domingo, 23 de enero de 2011

Diez entradas diez


¿Quién ha dicho que no conviene hacer entradas muy seguidas en el blog, que hay que darles tiempo para que la gente lea y todo eso? Incluso hay por ahí un carajote que va publicando lo que él llama bloguerías, y en una de ellas dice que escribir más de una entrada diaria es un tabú. Pues que se meta el tabú por donde le quepa, que ésta es mi décima entrada de la semana, las hay de todos los colores: poemas, relatos, apuntes de mi diario, ópera... esto es un cajón de sastre, aquí cabe todo. Algunas veces, como ahora, escribo la entrada en dos minutos, según me sale del magín, y otras me lo curro más, sobre todo en los poemas y las entradas literarias. Es mi afición, no veo la tele y me gusta escribir. Gracias al blog publico sobre la marcha y disfruto. Además recibo y agradezco interesantes comentarios, de los que aprendo mucho, y que hacen que se haya formado aquí en los andurriales un grupito curioso y bien avenido. Especialmente, este fin de semana nos lo hemos pasado muy bien, porque las entradas han sido toreras, desenfadadas y hasta chulescas, claro que sí, pero una chulería de buen rollo (de momento), así que no sigo, que es la hora de ir a la cama y la parienta empieza a mirarme una mijita malamente.

¡Buena semana!

Mariconadas blogueras (IV): La moderación de comentarios

Soy consciente de que con esta entrada no voy a hacer muchos amigos, pero como este fin de semana me ha salido la vena torera vamos allá.

Que sepa todo el mundo que eso de activar la moderación de comentarios es una mariconada como un piano de grande. Uuuu-naaa-maaa-riii-cooo-naaa-daaa. Hay que echarle güevos, coño, que no nos van a matar con ningún comentario, y encima los vamos a leer en privado y nos va a jervir la sangre. Ahí, a pelo, con dos cojones, y si alguien saca los pies del tiesto se retrata delante de todo el mundo, y se queda con el culo al aire, hostia, joder, tantos paños calientes, me cago en los muertos, aquí al blog se viene sin paracaídas o no se viene, que esto es para hombres, a mí la legión, coño, que parecéis nenazas con eso de "su comentario será visible tras la aprobación", ya está bien de jiñes y paranoias diarreicas. Seguro que lleváis pantalones de esos cagaítos. Pa moderación, la mía en esta entrada.

He dicho.



Nota: Para esta entrada dejo activada la moderación de comentarios, que no me fío un pelo.

sábado, 22 de enero de 2011

Anónimos blogueros

Hoy quiero dedicar la entrada a esos seres entrañables que visitan mi blog y no dejan la firma, ni dan una pista con un seudónimo, ni... puta idea de quiénes son. Sé que otros compañeros blogueros han tenido problemas, e incluso hay quien ha decidido filtrar y eliminar los comentarios que no vayan firmados, pero en mi caso no es así. Será que he tenido buena suerte, pero he recibido muchos comentarios simpáticos, interesantes y hasta halagadores. Cada vez que me visita un desconocido me queda la intriga de quién será, si me conoce o no, si es hombre o mujer... juega con ventaja, está claro, pero como la conversación suele ser amable no me importa en absoluto.

Alguna vez, pocas, recuerdo que ha entrado un anónimo con cajas destempladas, casi siempre por cuestiones políticas, y tras mi respuesta me ha comentado que así da gusto, conversar sin perder los nervios, y hemos llegado a darnos un abrazo bloguero. Tengo que confesar que una gran parte de mi suerte con los anónimos se debe, modestia aparte, a mi habilidad como torero en el primer tercio de la lidia: cuando los veo venir abro el capote, jinco las rodillas en la arena bloguera y pego unas largas cambiadas que ni Morante. Si el anónimo no templa su embestida me levanto, atornillo los pies en blogger y dibujo unas verónicas que firmaría Curro, el maestro de Camas. Lo único que me falta, y todo se andará, es recibir a alguien a portagayola, pero es que no me avisan, y claro, no me voy a pasar todo el día pegado a la pantalla a ver cuándo sale el toro.

¡Ejeeeeee! ¡Aaaaaaajáaaaiii! ¡Aaaaaaanónimooooo!

