lunes, 10 de mayo de 2010

El destino de los genios

Hoy voy a tratar de poner el dedo, y el que no tenga llaga que tire la primera piedra. ¿Por qué humildad y brillantez están tan reñidas? Puede que no sea así, pero es lo que yo detecto en la mayoría de los casos. El que se sabe brillante gasta muchas energías en proclamar a los cuatro vientos su maestría, y anhela el reconocimiento. Incluso los que dicen que poco les importa la gloria, y lo llegan a proclamar en sus escritos, lo hacen con la esperanza de que sus palabras queden para la eternidad; quieren dejar una huella indeleble que les haga ser venerados después de muertos.

Y hay algo mucho más triste: así actúan también los que hacen gala de méritos que no tienen ni por asomo; los que se creen la pera sin llegar a aceituna. Aunque, bien pensado, mueren igual de felices que los tocados por las musas, y tienen el mismo destino: el olvido, antes o después. Aunque sea cuando se acabe el mundo.

sábado, 8 de mayo de 2010

Paco Toronjo: el fandango

Alguien dijo una vez que para cantar bien por fandangos tienes que subir a los cielos, luego bajar a los infiernos y despues sobrevivir en la tierra. Estoy seguro de que Paco Toronjo hizo ese recorrido varias veces a lo largo de su vida; lo tenía marcado en el rostro. Hace ya doce años que falta y el fandango sigue huérfano. Esa voz inconfundible, cascada, se echa de menos en los escenarios, y sobre todo en las calles de Alosno, su pueblo, patria del fandango que él llevó hasta toda España para hacerlo un palo grande. Toronjo canta al amor de madre y al amor desgraciado, a las fatiguitas pasadas sin dinero, a los falsos amigos y, sobre todo, al dolor más profundo, a la pérdida de su hijo, su madre y su hermano en el plazo de dos años. "¡Ya está to perdío!", dice. Ya no tenía nada que perder. Cincuenta años cantando ya eran bastantes, y murió en su pueblo después de haber vivido, después de haber cantado. Aún hoy nos sigue poniendo los pelos de punta.

viernes, 7 de mayo de 2010

Control bloguero

No sé si os habéis dado cuenta, pero en esto del blog estamos más controlados que los presos de Guantánamo. Los que están enganchados a la blogueína, como yo, dedicamos mucho tiempo al blog, entre otras cosas colgando entradas y haciendo comentarios en cuadernos ajenos. Y tiene guasa que el dichoso blogger ponga la hora de los comentarios y del cuelgue de la entrada. Muchos piensan que los que estamos colgados somos nosotros, blogueando a horas intempestivas. Y lo peor no es eso; al fin y al cabo nos la debe refanfinflar lo que piensen los demás. Lo malo es cuando nos controla, un poné, la parienta. Cualquiera le dice al día siguiente que lleve ella los niños al cole porque hemos dormido fatal, o que no tenemos tiempo para tal y cual cosa. Nos responde rauda, y con retintín indisimulado: "Pues para el dichoso blog sí que tienes tiempo". Y no digamos si se trata de un jefe; entonces estamos vendidos. Antes o después se da cuenta de la página que estamos visitando día tras día y hora tras hora, y como entre en ella... ¡échate a temblar! No sólo es que vea el tiempo que perdemos, sino que encima es muy probable que lea opiniones no muy favorables hacia su persona. Pero todavía hay algo peor: todo el mundo puede saber, entrando en uno de esos programitas de estadísticas, qué páginas hemos visitado y el tiempo que hemos permanecido en ellas. Las posibilidades de control y fisgoneo son infinitas, y nosotros seguimos blogueando ajenos a tanto revuelo. Lo que no me explico es que aún no hayan echado a nadie del trabajo alegando adicción a la blogueína. A lo mejor ya hay jurisprudencia y todo.

