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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Breve historia de la libertad


El afán por controlar, por imponer, por dirigir, es un mal que aqueja al hombre desde el origen. En un principio era una cuestión de supervivencia, el único modo de medrar en unas sociedades primitivas cuya economía dependía de la unión de todos sus miembros. La libertad, esa palabra sagrada y maltratada, estaba fuera de toda cuestión. Con el mal llamado progreso, y a raíz sobre todo de la Revolución Francesa, esta libertad empezó a estar en boca de todos, y sobre todo de los oprimidos, precisamente aquellos que nunca pudieron soñar con algo tan hermoso. Pero cuando estos deposeídos creyeron alcanzar esa libertad en cuyo nombre quemaron y mataron, en lugar de alzarla como trofeo y proclamar la venida de un mundo nuevo más feliz la utilizaron como arma asesina, y mancharon de sangre sus letras de oro. La historia reciente de los pueblos demuestra que hay que temer el grito libertario; de Petrogrado a Berlín, de Washington a Tokio, en Pekín, Madrid, Sarajevo o La Habana, la libertad ha cambiado de amo pero ha seguido siendo esclava. Nunca una idea noble fue tan dañina, ni hizo poderosos a tantos dictadores que se revistieron de autoridad inmoral para llevar la desgracia a sus huestes.

Y en pleno siglo XXI, en nuestros países democráticos, la libertad sigue en retroceso, no con la sangre y el fuego tan bien ilustrados por Chaves Nogales, sino de un modo más sibilino, más tendencioso, yo diría que más peligroso por su labor callada y dañina. Las dictaduras de hoy nos inundan con la niebla hedionda de lo políticamente correcto. El pensamiento ha de ser único; no se deja vivir al que está fuera de la secta, se adoctrina en las escuelas, la prensa ha perdido la independencia, e Internet, ese reducto maravilloso que aún me permite escribir estas líneas, se debate en la banalidad de unas redes sociales donde lo que importa es demostrar lo guapos que somos mientras otros nos van chupando la sangre.

sábado, 1 de octubre de 2016

La invasión de los ultralomces


La educación se ha convertido en una fábrica de zombies. Tengo compañeros zombies, directivos zombies, inspectores zombies, políticos zombies, y los alumnos que me llegan si no son zombies todavía es porque aún están en proceso de transformación, y a pesar de mis esfuerzos me es imposible parar su muerte en vida. ¡Qué lejos quedan aquellos tiempos en que en los claustros se discutían asuntos de importancia, se compartían puntos de vista, hasta nos dábamos mamporros para defender una u otra postura! Signo de que estábamos vivos, de que la sangre latía en nuestras venas y transmitíamos a nuestros discípulos algo más que logses, loes, lomces, competencias y currículos. La burundanga ha entrado en nuestros centros de enseñanza, la utopía de 1984 está más cerca de lo que parece, a pesar de la caída del muro socialista. Otras fuerzas poderosas se imponen en las mentes, las corroen, las vacían de ideas, de sustancia, de vida. Las innovaciones educativas amenazan con ocupar el espacio de las dudas racionales, la tecnología de google invade nuestros cuerpos.

Pero siempre quedaremos unos pocos rebeldes que, aunque resignados, dejaremos un poso de inquietud en nuestros hijos, en nuestros alumnos más inmunes a la estulticia, y de ahí partirá la contrarrevolución. No les quepa duda de que las aguas volverán a su cauce.

sábado, 18 de abril de 2015

Test de catolicismo


Marque la afirmación con la que esté más de acuerdo, y justifique su elección.
  1. Dios no existe, se trata de un invento de los curas para vivir bien y tenernos cogidos de los huevos.

  2. Dios existe, en realidad no es una persona sino tres, pero no traten de entenderlo. El Dios hijo vino a nuestro mundo en el vientre de una mujer casada y virgen, y su marido se lo creyó. Con el tiempo esta mujer subió al cielo, donde permanece viva de cuerpo presente. Un día su hijo fue a visitar a un amigo llamado Lázaro pero se encontró con que llevaba cuatro días muerto y su cuerpo ya olía. Le dijo que se levantara y el muerto resucitó y, presumiblemente, dejó de oler. Con el tiempo este Dios hijo se hizo muy famoso localmente y sus enemigos planearon quitarlo de enmedio crucificándolo. Resucitó a los tres días y anduvo visitando a gente hasta que subió a los cielos a reunirse con él mismo. Todas estas molestias se las tomó para salvar al hombre.

