otros. Pero
sólo existe...
Hace 1 día