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domingo, 31 de mayo de 2015

Apuntes (192): Máximas intemporales


El mejor cirujano plástico es el tiempo.

 ~

Ese momento insuperable en que te acercas con el coche a un paso de cebra, ves en el último momento a una vieja parada en el borde desafiándote con la mirada, aceleras, la miras con cara de guasa, y al fin la ves por el retrovisor profiriendo insultos y blandiendo su bastón...

 ~

Ríete de los demás con cariño, y de ti mismo sin piedad.

~

Demasiada paciencia es un síntoma de resignación.

~

Escucha atentamente al necio, pregúntale por sus ideas, alaba sus opiniones y muéstrate humilde ante su necedad.

~

Cuanto más dices que eres libre más esclavo te vuelves de tus palabras.

sábado, 2 de mayo de 2015

Homo Sapiens Mamporrensis



¿Qué son 200.000 años? Apenas un suspiro cósmico, incapaz de alterar en lo esencial los genes de la especie a la que pertenece el individuo que escribe estas líneas. Si acaso en los últimos tres mil años, algunas pequeñas bolsas de población se han impregnado de un leve barniz cultural que se ha dado en llamar civilización, pero a la hora de la verdad, cuando el dinero, ese dios infalible que marca las preferencias de nuestra tribu, dicta sentencia, a la gente lo que de verdad le apasiona es contemplar cómo se atizan sin compasión los más fuertes de cada clan, a mamporro limpio, igual que hace milenios.

¡Aupa, Manny, destroza a ese yanqui bocazas!

sábado, 18 de abril de 2015

Test de catolicismo


Marque la afirmación con la que esté más de acuerdo, y justifique su elección.
  1. Dios no existe, se trata de un invento de los curas para vivir bien y tenernos cogidos de los huevos.

  2. Dios existe, en realidad no es una persona sino tres, pero no traten de entenderlo. El Dios hijo vino a nuestro mundo en el vientre de una mujer casada y virgen, y su marido se lo creyó. Con el tiempo esta mujer subió al cielo, donde permanece viva de cuerpo presente. Un día su hijo fue a visitar a un amigo llamado Lázaro pero se encontró con que llevaba cuatro días muerto y su cuerpo ya olía. Le dijo que se levantara y el muerto resucitó y, presumiblemente, dejó de oler. Con el tiempo este Dios hijo se hizo muy famoso localmente y sus enemigos planearon quitarlo de enmedio crucificándolo. Resucitó a los tres días y anduvo visitando a gente hasta que subió a los cielos a reunirse con él mismo. Todas estas molestias se las tomó para salvar al hombre.

  3. Dios existe, o más bien un creador inteligente que no se sabe muy bien qué es, cómo es ni a qué dedica el tiempo libre. 

jueves, 19 de marzo de 2015

Tener o no tener... pelo



Ante el ataque perpetrado el otro día por mi hijo Ignacio sobre mi asendereado aspecto actual, quiero traer hoy una imagen de los tiempos remotos en que las lanas tapizaban mi cráneo, y así mis hijos sabrán lo que les espera en el futuro. Obsérvese la prestancia, la intrepidez, el aplomo y, por qué no decirlo, la chulería que desprenden mis 22 años. No oculto que el tiempo tan sólo ha mejorado y añadido solera al producto, aunque, eso sí, al precio de un ligero clarear en mis venerables sienes.

¡Y esa indescriptible camisa de palmero, por Dios!

sábado, 28 de febrero de 2015

Cría cuervos...


Andaba detrás de mí el otro día mi hijo Ignacio diciéndome que si estaba muy ocupado, que me necesitaba un tiempo "un poquito largo", pero que debía estarme muy quieto, hasta que finalmente, intrigado, accedí. Me dijo que me sentara, cogió papel y lápiz y ni corto ni perezoso se puso el tío a hacerme un retrato. A la vista está el resultado, y lo peor es que todo el mundo anda alabándole, cómo es posible que a sus siete años haya conseguido un parecido tan grande, y encima él dice que me ha puesto más pelo para que esté contento.

Yo, que siempre me he creído un sex symbol, y va el niño éste y hace la gracia...

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Amigos, el ridáider... ¡Ha muerto!


