miércoles, 5 de agosto de 2026

Wilfred Owen: Sonnet to my friend - With an identity disc



Si un día soñé con mi nombre de muerto

En el centro de Londres, inasible

Jamás por el tiempo, la Fugaz Fama

Buscando al fin allí su santuario, -


O si una vez quise esconder su culpa,

- Culpa del triunfo, pena en las derrotas-

Bajo esos cipreses santos, los mismos

Que dan sombra a la morada de Keats,


Ahora en cambio agradezco que no hay riesgo

De que graben mi lápida con galas.

Que el lema sea la placa del soldado.

Lúcela, amigo. Sin fechas ni gestas.

Que el corazón la bese, noche y día,

Hasta que el nombre se apague y se borre.


He traducido este conmovedor soneto del mejor poeta de la Primera Guerra Mundial a endecasílabos, prescindiendo de la rima. Esta es la versión original:

If ever I had dreamed of my dead name

High in the heart of London, unsurpassed

By Time for ever, and the Fugitive, Fame,

There seeking a long sanctuary at last, -


Or if I onetime hoped to hide its shame,

- Shame of success, and sorrow of defeats, -

Under those holy cypresses, the same

That shade always the quiet place of Keats,


Now rather thank I God there is no risk

Of gravers scoring it with florid screed.

Let my inscription be this soldier's disc.

Wear it, sweet friend. Inscribe no date nor deed.

But may thy heart-beat kiss it, night and day,

Until the name grow blurred and fade away.


martes, 4 de agosto de 2026

Impresiones literarias


He estado releyendo Hambre, de Knut Hamsun, y se me han quitado las ganas de comer.

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Y maravillosas las Fantasías vascas, de Baroja. ¿Quién puede decir que don Pío tenía un estilo imperfecto? Se puede oler el heno de los caseríos vascos al leer esos relatos, y sentir fascinación al contemplar los aquelarres.


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Un escritor notable, Francisco Coloane. Lo raro, después de leer Los pasos del hombre, libro de memorias, es que llegara a escribir nada. En ese libro nos transporta a un territorio de frontera surcado por hielos flotantes, islas inaccesibles que aparecen y desaparecen, horizontes infinitos y vientos inclementes, que aún conserva intacto el espíritu de Magallanes y los indios patagones.


~


¡Qué largo fue el viaje de Jorge Semprún en ese vagón de tren, donde dejó enterrada para siempre la inocencia que le pudiera quedar! ¡Y qué vano le resultaría el cargo político que le dieron al final de su vida! El comunismo militante, la muerte y sobre todo Buchenwald escribieron su biografía.


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Y aunque parezca que no hay horror que supere el lager, me cabe una enorme duda después de escuchar las Voces de Chernobyl que nos trae Svetlana Alexiévich. Prípiat, Narodichi, Jöiniki… El holocausto se desdencadenó justo en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, más aún en esta última por los caprichos del viento. Acudió de forma voluntaria el héroe soviético a liquidar el reactor, pero la muerte silenciosa les liquidó a ellos. Imposible comprender, imposible luchar contra el átomo desencadenado. Ese desastre se me antoja el principio del fin.


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Y entre tanto termino nada menos que el volumen 18 del Salón de Pasos Perdidos de Andrés Trapiello. Literatura banal, como lo es casi siempre la vida, pero no exenta de momentos de grandeza y chispazos de poesía camuflados entre crónicas literarias y ajustes de cuentas. Su calidad es indiscutible, de otro modo no habría leído ya más de 10.000 páginas. Lo único que no me vale es aceptar que esas páginas son una novela.Una excusa demasiado burda para esconder retratos crueles y ataques desproporcionados, en ocasiones contra gente que por desgracia ya no se puede defender, y si lo hiciera se encontraría contra el muro de la ficción.


lunes, 3 de agosto de 2026

Louis Aragon: Chanson pour oublier Dachau


No sé si es posible olvidar Dachau, ni Buchenwald, ni por supuesto Auschwitz. Los supervivientes añadieron al horror una cadena perpetua, a pesar de todas las canciones, a pesar de que esa primera noche durmieron con sábanas limpias y nadie les despertó. Y ya nuca recobraron la dulzura.

