No hay pastilla para este dolor. Ni terapia. Ni remedio. No es dolor, es vacío, es pérdida inapelable. No hay descanso tampoco. Los recuerdos dulces se hacen amargos. Y duelen. Y no importa que pase el tiempo, como me decían. Si acaso lo acrecienta, porque estoy más lejos de la dicha. Quizás no es bueno haber sido tan feliz. No lo sé. Hace tiempo que ya no sé nada.
PLAN PARA EL VERANO
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1. Bicicletear por la ciudad aún desperezándose
2. En el claro más recogido, charlar con Dios un ratito
3. Hacer deporte de alta intensidad como si con cad...
Hace 1 día
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