domingo, 15 de julio de 2012

Se necesitan "tontos". Razón: España


Estoy seguro de que todos los que me leéis habréis sido tachados alguna vez de tontos, o bien habréis llamado tonto a alguien en multitud de ocasiones no relacionadas con las capacidades intelectuales del interpelado, sino con su sorprendente tendencia a cumplir con las leyes, especialmente las tributarias. Así, en este país es tonto quien declara todos sus ingresos, quien escritura la vivienda comprada por su valor real de compra, quien exige facturas con el IVA completo, quien renuncia al pago de una prestación porque no le corresponde, quien declara beneficios en su empresa, con lo fácil que hubiera sido poner pérdidas, quien usa su teléfono privado para realizar llamadas privadas, quien pide una licencia de obra menor para demoler su vivienda y volver a levantarla… y creo que podríamos seguir casi hasta el infinito, tantas son las necedades que los españoles debemos evitar en nuestro paso por el mundo. Curiosamente, en otros países el concepto de “tonto” difiere considerablemente del nuestro, hasta el punto de adquirir justamente el significado opuesto. Así, hace poco me referían una anécdota de un empresario español que cerraba un negocio con un cliente alemán, y tras ponerse de acuerdo en el precio le dijo el primero al segundo, más que nada para hacerle un favor: -Bueno, si te parece el IVA lo quitamos, ¿no? A lo que respondió el alemán indignado: -¿Pero tú eres tonto, o qué? Y a continuación le soltó una perorata, supongo que en alemán, que el pobre españolito, que lo había dicho con toda su buena intención, tuvo que soportar con el teléfono a dos palmos de la oreja.

Vemos, pues, que no es lo mismo ser “tonto” en España que en Alemania, y sospecho que tampoco en Italia que en Holanda o en Portugal que en Suecia. Quien es tonto en un país es listo en el otro. El de los países anglosajones es un tonto con delito, un tonto censurable al que hay que perseguir hasta meterlo en chirona para que pague por sus fechorías tontunas, mientras que por estos lares sureños el pobre “tonto” que paga todos sus impuestos es lo que vulgarmente se conoce como un pardillo, un pobre hombre que lleva a sus espaldas sin rechistar todo el peso de la corrupción de sus conciudadanos. Eventualmente, muchos de estos “tontos” son finalmente convencidos por los “listos”, que son franca mayoría, con argumentos ciertamente poderosos, como: “si tú no lo haces lo va a hacer otro”, “total, son unos pocos euros que no suponen nada para Hacienda”, o el muy convincente: “que no te dé remordimiento quitarle dinero a estos cabrones”.

Yo he ido reflexionando mucho últimamente sobre estos asuntos: antes miraba con cierta condescendencia a los “tontos” integrales, que los hay, que jamás han dejado de pagar a sabiendas un euro en impuestos ni se han beneficiado para asuntos privados de los medios puestos a su disposición por su empresa o el Estado, ni han pirateado un solo producto informático. En los días que corren, sin embargo, se han convertido en un modelo a seguir, y me miro en su espejo todo lo que puedo. Creo que hay mucho de autodefensa, mucho de tapar nuestra propia conciencia, en los argumentos que oponemos al mero hecho de hacer una llamada telefónica desde el trabajo. Evidentemente hay grados, pero no es tanta la distancia desde el fraude aparentemente más insignificante hasta aceptar un sobre con un millón de euros, o decir que sí a un cargo en un banco con un sueldo de tres millones de euros anuales mientras que se arruina a sabiendas a los pequeños accionistas. El superhéroe “tonto del haba” que nunca haría una fotocopia para renovar su DNI en la máquina de su trabajo jamás aceptaría ese sobre abultado. Del resto, tengo mis serias reservas.

Lo dicho: el país necesita tontos con urgencia, y si hace falta debemos convertir en tontos a los listos a base de hostias.

viernes, 13 de julio de 2012

La democracia, ¿en peligro?


Uno de los aspectos más olvidados de esta dramática crisis que cada vez monopoliza más la oferta informativa es que la legítima indignación contra los gobernantes no va pareja con la honestidad de los gobernados. Y me explico: una gran parte de los que vociferan, o vociferamos, clamando justicia ante las tropelías cometidas por la clase política, así en general, no han dudado en defraudar a Hacienda en sus declaraciones de la Renta, o en pedir facturas sin IVA para las reformas de su hogar, o en aceptar un sobrecito bajo cuerda por una intermediación sospechosa, o en hacer chapuzas mientras se cobra un paro fraudulento... o aunque sea, y lo importante no es la cifra defraudada, en conectarse a Internet y a las redes sociales durante las horas de trabajo, o llevarse un puñado de folios a casa para las tareas de los hijos.