Nul ne réveillera cette nuit les dormeurs

Il n'y aura pas à courir les pieds nus dans la neige

Il ne faudra pas se tenir les poings sur les hanches jusqu'au matin

Ni marquer le pas le genou plié devant un gymnasiarque dément

Les femmes de quatre-vingt-trois ans les cardiaques ceux qui justement

 

Ont la fièvre ou des douleurs articulaires ou

Je ne sais pas moi les tuberculeux

N'écouteront pas les pas dans l'ombre qui s'approchent

Regardant leurs doigts déjà qui s'en vont en fumée

 

Nul ne réveillera cette nuit les dormeurs

 

Ton corps n'est plus le chien qui rôde et qui ramasse

Dans l'ordure ce qui peut lui faire un repas

Ton corps n'est plus le chien qui saute sous le fouet

Ton corps n'est plus cette dérive aux eaux d'Europe

Ton corps n'est plus cette stagnation cette rancoeur

Ton corps n'est plus la promiscuité des autre

N'est plus sa propre puanteur

Homme ou femme tu dors dans des linges lavés

 

Ton corps

 

Quand tes yeux sont fermés quelles sont les images

Qui repassent au fond de leur obscur écrin

Quelle chasse est ouverte et quel monstre marin

Fuit devant les harpons d'un souvenir sauvage

Quand tes yeux sont fermés revois-tu revoit-on

Mourir aurait été si doux à l'instant même

Dans l'épouvante où l'équilibre est stratagème

Le cadavre debout dans l'ombre du wagon

Quand tes yeux sont fermés quel charançon les ronge

Quand tes yeux sont fermés les loups font-ils le beau

Quand tes yeux sont fermés ainsi que des tombeaux

Sur des morts sans suaire en l'absence des songes

 

Tes yeux

 

Homme ou femme retour d'enfer

Familiers d'autres crépuscules

Le goût de soufre aux lèvres gâtant le pain frais

Les réflexes démesurés à la quiétude villageoise de la vie

Comparant tout sans le vouloir à la torture

Déshabitués de tout

Hommes et femmes inhabiles à ce semblant de bonheur revenu

Les mains timides d'enfants

Le cœur étonné de battre

 

Leurs yeux

 

Derrière leurs yeux pourtant cette histoire

Cette conscience de l'abîme

Et l'abîme

Où c'est trop d'une fois pour l'homme être tombé

Il y a dans ce monde nouveau tant de gens

Pour qui plus jamais ne sera naturelle la douceur

Il y a dans ce monde ancien, tant et tant de gens

Pour qui tant de douceur est désormais étrange

Il y a dans ce monde ancien et nouveau tant de gens

Que leurs propres enfants ne pourront pas comprendre

 

Oh vous qui passez

Ne réveillez pas cette nuit les dormeurs

sábado, 1 de agosto de 2026

Un encuentro del pasado


Ayer, paseando por Alájar, se me acercó una pareja. Ella era muy joven, bellísima, y me dijo que era médico. Él, un profesor de Economía al que ya le clareaba el pelo, pero algo debía de tener para ir acompañado por la misma dulzura en forma de mujer. Me dijo que a él lo que le gustaba era la literatura, y lo de profesor era por las vacaciones y para no tener que escribir miles de páginas de diarios y novelas, no quería convertirse en un galeote de la pluma ni tampoco creía tener talento para ello. Eran recién casados, pero no en plan JRJ, sino en plan bien, y estaban buscando algo por esa zona. Alguien les había comentado que en la sierra cercana a Trujillo algún enfermo de las letras se había comprado un lagar, pero ellos no eran enfermos de nada, si acaso estaban enfermos de amor el uno por el otro, y eso les bastaba y les sobraba. No sé muy bien por qué, pero estaban deseando compartir confidencias conmigo, así que me dijeron que pretendían tener cuatro hijos, y entonces asomó una breve lágrima en mis ojos que enseguida escondí. Como conozco bien el pueblo desde hace más de veinte años, les di algunas indicaciones para facilitar su labor de búsqueda. Ojalá encuentren un hogar digno de su felicidad. No sé lo que les deparará el futuro, pero ese breve encuentro me dejó con una profunda congoja, como una ilusión a punto de truncarse o una alegría desenfrenada que con certeza desembocará en llanto.

