lunes, 13 de diciembre de 2010

De e-books y otras maravillas

¡He pedido a los Reyes Magos uno de esos libros electrónicos! Es la caña. Además de poder leer infinidad de libros (no sé cuántos miles caben en la memoria) en una pantalla que simula perfectamente la tinta en el papel (e-ink), resulta que se puede guarrear a placer subrayando, haciendo monigotes o lo que queramos. Este milagro se consigue gracias a la pantalla táctil de alta sensibilidad. Las anotaciones se pueden hacer con un puntero o incluso con el dedo (absténganse temporeros del campo). No digo la marca para no hacer publicidad (no sé cómo borrarla de la foto). Ya estoy deseando tenerlo; seré bueno hasta el día 6 de enero.

A continuación, para aleccionaros en este tema tan apasionante, voy a hacer una serie de precisiones terminológicas: un e-book, en español libro electrónico, es un conjunto de bytes que circulan por Internet y que uno se puede descargar en un formato, por ejemplo pdf, en un dispositivo tal como un ordenador de sobremesa, un portátil (notebook), un miniportátil (netbook), un tablet (por ejemplo el famoso i-pad) o un dispositivo especialmente diseñado para leer libros electrónicos, denominado e-reader (en español, lector electrónico). Resumiendo, en formato electrónico hay que distinguir entre el libro (bytes que se descargan por Internet) y el soporte para leerlo (idealmente, el e-reader). En el formato tradicional, sin embargo, libro y soporte forman un todo indisoluble.

Así pues, lo que me van a traer los Reyes es un e-reader, pero seguro que si lo digo al principio no me habríais entendido. Ya os contaré el día 7, a estas horas debéis de estar muertos de envidia (no vale copiarse).

P.S. Y lo que voy a ahorrarme en libros de papel...

P.P.S. Me parece oír removerse en las profundidades a los habitantes de las cavernas de papel...

P.P.P.S. Ahora bien, si se trata de publicar yo, en papel por supuesto, qué es esa horterada de los libros electrónicos...

Canallas impunes


Uno está ya, por desgracia, curado de espanto, pero este fin de semana me ha impactado una noticia aparecida en los diarios sevillanos:
Un joven mata a otro con un coche tras discutir en una cena de Navidad. El detenido arrolló a la víctima tras comprobar que le habían roto un espejo retrovisor a su vehículo. El conductor y su acompañante, que también está arrestado, se dieron a la fuga sin prestar auxilio al fallecido. El conductor fue detenido tres horas después en su domicilio mientras dormía.
Un comentarista de la noticia decía lo siguiente:
Esta ciudad se está convirtiendo en una selva y para muestra las dos muertes por atropello y lo siguiente: un niñato, piercings por toda la cara, pelo largo pelirrojo; un coche de minusválido que no pone el intermitente para incorporarse al carril de la derecha; la reaccion del energúmeno es cruzarle el coche delante, bajarse y liarse a patadas en la puerta, gritándole y amenazándole con soltar un pitbull que llevaba en el coche.
En el resto de comentarios se reflexiona que la culpa es de todos nosotros, que así educamos a nuestros hijos, que esta sociedad es la que hemos creado, que hay que endurecer las penas, que el causante de este comportamiento es la cocaína (habría que ver por qué se consume cocaína), que el gobierno actual no aplica mano dura, que el que venga sí lo hará para ganar las elecciones...

No sé la causa de esta situación lamentable, ni tampoco la solución, pero tengo claras dos cosas:

1. La impunidad actual de los delincuentes es intolerable.

2. No creo en la reinserción; la cárcel debe ser un castigo puro y (muy) duro.

Muchos dicen que no hay que legislar en caliente, pero al ritmo que vamos nunca va a dar tiempo a que se enfríen los cadáveres.
Mientras tanto, lo que yo siento es miedo. Por todos los que quiero, y en especial por mis hijos.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El adagio de Barber


I absolutely adore this music. As much as it is beautiful, it is sad. Every time I hear it, I am torn between its beauty and how sad it is. It always reminds me of war and the people who have been killed and the people they have left behind. It moves me every time. I honestly don't think I have heard another piece of music that is so beautiful or emotional.

