No creo que nadie pueda rebatirme que Dante Alighieri, además de un grandísimo poeta, fue un genio, y la Divina Comedia, esa alegoría monumental que ha pasado a la historia de la literatura, es una obra clarividente como pocas. Como se sabe, se divide en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso, pero se presta poca atención a un lugar al margen de estos tres que cada día está más poblado: el llamado Anteinfierno. Justo al atravesar el umbral del Infierno, acompañado nada menos que por Ovidio, el poeta, que se encuentra "in mezzo dil cammin di nostra vita" accede a una especie de vestíbulo, al que denomina "Antinferno". Cedemos la palabra al florentino:
| E io ch'avea d'error la testa cinta, dissi: " Maestro, che e` quel ch'i' odo? e che gent'e` che par nel duol si` vinta? " . | Con el terror ciñendo mi cabeza dije: «Maestro, qué es lo que yo escucho, y quién son éstos que el dolor abate?» |
| Ed elli a me: " Questo misero modo tegnon l'anime triste di coloro che visser sanza 'nfamia e sanza lodo. | Y él me repuso: «Esta mísera suerte tienen las tristes almas de esas gentes que vivieron sin gloria y sin infamia. |
| Mischiate sono a quel cattivo coro de li angeli che non furon ribelli ne' fur fedeli a Dio, ma per se' fuoro. | Están mezcladas con el coro infame de ángeles que no se rebelaron, no por lealtad a Dios, sino a ellos mismos. |
Son los ignavos, los tibios. Nunca hicieron el mal, pero tampoco el bien. Ni el cielo los acepta, ni el infierno los quiere dentro. Están condenados a pernamecer eternamente en ese espacio, peor que el purgatorio (Lasciate ogne speranza, voi ch'entrate), y deberán correr sin pausa detrás de un estandarte mientras son picados por avispas y tábanos.
Nunca está de más recordar los versos inmortales del Dante, pero viene esto a cuento porque cada vez observo una mayor abundancia de ignavi entre la gente que me rodea. No saben lo que les espera. lo último que me ha pasado es muy ilustrativo: ya sabéis muchos que me dedico a la docencia, profesión marcada por una tibieza cada vez más absoluta. Pues bien, recientemente una profesora de mi centro cometió un delito, a mi juicio bastante grave, al dejar abandonado al final de una excursión a un conjunto de menores de edad de un grupo de diversificación. Llegó la hora de volver, cogió una moto de alquiler y les dijo sin mas que se volvieran en autobús. Algunos echaron a andar hasta sus casas (a una hora y media de camino), y uno de ellos, con un grave problema de autismo, se desorientó, anduvo perdido por una ronda de circunvalación sin arcén y milagrosamente llegó a su casa indemne, aunque con más de dos horas de retraso.
Y aquí viene la parte "tibia": ¿alguien cree que el equipo directivo tomó medidas tras las múltiples llamadas de los padres de estos niños? En absoluto: se hizo todo lo posible por tapar el asunto. Como da la casualidad de que también eran alumnos míos, me contaron la peripecia, y gracias a eso me enteré. También me dijeron que la profesora, para más inri jefa del departamento de extraescolares, les abroncó al día siguiente diciéndoles que jamás les llevaría más de excursión "por la que le habían liado". Hasta final de curso todo fueron parabienes para esta compañera "por lo mucho y bien que trebajaba". Uno, que quizás es un abanderado de las causas perdidas, se hartó de estar reconcomido por una situación tan flagrantemente injusta y denunció públicamente el hecho en un claustro. Salvo dos o tres personas, el claustro al completo, incluyendo el equipo directivo, escuchaba con la cabeza gacha. Unos ignavos-tibios-pusilánimes es lo que son, y yo el malo de la película.
Al menos, me quedé tranquilo.
Imagen. Gustave Doré: Caronte embarca a las almas condenadas

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