En resumen, que nos tienen cogidos por ahí mismo. Pero nosotros a lo nuestro, a bloguear que son dos días. Como dicen nuestras madres, mejor es eso que darse a la mala vida.

jueves, 6 de mayo de 2010

En tor bebe

No sé por qué me he estado acordando hoy de los zapatazos que le largó un periodista iraquí al entonces presidente de los Estados Unidos George Bush. Se me quedó grabada la cara de concentración del tejano para eludir los proyectiles pedestres. ¡Qué agilidad! ¡Qué instinto felino! Ahí estaba el tío, atento al enemigo, presto a esquivar sus ataques, más seguro de sí mismo que nunca. Vean, vean...



Y acto seguido me he imaginado a alguien que yo me sé en el lugar de Bush. Me apuesto lo que sea a que habría recibido los zapatazos en los morros mismamente. En tor bebe, vamos. Pero, eso sí, se habría levantado airoso con una sonrisa bobalicona.

Y es que yo pienso que un buen político debe tener ante todo unos cojones bien puestos, y a partir de ahí ya podrá gustarnos más o menos. Pero si faltan los cojones... así nos luce el pelo.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Prefiro rosas, meu amor


Prefiro rosas, meu amor, à pátria,

E antes magnólias amo
Que a glória e a virtude.

Logo que a vida me não canse, deixo
Que a vida por mim passe
Logo que eu fique o mesmo.

Que importa àquele a quem já nada importa
Que um perca e outro vença,
Se a aurora raia sempre,

Se cada ano com a Primavera
As folhas aparecem
E com o Outono cessam?

E o resto, as outras coisas que os humanos
Acrescentam à vida,
Que me aumentam na alma?

Nada, salvo o desejo de indiferença
E a confiança mole
Na hora fugitiva.

Fernando Pessoa

La cadencia del idioma portugués es hermosísima y melancólica. Pessoa conmueve en lo profundo. Es la palabra hecha sentimiento. Poesía en estado puro.

Yo también prefiero rosas
a la desdicha diaria.
Amor antes que mentira;
flores frescas en el alma;
pétalos de primavera;
hojas de otoño doradas
que alientan la indiferencia
por el ayer y el mañana.

martes, 4 de mayo de 2010

Haiku de cumpleaños


caen los años

como gotas de cielo
crece el amor

Un año después aún siento con más fuerza lo que escribí en el soneto que sigue. Después de todo lo que ha pasado me reafirmo en el último verso.

Prefiero no pensar, sólo sentir;
dejar que mis palabras suavemente
transiten los caminos de tu mente
llegando a tus entrañas a morir.

Contigo conocí lo que es vivir.
Qué puedo yo ofrecer como presente
si eres mi anhelo, mi luz permanente,
la duda, la promesa, el porvenir.

Besos largos que alumbran nuevas vidas;
milagros del amor, almas ardiendo;
tú y yo, y mil caricias esparcidas.

Catorce versos limpios yo te ofrendo
que encierran emociones contenidas.
¡Nací querido y moriré queriendo!

lunes, 3 de mayo de 2010

Perplejidades (IV): Capulladas


1. ¿Por qué hay tantos capullos por el mundo?

2. Si tengo enfrente a un capullo, y él piensa que el capullo soy yo, ¿quién lo es realmente?

3. ¿Por qué hay quien se empeña en decir “capullos y capullas”?

4. ¿Por qué a los gusanos de seda les da por hacer capullos?

5. ¿Por qué el jefe es siempre el masca... pullo de la oficina?

6. ¿Por qué la fama vuelve a la gente capulla?

7. ¿Por qué la araña de Gloria Fuertes se escurría "por ser tan capulla"?

8. ¿Por qué siempre votamos a un capullo en las elecciones?

9. ¿Qué han hecho las pobres rosas para que las desprestigien tanto?