  3. Dios existe, o más bien un creador inteligente que no se sabe muy bien qué es, cómo es ni a qué dedica el tiempo libre. 

lunes, 9 de junio de 2014

Ridao el apóstata


Muy poco tiempo después de nacer, mis padres me inscribieron, con su mejor voluntad, en un club de gran tradición en nuestro país, condición indispensable para ser un ciudadano respetable en la España de la época. A medida que fui adquiriendo eso que llaman uso de razón, proceso en el que aún me hallo inmerso, me di cuenta de que mi flamante club no me gustaba mucho, al principio más que nada  porque me obligaba a acudir los domingos, debidamente endomingado, a unas reuniones donde un oficiante soltaba unas parrafadas ininteligibles que me llevaban al ensoñamiento más inocente, generalmente con los toboganes que esperaban fuera; además, debía dar la mano a unas personas que no conocía de nada, y muchas señoras emanaban un desagradable efluvio a perfume de sacristía reconcentrado. Tampoco es que aumentara mucho mi entusiasmo la educación recibida en el colegio, donde varios de mis profesores usaban sotana y chasca. No guardo mal recuerdo de ellos, nada tengo que reprocharles y se portaban con nosotros igual de bien o mal que sus compañeros que vestían pantalones, pero me seguían llevando a esas dichosas reuniones por la tarde antes de entrar a clase, con lo bien que se estaba jugando a las canicas. Así fue pasando el tiempo, mi razón fue estando cada vez más para mi uso y disfrute, y decidí dejar de acudir a las reuniones en la medida de lo posible. Aunque veía buenas intenciones en el fundador histórico de mi club, no lo tenía tan claro en cuanto a sus continuadores, y me empezaron a mosquear muchas cosas que mi razón cada vez más madura me revelaba. Además, qué caramba, yo siempre he sido tremendamente individualista y escéptico, y las sectas me dan yuyu, así que hace poco me planteé que, aunque muchos me dicen que no me estorba y no hace ningún daño, sería conveniente y, sobre todo, honesto, salir del club que ha tenido el honor de contarme entre sus miembros durante tantos años. Pero, ¡oh sorpresa! —con la secta hemos topado—, he descubierto que en este club resulta muchísimo más sencillo entrar que salir. Parece que tengo que mandar cartas, visitar gerifaltes, rellenar formularios, pedir documentos, aflojar algo de guita, acudir a entrevistas, escuchar de viva voz los privilegios que voy a perder, y claro, no ando yo muy sobrado de tiempo, ni de ganas, ni de humildad, y se me ha ocurrido dar fe pública por medio de este blog:

A todos los que me leyeren: pastores, ovejas, corderos, terratenientes y demás miembros de la comunidad, declaro que me borro del rebaño. Sé qué os va a ir igual de bien sin mí, o incluso mejor, y yo, la verdad, aunque no os guardo rencor, me quedo más tranquilo.

P.S. Enseguida iba a poder escribir yo esto en el siglo XVI...

sábado, 7 de junio de 2014

Claustrofobia


Desde hace casi veinte años pertenezco a algún claustro de profesores, y este contacto tan continuado con un elemento patógeno ha ido agudizando una sensación extraña, leve al principio pero que ha ido adquiriendo una fuerza cada vez mayor, derivando en la actualidad en una auténtica claustrofobia difícil de ocultar y sobrellevar. No quiero que se me malinterprete: tomados individualmente mis compañeros de claustro son [casi] todos encantadores, especialmente los improbables lectores de este blog. El problema surge en la reunión, en la colectividad de la sala de profesores, donde el claustro se convierte en una masa informe que opina, corrige, intercambia experiencias, critica, se duele de su situación pero a la hora de la verdad se resigna y no resuelve nada, sólo hay unión en el supuesto infortunio, nunca en la acción; los elementos extraños ganan siempre la partida. Por eso me siento cada vez más una isla dentro de un archipiélago conquistado por el Imperio, agacho la cabeza y me dedico a corregir, y saludo a todos por educación con una sonrisa en la boca; procuro llevarme bien con mis compañeros, pero cuando salgo de ese claustro todos los días me voy con la sensación de haber abierto con alivio la puerta de un ascensor donde todos mirábamos al techo esperando con impaciencia el fin del viaje.

