LA POTSDAMER PLATZ
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* Ya no puedo encontrar la Potsdamer Platz. No es esto, no puede ser
esto. [...] Aquí no hay nadie a quien puedas preguntar...*
LA filmografía del c...
Hace 1 día
El cuaderno de José Miguel Ridao

He estado pensando a ver qué entrada colgaba hoy (en realidad fue ayer por la noche, cuando la programé) y tirando de repertorio me he dado cuenta de que no me apetecía colgar entradas andurrialeras, ni anécdotas ni ninguna de esas cagadas que escribo todas las semanas. Lo que me apetece de verdad es seguir con los poemas de Rilke, la música de Bach y demás asuntos enjundiosos. ¡Manda cojones, me he vuelto de un trascendente que tira de espaldas! No es que sea malo escribir de eso, pero... ¡de ahí a que no me apetezca una nueva entrega del diccionario andurrialero! O al menos una reflexión intrascendente con un P.S. al final para añadir un toque de humor. Pero nada, lo más que me salen son poemas que parecen surgidos del inframundo, aforismos enigmáticos, textos gnómicos, prosa lírica atormentada, traducciones del coreano y demás pajas mentales. No deja de ser preocupante, creo yo. De hecho estoy escribiendo esta entrada como terapia frente a este virus erudito que me está causando prurito (¿veis?, ni rimas graciosas me salen, con lo que he sido yo...). En fin, que quería contarlo, en lugar de ofrecer un comentario en danés a la obra de Kierkegaard, como tenía previsto. Ya veremos si la terapia surte efecto; si no... ¡agárrense que vienen curvas!