10. ¿Y qué me decís del pobre prepucillo?

sábado, 1 de mayo de 2010

El cisne de Pésaro

Rossini es el vivo ejemplo del talento y la facilidad para componer. Poseía un don innato, y componía óperas como quien respira. Fue el rey del bel canto en la primera mitad del siglo XIX; el maestro del legato, del virtuosismo, de la coloratura y de los sobreagudos. Sus óperas son endiabladamente difíciles de cantar y requieren una voz especialmente dotada, además de un perfecto control de la respiración. A los 37 años el maestro compuso su última ópera, Guillermo Tell, y dedicó los últimos 40 años de su vida, que se dice pronto, a disfrutar de su riqueza y de su fama, a componer alguna que otra pieza breve y a cultivar su otra gran pasión: la gastronomía (son famosos los tournedos y los canelones Rossini).

Su ópera más famosa es probablemente El Barbero de Sevilla, ambientada en la Sevilla de finales del XVII. Al principio del primer acto el Conde de Almaviva, enamorado de Rosina, canta a su amada una maravillosa serenata: "Ecco ridente in cielo", que podemos escuchar aquí cantada por el tenor ligero peruano Juan Diego Flórez, dueño de una voz que parece hecha expresamente para cantar a Rossini.




Se trata de una producción del teatro Real de Madrid. Ya el ataque de la primera nota nos avisa de la calidad de la voz del peruano, llena y perfectamente timbrada, hecha para el registro agudo. Tras el diálogo con el coro, la serenata comienza en 1'01''. Flórez, además de un gran cantante, es un magnífico actor, como se puede comprobar por los gestos que hace a sus compañeros antes de empezar a cantar a Rosina. Y la serenata es... cómo decirlo sin que suene a tópico: una auténtica maravilla. Graciosa y a la vez profunda, emocionante, redonda. La partitura es endiablada, pero Flórez hace que parezca fácil. A partir de 3'36'' hace gala de un dominio insuperable de la técnica, cantando los melismas como si fuera cosa de niños. Una gran voz para disfrutar de una partitura inmortal.

viernes, 30 de abril de 2010

Puzle roto


Con un toque sutil
encajaste las piezas de mi alma,
mas sé que bastará con otro golpe
para desbaratar todas mis ilusiones.
La paz de los espíritus saltará por los aires
y nunca podré huir de mis fantasmas.
Mi cuerpo quedará desnudo de su esencia.
Partido en mil pedazos mi existir
esperaré la muerte solo... roto.

jueves, 29 de abril de 2010

Destrozando a Bécquer


¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

¡Aaaaaaahai! ¡Cogerla ahí!

P.S. Y es la segunda vez que lo destrozo.
P.P.S. Mi amigo Alejandro, que es un moustro, ha hecho esta reseña de mi Blogueína.

miércoles, 28 de abril de 2010

De PIBS, PIGS y políticos inútiles

No suelo hablar del panorama político porque me produce hastío, y tampoco mucho del económico a pesar de mi profesión, quizá porque me produce acojono, pero hoy voy a hacer una excepción.

Observo con estupor el debate estrella en el país, que no es otro que la causa contra el juez Garzón y la traída y llevada memoria histórica. Es cierto que se trata de un asunto que levanta polémica y que aún, después de 71 años desde el fin de la Guerra Civil, hiere muchas sensibilidades. De acuerdo, pero... ¿debe ser ésta la principal preocupación de políticos y ciudadanos? ¿No hay asuntos más importantes? Yo diría que sí. A lo mejor es una percepción mía, pero digo yo que una tasa de paro que ronda el 20% no es moco de pavo (de cada cinco españoles en disposición de trabajar uno está en el paro). Y un crecimiento negativo de la economía (fuera eufemismos: decrecimiento) no parece que vaya a contribuir a crear empleo, ni a reducir nuestro déficit público, un 11,2% sobre el PIB, muy cercano al griego. Ni a pagar los intereses de la deuda exterior, que entre la pública y la privada llega al 170% del PIB. No hace falta saber mucha economía para ver que las deudas vencen y hay que devolverlas, y por si fuera poco un 30% de las mismas vencen en el corto plazo, en menos de un año. Habrá que buscar el dinero, ¿no? ¿Cómo? Refinanciando la deuda; es decir, renovando los préstamos por más tiempo. Pero claro, los señores acreedores nos refinanciarán si lo estiman oportuno, y parece que la confianza de los inversores en nuestro país cada vez es más baja (¿de quién será la culpa, de ese ente abstracto que es la crisis?). Encima los muy "cerdos" se cachondean de nosotros y junto con griegos, italianos y portugueses nos llaman PIGS. ¡Qué malos son nuestros vecinos del norte! Un poco racistas, se diría. ¡Mira que no fiarse de los del sur sólo por ser unos pródigos!