Parece que fue ayer cuando lo acunaba en mis brazos, recién descendido de las alforjas reales, le introducía por primera vez el cable USB, le cargaba sus primeros libros, sus primeros retoños... Ha sido un fiel compañero estos casi cuatro años, mi apoyo existencial, en él he leído cientos de historias, decenas de miles de páginas, un pozo infinito de sabiduría en el que me he zambullido todas las noches, las más de las tardes... Ha habido momentos duros, como aquella vez que lo olvidé en el techo del coche y salió despedido en la primera curva sin que lo notara, pero un ángel de la guarda me lo devolvió, y siguió acompañándome día a día, sin faltar a la cita. No niego que ya estaba el pobre muy desvencijado, pero aún me servía fielmente como el primer día. Ayer se quedó atrancado en una página de Jaspers, y no lo pudo superar. Quedará esta página para el recuerdo, me habría gustado que fuera de Galdós, o de Dickens, o de Shakespeare, pero uno no puede elegir el momento de la muerte de sus compañeros.



Descansa en paz, amigo, te echaré de menos, no te guardaré mucho luto porque la vida sigue, y yo no vuelvo al papel ni amarrado, pero tú, ridáider, quedarás en mis recuerdos como el primero y el más grande.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Impresiones parisinas



- A los descendientes de los galos les quedan dos telediarios siendo mayoría en la capital de Francia.

 - La Torre Eiffel impresiona mucho más que en la fotos. Esa misma torre la ponen en Sevilla sin vigilancia y los chatarreros de Torreblanca la desguazan y la venden en los polínganos en un par de días con sus carritos del Hipercor.

- El sarcófago de Napoleón tiene toda la pinta de una caja de limpiar zapatos. Además, nunca he entendido la coba que se le da a ese megalómano asesino en pleno siglo XXI.

- Un mojón muy grande para los jardines de las Tullerías. No he visto cosa más sosa y polvorienta a la que llamen jardín en ningún otro sitio.

 - Lo que sí es un gran invento es la costumbre de dejar en los parques cientos de sillas y hamacas a disposición de los paseantes, para tomarse cómodamente una de esas asquerosas baguettes secas que venden en los kioscos a cinco euros y despatarrarse en condiciones. Volvemos a lo mismo: en Sevilla acabarían en los patios particulares en un abrir y cerrar de ojos.

- Será un problema de raza, pero a la típica parisina rubia de ojos claros le faltan un buen par de argumentos para convencer del todo a un macho ibérico acostumbrado a otras contundencias.

- La flota de bateaux mouches se reduciría a una cuarta parte si en el mundo no hubiera chinos.

- Los recepcionistas de los hoteles se dan aires de ministros sin cartera.

- Al pasear por París tenía la sensación de ir por un territorio familiar: era como dar un paseo por Sevilla pero a escala 10:1. Supongo que en ello ha tenido que ver que cuatro horas antes de estar junto al Arco del Triunfo me encontraba plácidamente durmiendo en mi cama sevillana. Así no hay quien se imbuya de un espíritu aventurero.

- París huele a mantequilla caliente.

- En Montmartre, ni rastro del ambiente bohemio. Si Verlaine levantara la cabeza se marcharía a África a buscar a Rimbaud.

- Los Van Gogh del museo d'Orsay son igualitos a como salen en las fotos. Da la impresión de que forman parte del ajuar de uno.

- Me llamarán cateto, pero tampoco es para tanto París: una gran ciudad como muchas otras, monumental, eso sí, pero sus mejores edificios no suelen pasar de los doscientos años. Es como Sevilla pero a lo bestia y sin encanto: sin duda lo tuvo antaño, pero se lo ha llevado el turismo.

