Un simple tatuaje
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Ahora ya no tanto, pero antes, a modo de caricia, muchas moras se tatuaban
la mamola.
Hace 1 día
El cuaderno de José Miguel Ridao
Die Menschen finden sich in dieser Welt zum Leben.El poeta, en su lúcida locura,
Vollkommenheit vereint sich so in diesem Leben.
Depués de un mes de uso afirmo que me reader, bautizado por mis compañeros mercuriales como i-ridáider, me hace tanta compañía como mis libros de papel. Generalmente lo tengo encima de mi mesilla de noche, junto a dos o tres libros, casi siempre de poesía, y pienso que lo acogen muy bien, como uno más; si acaso lo ven un poco raro con sus tapas de cuero, y el formato es poco usual, más cuadrado de lo normal. Eso sí, cuando llega la noche el i-ridáider es la envidia de sus compañeros: suele ser el elegido; su dueño apaga la luz, abre las tapas y extrae un pequeño flexo camuflado que ilumina la pantalla a las mil maravillas, sin molestar a la que duerme al lado (ésta es la razón de que siempre se le prefiera).
Nadie estaba enfermo de melancolía. Hacía tiempo que había dejado su trabajo, y apenas hablaba ya con su familia, que le procuraba el sustento con el que lograr que el día de mañana fuera exactamente igual al de hoy, sin penas ni alegrías. Hubo un tiempo en que Nadie sufría, y con frecuencia las lágrimas rodaban sin motivo por sus mejillas cuando estaba a solas, pero poco a poco la angustia y la tristeza habían tornado en una dulce indiferencia, en un dejar pasar el tiempo como quien contempla el avance de las nubes blancas en un día claro.Car il était langoureuxPara engañar al tiempo Nadie escribía, y lo hacía sin pensar, como quien respira. Rellenaba una tras otra unas cuartillas blancas, inmaculadas, con su letra primorosa, usando pluma de ganso y tintero antiguo, que había comprado a un librero de viejo, quién sabe si heredada de algún bohemio loco. Conforme rellenaba las cuartillas las iba arrojando, y al final de la jornada el suelo quedaba tapizado de caligrafía, que daba gusto verlo. Nadie sólo escribía historias tristes y versos negros que no le hacían ningún daño, porque su alma se había teñido de una cómoda grisura. Reflejaba en el papel los sufrimientos de una manera hermosísima, y si alguien lo hubiera leído se habría estremecido de horror primero y de emoción después, porque gracias a que Nadie ya apenas sentía, era capaz de conjurar los recuerdos de su etapa más oscura como si le hubieran sucedido a otro, pero con el realismo que da el haber sido protagonista.
et la vie le traversait