miércoles, 27 de octubre de 2010

Apuntes (XXXI): Genealogía melancólica


Quejarse en público es de una vulgaridad insoportable.

***

Se suele decir que la tristeza es un estado de ánimo, pero eso no es verdad (aun a sabiendas de que la verdad no existe, digamos que es mi verdad actual, del preciso momento en que escribo este apunte). La tristeza es hija de la melancolía, madre del dolor, abuela de la desesperación y bisabuela del horror. No es algo intrínseco, sino que tiene vida propia y nos visita cuando lo tiene a mal. En primer lugar suele enviarnos a su hija para que nos haga una visita con sus dones emanados de una juventud otoñal, fresca y apetecible. Nos quedamos tan encantados que le rogamos que se quede a vivir con nosotros y la pedimos en matrimonio, y ahí está nuestro gran error, pues enseguida se instala en casa nuestro suegro, con la excusa de que es viudo. Viudo, pero con ascendientes muy longevas por la rama femenina, que tardan en llegar pero llegan, vaya si llegan; primero su madre y después, inevitablemente, su abuela. A todo esto nuestra esposa nos abandona, el único apoyo dulce que teníamos en casa, pero el resto de la familia sigue con nosotros. Echarlos cuesta Dios y ayuda, y la mayoría de las veces no se consigue, y sólo nos queda vivir con la esperanza de que no nos acompañen más allá de la muerte.

***

La felicidad es un equilibrio. No sé bien de qué elementos, pero ninguno debe presentarse en exceso.

***

Un pensamiento nunca es su expresión por escrito; de hecho, está muy lejano. Las palabras son un lenguaje muy pobre, pero yo al menos no manejo otro.

***

El sol es implacable. Nunca falta a su cita diaria.


P.S. Con el segundo apunte me he hecho la picha un lío, pero me se entiende, ¿no?

martes, 26 de octubre de 2010

Cosas de la métrica


¡He fallado un octosílabo!
¡Ah, no, coño, que es esdrújulo;
el verso no es eneasílabo...!
La rima, a tomar por culo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Brindis por los mercuriales


Las tertulias, mi tertulia, son una exaltación de la poesía, de la amistad y de los buenos propósitos. En esta vida no hay muchas cosas mejores que verse acompañado, sentirse arropado y comprendido por otras personas, alguna de las cuales no conocías de nada y cuya afinidad hace que te sientas a gusto, más incluso que con otros de trato más frecuente pero también más anodino (¡toma premio!).

Y es que me siento muy orgulloso de mi condicion de tertuliano (¡zumba!). Yo, que no era nadie ni me creía nada, sigo sin ser nadie pero me creo la pera patatera, y eso es algo que debo agradecer a mis compañeros mercuriales, que con tanta atencion me escuchan recitar poemas, prosas, haikus, ridaikus y chopaikus sin pestañear, y premiándome las más de las veces con estentóreas risotadas, que yo, inocente de mí, me tomo como un cumplido.

Buenas personas y buenos poetas, por este orden. Algunos, muchos, polifacéticos, con la fotografía como arte de batalla. Docentes con celo profesional, amantes celosos de sus doncellas, arqueros de la palabra sin pelos en la lengua, aunque todos, menos una, con muchos pelos en los huevos. Culturalistas (con perdón), apocriferos (con perdón), muchos cabrones (sin perdón), yo el primero. Y muchas ilusiones, muchos libros escritos y por escribir, hasta han salido de la tertulia algunas - qué digo algunas, ¡muchas! - publicaciones, gracias a nuestro amigo y mecenas de cabecera, que ha pegao la espantá, el tío, con lo que le apreciamos, sin coña y sin intereses.