Imagen: Turista haciendo el gilipollas en el museo Rodin.

lunes, 9 de junio de 2014

Ridao el apóstata


Muy poco tiempo después de nacer, mis padres me inscribieron, con su mejor voluntad, en un club de gran tradición en nuestro país, condición indispensable para ser un ciudadano respetable en la España de la época. A medida que fui adquiriendo eso que llaman uso de razón, proceso en el que aún me hallo inmerso, me di cuenta de que mi flamante club no me gustaba mucho, al principio más que nada  porque me obligaba a acudir los domingos, debidamente endomingado, a unas reuniones donde un oficiante soltaba unas parrafadas ininteligibles que me llevaban al ensoñamiento más inocente, generalmente con los toboganes que esperaban fuera; además, debía dar la mano a unas personas que no conocía de nada, y muchas señoras emanaban un desagradable efluvio a perfume de sacristía reconcentrado. Tampoco es que aumentara mucho mi entusiasmo la educación recibida en el colegio, donde varios de mis profesores usaban sotana y chasca. No guardo mal recuerdo de ellos, nada tengo que reprocharles y se portaban con nosotros igual de bien o mal que sus compañeros que vestían pantalones, pero me seguían llevando a esas dichosas reuniones por la tarde antes de entrar a clase, con lo bien que se estaba jugando a las canicas. Así fue pasando el tiempo, mi razón fue estando cada vez más para mi uso y disfrute, y decidí dejar de acudir a las reuniones en la medida de lo posible. Aunque veía buenas intenciones en el fundador histórico de mi club, no lo tenía tan claro en cuanto a sus continuadores, y me empezaron a mosquear muchas cosas que mi razón cada vez más madura me revelaba. Además, qué caramba, yo siempre he sido tremendamente individualista y escéptico, y las sectas me dan yuyu, así que hace poco me planteé que, aunque muchos me dicen que no me estorba y no hace ningún daño, sería conveniente y, sobre todo, honesto, salir del club que ha tenido el honor de contarme entre sus miembros durante tantos años. Pero, ¡oh sorpresa! —con la secta hemos topado—, he descubierto que en este club resulta muchísimo más sencillo entrar que salir. Parece que tengo que mandar cartas, visitar gerifaltes, rellenar formularios, pedir documentos, aflojar algo de guita, acudir a entrevistas, escuchar de viva voz los privilegios que voy a perder, y claro, no ando yo muy sobrado de tiempo, ni de ganas, ni de humildad, y se me ha ocurrido dar fe pública por medio de este blog:

A todos los que me leyeren: pastores, ovejas, corderos, terratenientes y demás miembros de la comunidad, declaro que me borro del rebaño. Sé qué os va a ir igual de bien sin mí, o incluso mejor, y yo, la verdad, aunque no os guardo rencor, me quedo más tranquilo.

P.S. Enseguida iba a poder escribir yo esto en el siglo XVI...

domingo, 1 de junio de 2014

Tío Borrico




Hubo un tiempo en que los flamencos se ganaban la vida no en festivales ni en bienales, sino cantando en las fiestas de los señores, y así podían dar de comer a todo su clan, y aún estaban agradecidos de las migajas que se les echaban, pero ellos a su vez no daban más que unas migajas de su arte, porque la esencia la regalaban en sus fiestas y bautizos, sin cobrar, cantando con el corazón y no por obligación, como decía el tío Gregorio, el Borrico de Jerez, de apodo contundente —¡qué borrico!, le dijeron una vez de joven al oír su rajo y potencia de voz—, padre de María la Burra, estirpe flamenca, gitana y pura, ¿o acaso no es lo mismo? Tiempos pasados de miseria y penurias, este hombre llevaba escrita su biografía en el rostro.

P.S. Por cierto que encuentro un más que razonable parecido entre nuestro personaje y cierto Lord inglés coetáneo suyo:



Salvado el barniz de la British Education, clavaítos. Hermanados, además, por la tendencia a izar la articulación húmero-cubital.

viernes, 30 de mayo de 2014

Ridaikus eróticos (versión bilingüe)


Buceando por Internet he encontrado una muestra de la refinadísima literatura erótica japonesa, esta vez en forma de haikus. Para facilitar la lectura al estudioso occidental he realizado una traducción lo más fiel posible al original, manteniendo incluso la conocida métrica 5-7-5. Espero que se entienda.
 