youtube. 40girton



El compositor norteamericano Samuel Barber compuso su Adagio for strings en 1936, con 26 años de edad. Así sonó el estreno de esta obra el 11 de mayo de 1938, dirigida por el gran Arturo Toscanini. Un crítico dijo que "estaba llena de pathos y de pasión catárquica; raramente deja los ojos secos". En ese año de 1938 los Estados Unidos estaban sumidos en una depresión, y la alemania de Hitler empujaba al mundo hacia la guerra. España se desangraba en una guerra fraticida, y el horror más atroz estaba por llegar. Y después llegaron más guerras, muchas más, y los hombres se siguen matando a día de hoy.


En palabras de la historiadora musical Barbara Heyman, "nunca tenemos la mínima duda sobre de qué va esta pieza; hay una especie de tristeza y poesía en ella; tiene un aire melódico que alcanza un clímax, como un gran suspiro... y después se exhala y desaparece entre la nada".

Por encima de todo este adagio es bello y melancólico, y su tristeza sirve a la perfección como banda sonora de la guerra; una música que hace recapacitar sobre la barbarie humana; una música que seguramente conmueve a los mismos bárbaros.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Apuntes (XLI): de inmunidades


Stately, plump Buck Mulligan me saluda desde la primera página, mientras que yo, no demasiado convencido, contemplo intimidado el grosor de las otras novecientas treinta y dos.


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Es sorprendente el clima de diciembre en éste mi hogar del sur. Tan pronto andamos por la calle ateridos de frío como el agua cae en tromba de un cielo negro, y ahora escribo estos apuntes al sol en mangas de camisa, sentado en la terraza de un bar.

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Y sin embargo, ¿qué se gana con todo eso que deseamos? Sólo el deseo en sí mismo, el combustible que nos hace perseguir lo inalcanzable, con más o menos sufrimiento. Algunos envidian a los muertos en vida, sumidos en su existencia vegetal que no precisa de retos ni de ilusiones, anclados a la tierra que les vio nacer, sin esperanza, con dolor del cuerpo pero nunca del alma. Algunas veces, algunos envidian a los inmunes.

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Me dice Fernando que mi cuaderno es cada vez más Pessoano, y me lo tomo como una halagadora advertencia. Nunca se debe bajar la guardia ante los genios fagocitadores.

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Esta noche, velada grande de Los Mercuriales. Me acordaré mucho de ellos, ya lo vengo haciendo los últimos días. Intuyo que llegan buenos tiempos, y espero no faltar a más citas.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Apuntes (XL): Uno, que es profesional...


Me atrae el verso por encima de la prosa. La lírica tiene algo mágico, indescifrable, que invita a disfrutarla y, si es posible, cultivarla. Qué sencillos se me antojan mis párrafos, que fluyen sin esfuerzo, nunca perfectos pero dignos, al lado de esa revelación por la palabra que hay que limpiar, despojar de letras superfluas, como hacía Miguel Ángel con el bloque de mármol. Yo me conformo con quedar a mitad de camino, pues entonces en una vida más alcanzaría a contemplar el misterio.


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De vuelta no sé de dónde, ni por cuánto tiempo, ni por qué.

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Como se escribe en la calle, en un sitio público, no se escribe en el hogar, por mucha soledad que uno se procure. El peso de lo cotidiano aborta la inspiración.

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Otra vez el tono, ese santo grial elusivo que se me resiste, pero al que someteré sin piedad.

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No hace falta que uno se refiera a sí mismo como uno cada vez que uno aparece en primera persona en el diario de uno, salvo que uno quiera escribir como Trapiello.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El lamento de Munch



Me detengo abatido ante la fuerza
emergente y subterránea,
antigua visitante de los hombres.
Contemplo el llanto, el grito,
la insólita serenidad del doliente,
teñida de negro y de miseria.
Sólo queda el dolor sin esperanza,
la súbita tristeza,
la desesperación.
Si no tengo dolor, yo no soy nada.