Todos hemos visto que los griegos ya han agotado su crédito, y ahí están, mendigando ayudas. Parece que les van a dar la mano (cobrándose la otra) para reflotar su economía. ¿Cómo era aquel refrán de las barbas? Pero no hay que olvidar que España es cuatro veces más pesada que Grecia; no sé si aun tirando fuerte, ni siquiera vendiendo nuestra alma, nos podrían sacar.

Y mientras tanto estos tíos se pelean por algo que sucedió hace 70 años. ¡Qué país!

P.S. No os asustéis demasiado; hoy me he levantado pesimista.

martes, 27 de abril de 2010

El rollo del féisbuc

Sé que muchos de vosotros me vais a odiar, pero proclamo que esto del féisbuc es una mierda como la copa de un pino (o como un pino bien plantado, más bien). Yo me abrí una cuenta por las bodas de plata de mi colegio, para poder ver las fotos. No tuvieron otra ocurrencia que colgarlas allí. Ahora casi me arrepiento; no sé qué es peor, si no ver las fotos o recibir cada día mensajes de un montón de gente que no conozco que quieren ser "amigos" míos. Vaya por Dios, qué sociabilidad he adquirido últimamente, yo que me precio de tener pocos amigos pero muy buenos. Y luego está lo del muro ese, que no sé por qué coño se llamará muro, donde me salen un montón de cosas que no entiendo, pero cuando quiero buscar algo que me interesa de alguien no hay modo de hacerlo. No he visto en mi vida un programa más difícil de manejar que el dichoso féisbuc. Ya lo podían haber hecho como blogger, digo yo, que es sencillísimo.

Sí, ya sé que se trata de una red social, y que sirve a mucha gente para relacionarse, para compartir fotos y experiencias y tal. Será que soy un hurón, pero a mí no me hace falta eso. Si quiero relacionarme con la gente y compartir archivos les mando un correo electrónico y santas pascuas. Y qué decir de las fotos del perfil. Las hay de todos los colores: en la playa, en la montaña, con un grupo de amigos, pegando saltos, esquiando... falta alguien que ponga la foto echando un polvo, si es que no la hay ya. Y otra cosa que tiene guasa es eso de que estés en la red y te pueda localizar todo el mundo, sin tener que recurrir a la Interpol. ¿Es que la gente no valora su intimidad?

Podría seguir y seguir, pero ya vale. Sé que voy contra corriente y que el equivocado seré yo, si es que la razón se mide por estadísticas, pero me reafirmo en lo dicho: un mojón para el féisbuc. Donde esté el blog que se quite ese invento.

lunes, 26 de abril de 2010

Ridaikus escatológicos


Veinte poemas

de una sola cagada.
Inspiración.

Versos anónimos
decoran las paredes
del WC.

Despacho Roca.
Bidet para el portátil;
trono ergonómico.

Suelo tirar
los versos que no sirven
por el retrete.

sábado, 24 de abril de 2010

Glicinias


Ya cuelgan las glicinias en mi patio de Alájar.
Florecen los pináculos morados en cascada.
Un moscardón rebusca contento entre las flores
ajeno a mi presencia,
interpretando un rito milenario.
Cae la tarde despacio.
Se perciben los tiempos de nuestra madre tierra,
y yo contemplo atónito
la magia de la vida renacida.