lunes, 27 de julio de 2026

Amor nuclear

 ¡Oh, qué feliz había sido!, ¡qué feliz! Él se marchaba de viaje de trabajo. Y yo contaba los días y las horas para nuestro encuentro. ¡Los segundos! Físicamente no puedo vivir sin él. ¡No puedo! [Se tapa la cara con las manos.] Recuerdo que… Una vez que fuimos a casa de su hermana en el pueblo, por la noche ella me dice, mostrándome una habitación: «A ti te he puesto la cama en aquel cuarto y a él en este». Nos miramos los dos el uno al otro y nos echamos a reír. Ni siquiera se nos pasaba por la cabeza que podíamos dormir separados, en habitaciones diferentes. Solo juntos. Yo no puedo sin él. ¡No puedo! Muchos me han pedido la mano. Su hermano me pidió la mano. Se parecen tanto. La altura. Los andares. Pero tengo la sensación de que si alguien que no sea él me toca siquiera me pondré a llorar sin parar. No podré parar de llorar. ¿Quién me lo ha quitado? ¿Con qué derecho? Nos trajeron una orden de alistamiento con una franja roja, el 19 de octubre de 1986. [Me trae el álbum de fotos. Me enseña fotos de la boda. Y cuando ya quiero despedirme, ella me para.] ¿Cómo voy a vivir en adelante? No se lo he contado todo. No hasta el final. He sido feliz. Hasta la locura. [...] ¿Qué me ha salvado? ¿Qué me ha arrojado de nuevo a la vida? Me ha devuelto a la vida mi hijo. Tengo otro hijo. Un primer hijo suyo. Hace tiempo que está enfermo. Ha crecido, pero ve el mundo con ojos de un niño. Con los ojos de un niño de cinco años. Ahora quiero estar con él. Sueño con cambiar de casa e irme a vivir más cerca de él, a Novinki. Allí está nuestra clínica psiquiátrica. Ha pasado toda su vida allí. Este ha sido el veredicto de los médicos: para que siga con vida debe estar allí. Viajo cada día a verlo. Y él me recibe diciendo: «¿Dónde está papá Misha? ¿Cuándo vendrá?». ¿Quién más me va a preguntar eso? Él lo espera. Lo esperaremos juntos. Yo rezaré mi plegaria de Chernóbil. Y él… Él mirará al mundo con ojos de niño. 

Valentina Timoféyevna Ananasévich, esposa de un liquidador

En Voces de Chernóbil, libro de Svetlana Aleksiévich


jueves, 16 de julio de 2026

La muerte de Mora


Hacia tiempo que no me emocionaba tanto leyendo un pasaje de un libro como con el relato de la muerte de la mastina Mora en uno de los diarios de Andrés Trapiello, Apenas sensitivo. Hay un poso de dignidad en la muerte de un perro que muy raramente está presente cuando se trata de una persona. Somos muchos los lectores de la Odisea que nos estremecemos con el breve pasaje en que aparece Argos, el perro cazador de Odiseo, que lo reconoce después de veinte años de ausencia agitando levemente su cola para inmediatamente entregar su alma. Porque sí, los perros tienen alma, y quien diga lo contrario nunca se ha sumergido en su mirada profunda.
Mora iba a nuestro lado, no se despegaba de mí, y levantaba su cabeza para mirarme. Si me preguntaran, juraría sobre la Biblia que el animal sabía perfectamente todo cuanto estaba sucediendo. Llegamos al pie del árbol. Allí, apoyados en el tronco, estaban los azadones, y entonces, sin que nadie le dijera nada, la perra buscó el hoyo y se tendió a su lado, como acostumbrada, como si ya hubiese ensayado su propia muerte otras veces, mantuvo un momento la cabeza erguida y finalmente la acostó sobre la tierra, como si se dispusiese a dormir.
Así quisiera yo acabar mis días, suavemente, sin hacer ruido, acompañado por muy pocos, los que de verdad me han querido, y con la esperanza de no dejarles demasiado desamparados. Siento que el momento está cerca, estoy tan cansado... ¡Ojalá nadie me echara de  menos! No hay mayor sufrimiento que el que nace de la pérdida irreversible. Poco a poco me mimetizo con la nada, estoy listo para el fin, que añoro desde hace demasiado tiempo.