La pintura de Edvard Munch es de una belleza aterradora, como sólo se encuentra en los que tratan de cerca con la muerte. La muerte en su expresión más cotidiana pero no por ello menos angustiante; la muerte como rito antiguo, implacable y terrible; el llanto de los familiares y de los amigos; el imposible consuelo mutuo consumado en un abrazo sin esperanza; los velorios de niños muertos, más tristes que la tristeza; el luto inacabable de las viudas de antaño, cuando el muerto estaba presente toda la vida, y no se enterraba su memoria en la tumba. Y también la muerte como desesperación, como grito horrendo bajo un cielo de color rojo caldera hecho con trazos sinuosos, asomada a una baranda que da a las aguas de un fiordo que se intuye negro y profundo. Pero donde Munch de verdad se acerca al significado de la muerte para el hombre, donde condensa el sentimiento de aflicción, es en los ojos sin cara de la mujer que pintó en 1885, que aparece al fondo de la habitación junto al lecho de muerte.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El blog como reducto de la fe

He venido observando desde que empecé en esto la gran cantidad de blogs cuyos dueños son católicos "militantes", que además hacen numerosas entradas y comentarios en defensa de los valores cristianos; es decir, usan su cuaderno como instrumento para defender su fe y extenderla. También hay muchísimos otros blogs que no son de este estilo pero a los que se nota una fuerte presencia de valores religiosos, reflejo de las creencias de sus dueños. Lo que me sorprende es la alta proporción de blogs de estas características, muy superior a la proporción de creyentes en el total de la sociedad. Desde luego, no tengo datos estadísticos sobre este hecho, y puede también que mi entorno concreto haga que yo lea más blogs de este tipo. En cualquier caso, veo dos factores que pueden explicar este fenómeno:

1. En nuestra sociedad los cristianos están en cierto modo "perseguidos"; cuando menos están mal vistos. El blog les da la oportunidad de expresarse libremente, en el sentido amplio que tiene esta expresión (¡las vueltas que da el mundo!).

2. Internet es un medio ideal para hacer proselitismo, objetivo primordial en muchas religiones, y favorecido por la militancia en congregaciones religiosas.

Y otra cosa que he percibido es que en las entradas que se refieren directamente a la religión no se produce generalmente un debate, sino que más bien suele haber comentarios de asentimiento, y la mínima discrepancia es con frecuencia mal recibida. Tengo la sensación de que la misma libertad que a veces se niega a los creyentes éstos la niegan a los no creyentes. Entiendo que en cuestión de fe y otros asuntos de ética cristiana es difícil mover las posturas, pero observo falta de tolerancia con las opiniones ajenas. Por supuesto, es posible que me equivoque. No sé si mi percepción está lejos de la realidad, pero aquí lo dejo, de la manera más objetiva posible, a sabiendas de que se trata de un tema delicado.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Toilet restaurant


Me manda un correo mi compañero mercurial José Manuel Gómez Fernández, proveedor inestimable de material "oloroso" para mi blog, y no puedo menos que aprovechar el género. Son muchos los que se asombran e incluso se cachondean de mí por los lugares que elijo para escribir, que a estas alturas todos los que me leen ya conocen. Pues bien, os aseguro que nunca se me ha ocurrido llevarme un bocadillo a la sala de escritura; reconozco que me da asco. Sin embargo, vean cómo se las gastan en un restaurante de Taiwan:


¿Alguien gusta un heladito de postre?


¿No es adorablemente disgusting?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los invisibles

Sigo dando vueltas a las ventajas y desventajas de ser invisible. Si la invisibilidad es física las ventajas son evidentes, y a más de uno se le hace la boca agua, aunque si los invisibles no están provistos de un botón de on-off, el asunto puede resultar bastante engorroso, por no decir insufrible. Al no poder manifestarnos a los demás sino por el tacto, todos huirían despavoridos ante el contacto de nuestra gélida mano, y tratar de comunicarnos por la voz no mejoraría mucho la cosa. Seríamos unos proscritos, perderíamos nuestra condición social y acabaríamos hundidos en la miseria, deprimidos y finalmente muertos víctima de nuestra incomunicación (el hombre es un animal social), a no ser que hubiera más hombres y mujeres invisibles, y en este caso formaríamos un grupo temible, parásito de la raza visible, aunque el experimento acabaría probablemente en guerra fraticida.