En fin, que me he puesto hoy tierno recordando a mis compañeros, compadres en las musas, que a estas horas estarán los muy sinvergüenzas celebrando una de sus reuniones mensuales, y yo con estos pelos, o, por qué negarlo, ni eso. Es la segunda vez que falto en la gloriosa historia de los Mercuriales, y encima consecutiva, in a row, como diria Chespier -así entran en mi blog buscando al moustro inglés-. No tengo excusa, pero sí motivos, profesionales y no tan profesionales, por desgracia. Por eso no me excuso, sino que me muero de envidia y dedico a mis amigos y compañeros un brindis desde el teclado del miniportátil de Miguel, que está dormido pero como me coja me echa una bronca.

¡Por los mercuriales!

┌П┐(◉_◉)┌П┐

Consejo sobre consejos


Un consejo: nunca escribas nada de lo que te puedas arrepentir luego.


Otro consejo: que nada te condicione al escribir.

Uno más: el material más precioso para la escritura está en tu interior; búscalo.

Y el último: si quieres ser poeta haz caso a Pessoa, y finge.

Corolario: al carajo con los consejos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Apuntes (XXX): Tragaluz


Hace poco un comentarista, NGG, me sugirió que quizás me estaba estrellando contra mi propia existencia, y desde entonces la frase viene rondando mi cabeza. Hay mucha verdad ahí, la existencia como una cueva con paredes de piedra y un pequeño tragaluz en el techo, de la que nos es imposible salir por mucho que porfiemos. Y ese tragaluz, la luz que filtra... podría ser lo divino. En cualquier caso, yo sigo tanteando los límites de mi existencia, aun a sabiendas de que no la voy a trascender. Hay quien se divierte tirando piedras al agua; otros cazando conejos; a mí me ha dado por esto.

***

Tengo que perder el miedo a abrir mi correo electrónico, o caerá sobre mí todo el peso del Internet.

***

¿Libertad? ¿Y qué es eso? Una entelequia, una promesa inalcanzable, el elixir de la eterna estupidez. Los hombres no son libres, no lo serán nunca. Son esclavos de su tiempo, de sus circunstancias y de sí mismos.

***

Son muy pocas las personas a las que admiro, y casi siempre humildes, silenciosas, que actúan sin dar importancia a lo que hacen. A los poderosos los suelo despreciar.

***

El sueño a deshora destruye las ganas de vivir que tanto nos costó despertar por la mañana.

sábado, 23 de octubre de 2010

Lírica musical


No me cabe duda de que la música es un lenguaje mucho más evolucionado que el literario. Hoy he obtenido por casualidad una prueba más: buscaba una pieza de Chopin para mi entrada de hoy, pero no sabía el título ni el número de catálogo, tan sólo la melodía. He tratado en vano de localizarla en youtube, pues la obra de Chopin es extensa. De haberse tratado de un texto me habría bastado con introducirlo en el buscador de Google para encontrarlo de inmediato, pero que yo sepa nadie ha desarrollado un localizador de melodías, dada la complejidad del lenguaje musical, que hace además que sólo unos pocos afortunados lo dominen, con mucho mayor esfuerzo que el idioma.

Como no ha podido ser, me he conformado con la
Fantasía Impromptu Op. 66.



La música de Chopin transmite su mensaje directamente como un rayo, de modo inexplicable. Es mucho más lírica que la poesía, sin necesidad de palabras. El piano es un instrumento mucho más rico que la lira, y, sin conocer la música de la antigua Grecia, es seguro que la de Chopin la supera con creces. Escuchando este impromptu entran ganas de llorar, o de correr, o de gritar de júbilo. Es un sentimiento que no se puede expresar con palabras, ni necesita su intermediación; por eso es mucho más puro y directo.

Las manos de la pianista, maravillosa, completan el triángulo perfecto entre compositor, instrumento e intérprete.

viernes, 22 de octubre de 2010

Apuntes (XXIX): Fin y verdad


Siempre hay algo más, la vida nunca se acaba. Por eso no existe la verdad, porque sería un punto muerto al que se llega por una vía de no retorno. La verdad sería el fin, y también el fin. Lo que llamamos verdad es un punto inalcanzable que se nos escapa cada vez que nos acercamos a él. Esa verdad ficticia es conveniente, pues nos hace movernos y apuntar a un blanco. Equivocado o no, eso nadie lo sabe, ni en realidad importa.