Que cada cuál haga examen de conciencia, pero no somos precisamente un pueblo ejemplar en este sentido. ¿Qué corrupción es peor, la de los políticos o la de los votantes? ¿Es antes la gallina o el huevo? Y otra cosa importante: en estos tiempos de desprecio olímpico a estos cabrones (sic) de los políticos, acordémonos de la democracia: si los derrocamos, ¿qué vendría luego? Cuando me paro a pensar con frialdad me doy cuenta que mis exabruptos son en cierto modo un canto involuntario a una anarquía o, más bien, a una dictadura que no por lejana parece menos acechante.

Hay cosas que deben resolverse poco a poco, y empezando por los cimientos.

miércoles, 11 de julio de 2012

De "ajustes" y falacias económicas


No pueden ser más desafortunadas las medidas de "ajuste" tomadas hoy por el gobierno, así con minúsculas, al dictado de Bruselas: básicamente, la subida del IVA al 21% (10% el tipo reducido), el recorte del 7% (adicional a lo ya recortado) del salario de los funcionarios y la reducción de la prestación por desempleo a partir del sexto mes. Aunque es más que obvio, no dejaré de recordar que los primeros que se deberían reducir el sueldo en la misma medida al menos que los funcionarios son los políticos, empezando por Rajoy y terminando por el último concejal del último pueblo de España. No creo que perdieran demasiado poder adquisitivo, pues compensarían la bajada con un incremento de sus robos, pero al menos podrían mirarnos a la cara con un mínimo de dignidad. Esa bajada de sueldo se haría extensiva, por supuesto, a todos los directivos y empleados de empresas públicas, así como de los bancos intervenidos, empezando por CAM y terminando por Bankia. Seguiríamos por identificar a todos los enchufados públicos que hay en España, pertenecientes a la casta política y sindical, y se les pondría en la puta calle.

Me gustaría que alguien hiciera un cálculo de estos recortes, a lo mejor nos llevábamos la sorpresa de que harían innecesaria cualquier otra medida de ajuste, pero supongamos generosamente que aun así se necesita seguir reduciendo gastos. Una de las grandes falacias de la ciencia económica es que un aumento de la recaudación fiscal a corto plazo mejora el déficit público. Ni siquiera está garantizado que el aumento del tipo impositivo (en este caso del IVA) aumente a su vez la recaudación fiscal. Ahí está el planteamiento teórico de la curva de Laffer, que aunque polémico se ha comprobado su validez en algunas circunstancias. Lo que sí está claro es que una consecuencia inmediata de la subida del IVA será la bajada del consumo, que es el principal componente de la demanda agregada. Ello hará que se contraiga la actividad económica; cerrarán empresas, a medio e incluso corto plazo se generará más paro, y en consecuencia aumentará el gasto social, lo que, unido a la disminución en el número de transacciones, no hará improbable que a medio plazo el efecto global de la subida del IVA sea paradójicamente un mayor déficit. Entonces, ¿por qué esta decisión de recortar? Por tres motivos fundamentalmente: porque se está trabajando en un horizonte de corto plazo acuciados por el coste de la financiación estatal vía deuda pública: los famosos "mercados", que aprietan un poco más cada día; en segundo lugar porque se tiene la "esperanza" (más bien consiste en cerrar los ojos) de que en un plazo de tiempo razonablemente corto esta medida servirá para mejorar nuestra economía —ahí tenemos otra de las grandes falacias de la actualidad: los recortes podrían servir en todo caso, y lo dudo mucho, para que nuestro déficit se tomara un respiro y con suerte iniciara una lenta reducción—; y, por último, simple y llanamente porque estamos vendidos, que nadie crea que el presidente o ese personaje patético, que procede curiosamente de esos pérfidos "mercados", que ha puesto de ministro de Economía, son los que llevan las riendas del país.

Los ajustes que hoy nos anuncia Rajoy no son gratis salvo para los de siempre, y van a tener un efecto tremendo sobre la tasa de paro, ya de por sí insostenible, con la agravante de que ese paro adicional afectará casi por entero a las capas menos pudientes de los ciudadanos: asalariados y pequeños empresarios. Que a nadie le quepa duda de que a los que viven de las rentas de capital, que recordemos que han tributado hasta ahora un 18%, les trae al fresco la subida del IVA: seguramente dedicarán al consumo no más de un 30% de sus ingresos, frente al 90% aproximado de la mayoría de trabajadores —el IVA, como la inflación, es un impuesto para los pobres—. Y eso por no hablar de los paraísos fiscales a los que acceden y las bondades de ciertos productos financieros como las SICAV. Los ricos, cómo no, medran con la crisis, como los mangantes, y entre ambas categorías se cuentan no pocos de nuestros políticos.