jueves, 15 de mayo de 2014

Consecuencias de cuatro años de lectura electrónica


Gracias a mi ya anciano ridáider:

1. Leo mucho más.

2. Escribo mucho menos.

3. No me gasto un pavo en libros.

4. Ahorro saliva.

5. No molesto a la parienta leyendo de noche.

6. Estoy cogiendo un nivelazo de inglés y francés.

7. Leo varios libros a la vez.

8. Leo muchos libros antiguos y pocos modernos.

9. He descubierto escritores sorprendentes.

10. Me importa un huevo la industria editorial.

miércoles, 16 de abril de 2014

Contra natura



El hombre se ha llevado miles de años cazando o buscándose la vida para llevar el sustento al hogar, mientras que la mujer se ocupaba de las labores de la casa y de cuidar de los hijos. Y ahora, que llevamos a lo sumo un par de generaciones compartiendo estas tareas, querrán que lo hagamos con agrado y con la misma naturalidad que ellas. ¡¡Te qui ya...!!

P.S. Y que no salga ninguna diciendo que ya no necesitamos cazar mamuts, porque aunque es verdad no viene al caso.

jueves, 27 de marzo de 2014

¿Seré racista?


Me revienta cuando llamo por teléfono a una empresa, generalmente de comunicaciones, para resolver un problema y me responde al otro lado una operadora con acento sudamericano. ¿Seré racista? También me revienta si se trata de un operador; al menos no soy machista. La razón es bien simple: salvo rarísimas excepciones estas señoritas o señoras de ultramar se dedican a torearme impunemente sin resolver mis problemas, parecen entrenadas para desalentar al más pintado, y no reaccionan ni siquiera ante los insultos. Sin embargo, cuando tengo la suerte de dar con una española mi problema se resuelve al instante, pues hablamos "el mismo idioma". Pero claro, no es de recibo cagarse en los muertos de los sudamericanos, así sin más, habría que hacerlo en los/as teleoperadores/as sudamericanos/as que hacen mal su trabajo, que son mayoría. Por el mismo motivo no queda bonito hablar mal de los rumanos, ni de los negros, ni de los gitanos... debido a ciertos comportamientos, por otra parte nada aislados, de miembros de estas etnias, así que toca callarse, pero hoy no me he callado, y el hecho no deja de estar ahí. ¿Será que soy racista, y no me había dado cuenta hasta ahora?

miércoles, 13 de noviembre de 2013

De teologías


Para una mente científica como la mía la teología es pura entelequia, un castillo de naipes al que consagran sus mejores horas ciertos fanáticos iluminados, brillantes a su manera y bastante peligrosos. Pero como además de científica mi mente es abierta, concedámosles un minúsculo atisbo de verosimilitud.

Humildad, eso ya no me lo pidáis.

viernes, 7 de junio de 2013

Aforismos aislados.


Érase un hombre tan solo, tan solo, que ya iba por los 10.000 amigos en Facebook.

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Mejor solo y bien acompañado.

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Las pocas veces que me he sentido verdaderamente solo en este mundo han sido en el horror de una discoteca.

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Hay que ser cretino para quitar la tilde de sólo. Los académicos han equiparado la soledad con un vulgar adverbio desangelado.

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Quien dice que le gusta la soledad es porque sólo la disfruta a ratos.

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La soledad es como la lluvia: la echas de menos cuando te falta y te ahoga cuando te sobra.