P.S. No me digáis que no arriesgo en la entrada. Cojones que tiene uno...

viernes, 21 de enero de 2011

Cieno


Vivía en lo más hondo del desierto.
Algunos días oscuros salía a pasear,
y alcanzaba mi casa en dos minutos.
Yo le esperaba siempre, sabía que llegaba
como las otras veces, para cambiar mi vida.
Le esperaba como se espera un trueno
después de ver la luz,
y no tenía miedo,
porque el calor del fuego no da miedo
aunque te queme luego las entrañas.
Su olor era el de siempre,
su rostro era el de siempre,
un rostro sin color,
y entraba sin llamar, sin dar los buenos días,
dejando la chaqueta en el umbral.
Yo no me levantaba, ni cerraba los ojos,
ni asustaba a mi voz para gritar;
sabía que era en vano,
y por eso aguardaba a la entrada del patio,
paladeando el aire,
haciendo perdurar cada momento.

Ayer vino de nuevo, oliendo a muerte,
- ¿Cómo te ha ido todos estos años?
Y le abracé despacio, resignado,

[…]


Nota prosaica: escribí este poema inconcluso esta mañana en una servilleta en la cafetería de Carrefour.

Apuntes (LI): Au revoire, l'Ulysses


Ulysses 1; Myself 0. Mi derrota en este primer match ha sido apabullante. He subestimado al viejo irlandés, que mantiene intacta su pegada, lanzada con puño de hierro en medio del sopor. Apenas había amanecido el famoso día y ya de vuelta a casa. Nos prepararemos a conciencia para la revancha, que vendrá antes o después.


***

Y digo yo, ¿por qué esa manía de escribir cosas tan largas, aunque sean buenas?

***

Me comentaba Sara hace poco que el Ulysses no se lee; se estudia. Pues a mí que no me pregunten la lección.

***

Es eso justamente, un portal de Belén. De acuerdo: las figuras hablan, y dicen cosas muy profundas, y con estilo, y llenas de alusiones sutiles, tanto que ni se intuyen, ni se ven, ni se les espera. Vale. Pero no deja de ser un portal de Belén, todos quietos esperando a que algo suceda... ¡Y no sucede nada!

***

Igualito que El Quijote...

***

Como lectura para practicar el inglés no lo recomiendo; es más, lo desaconsejo encarecidamente.

***

Pero bueno, a fin de cuentas hay lectores y lectores, y momentos y momentos para leer. No me rindo; volveré, aunque sea para criticarlo con conocimiento de causa.

jueves, 20 de enero de 2011

चतुरङ्ग - Chaturanga


Hasta tres veces se cubrió el sol con un velo oscuro antes de la batalla. Un mal presagio para el enemigo: está escrito que nuestros héroes dejarán su sangre para que la justicia reine en Kurukshetra. Krishna ha hablado: 'Dharma Yuddha'. Pero ya han transcurrido dieciocho jornadas de lucha sangrienta. Lejos está el día en que, antes de despuntar el sol, los dos ejércitos se contemplaban majestuosos en la distancia, cada uno con sus cuatro miembros intactos: Ratha, Gaja, Asva, Padati. Mis hombres miraban al este, y Pandava al oeste, y el campo de batalla estaba virgen. Hemos vivido momentos terribles. Arjuna ha guerreado con una venda en los ojos para derribar a Drona, su maestro, y a Bhishma, que lo acunó entre sus brazos. Sus lágrimas taparon la sangre derramada y la guerra siguió su curso. La matanza era incesante; día tras día caían elefantes, carros, guerreros, y yo lo contemplaba todo desde un promontorio, protegido por mi guardia personal. Ahora la batalla llega a su fin; sólo doce guerreros siguen en pie, me acosan desde todos los flancos, vislumbro a lo lejos los carros comandados por Arjuna y los elefantes de Bhima. Sé que no veré alzarse un nuevo día. Oigo una voz superior que anuncia mi muerte, pero no les dejaré hundir la daga en mi pecho. Prefiero desplomarme junto a los seis fieles que me acompañan, y que las fieras devoren mi cuerpo. Jaque mate.

Nota: Este relato ha sido inspirado por este otro de Javier de Navascués.

miércoles, 19 de enero de 2011

Apuntes (L): Lo que no me ha pasado


¿De verdad hay diferencia entre rasguear estos apuntes en un papel, como estoy haciendo, o teclearlos en un ordenador? ¿Tan importante es el rito? ¿No puede haber rito frente a la pantalla? Moleskine sigue triunfando, sí, pero en brazos de los impostores.

***

Se me acabó el café, y aquí sigo escribiendo; menudo rito. El rito está en el momento, no en el detalle.

***

"Ya empiezas a sonar", oigo decir a alguien. Como si eso fuera bueno, sonar; cuanto más hueco, mejor suena.

***

Desprecio la filosofía, pero me gusta hacerme el filósofo, buscando siempre la estética, no la verdad.