***

Si buscas refugio en medio de la noche y no lo ncuentras, o más aún, si ni siquiera lo buscas porque sabes que no existe, entonces estás sufriendo.

***

Hace poco oí la frase más triste que recuerdo; un estremecimiento que impide la resignación y prolonga el dolor: "La está buscando, pero no va a volver".

***

No hay lugar más triste en el mundo que la calle de los Doradores, ni saudade más profunda que la de Bernardo Soares, ni compañero más resignado que Moreira, ni patrón más respetable que Vasques.

***

No me pasa nada, pero me pasa todo.

jueves, 21 de octubre de 2010

Baúl de ausencias


Tu ausencia me recuerda destellos malhirientes.
El paso apresurado de unos tacones negros;
la luna encaramada en la azotea
con gatos de dibujos animados;
el hueco en la escalera vacía de sonidos;
la rabia incontenida de las primeras veces,
y las palabras mágicas que nunca pronuncié.

Tu ausencia me recuerda los años que no fueron.
Esas hojas aún verdes al final del otoño;
los amantes cogidos de la mano,
transformado el amor de las primeras horas
en gestos cariñosos
hechos de amor más grande que el amor.
El pan con mantequilla, el olor a café
en la cocina recién estrenada;
los paseos por el bosque fragante
de romero, de setas y de otoño.

Tu ausencia me recuerda los ecos extraviados.
Los cientos de emociones que he perdido
por seguir una ruta, no sé si equivocada,
girar en cada cruce, jamás mirar atrás,
dejando tantas vidas pendientes de vivir,
que al fin he rescatado
después de tanto tiempo en estos versos
sacados del baúl de sueños a estrenar.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Apuntes (XXVIII): Potencias


La diferencia entre buscar y no buscar. Nuestras obras están ahí a nuestro alcance, esperando a que nos decidamos a hacerlas, y la gran mayoría se pierde, no pasa de una potencia, igual de real que lo acometido pero invisible para los hombres. Una potencia condenada a permanecer para siempre en su estado etéreo, irrealizado; un "pudo ser pero no fue". De las innumerables obras en potencia que nos son asignadas a lo largo de nuestra vida, deberíamos conformarnos con hacer unas pocas, las mejores; pero sucede que no sabemos cuáles son, ni dónde están. Por eso muchos hombres dejan pasar su vida sin crear, bien por pereza o porque no saben que pueden hacerlo. A veces algunos, ya en la madurez, se animan a coger un pincel, a entonar unas notas, a escribir unas líneas... y comprueban la grandeza de lo hecho. La mayoría muere sin intuirla siquiera.

***

Sé que a veces me contradigo en este cuaderno, pero eso es lo natural. Lo preocupante sería lo contrario: que mantuviera una línea única de pensamiento, que pretendiera hacer un manifiesto, crear una doctrina, fundar una escuela. ¡Qué horror!

***

Leo un prólogo de Borges a su libro de prólogos, donde plantea un reto singular: escribir el prólogo de un libro no escrito, con sus correspondientes citas, ubicación de la obra y opiniones. La idea me parece tan estupenda que pienso ponerme manos a la obra.

***

Se equivoca quien piensa que la poesía surge sin esperarla. Hay que invocarla, y bien fuerte. No es una dama caprichosa, sino una hechicera reacia a salir de su cueva mágica, a la que hay que rendir con ardides o, si no dan resultado, forzarla.

***

Escribir es siempre posar para los lectores, aunque éstos no existan sino en nuestra imaginación.

martes, 19 de octubre de 2010

Dioses



Dulce vida la de los dioses del Olimpo, grandes y poderosos, cantados durante milenios e incólumes en sus gestas heroicas paradas en el tiempo, escritas y reescritas para el deleite de las generaciones, transmitidas a los hombres antiguos cuando no se leía ni se escribía, pero se escuchaba y se revivía nítidamente lo contado. Por eso son inmortales los dioses, porque lucharon en Troya y ya nunca dejaron de hacerlo; fueron sumergidos en la Estigia y todos nos sumergimos con ellos. Inmortales a medias, nunca mortales, capaces de bajar por el Averno al rescate de la pena más grande jamás sentida, para consumar la tragedia al regreso por una simple mirada atrás, un gesto de mortal que ancló para siempre a Orfeo en la inmortalidad.