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El apoyo de la familia y de los amigos hace a las personas más ricas, por mucho que diga el PIB.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Apuntes (181): Ya está aquí la Navidad


Siempre pasa lo mismo: nos plantamos después del puente del Pilar en mangas cortas. Con fresquito por la mañana y todo lo que quieras, pero en cuanto sale el sol en mangas cortas, y los abrigos criando naftalina en los armarios. Después dicen que por Andalucía hay dos estaciones nada más. Gran error de miopes cegados por los grandes calores del verano: el tiempo otoñal es sumamente agradable, incluso más que el de primavera, y dura sus dos buenos meses. 

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Primer síntoma de Navidad: esta mañana, mientras hacía la compra en Mercadona, que como todo el mundo sabe no necesita publicidad gratuita, he visto unos palés abandonados en medio de una calle vacía, listos supongo para que los empleados comenzaran a rellenar las estanterías con su contenido. Al acercarme he comprobado que se trataba de turrón de Alicante marca Hacendado. Siento una debilidad tremenda por el turrón duro, y siempre espero el momento en que llega a las tiendas. No he esperado a que las tabletas ocuparan su sitio: he cogido una directamente del palé y la he pasado por caja. Después del café estrenaré mis particulares Navidades dulces. Quién sabe: a lo mejor soy el primer comprador de turrón de la temporada.

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Por cierto que al pasar por caja, como llevaba diez o doce cartones de seis litros de leche en el fondo del carro, he ido a hacer lo que acostumbro: sacar uno y que la cajera lea el código de barras, pero me ha dicho que necesitaba ver el carro vacío: he tenido que sacar todas las cajas y volverlas a meter otra vez. Aclaro que no tengo demasiada mala pinta, dentro de lo que cabe. Lo que es la crisis... Tampoco me extraña demasiado: en el instituto están desapareciendo las grapadoras que se utilizan en la jefatura de estudios, y eso que están marcadas con un letrero en tinta indeleble.

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Al referirme al personal que trabaja en caja en Mercadona, la mayoría mujeres, ¿sería poco adecuado decir cajeras, por lo que de denigrante tiene para el género femenino el que se les identifique con una profesión menor? ¿Habría que emplear el genérico cajeros? ¿Debemos recurrir al engorroso cajeros y cajeras? ¿Quizá deberíamos utilizar el género de la última persona que nos atendió? ¿Debemos descartar cajer@as para no pecar de gilipoll@s? Grandes preguntas sin duda, que requieren las mentes de grandes sabios para responderlas, de los que abundan en nuestra eficiente Administración Pública andaluza.

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Y para terminar con mis peripecias marujeras (perdón si alguna Maruja se ofende), confieso que el otro día hice un comprón en Lidl, y todos los productos eran made in Germany. Con lo que es la Merkel a día de hoy para nosotros... Anda que si esto fuera Francia, iba a hacer negocio Lidl, y Media Markt, por las cajilas...

miércoles, 3 de octubre de 2012

La botellita de agua de los cojones


Ayer fui a la reunión de tutoría de mi hijo Gonzalo y en el rato que la profesora nos estuvo hablando se jincó dos botellines de agua de un tercio de litro. Ya estamos bastante acostumbrados, pero a mí todavía me resulta chocante acudir por ejemplo a una conferencia y nada más empezar a hablar ver cómo el orador se interrumpe, descorcha la botellita de los cojones, bebe un buche, la tapa, la pone en su sitio y sigue hablando como si nada. ¡Será maleducado! Si se prohíbe fumar a un profesor debería prohibírsele también la botellita. Pero es que la moda no es sólo para los que hablan, sino también para los que escuchan: ahora todos los niños, incluidos los míos, llevan al cole en su mochila su cuarto de kilo de líquido elemento, como si no se pudieran pasar sin beber más de una hora. Que yo recuerde, jamás sentí en clase una sed tan acuciante como para no poder aguantarme hasta el recreo y beber en la fuente, y como profesor tampoco me ha hecho falta nunca el agua, si acaso alguna vez en que la garganta está tocada, pero en esos casos resulta mejor un caramelo.