***

Vuelvo con ilusión a Pessoa, en inglés, y es como estar de nuevo en casa. No importa el idioma; importa el genio, y éste sí lo es. Dardos cortos, pero hondos.

***

Si un día no me pasa nada, escribo lo que no me ha pasado.

martes, 18 de enero de 2011

La diva divina (3)


No me canso de escuchar esa melodía de otro mundo, ni me cansaré nunca de hacerlo. Vuelvo a esa plegaria una y otra vez, y siempre es la primera, milagrosamente nueva, renacida como la noche que acoge a la diosa de plata y a la otra diosa que viajó de la Hélade al Nuevo Mundo para volver a su tierra de héroes y ya no abandonarla jamás. Escribo, escucho, escribo, y veo la luna, y la veo a ella, y cierro los ojos, y doy las gracias a Bellini, a los druidas, al canto antiguo, bello, eterno, de quien nunca nos ha dejado, porque sigue viviendo en el aire, donde pulsa las cuerdas del viento, y sopla, y acaricia las nubes con sus guantes de tercipelo negro, como siempre, como nunca, Norma.


Apuntes (XLIX): L'Écriture est la vie


L'Écriture ou la vie es el título, si mal no recuerdo, de una novela de Semprún. Es fácil imaginar que en un campo de concentración nazi la vida estuviera fuera de la vida, pero también en tiempos de paz, en medio de todas nuestras comodidades, la vida se encuentra dentro de nuestras cabezas. ¿Y qué es la escritura sino el producto de una mente, privilegiada o no? Lo que hay fuera... eso no es vida, eso no es escritura, eso no existe sino en la imaginación de los escritores.


***

Ningún gesto es natural. La naturaleza es sobria, y el hombre es forzado en su actuar. Forzado... y esforzado. Una maldición bíblica que no tienen los animales, ni las plantas.

***

El existencialismo tiene fama de ser estéril, pero no es verdad: lo estimulante nunca puede ser estéril.

***

Lo que cambia un día, lo que cambia la vida si nos obligamos a "hacer" aunque no tengamos ganas.

***

A veces el silencio se clava en los oídos y duele.

***

Despacio; todo ha de hacerse despacio, lo más despacio posible, sin pensar en otra cosa, para prolongar la sensación de control sobre nuestros actos.

lunes, 17 de enero de 2011

Esbozo de poema (y 2)

Ésta es la continuación del poema que comencé ayer, al que no acierto a poner título, ni tampoco acabarlo. Contra mi costumbre, lo continuaré y terminaré en mi cuaderno privado, que tampoco viene mal.

Ha llegado otra vez a permear mi cuerpo
con dientes transparentes cortantes como el hielo,
y yo no puedo huir, tampoco quiero huir.

- ¿No te acuerdas de mí? Éramos uña y carne.
Yo no quería dejarte, y tú me traicionaste
con aquellos acordes, y te perdí de vista.

No sé para qué ha vuelto, si ya no soy el mismo.
Ahora tengo casa, y he vivido en la sierra,
y cuando el sol asoma por detrás de la Peña
a veces me emociono y lloro como un niño;
y la felicidad tiene nombre de pájaro,
y el timbre de las risas resuena en mis oídos
en las mañanas límpidas, que duelen de tan blancas;
y cuando alguna nube asoma por el cielo
ya no la temo, no; admiro su blancura
y acaricio su lomo con la mirada nueva
que entonces no tenía, porque yo estaba preso;
y cuando el cielo rompe con furia de tormenta
no tengo ningún miedo, me empapo de esa lluvia,
la misma lluvia limpia que antes era negra;
y cuando por la noche admiro el firmamento
renacen las estrellas que se me habían muerto
despacio, sin saberlo, como se muere un padre.

- Tú no me has olvidado; y ahora estoy aquí
contigo de nuevo, para que no estés solo.

Y era ella quien hablaba, con esa voz oscura;
era ella, de vuelta, y nunca se había ido,
aunque yo me engañaba mirando hacia delante
con ojos muy abiertos, prendados de tu luz
que todo lo inundaba en baños de alegría.

[…]

domingo, 16 de enero de 2011

Esbozo de poema (1)


Ha llegado otra vez a permear mi cuerpo
con dientes transparentes cortantes como el hielo,
y yo no puedo huir, tampoco quiero huir.

- ¿No te acuerdas de mí? Éramos uña y carne.
Yo no quería dejarte, y tú me traicionaste
con aquellos acordes, y te perdí de vista.