Pero la invisibilidad que me interesa, dado que la física es una quimera, es la social; es decir, la de aquellos que tratan de pasar desapercibidos, cuyas acciones no se notan, que no se vanaglorian de sus actos y son ninguneados por sus semejantes, que miran a través de ellos por no considerarlos un riesgo para sus intereses. Estas personas se escapan de la sociedad competitiva que impera en la actualidad en casi todas las esferas: laboral, intelectual, religiosa, etc. En realidad no son invisibles del todo, pues hay personas que sí se fijan en ellos, sobre todo si los valores que los adornan son elevados, cosa que suele suceder, pues los canallas tratan de hacerse cuanto más visibles mejor. A estos hombres invisibles no les falta compañía ni consuelo: simplemente se rodean de otras personas invisibles o semiinvisibles que les nutren de alimentos enjundiosos, y rechazan los afanes vacíos, carentes de sentido, cada vez más frecuentes en todas las clases sociales.

El mundo no es un escenario destinado a la guerra ni a la exhibición de vistosos plumajes, por mucho que la mayoría así lo piense y nos eduquen para ello. Si la raza de los invisibles (ojo: no inmortales ni intocables, a éstos los rechazo) reinara, entonces poco a poco los contornos se irían definiendo, después los miembros, al fin todo el cuerpo y, en un estadío supremo pero alcanzable, eso que se da en llamar alma y que es lo más precioso que albergamos. El manto protector ya no sería necesario. El triunfo de la raza de los invisibles supondría el fin de la invisibilidad.

P.S. Valiente invisible estoy yo hecho, con este blog. Cuando menos, soy muy visible virtualmente.

martes, 30 de noviembre de 2010

Apuntes (XXXIX): Ley de vida


Me sigue dando pena contemplar cómo Gonzalo crece día a día, algo que nunca me pasó con los otros niños. Puede que sean mis años, o la melancolía que da el saber, aunque nunca exista certeza, que ya no acunaré en mis brazos a más bebés, ni aprenderemos a reír juntos, ni nadie volverá a decirme papá por primera vez. A veces cuesta asimilar las leyes de la vida, que siempre son para bien.


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Relatar también es vivir.

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Cuando me siento a escribir estos apuntes y se me acaban los estímulos de fuera, que recibo a través de mis sentidos, me vuelvo hacia dentro en el sentido más potente de todos: el del entendimiento, y entonces contemplo un panorama inabarcable, un yacimiento que nunca se agota y en el que puedo dar forma a mi antojo a la materia de la vida. Y lo más sorprendente de ese bosque es que allí no habita la verdad ni la mentira, ni se distingue entre lo real y lo irrreal. Allí sólo reina mi auténtica esencia.

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Borges era tan... culto, que no podía evitar hacer gala de su cultura.

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A veces se nubla el entendimiento, triunfa la rabia y quien antes era tu amigo pasa a ser el blanco de tus iras, haga lo que haga, sin ser consciente de ello.

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Esos intelectuales que desprecian a los que no lo son, son despreciables.

lunes, 29 de noviembre de 2010

No tan surrealista como parece (traducido)

Vuelan bajos los grajos por Sevilla, cosa rara cuando llueve. El día pertenece a los perros, que campan a sus anchas por las calles desde el amanecer, y sus filas son engrosadas por una multitud de congéneres británicos que caen del cielo en compañía de innumerables gatos. Hasta se ha visto caer a Maradona, más orondo y chaparro que nunca, que ha rebotado en los adoquines y a estas horas continúa brincando por las calles como una pelota. En la hora del recreo un colegial ha perdido un pabellón auditivo, impulsado por el dedo corazón de un compañero inmisericorde, ante la mirada atónita de sus compañeros de bocas humeantes. A medida que la mañana ha ido avanzando la cosa ha empeorado, la gente ha sacado unos cuchillos patateros y ni cortos ni perezosos han comenzado a pelarse. Después de pelarse, todo el mundo se ha bajado los pantalones, se ha puesto en cuclillas y en la misma vía pública han comenzado a soltar una especie de coprolitos que caían a intervalos regulares, al ritmo de cloc-cloc-cloc en lugar de plof-plof-plof.

