¡He pedido a los Reyes Magos uno de esos libros electrónicos! Es la caña. Además de poder leer infinidad de libros (no sé cuántos miles caben en la memoria) en una pantalla que simula perfectamente la tinta en el papel (e-ink), resulta que se puede guarrear a placer subrayando, haciendo monigotes o lo que queramos. Este milagro se consigue gracias a la pantalla táctil de alta sensibilidad. Las anotaciones se pueden hacer con un puntero o incluso con el dedo (absténganse temporeros del campo). No digo la marca para no hacer publicidad (no sé cómo borrarla de la foto). Ya estoy deseando tenerlo; seré bueno hasta el día 6 de enero.A continuación, para aleccionaros en este tema tan apasionante, voy a hacer una serie de precisiones terminológicas: un e-book, en español libro electrónico, es un conjunto de bytes que circulan por Internet y que uno se puede descargar en un formato, por ejemplo pdf, en un dispositivo tal como un ordenador de sobremesa, un portátil (notebook), un miniportátil (netbook), un tablet (por ejemplo el famoso i-pad) o un dispositivo especialmente diseñado para leer libros electrónicos, denominado e-reader (en español, lector electrónico). Resumiendo, en formato electrónico hay que distinguir entre el libro (bytes que se descargan por Internet) y el soporte para leerlo (idealmente, el e-reader). En el formato tradicional, sin embargo, libro y soporte forman un todo indisoluble.
P.S. Y lo que voy a ahorrarme en libros de papel...
P.P.S. Me parece oír removerse en las profundidades a los habitantes de las cavernas de papel...
P.P.P.S. Ahora bien, si se trata de publicar yo, en papel por supuesto, qué es esa horterada de los libros electrónicos...










