No hay pastilla para este dolor. Ni terapia. Ni remedio. No es dolor, es vacío, es pérdida inapelable. No hay descanso tampoco. Los recuerdos dulces se hacen amargos. Y duelen. Y no importa que pase el tiempo, como me decían. Si acaso lo acrecienta, porque estoy más lejos de la dicha. Quizás no es bueno haber sido tan feliz. No lo sé. Hace tiempo que ya no sé nada.
Cabezas pequeñas
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Entre el engaño y el adoctrinamiento, todo conducía a la ciudad distópica.
La indigencia cultural, los sistemas de represión educativa y los nefastos...
Hace 1 día