domingo, 19 de abril de 2026

Una petición


A quien corresponda: me pido para mi funeral que alguien entone la genial canción "Always look at the bright side of life", a ser posible con el mismo acento cockney de Eric Idle en Life of Brian. Es de una filosofía incontestable, ya quisieran Nietzsche o Schopenhauer haber llegado a parecidas conclusiones. Además, pienso que es mucho más consolador que cualquier réquiem.

Nota: no serán necesarias las cruces.

P.S. Una cosa así, please:

sábado, 4 de abril de 2026

Conocer la luz

La felicidad es buscar algo con ilusión, especialmente el amor; la plenitud consiste en encontrarlo. Cuando alguien halla un sucedáneo del amor debe sustituir su anhelo por otro objeto que dé sentido a sus afanes. Al encontrar un ser afortunado el amor verdadero puede decir que ha llegado a casa, y ha tenido la fortuna de alcanzar lo que tantas personas, incluso las más grandes (especialmente ellas) jamás lograron. Pero entonces aparece la muerte, inevitablemente, y si esta se adelanta al curso natural de la vida, el alma se precipita en un pozo tan oscuro y tan hondo que jamás se puede remontar. A pesar de todo, aunque con muchas dudas, damos en creer que ha merecido la pena conocer la luz.

viernes, 3 de abril de 2026

Marga Gil Roësset



Resulta de una tristeza infinita, pero por desgracia se puede morir de amor.

“… Y es que… Ya no quiero vivir sin ti… no… ya no puedo vivir sin ti… … tú, como sí puedes vivir sin mí… … debes vivir sin mí…”
“Mi amor es infinito!…La muerte es… infinita… el mar es infinito… la soledad infinita… yo con ellos… yo… con lo infinito…” “Qué dulce es el amanecer del día último…”
Marga Gil Roësset. Diario

Marga era de verdoso alabastro, con ojos hermosos y tristes, y pelo liso castaño… Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro… 
Juan Ramón Jiménez

 


domingo, 29 de marzo de 2026

Pasión


De nuevo, un domingo de Ramos más, asisto a una Pasión de Bach. La vida me concedió una prórroga el año pasado cuando estaba a punto de entrar a la sala donde se representaba la Pasión según San Juan en el día de mi cumpleaños, también domingo de Ramos y aniversario del día más emocionante de mi vida hace ya 29 años (¡parece mentira cuánto duele aún al recordarlo!). Me dio una prórroga la vida, decía, porque acabé en el hospital en vez de en el Teatro, y salí de allí con cuatro muelles de más y la promesa de que nada sería ya igual; nadie sabía hasta qué punto sonaban vacías esas palabras en mi corazón, nunca mejor dicho. Cansancio extremo, rehabilitación, precauciones con la dieta, nada del otro mundo en realidad… Me negué a seguir levantando y soltando pesas como si fuese un sísifo moderno que no tiene culpa ninguna. Me siento igual que antes del pequeño gran susto, y sigo aguardando la muerte, que espero me visite con todos mis seres queridos en paz y en estado de revista. En cuanto a mí, hace ya tiempo que no me asusta nada la visita de esa vieja señora, y como aún no ha venido a acompañarme aproveché hoy, un año después, para acudir a la Pasión según San Mateo, esta vez con Gonzalo.