Los mitos están vivos, mucho más que las imágenes profanas que dicen recrearlos cuando lo que hacen es traicionar la memoria infinita, ésa que se pierde más allá de la Hélade y del Ponto Euxino. Tratan de socavar el mito, pero éste sigue y seguirá inalterado, y sobrevivirá al hombre. Cuando el último de nuestra raza haya entregado su alma, Sísifo seguirá acarreando la piedra montaña arriba, y los dioses del Walhala lucharán con los Titanes atravesando los océanos. Quedará libre el campo para los héroes, y Seth abrazará a Baal en una danza macabra. No habrá más sacrificios, pero los dioses sobrevivirán, ya no en la memoria de los hombres, sino en la de las piedras y la Tierra que les pertenece, y Paris seguirá raptando a Helena cada vez que aqueos y troyanos sientan deseos de guerrear, en un remolino interminable que no entiende de tiempo, ni de espacio ni de hombres.

lunes, 18 de octubre de 2010

Haiku... jodersu con la crítica


Yo que estaba convencido de que "Haiku... jodersu" era un hallazgo, y ahora me dicen aquí que es un juego de palabras malísimo... En fin, doctores tiene la iglesia. Eso me pasa por hacerme el graciosillo.


P.S. Que conste que no me quejo de la crítica. Al alternar la escritura seria con la desenfadada es normal que se fijen sólo en la segunda.

domingo, 17 de octubre de 2010

Apuntes (XXVII): Capitán General de los barcos de todas las Lisboas


A Jesús Cotta, el generoso
.


La certeza de vivir no es tan clara como parece. De la de sentir, no cabe duda.

***

No soy nada.
No quiero ser nada.
No puedo querer ser nada.

En estos tres versos está contenido el pensamiento vital -sí, vital- de Pessoa.


***

¿A dónde van a parar los momentos que hemos vivido en el pasado? Si han sucedido, han sido. Y si han sido, tratándose de momentos, no pueden dejar de ser. Entonces debe de haber tantas vidas paralelas como momentos hemos vivido, cada una con un desenlace distinto, que a su vez se ramifican en millones de otras vidas paralelas. Un número infinito de vidas, y todas saliendo de la misma vida. Así, cada hombre es único, infinitamente único.

***

Para bucear, o, lo que es lo mismo, para crear, hace falta una mente libre, algo difusa, muy diferente de la mía, engañosamente analítica. Por eso me estoy aplicando en dejarme llevar por el engaño.

***

Decir mucho, bueno y bien en pocas palabras; ahí está la excelencia en la escritura. El Quijote es el modelo a seguir.

sábado, 16 de octubre de 2010

Apuntes (XXVI): Burros y trampantojos


Para vivir el pueblo y el campo, para vivir la tierra, hay que pasar allí temporadas muy largas, o mejor aún quedarse a vivir. Resultan ridículos esos turistas que creen haber tomado el pulso al sitio que visitan. Se engañan, o les engañan. Ningún lugar es tranquilo, ni idílico, ni sus colores son los que aparecen en las agencias de viaje, trampantojos de la inanidad. El pueblo es auténtico, estoico, sin trampas ni paraísos. Es lo contrario a la vida de mentira de los mostradores y de los escaparates. El pueblo es, y para saberlo hay que vivirlo, todo lo que el hombre ha sido y será.

***

Es inevitable sentir algo de consuelo en la desgracia de los demás, aunque se disfrace de pena o de conmiseración, sentimientos que ante la desgracia de los nuestros se transforman en dolor .

***

Se oye a lo lejos un burro, por la parte del Calabacino. No me extraña que los romanos los usaran para espantar a los leones.