美しい女性
夢多くの分ごと
あなたの猫

ga-shi-wa-pi-si-ma
sue-nyo-ka-da-mi-nu-to
kon-tu-shu-mi-no


私を満足さ
あなたの藤山で
切腹自殺今

yo-me-a-ri-a
kon-tus-dos-fu-ji-ya-mas
el-ha-ra-ki-ri


今のところ
私のコックを取得
吸う吸う既に

ao-ra-mish-mi-to
sa-ka-me-la-kon-mi-mo
shu-pa-shu-pa-ya


jueves, 15 de mayo de 2014

Consecuencias de cuatro años de lectura electrónica


Gracias a mi ya anciano ridáider:

1. Leo mucho más.

2. Escribo mucho menos.

3. No me gasto un pavo en libros.

4. Ahorro saliva.

5. No molesto a la parienta leyendo de noche.

6. Estoy cogiendo un nivelazo de inglés y francés.

7. Leo varios libros a la vez.

8. Leo muchos libros antiguos y pocos modernos.

9. He descubierto escritores sorprendentes.

10. Me importa un huevo la industria editorial.

miércoles, 16 de abril de 2014

Contra natura



El hombre se ha llevado miles de años cazando o buscándose la vida para llevar el sustento al hogar, mientras que la mujer se ocupaba de las labores de la casa y de cuidar de los hijos. Y ahora, que llevamos a lo sumo un par de generaciones compartiendo estas tareas, querrán que lo hagamos con agrado y con la misma naturalidad que ellas. ¡¡Te qui ya...!!

P.S. Y que no salga ninguna diciendo que ya no necesitamos cazar mamuts, porque aunque es verdad no viene al caso.

sábado, 5 de abril de 2014

Apuntes (189): Mirlos



No hay que buscar culpas, sino causas.


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Jamás mis padres fueron a verme jugar un partido de cualquier deporte, y ahora estamos poco menos que obligados a ser el coach y, por descontado, el chauffeur de nuestros hijos.


~

Está muy bien la primavera y el canto de los pájaros y todo eso, pero empiezo estar hasta las narices de los mirlos, que empiezan con sus canturreos a las cinco de la mañana y no se callan los tíos hasta bien entrada la noche. O se tratará de mirlas, más bien...

~

Qué placer el de ser insociable y ampararse en el abrigado reducto de la familia y los pocos amigos más cercanos.

~

Superarse no consiste en superar a los demás.

~

Se confunde el racismo con la marginofobia.

viernes, 17 de enero de 2014

Freedom for Alájar


Es curioso o, más bien, lamentable observar cómo muchos reivindican la democracia cuando les conviene y actúan como dictadores la mayor parte del tiempo. Se les llena la boca de derechos, de reivindicaciones legítimas, cuando en el fondo -y, si se rasca un poco, en la superficie-, no quieren sino hacer su santa voluntad. Y, no por obvio, conviene dejar de olvidar que es imposible que todos hagan valer sus deseos, y hasta en la democracia más perfecta es necesario llegar a una solución de compromiso; de hecho, la bondad de una democracia consiste en la habilidad para llegar a dicha solución de compromiso de modo que todos asuman un pequeño sacrificio en favor del bien común. Además, resulta imprescindible cumplir unas reglas de juego que se llaman leyes, y eso supone, pese a quien pese, la existencia de un poder central que se encarga de promulgarlas y velar por su cumplimiento. A quien no le gusta el juego le queda aguantarse o atenerse a las consecuencias de una desobediencia, en términos de dinero o pena de cárcel.

Todos se reirían si el pequeño pueblo de Alájar, de apenas 800 habitantes, quisiera declarar su independencia, primero de la provincia de Huelva, después de Andalucía y, finalmente, en un golpe maestro constituirse en república independiente para luego tratar de negociar por separado con la Unión Europea, siguiendo el anhelo histórico de esta localidad serrana. Cámbiese Alájar por Cataluña y tendremos una visión bastante clara de las pretensiones de una parte de los catalanes.

