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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Domingo: La del soto del parral




Plácido Domingo tenía una voz para triunfar:
un timbre vibrante, incorparable,
un fraseo dulce,
unos armónicos bellísimos,
un talento innato
y una capacidad de trabajo fuera de lo común.

Y triunfó, porque era perfecto,
tan perfecto que se ha buscado cualquier resquicio
para criticarle,
pero siempre estará entre los más grandes.

Dicen que la zarzuela es el género chico.
Eso dicen.

Aquí canta con 66 años.

Los cantos alegres de los zagales
aumentan siempre la pena mia,
y mi amargura vivo llorando
con la ilusión perdida.

domingo, 22 de mayo de 2011

Canto a Murcia


Dedico esta enrada con cariño a Dyhego, por su simpatía, saber estar y fidelidad a este blog.



La cuerda de barítono es quizá la más bella del registro masculino. Los barítonos siempre han sido eclipsados por los tenores, protagonistas de la película, y los poderosos bajs de voz oscura y majestuosa. Son pocas las arias de ópera que den lugar al lucimiento del barítono, pero en nuestra Zarzuela siempre se les ha reservado un papel de privilegio. Quiero con esta entrada reivindicare el timbre viril y contundente de unos cantantes que en España han tenido una cantera inagotable, y para ello traigo al gran Carlos Álvarez interpretando el coocido pasaje de La parranda donde se canta a la simpar (eso me han dicho, que yo no la conozco) ciudad de Murcia.

sábado, 12 de marzo de 2011

No puede ser... verdad tanto talento



Hoy dedico la entrada musical de los sábados a un cantante que, de tanto como se nombra y de tanto como lo oímos, se nos olvida a veces lo grande que es. Plácido Domingo es sin duda alguna uno de los grandes tenores del siglo XX, y seguramente el mejor formado, el más versátil, el de mayor talento. Trasciende la figura de cantante, tenor pero también barítono, y se adentra en la categoría de músico con mayúsculas. Director de orquesta, productor, compositor... un auténtico fenómeno de la naturaleza.


Pero centrémonos en su faceta de tenor, la que mayor fama le ha dado. De los famosos Tres tenores es para mi gusto el mejor con gran diferencia. Su timbre es cálido, inconfundible, asombrosamente brillante en sus años de juventud, y aunque su voz ha perdido lógicamente frescura con los años, ha conseguido mantenerse en activo más tiempo que cualquiera de sus compañeros de generación, con un repertorio asombrosamente amplio, que dice mucho de su capacidad intelectual para aprenderse los papeles en tiempo récord. Algunos le acusan de no llegar bien a los agudos y trasponer algunas veces las óperas medio tono o, incluso, un tono hacia abajo para cantar más cómodo. Yo no se lo reprocho: él comenzó como barítono, y lógicamente su registro no puede llegar al do de pecho, aunque sí ha emitido el si bemol agudo con solvencia hasta tiempos recientes. Antes de arruinar su voz, como otros cantantes (uno de sus compañeros de Los tres tenores, sin ir más lejos), ha preferido cometer una pequeña traición con las partituras originales.

Plácido Domingo siempre ha sentido una especial predilección por la zarzuela, nuestro género mal llamado chico, y que tantas glorias nacionales ha dado. Sus padres eran ambos cantantes de zarzuela, y él creció acompañándoles por sus giras en Méjico. Llevaba nuestro género lírico en la sangre, algo de lo que ha hecho gala con numerosas representaciones y grabaciones, sobre todo en la primera mitad de su carrera, y las romanzas que ofreció y aún ofrece en sus recitales por los principales teatros de todo el mundo, contribuyendo a la difusión internacional de un arte que bien lo merece.

Yo siento una especialidad debilidad por la archiconocida romanza de La tabernera del puerto "No puede ser", y la ofrezco aquí en una de las actuaciones de los tres tenores, con un Plácido de 49 años. Tengo grabaciones mejores, con su incomparable voz juvenil, pero en este concierto Domingo estuvo especialmente acertado y en comunión con el público. Hasta El director Zubin Mehta no pudo ocultar su emoción, como se puede apreciar al final del vídeo. Sirva esta entrada como modesto homenaje hacia un cantante al que admiro profundamente por su trabajo y, sobre todo, por su grandeza.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Flor Roja


Dedico esta entrada a la memoria de mi abuelo Juan Antonio, que me cantó esta romanza muchas veces, allá donde esté.


La zarzuela Los Gavilanes , compuesta por el maestro Guerrero, es un prodigio de musicalidad, y destaca por sus maravillosas melodías. Quizá su romanza más famosa sea la que aquí ofrezco, Flor roja. Gustavo se acerca con una flor en la mano a un grupo de mujeres donde está su amada, de nombre Rosaura (ya podemos imaginar de qué flor se trata). Las damas preguntan burlonas a quién está destinada esa flor, y entonces Gustavo entona la romanza mirando a la rosa.

La versión que presento está cantada por Plácido Domingo. No es mi tenor favorito, pero reconozco que su voz, cercana al timbre y el registro de barítono, tiene pocos rivales en el repertorio de zarzuela.