Siempre me pasa: en cuanto empiezo a escuchar esta obra sublime me convierto en creyente por unas horas. Lamentablemente, ya se me está pasando el efecto, pero cuánto comprende uno la unción de los hijos de la Reforma, su confianza en la redención de todos los pecados y en la Salvación, así con mayúsculas, por no hablar de la resurrección de los muertos.

Yo a estas alturas del día, una vez vuelto a mí antiguo y escéptico ser, sé que no tengo nada de lo que salvarme, pero no estaría mal dejar de transitar este valle de lágrimas, o al menos encontrar algún sentido a los días que aún me quedan, que no sé si serán muchos o pocos, pero sí se antojan sin sustancia desde que desapareció la dicha.

martes, 24 de febrero de 2026

Música para un duelo eterno

 


La música de Chopin duele en el alma, porque describe con una exactitud tenebrosa el duelo, la pérdida. No importa el tiempo que haya pasado; siento todos los días tu presencia ausente, yo diría que a todas horas, y muy dolorosamene durante la noche. El piano no proporciona consuelo, porque sus notas se clavan como agujas finísimas. No produce melancolía, pero tampoco intensifica el dolor latente. Es simplemente la música de los espíritus que no existen, la música de una plenitud que no volverá.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Apuntes (196): Sefarad


Leo que Cansinos Assens investigó sus ancestros y descubrió que descendía de los judíos sefarditas expulsados en el siglo XV de la península. Entonces decidió estudiar la cábala y el Talmud  y hacerse digno sucesor de tan esclarecidos orígenes. ¿No hay mucho de afectación, de dandismo en este insólito comportamiento? ¿No sé habría convertido Cansinos en el único judío oriundo del reino de Castilla en más de 400 años? ¿No estamos ante un impostor encantado de haberse conocido, encantado de conocer a sus tatarabuelos?

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Un verdadero sefardí era, por ejemplo, Canetti, que nació en los Balcanes y cuya familia guardaba amorosamente la llave de su casa añorada de Sefarad. El ladino fue su lengua materna y el búlgaro la lengua de su niñez, pero escribió su admirable obra en alemán y le dieron por ella el Nobel. Dicen que Cansinos manejaba más de diez idiomas, pero yo sospecho que le faltaban raíces en todos ellos menos, seguramente, uno. Canetti, con los mimbres del castellano antiguo y la herencia judaica de la España del siglo XV, aderezada con el periplo de su estirpe y el caleidoscopio balcánico y centroeuropeo, construyó una obra imposible de borrar.

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No son buenas las comparaciones.

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A pesar de lo sencillo que me hubiera resultado, he preferido no comprobar los datos sobre Cansinos o Canetti. ¿Qué importancia tiene una exactitud más o menos impostada? Además, la insistencia en buscar las fuentes resta fuerza al mensaje que uno quiere transmitir, o, en el peor de los casos, lo invalida científicamente.

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La soledad de la noche en Alájar, y la de las primeras horas de la mañana, es casi insoportable. Los niños están todos dormidos; los perros  despiertos, demasiado despiertos, y el silencio y la oscuridad se desploman justo en la boca del estómago.

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Es el último día del año. Como si fuera el que hace el número 236. Pero no, es el último, y es difícil escapar a esa certeza. Empieza el sexto año de mi cuenta atrás particular. Vale.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Maldita Navidad

Navidad: ese invento cruel del cristianismo durante el cual, independientemente de tus creencias, tienes la certeza de que la persona que daba sentido a tu vida jamás volverá, y eso duele lo mismo que el primer día, da igual el tiempo que haya pasado. El resto del año es más fácil engañarse, pero en la maldita Navidad quisieras que la tierra te tragara o, mejor aún, sería preferible que no hubiera nacido nunca ni ese niño ni, por supuesto, tú mismo.

miércoles, 10 de diciembre de 2025