Y no sé por qué ha vuelto, si ya no soy el mismo.
Ahora tengo casa, y he vivido en la sierra,
y cuando el sol asoma por detrás de la Peña
a veces me emociono y lloro como un niño;
y la felicidad tiene nombre de pájaro,
y el timbre de las risas resuena en mis oídos
en las mañanas límpidas, que duelen de tan blancas.

[...]

sábado, 15 de enero de 2011

Loa al ingenio


Una de las mejores cosas que tiene el blog en el campo de la literatura es que desentierra esa espontaneidad perdida que habitaba las tertulias de antaño, donde se intercambiaban ideas, poemas y también diatribas, pero donde nunca faltaba el ingenio, algo que hoy en día es un bien escaso, por no decir una especie en peligro de extinción. Creo que fue a Pessoa a quien leí que el ingenio es una trampa para el escritor, algo así como un fuego de artificios que consume mucha energía y deslumbra en un momento, pero que no lleva a nada. Él mismo, o algún otro, ha criticado a Oscar Wilde por eso mismo. No falta algo de razón en esta crítica, pero... ¡es tan hermoso el destello! Y si una obra literaria consigue encender varias bengalas en cada página... ¿no es entonces una obra de arte maravillosa, perdurable y brillante? Se puede decir que no, porque no profundiza en el alma, pero no se trata siempre de eso, y además la luz intensa de los fuegos de artificio se refleja en el lector, y enciende una chispa vivificadora, algo que el tratado más profundo de filosofía o la novela más instrospectiva son incapaces de hacer.


El blog es muchas veces un canto al ingenio, en primer lugar por el ritmo de entradas, que cuando es fuerte invita al escritor a superarse. También está el reto para conseguir lectores, para lo que el ingenio es un gancho nada despreciable. Pero el ingenio aquí se manifiesta especialmente en los comentarios, donde se glosa la entrada, se le da la vuelta, se la despedaza, se le da réplica y contrarréplica, se desvía el asunto a otros derroteros inesperados y muchas veces se libra un duelo donde sólo vale la inteligencia, el ingenio y el humor, que son la misma cosa, santísima trinidad de la escritura. Por esto, y por muchas cosas más, quiero dar desde aquí las gracias a todos los escritores que me regalan el mejor fruto de su inteligencia, y en especial a todos mis comentaristas, que con su ingenio han contribuido a convertir estos andurriales en un oasis compartido donde se respira paz, humor y literatura.

viernes, 14 de enero de 2011

Moderno, pero no tanto

A quien no me conozca le puede parecer que con esto de que tengo un blog, leo e-books y demás modernidades soy uno de esos seres que están a la última en las nuevas tecnologías, ávido de novedades interneteras, conectado con una nube de amigos cibernéticos con los que comparte los días, las horas y los minutos de su netwórquica existencia. Pues no, más bien todo lo contrario. Mi único vicio, nada inocuo por cierto, en la era conectiva en la que vivimos, es este blog que ustedes leen. Por lo demás, me cago en facebook, me meo en twitter y con el resto de redes, cuyo nombre desconozco, me limpio los mocos. Entiendo que estas herramientas, lejos de mejorar nuestra vida, la pueden empobrecer. Su origen se basa en la satisfacción de una de las necesidades humanas más estudiadas durante el siglo XX, con Maslow y Elton Mayo a la cabeza: las necesidades sociales. De toda la vida de Dios estas necesidades se han satisfecho con el contacto físico entre amigos, vecinos, compañeros de trabajo y hasta enemigos. Pero como las necesidades son, como es sabido por los estudiosos de la Economía, insaciables, el pastel de las redes sociales resulta irresistible para un gran número de personas, especialmente los más jóvenes, que se lanzan ávidos a compartir sus experiencias con sus amigos actuales, con sus pares y con un número creciente de recién llegados que van engrosando la lista de fotitos que adornan el margen de su pantalla. Bien usadas, estas herramientas son muy útiles, pero se prestan al abuso y fomentan el ensimismamiento internetero, dándose la paradoja de que se tienen muchos más amigos, pero resulta muy improbable tomar una cerveza con cada uno de ellos, más que nada por falta de disponibilidad y de tiempo.

Espero no ser lapidado junto a ningún muro -¿de dónde vendrá el nombrecito?- y no dudo de que hay muchos que hacen un uso mesurado y fructífero de estas herramientas, pero me da a mí que son los menos. Yo, por mi parte, a pesar de las apariencias me dedico a lo que se ha hecho de toda la vida en literatura: escribir (en papel -poco- y en el ordenador), publicar (en papel y en el blog) y leer (en papel y también en mi e-reader). Me viene muy bien Internet para documentarme al escribir, y para descargarme los e-books que leo, y también para ver y escuchar los maravillosos vídeos que encuentro en youtube, pero me da miedo lo que hay más allá, aunque nunca, Dios me libre, diré que no beberé de esas aguas revueltas.