Así que ya está bien de mariconadas, tanto llenarse de líquido el estómago, que parecemos ranas, si al menos fuera whisky tendría un pase, que nos movemos por los pasillos y se oye el desplazamiento de las masas líquidas bamboleantes... Eso no puede ser bueno, y seguro que a la larga hay problemas y llegan las demandas millonarias a Fontvella o a Bezoya, con todos sus premios. Un poquito de por favor, y vamos a mantener la dignidad de nuestra profesión, que nos metemos con los niños porque piden ir al servicio cada dos por tres y nosotros no podemos estar dos segundos sin dar un trago. Que yo no me entere...

jueves, 27 de septiembre de 2012

La huella de Onán en la literatura universal


Anoche tuvimos tertulia, y como es costumbre se propuso un tema de enjundia, que es el que da título a la entrada. A continuación ofrezco mi sesuda contribución a tan importante evento.

La huella de Onán es… pegajosa, que duda cabe. Pegajosa, y también contagiosa, ominosa, sospechosa… ¡lechosa! Son muchos “onanes” los que en el mundo han sido desde que el personaje aparece en la Biblia. Parece ser que más que “onaneando” el hombre practicaba el clásico “tushupaqueyotaviso”, pero al fin lo que cuenta es la fama, y es mentar a Onán e imaginarnos un manubrio de ida y vuelta, con el correspondiente final… lechoso. Pero no veníamos aquí a hablar de Onán como generador de fluidos bíblicos, sino de su huella, y no de su huella indiscriminada en cualquier parte, sino precisamente de la huella que ha dejado nada menos que en la literatura universal. Se trata de una huella amplia, espesa, caudalosa, abundante, generosa, cálida, se diría que un río de lava blanca fluye inagotable del venero creador desde que el primer hombre enarboló la pluma con su mano derecha y agarró con la siniestra el venerable instrumento mondonguero. Es un lugar común que han corrido ríos de tinta desde que empezó la aventura literaria de la humanidad, y al mismo tiempo los plumillas han corrido… o, mejor dicho, ¡se han corrido! Es algo que los escritores hacen de forma artificial, casi mecánica, una y otra vez, no sólo al escribir los libros, sino también al releerlos, y al dedicarlos, y al ver una reseña en el periódico, y al contemplar su portada en una librería. Se puede decir que la del escritor es una carrera de fondo, porque siempre están corriendo… ¡sé! La huella de Onán es, pues, alargada en el mundo de las letras; son huellas que dejan una senda resbaladiza, odorífera, salutífera, con un olor a polvo, pero a polvo limpio, polvo inteligente, en algunos casos incluso polvo enamorado, como ya apuntaba Quevedo, que tenía pinta de estar todo el día dale que te pego, con esa perilla de niñatillo, aunque no tanto como Góngora, del que circula algún retrato en que se pueden distinguir unas enormes protuberancias callosas debajo de los guantes. Porque luego viene la parte práctica; uno piensa: pues sí, los escritores están todos empantanados con Onán y sus trabajos, pero yo no soy escritor –lo que no impide que de vez en cuando…-; bueno, el caso es que a mí eso ni me va ni me viene. ¡Error fatal! Pongámonos en situación: Feria del libro; las casetas llenas de gente, compramos el libro que esperábamos con ilusión de nuestro escritor favorito; da la casualidad que está ahí mismo, firmando ejemplares, no hay apenas cola; llegamos a él, nos lo firma, y en ese momento… alarga la mano hacia nosotros, y entonces es cuando recordamos la huella de Onán en la literatura universal, y nos viene a la cabeza la lectura de esta entrada, pero ya es tarde, porque su mano roza ya la nuestra, los dedos se entrelazan, dejamos la mano floja como última esperanza, pero él, hombre de temple, aprieta fuerte y… ¡¡Chofff!!

martes, 25 de septiembre de 2012

Más leña al mono Krugman


Tras la astracanada del Sr. Krugman del otro día, sacando de la chistera el nuevo iPhone como solución a la crisis, traigo hoy dos argumentos más científicos:

1. La paradoja del cristal roto: propuesta por el economista (por aquello de asignarle alguna etiqueta) Frédéric Bastiat, de lectura muy recomendable, hacia la mitad del siglo XIX. Esta misma semana se la he planteado a mis alumnos en clase y hemos llegado a unas conclusiones muy interesantes entre todos (guiados por el menda, claro, con su orientación doctrinal y todo eso, que ellos me agradecerán en el futuro, etcétera). Viene a contar, si la actualizamos, la historia de un grupo de niños que juega en el patio de un colegio, una de cuyas paredes da a una casa de vecindad. Emulando al añorado Héctor Horacio Scotta, (sshhh, sshhh, que viene, que viene...), un chaval pega un trallazo que se estrella contra el ventanal de una vecina que en esos momentos se asomaba para tender la ropa. Los cristales caen hechos añicos; los chicos salen corriendo en estampida; a la vecina le da un jamacuco y casi se cae por la ventana; varios testigos localizan al causante del estropicio; se le lleva al director del colegio; le castigan dos semanas sin recreo; el cristal es repuesto… y poco a poco, sin saber muy bien cómo, se va instalando en la comunidad la sensación de que el incidente ha sido beneficioso: ese cristal roto lo pagó el seguro; se dio trabajo a la cristalería; a su vez, los proveedores de la cristalería vendieron cristal, y todo ello utilizando mano de obra, generando beneficios… llega un momento en que se anima a los chicos a elevar el punto de mira en los lanzamientos a puerta como medio para superar la crisis. Dice Mr. Krugman en su artículo: "¿por qué sufrir años de producción deprimida y desempleo elevado mientras esperamos a que se genere la suficiente obsolescencia?" Se trata de una idea genial, rompedora, radical, la solución contra la crisis. Con mi poquito de demagogia: ¡¡Rompamos todos los cristales que nos encontremos, aunque sea la pantalla de los iPhones asegurados!!

2. Costes sociales: la obsolescencia tecnológica genera unas externalidades negativas (véase diccionario económico andurrialero, cuando me decida a escribirlo) de varios tipos, como por ejemplo la generación de residuos altamente contaminantes, dificultad en la renovación de las materias primas y muchos otros problemas a los que no da respuesta el sistema (ni por supuesto Krugman), pero que ahí están, pasándonos factura sin que nos demos cuenta (los más listos se dedican a hacerse los tontos, y ahí tenemos otra paradoja). ¿Es realmente bueno el acortamiento del ciclo de vida del producto? Dice nuestro salvador: "Sin duda alguna, es lo que Apple está haciendo. Está estimulando la obsolescencia. Bien". ¡Bien, dice el tío! Por supuesto, en este escenario Apple gana. Apple no paga las externalidades, pero la sociedad (cuanto menos desarrollada mejor) sí lo hace, aunque claro, eso son cosas que la inteligencia de un premio Nobel no alcanza a ver, entusiasmado como está en el estudio del corto plazo. Ahí sí que se sigue a Keynes al piel de la letra: a largo plazo, todos estamos muertos. ¡Váyase usted al carajo!

lunes, 24 de septiembre de 2012

Poetas de pelaje vario


Es digna de ver la importancia que da la gente a las cosas que hace. Por ejemplo: uno escribe un libro, y desde el día en que recibe el primer ejemplar de la editorial está que no cabe en sí de orgullo; incluso si tiene un blog pone la foto de la portada bien grande para que al visitante no le queda duda de que se asoma al balcón de un escritor. Un orgullo legítimo, no digo que no, pero tampoco es para tanto: hoy en día se editan miles y miles de títulos, la mayor parte de ellos morralla, y ahí es donde voy: son precisamente esos escritores prescindibles, infumables, los que más se pavonean, como si hubieran escrito el Quijote. Los que de verdad escriben bien normalmente se hacen notar bastante menos, aunque también dan su guerra, de algo hay que vivir. Seguramente Cervantes no iba por esas tierras de Castilla diciendo a todo el mundo que era escritor, y menos aún que había escrito una obra maestra; al revés: él de lo que estaba orgulloso era del Persiles, obra que no hay cojones de leer a día de hoy, ni siquiera por un sueldo diario hasta que se termine, y es que los tiempos han cambiado: antes un escritor era un ser ninguneado por la sociedad, sospechoso de cualquier crimen conocido, mientras que hoy es un dios, o eso al menos se cree él. Si el escritor en cuestión entra dentro de la categoría de poeta, entonces el panorama se vuelve ciertamente grave: ser poeta es algo serio: no consiste únicamente en escribir poesía, ni en publicarla: resulta absolutamente necesario "ejercer" de poeta por la vida. Esto, que no es intrínsecamente malo, empieza a resultar preocupante si nuestro amigo poeta se queda únicamente con lo accesorio de su condición, algo que suele resultar muy frecuente. Entonces el tipo se vuelve insufrible: adopta un tono declamatorio en las reuniones con los pares, dice "pares" en vez de colegas, se aprende al menos un verso de cada poeta vivo o muerto para sacarlo a pasear en cuanto se tercie (o aun sin terciarse), pone a parir aproximadamente a un 80% de los poetas vivos famosos, va por ahí diciendo que la poesía es un arte alejado del dinero y a la vez se presenta a todos los premios que salen... en fin, un angelito que es mejor tenerlo lejos o al menos verlo venir de allí  mismo.