***

Siguen sonando las campanas, ahora con repiques alegres. Los campanarios han marcado el ritmo de la vida durante generaciones, hasta que algún desalmado inventó los chalets adosados.

***

A veces pienso que si cayera en una isla desierta y tuviera resuelta la subsistencia, sólo necesitaría papel y bolígrafo para matar las horas, pero estoy seguro de que serían las horas quienes me matarían a mí.

viernes, 15 de octubre de 2010

De máquinas y odiseas


Sigo escribiendo con el bolígrafo de CCOO, ahora en una servilleta donde pone "gracias por su visita". Ni aun tratando de evitarlo se libra uno al escribir de la política y de las normas de cortesía. No sé por qué me tienen que dar las gracias por estar tomándome un café, si lo he hecho porque me apetece, y menos una servilleta. ¡Habrá cosa más impersonal! El mundo al revés: el camarero ni me mira a la cara al servir el café mientras habla con un compañero, y una triste servilleta me da las gracias. Así está el mundo de acarajotado, que nos hablan las máquinas de tabaco, los surtidores de gasolina y sobre todo los ordenadores, para decirnos por ejemplo que la base de datos de virus se ha actualizado. Y si no quiero que se actualice, ¿qué? ¿Acaso me lo ha preguntado antes? A lo mejor quiero que me entre un virus nuevo para ser el primero en contagiarme, y después vender la exclusiva. Las máquinas es que lo dan todo por hecho, las muy zorras. Hacen lo que les viene en gana. ¿Para qué dan órdenes? "Pulse el botón para obtener el ticket". ¿Y si no me da la gana? "Suba en la plataforma y espere". Deberíamos organizar un día de dedos caídos en que nadie use ninguna de esas máquinas puñeteras. Que queremos pesar los tomates que hemos comprado, pues una balanza romana con sus ganchos y sus pesas. Que vamos a echar gasolina, pues que venga el empleado con sus cojones, igual que antes de que nos convirtieran a todos en gasolineros. En las farmacias, una báscula de ésas en que se echaban cinco duros de Franco y se le daba a una palanquita. Y los ordenadores ni tocarlos, que son unos tiranos y unos pitosos. Ya intuía yo que la cosa se iba a poner negra cuando vi esa película de Kubrik, 2001 una odisea del espacio, pero es que estamos en 2010 y la odisea no es espacial, sino aquí abajo en la tierra, todos los días con la mierda de las maquinitas que han sustituido a las personas, y que tienen más guasa que éstas, que ya es decir.

¡Los muertos del boli de CCOO! Cada vez pinta peor, el cabrón. Es rojo por fuera pero azul por dentro, como la sangre de la aristocracia, la nueva aristocracia del proletariado.

jueves, 14 de octubre de 2010

Anti-manifiesto literario


Nunca hay que dejarse atrapar por una etiqueta. Conviene romper la solemnidad con el humor, no tener empacho en desdecirse de una idea manifestada previamente por escrito; antes bien, reírnos de nuestra inconsistencia. Derribar todo lo que acabe en "ismo", o bien abarcar todos los "ismos" posibles. Despreciar los dogmas con una sonrisa burlona, y dar la razón a los enemigos para que dejen de importunarnos. Vivir con libertad, sentir con libertad, escribir con libertad, como si nos fuera la vida en ello. Los manifiestos, rasgarlos de arriba abajo, igual que las doctrinas y las corrientes de pensamiento. Fuera corporativismos; el escritor ha de ser libre, no deberse a nada ni a nadie, ni siquiera a sus lectores; en todo caso a sí mismo, y muchas veces ni eso. Beber de las fuentes, sí, pero escupiendo luego. Volar con la imaginación muy lejos de la realidad, para trascenderla. Huir siempre de lo cotidiano, buscar la inmanencia, la atemporalidad de la obra. Y, por supuesto, no hacer caso a las líneas anteriores, que me valen a mí como escritor pero no tienen por qué valer a otros. Borregos, con todos mis respetos, los hay de todos los pelajes.