P.S. Me releo y veo que en algo sí he sido tocado por la varita de Internet: en el gusto por inventar neologismos.

jueves, 13 de enero de 2011

Para escépticos del e-book

Algunos ya saben que estoy leyendo la poesía de Verlaine en formato electrónico -¡Halaaaaa, pecador! Anda, ve y rézate cien padrenuestros en la Biblia políglota-. Quiero comentar cuál es la procedencia del texto que he descargado en mi dispositivo de lectura -vulgo, reader-. El archivo proviene del escaneado de un libro depositado en la Biblioteca Nacional de Francia, que lo cedió gustosamente. Se trata del primer volumen de una edición del año 1902 de las obras completas del poeta francés, como puede verse en estas imágenes.


Estoy convencido de que la experiencia de leer los versos inmortales de Verlaine en esa joya bibliográfica es muy superior a la de hacerlo en mi modesto reader, y de hecho estuve dudando hasta el último momento si coger un avión a París e intentar convencer al director de la biblioteca de que me dejara hojear el ejemplar. Finalmente, mis obligaciones laborales y familiares pesaron más que mi entusiasmo poético y leo a Verlaine cómodamente sentado en mi sillón. Además, como mi francés no es tan bueno como a mí me gustaría, de vez en cuando toco dos veces con el dedo en una palabra y me salta el diccionario con la correspondiente traducción.

P.S. No me dan comisión (por ahora...).

Paul Verlaine: Romances sans paroles (III y V)


Traigo en esta entrada dos poemas de Paul Verlaine, correspondientes a la primera sección, Ariettes oubliées, de su obra Romances sans paroles. Es tan exquisito el uso que hace el poeta de la lengua francesa que al traducirlos me he sentido casi como si estuviera cometiendo un sacrilegio. He renunciado expresamente a mantener la rima y el metro, y me he dedicado a escoger con mimo las palabras más adecuadas, que permitan al menos vislumbrar la grandeza de estas dos obras maestras.


III

Il pleut doucement sur la ville.
Arthur Rimbaud
Il pleure dans mon coeur
Comme il pleut sur la ville;
Quelle est cette langueur
Qui pénètre mon coeur?

Ô bruit doux de la pluie
Par terre et sur les toits!
Pour un coeur qui s'ennuie,
Ô le chant de la pluie!

Il pleure sans raison
Dans ce coeur qui s'écoeure.
Quoi ! Nulle trahison?
Ce deuil est sans raison.

C'est bien la pire peine
De ne savoir pourquoi
Sans amour et sans haine
Mon coeur a tant de peine!


Llueve dulcemente sobre la ciudad.
Arthur Rimbaud
Llora en mi corazón
como llueve sobre la villa.
¿Qué es esta languidez
que invade mi corazón?

¡Oh dulce ruido de la lluvia
en la tierra y en los tejados!
Para un corazón que sufre,
¡oh el canto de la lluvia!

Llora sin motivo
en este corazón que se diluye.
¡Qué! No hay traición?
Es un duelo sin motivo.

¡Es la mayor de las penas
no saber por qué
sin amor y sin odio
mi corazón tiene tanta pena!


V

Son joyeux, importun d’un clavecin sonore.
Pétrus Borel

Le piano que baise une main frêle
Luit dans le soir rose et gris vaguement,
Tandis qu'un très léger bruit d'aile
Un air bien vieux, bien faible et bien charmant
Rôde discret, épeuré quasiment,
Par le boudoir longtemps parfumé d'Elle.

Qu'est-ce que c'est que ce berceau soudain
Qui lentement dorlote mon pauvre être?
Que voudrais-tu de moi, doux Chant badin?
Qu'as-tu voulu, fin refrain incertain
Qui vas tantôt mourir vers la fenêtre
Ouverte un peu sur le petit jardin?


Sonido alegre, molesto, de un clavicémbalo.
Pétrus Borel


El piano que besa una mano delicada
brilla vagamente en la tarde rosa y gris,
mientras que un ruido alado, muy ligero,
un aria antigua, débil y encantadora
merodea discreta, casi asustada,
en el salón perfumado de Ella.

¿Qué es esta niñez repentina
que mima lentamente mi pobre ser?
¿Qué quieres de mí, dulce canto juguetón?
¿Qué has buscado, fino estribillo incierto
que vas pronto a morir hacia la ventana
abierta brevemente sobre el pequeño jardín?