Y no seguiré abundando en el tema, pues me consta que son muchos los poetas que me leen, todos ellos de buena laya, por supuesto, que uno se junta con los de su condición, faltaría más...

lunes, 10 de septiembre de 2012

Apuntes (178): Y dale con las iniciales...


Una de las pocas perspectivas que me resultan atractivas en esta crisis es que la gente que "vive de la cultura" pasando por el Ministerio o la Consejería del ramo va a tener que dedicarse a pintar cosas que la gente está dispuesta a pagar, o a escribir libros que no sean por encargo para el consabido premio, o a hacer películas en condiciones, etc., y además si quieren beber copas de vino español van a tener que comprase la botella en el supermercado, por no hablar de canapés de salmón, jamoncito, gambas... y si se montan en un avión o en el AVE que lo paguen con el importe de su facturación artística, a ver hasta dónde llegan.

~

Sigue uno leyendo a A.T., y resulta sumamente engorroso tratar de despejar las incógnitas que plantea. El valor de X. sólo está al alcance de iniciados que estén al tanto de las puñaladas que se asestan en el mundillo literario, de las que al parecer A. ha recibido unas cuantas, con y sin alevosía y nocturnidad. Después hay otras que si se echa mano de Wikipedia se solucionan bien pronto; por ejemplo, se refiere a una visita que hizo a la viuda de M.P., diseñador gráfico de cierto renombre en nuestra posguerra, y artífice del famoso Toro de Osborne. Y claro, por ahí tiro del hilo del Internet y descubro que se trata de Manolo Prieto. ¿Tanto trabajo cuesta nombrarle con todas sus letras? Me fastidia tanto misterio barato, que lo único que consigue es deslucir una prosa de una calidad indudable.

~

Hoy, primer día de cole. No lo han llevado mal M., J. e I., todos unos veteranos. G. se quedó algo mohíno, pero al ir a recogerlo salió con unos andares chulescos mirando para todos lados, como si fuera el amo del lugar. Estos chicos prometen, sólo les faltaba ser protagonistas de un diario, y ahí le gano a A.T. por cuatro churrazos a dos, con sus correspondientes iniciales.

~

He estado hablando con un amigo esta mañana de nuestro insigne filósofo O., y no he podido reprimir el recuerdo de esos pasajes en que se da tantísima importancia, esa manera de adornar sus teorías con el tinte de las verdades incuestionables, que ningún mortal estará jamás en disposición de discutir. Toda esa parafernalia ombliguista ha borrado todo lo (poco) que de bueno y aprovechable pueda haber en sus libros. Un tipo insufrible contamina su obra inevitablemente, salvo que se trate de un poeta.

~

La decisión de tener hijos ha de ser responsable, y a la vez profundamente irreflexiva.

jueves, 6 de septiembre de 2012

¡No puedorrrr!