En estos momentos toda la fauna urbana (racional e irracional) se encamina hacia los astilleros del puerto, donde está a punto de botarse un navío, y está buscando acomodo en los sitios más inverosímiles. No tengo más remedio que dejar esta crónica apresurada para ocupar mi puesto junto al puente de mando. No llego con las manos vacías: aporto dos parejas de animales muy animales.

Hasta la vista.

TRADUCCIÓN

En Sevillla hace un frío del carajo; un día de perros. Llueven perros y gatos (ver English dictionary). Cae un chaparrón. Hace tanto frío que en el recreo los niños echan humito al respirar. Uno de ellos le ha dado un chorlito en la oreja a un compañero y la oreja ha salido andando. La cosa ha ido a peor: un frío que pela, un frío que te cagas.

(El resto ya es una paranoia del arca de Noé).

domingo, 28 de noviembre de 2010

Bergonzi vs. Pavarotti vs. Cary Grant


Ya he dicho alguna vez que no soy precisamente un fan de Pavarotti. En la entrada de hoy traigo el aria Cielo e mar, de la ópera La Gioconda, de Poncielli, cantada maravillosamente por el tenor italiano Carlo Bergonzi, un prodigio de técnica, belleza de timbre y delicadeza en los fraseos. Bergonzi empezó su carrera como barítono, pero después reeducó su voz a la cuerda de tenor. Para mi gusto es (aún vive) una de las mejores voces del siglo XX.






Y a continuación ofrezco la versión del inefable Luciano Pavarotti, vocinglero cantante (que en paz descanse), ídolo de multitudes, una especie de estrella del rock pero en versión bel canto, cuyos discos eran y son best-sellers. No es por ser elitista, pero la música culta lo es, y cuando algún artista gusta a millones...



Ya para terminar, una curiosidad. En la ópera no sólo cuenta la voz, sino también la presencia física, la apostura; no en vano los cantantes ejercen de actores. No me negaréis que existe un parecido razonable ente Carlo Bergonzi y el famoso actor de Hollywood Cary Grant:



Pavarotti... como que no se parecía mucho.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Apuntes (XXXVIII): de Sócrates y Wikipedia


El ordenador como refugio.


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Mi miedo al correo electrónico empieza a ser preocupante. Añoro los tiempos en que los (pocos) mensajes llegaban por correo, y para hablar contigo por teléfono tenías que encontrarte en casa.

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La esclavitud de las nuevas tecnologías. Es imposible sustraerse a ellas, a menos que te hagas hippie.

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Cada vez estoy más convencido: todo es de mentira menos la tierra.

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La ficción está en la esencia del hombre, y ha dado lugar a todas sus creaciones y todas las ciencias, incluyendo la Filosofía. Por eso esta disciplina nunca descubrirá el misterio del hombre y de la vida.

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Mi escepticismo me encadena y me condena.


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Me estoy empezando a hartar del careto del fundador de Wikipedia. Hasta se me quitan las ganas de leer.

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Los fuegos artificiales del ingenio están consumiendo mi talento.

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En la sociedad actual cada vez sabemos más; cada vez somos menos sabios.

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Estos apuntes son cada vez más breves, y parece que avanzan a impulsos binarios. Menos mal que mañana recupero mi cuaderno; mi diario se está convirtiendo en un engendro electrónico, mediatizado por el soporte donde se escribe.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Apuntes (XXXVII): Escritura atávica. Vade retro, RAE


En el atavismo de la raza humana está escrita su extinción.


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Creo firmemente en el destino. Nuestra Historia es única, y no podemos hacer nada para cambiarla. Cada encrucijada que aparece en nuestro camino es un engaño para hacernos creer que somos libres, y cuanto más alardeamos de libertad y de rebeldía más ciegamente seguimos la senda que nos corresponde, avanzando inconsciente pero inexorablemente al encuentro de nuestro destino, que no es otro sino la muerte.