P.S. Para quien argumente que Alájar no tiene identidad nacional ni lengua propia, que piense en una aldea astur último reducto del bable, o en mí mismo, que estoy hasta los cojones de los políticos de mi país, tengo una personalidad muy marcada y me gustaría ser un ente autónomo satélite intrapeninsular, pero no me dejan.

martes, 7 de enero de 2014

Escenas y cabalgata en Linares de la Sierra


Una vez más nos hemos acercado al precioso pueblo de Linares, a una legua escasa de Alájar, en la noche mágica de la víspera de Reyes para admirar sus escenas, que este año han sido tan bonitas que me resisto a publicar la entrada, no sea que se corra demasiado la voz y se masifique. El pueblo se vuelca en sus escenas, y consiguen una recreación inimaginable, a lo que contribuye el uso de sus viejos corrales, albercas, cuadras y estancias, que yo diría que podrían pasar perfectamente por lo que había en Belén hace dos mil años, y es que en algunos pueblos de la sierra parece que se ha detenido el tiempo, sobre todo en Linares, donde ni siquiera cambian (a diferencia, ¡ay! de Alájar) el empedrado antiguo, con el verdín y la hierba asomando entre las piedras. Las fotos no hacen justicia a la belleza de la representación, pero aquí van algunas.





Y después de las escenas, salieron Sus Majestades en sus flamantes monturas:


Una noche inolvidable, y que no sea la última. El único incidente fue que Miguel se llevó dos caramelazos de Baltasar, que, con perdón, tenía trazas de gorila, uno en la cabeza y el segundo, que le remató, en el ojo. Como estaba solo el pobre una mujer del pueblo le atendió en su casa y se nos perdió un rato. Hoy ha ido al cole con el ojo a la virulé, pero parece que no le guarda rencor.

He aquí el espécimen autor de la agresión (es el de arriba):


Fotos© Mi cuñao

jueves, 12 de diciembre de 2013

Arte puro en Johannesburgo




Hay que tener un arte muy grande para colarse en el funeral de Mandela (Madiva para los africanos y los blancos gilipollas que se creen que son sus colegas de toda la vida), y hacer el indio de esta manera sin que se dé cuenta nadie. Eso, o haber nacido en Cádiz o como poco en Triana. Esto lo hace este tío por aquí abajo y da este año el pregón de los carnavales.

martes, 5 de noviembre de 2013

Ecoilogismo


Oído hoy en un hipermercado:

Él: Mira qué bien, venden puntas de espárragos.
Ella: Pero, ¿eso conviene ecológicamente?

Vale que nos preocupemos por el medio ambiente, pero de ahí a convertirnos en unos gilipollas va un trecho. Definitivamente, con buenas o con malas intenciones, no tenemos remedio.

domingo, 20 de octubre de 2013

Ese pedazo de Ilíada



Después de leer La Ilíada he llegado a la conclusión de que los héroes antiguos eran unos mosqueones de tomo y lomo, y también un poco niños chicos. Aquiles se pasa media epopeya con un rebote impresionante sin mover un dedo en las cóncavas naves, deseando que los troyanos les den para el pelo a sus compatriotas y así Agamenón se entere de lo que vale un peine, cómo se le ocurrió birlarle a su esclava Briseida. La ira del pelida es legendaria, pero algo insustancial, y sólo cuando matan a su amiguito Patroclo consiente en acudir al combate con sus fieles mirmidones, transformando el  mosqueo de un dios menor en la cólera de Zeus: él solo se basta para despedazar a los pocos hijos de Príamo que le quedaban por matar y a toda la plana mayor del ejército troyano, que huye despavorido al divisar la reluciente coraza fabricada por Hefesto. Tan sólo Héctor le aguarda a pie firme junto a las puertas Esceas, que ya hay que tener valor, pues uno se imagina a Aquiles acercándose como una especie de rinoceronte enfurecido, pero el ánimo le falla en el último instante y huye dando hasta tres vueltas al perímetro de las murallas perseguido por el de los pies ligeros, que al fin le envasa la broncínea lanza por el cuello, con alguna ayudita, todo hay que decirlo, de los dioses del Olimpo, que son todos unos entrometidos y presumen mucho de que no les importan las andanzas de los hombres, pero al final no hacen más que inmiscuirse en sus destinos.

Y lo más gordo es que con este argumento imposible Homero consiguió una obra maestra que más de tres milenios después me ha estremecido como ningún libro actual. Me he sentido más cerca de argivos y dárdanos que de mis contemporáneos. Si aún no lo habéis hecho, leedla oh eximios blogueros.