Mira que empiezo a leer el libro con ilusión, y hago propósito de enmienda, y me gusta mucho lo que cuenta, y cómo lo cuenta, y da un montón de información literaria útil y todo eso, y no es coña, pero es que cuando llego a leer que se ha encontrado en el Rastro "mantelerías maculadas con astros de óxido"... es que no puedo, oigan, me se caen los palos del sombrajo...

martes, 14 de agosto de 2012

Más mariconadas literarias


Alles, was überhaupt gedacht werden kann, kann klar gedacht werden. Alles, was sich aussprechen lässt, lässt sich klar aussprechen.
Ludwig Wittgenstein

1. Incluir citas en inglés o, mejor aún, en alemán, griego o arameo, sin traducir.

2. Los escritures fumadores, alardear de ello en las solapas de sus libros inmortalizados entre volutas de humo ensayando una esforzadísima caladita. 

3. En caso de abrir un blog, jamás —¡jamás! responder a los comentarios.

4. Tras publicar el primer libro de poesía, disfrazarse de poeta y hablar según tal estrenada condición en foros, tertulias, desayunos y reuniones de amigotes.

5. Alardear de cuánto se lee. Algunos, y me callo el nombre, tienen la desfachatez de incluir en la barra lateral de su blog una lista imposible de libros, a cuál más extraño, que supuestamente están leyendo.

6. Sacar a relucir a Chesterton, venga o no a cuento.

7. Referirse siempre a Chesterton como GKC (a mí me suena a JFK).

8. Hablar con desprecio de al menos un autor consagrado.

9. Afirmar que se lee (o, peor aún, realmente leerlos) todos los suplementos literarios de los periódicos.

10. A las primeras de cambio, cuando uno se sienta observado, ponerse el índice en la sien.

martes, 10 de julio de 2012

Proyectos literarios


Ando enfrascado últimamente en la redacción de una serie de enjundiosos ensayos que acrecienten mi ya de por sí elevado prestigio intelectual. En un arranque de generosidad, adelanto aquí algunos de los títulos.

- eBooks: La alergia del siglo XXI. Estudio taxonómico de los efectos nocivos de los ingenios de lectura electrónica sobre las mentes preclaras de escritores y poetas consagrados.

- Blogs y ocultismo. Empleo de la técnica de iteración semántica para la consecución de entradas ininteligibles.

- De las causas oníricas, onerosas, petulantes y pecuniarias por las cuales se alargan los títulos de las novelas, los ensayos y en general de cualquier manifestación literaria emanada del intelecto, digámoslo así, humano. 

- Toros y literatura: búsqueda de un método para glosar la Fiesta Nacional reduciendo a la mitad el número de epítetos y circunvoluciones lúdico-gilipollescas.

- El efecto Chesterton: análisis de su frecuencia de cita en relación con el grado de militancia católica del "citador".

- Determinación, análisis y medidas correctoras sobre el grado de correlación lineal entre la fama de un autor y su falta de propensión a contestar comentarios hechos en su blog.

- Edición, ruina y éxito social: estudio de la disparidad observada entre el número de amigos de un editor y las cifras de su cuenta corriente.

Y ya por último, también tengo previsto organizar unos tallercitos literarios:

- Aprenda a escribir utilizando palabras extrañas. Patrocinado por la RAE, AT y la Fundación Tontolaba.

- Curso práctico-coercitivo sobre la forma en que los poetas contemporáneos deben evitar cualquier rima y metro conocido. Se aplicarán castigos corporales que irán desde un cosqui hasta tragarse la pluma para los casos más graves.

- Cómo montar una tertulia literaria por Internet. Un barniz indispensable que todo escritor debe adquirir para presumir ante sus pares. Se entregará material gráfico y lúdico: pelucas para hacerse pasar por escritores locos, recitaciones de poemas en inglés con acento de Gelves, técnicas de manipulación fotográfica... 

lunes, 25 de junio de 2012

En las piscinas públicas deberían prohibir:


1. Viejas en bikini.

2. Viejas en trikini.

3. Bañadores tipo gayumbo.

4. Los cañoncitos de agua de los cojones.

5. Ceniceros.

6. Cuñaos con botellín de cruzcampo.

7. Vajillas de la señorita Pepis flotando en la piscina de chapoteo.

8. Culturistas (por aquello de las comparaciones).

9. Señores con peinado tipo Anasagasti.

10. Chiringuitos donde se asen sardinas.