Hace poco leí una frase del antiguo presidente polaco Wojciech Jaruzelski que me llamó mucho la atención: “
Lo que más me gusta del capitalismo son las tiendas llenas de cosas”. Esta afirmación, puesta en boca de un dirigente comunista, tiene mucho valor. Es el reconocimiento de la primacía del sistema de economía de mercado frente al sistema de planificación centralizada vigente en los regímenes comunistas. Y, al margen de esta obviedad, saca a la luz la principal virtud del capitalismo: la eficiencia en la producción. Gracias a este sistema económico se ha alcanzado un nivel productivo tan grande que, en los países donde existe estabilidad democrática, las tiendas están llenas. Y eso sucede incluso en aquellas naciones que se han incorporado recientemente al sistema capitalista, como es el caso de Polonia.
Antes de que los críticos del sistema se me tiren a la yugular, me adelantaré con las críticas, que a mi juicio son dos principalmente:
1. Las tiendas están llenas, pero no todos tienen (el mismo) dinero para comprar.
2. Gran parte de los habitantes del planeta vive en territorios donde las tiendas están vacías.
El primer problema que apunto es la desigualdad en la distribución de la renta, la gran falla del capitalismo y por donde primero se le atacó a través del marxismo. El segundo es el de la pobreza extendida por gran parte del planeta, con el argumento, difícil de demostrar, de que la opulencia de los ricos del Norte se ha conseguido a costa de los pobres del Sur.
Ante estos fallos evidentes del sistema, se me ocurren las siguientes reflexiones:
- En los países desarrollados, aunque hay desigualdades, el hambre es prácticamente inexistente (otra cosa es la marginalidad).
- Una de las causas principales de la pobreza en el mundo es la falta de cultura, oportunidades, libertades y, sobre todo, democracia, de los habitantes del Tercer Mundo, cuyos gobiernos son corruptos hasta un límite inimaginable.
- Los países que se han ido acercando al mundo capitalista finalmente han ganado en prosperidad.
- El capitalismo tiene muchos fallos, pero es un buen marco para construir una sociedad más justa.
- Desde que España se incorporó al capitalismo, aproximadamente con la llegada de la democracia, existe más riqueza y más igualdad entre las clases sociales que en ningún otro período de nuestra historia.
- Si a alguien se le ocurre un sistema mejor, soy todo oídos.