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Estoy tumbado tranquilamente y me elevo por encima mía, para contemplarme desde una altura de tres metros. Desde allí todo se ve distinto, no hace falta subir al espacio. Observo que ése que digo que soy yo no es tan yo como parece. En realidad es algo insignificante al lado de este ojo que todo lo ve y que se ha salido del cuerpo. Basta con que ese algo huya del cuerpo para que sólo quede un amasijo de huesos y carne, que se mueve inanimadamente.

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Hizo bien Rafael en tirar los libros: hay que perder el respeto a las cosas. El libro es la obra, no el papel. Si desaparece el papel la obra queda, aunque sólo sea en la mente de los lectores. Además, sé de buena tinta, valga la paradoja, que Mr. Google tiene copia de todo.

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Jamás me ha gustado hacerme fotografías. No me ha seducido la idea de plasmar recuerdos que disfrutaré más adelante. Nunca me ha gustado mirar atrás, ni siquiera con alegría, ni siquiera con nostalgia. Tengo suficiente con la nostalgia del futuro.

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Nunca me he llegado a reconocer en una fotografía: siempre he visto en mí a un extraño, y eso que me miro todos los días en el espejo y ahí no me sucede. El cambio de perspectiva, la pérdida del centro, el voyeurismo que es siempre el acto de contemplar una fotografía, disocia mi ser de mi imagen, y confiere a esta última una vida independiente.


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En nada cambian mi vida estos apuntes; incluso podrían resultar perjudiciales para mi felicidad, pero en cada momento uno hace lo que le apetece hacer, y no se para a pensar si es bueno o es malo. No digo todo lo que pienso, pero sí pienso todo lo que digo, a veces para intentar engañar a quien me lee, aunque en el fondo sólo me engaño a mí mismo: lo escrito siempre dice algo, mucho, del escritor.

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Pienso seguir escribiendo sólo como me enseñaron, aunque me quede solo.

La selva más jartible


Después de "visionar" por tricentésimonovena vez la película El libro de la selva obligado por las circunstancias, de nombre Gonzalo, creo pertinente hacer las siguientes puntualizaciones:

1. El hombre es un ser rutinario por naturaleza; menos mal que a partir de los dos años de vida se va desarrollando el gusto por las cosas nuevas.

2. Walt Disney tenía más cuernos que el padre de Bambi. Cría cuervos...


3. Mi modelo ideal de felicidad vital es el de Baloo.

4. Desde pequeñitos nos enseñan que los que comen son los malos, y los comidos son los buenos.

5. Mowgli vivió diez años con la manada de lobos y cuando se fue los lobos estaban igual de jóvenes, los tíos.

6. Los monos tienen mucha guasa.

7. La mayoría de los cantantes de Jazz americanos son negros; en la película los que cantan jazz son los orangutanes; efectivamente, Disney tenía muchos cuernos.



8. Ni ordenadores, ni 3D ni leches; como los dibujos a mano no hay nada.

9. En la película se destruye una ciudad de la cultura Jemer en excelente estado de conservación y todos se sienten aliviados.

10. De los cuatro buitres hay un cubano, un argentino, un mejicano y un español. Por supuesto, el español es chaparro, agitanado, con la voz rajada, pinta de vago y un marcado acento andaluz.


11. El doblaje mejicano supera al original. Hasta cantan mejor.

12. El ecologismo no es nuevo: Mowgli prefiere la selva a la aldea del hombre.

13. Tiran más dos tetas que dos carretas, hasta con diez años.

14. A los niños les va la marcha: él número que más festeja Gonzalo es el desfile militar de los elefantes.

15. La serpiente Kaa emplea un vocabulario cautivador: en una ocasión le dice a Bagheera que ha cometido un seriesíiisimo error.

16. Bagheera es un porculero de cojones.

17. Shere Khan ronea mucho pero en el fondo es cascarón de huevo.

18. Disney es mucho más famoso que Kipling.

19. No sé cómo coño hace Mowgli para ir descalzo por la selva y no pincharse.

20. No creo que pueda soportar un nuevo pase.