Escucho el adagietto de la quinta sinfonía de Mahler y mi vida desfila ante mis ojos. No es gran cosa mi vida, un pobre conjunto de banalidades, si exceptuamos el único amor. El peso de sentir, decía Pessoa, y eso es lo que me abruma mientras oigo las cuerdas in crescendo. No me dicen nada y me dicen todo. Tadzio; ¿o se llamaba Tesio? Ahora es fácil averiguarlo, pero no merece la pena, ¿para qué? No tengo nada en común con ese muchacho, pero la música nos une.
FINALISTA EN EL PREMIO DE NOVELA JOSÉ MARÍA PEMÁN
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Qué orgulloso y contento estoy de haber sido con mi novela LUMINAR uno de
los tres finalistas en la primera convocatoria de este premio que apuesta
tan fue...
Hace 2 días
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