En definitiva y por desgracia, nada nuevo bajo el sol en cuanto a la incompetencia y desvergüenza de nuestra clase política, pero sí son inéditos los nubarrones que se nos presentan. Si al menos hubiera un espíritu revolucionario a la antigua nos podríamos dar el gustazo de colgar por las barbas o de las cejas a más de uno y más de dos.

martes, 10 de julio de 2012

Proyectos literarios


Ando enfrascado últimamente en la redacción de una serie de enjundiosos ensayos que acrecienten mi ya de por sí elevado prestigio intelectual. En un arranque de generosidad, adelanto aquí algunos de los títulos.

- eBooks: La alergia del siglo XXI. Estudio taxonómico de los efectos nocivos de los ingenios de lectura electrónica sobre las mentes preclaras de escritores y poetas consagrados.

- Blogs y ocultismo. Empleo de la técnica de iteración semántica para la consecución de entradas ininteligibles.

- De las causas oníricas, onerosas, petulantes y pecuniarias por las cuales se alargan los títulos de las novelas, los ensayos y en general de cualquier manifestación literaria emanada del intelecto, digámoslo así, humano. 

- Toros y literatura: búsqueda de un método para glosar la Fiesta Nacional reduciendo a la mitad el número de epítetos y circunvoluciones lúdico-gilipollescas.

- El efecto Chesterton: análisis de su frecuencia de cita en relación con el grado de militancia católica del "citador".

- Determinación, análisis y medidas correctoras sobre el grado de correlación lineal entre la fama de un autor y su falta de propensión a contestar comentarios hechos en su blog.

- Edición, ruina y éxito social: estudio de la disparidad observada entre el número de amigos de un editor y las cifras de su cuenta corriente.

Y ya por último, también tengo previsto organizar unos tallercitos literarios:

- Aprenda a escribir utilizando palabras extrañas. Patrocinado por la RAE, AT y la Fundación Tontolaba.

- Curso práctico-coercitivo sobre la forma en que los poetas contemporáneos deben evitar cualquier rima y metro conocido. Se aplicarán castigos corporales que irán desde un cosqui hasta tragarse la pluma para los casos más graves.

- Cómo montar una tertulia literaria por Internet. Un barniz indispensable que todo escritor debe adquirir para presumir ante sus pares. Se entregará material gráfico y lúdico: pelucas para hacerse pasar por escritores locos, recitaciones de poemas en inglés con acento de Gelves, técnicas de manipulación fotográfica... 

lunes, 9 de julio de 2012

Apuntes (167): Owen revisited


En julio de 1914 estalló una euforia incontenible en toda Europa.

About this time Town used to swing so gay
When glow-lamps budded in the light blue trees,
And girls glanced lovelier as the air grew dim.
El orgullo francés, la insensatez alemana, la flor y la juventud de Inglaterra.
He thought of jewelled hilts
For daggers in plaid socks; of smart salutes;
And care of arms; and leave; and pay arrears;
Esprit de corps; and hints for young recruits
En otoño de ese año perecieron cientos de miles de valientes en las orillas del Marne, y sus compañeros no volvieron a casa por Navidad, como les habían prometido. Los siguientes cinco años vivieron en agujeros inmundos, rodeados de cadáveres de camaradas que saltaron por los aires despedazados por una granada. Unos pocos salieron de allí arrastrándose tras la victoria, aunque todos volvieron derrotados.
Some cheered him home, but not as crowds cheer Goal.
Only a solemn man who brought him fruits
Thanked him; and then inquired about his soul.
Ya no les aclamaron a la vuelta; habían tirado por la borda toda la alegría de su juventud, y ya nunca pudieron escapar del horror de las trincheras.

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Me quedo con los dioses griegos, un grupo numeroso y la mar de animado, antes que con este único Dios un tanto mandón del cristianismo. En el fondo yo creo que los griegos y los romanos eran agnósticos con un marcado carácter supersticioso, y utilizaban a los dioses a su antojo; de hecho les atribuían todas las virtudes y defectos de los humanos. ¿Quién de ellos no querría habitar en el Olimpo y cometer las mismas tropelías que Zeus, o realizar las hazañas de Heracles? Nuestro Cielo, por incierto, causa sin embargo un poco de respeto, como el del plebeyo que acude descalzo y andrajoso al palacio de un rey.

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Se suele olvidar que por cada parado disminuye la producción del país y además el Estado de Bienestar le habilita para seguir consumiendo a costa del trabajo de los demás. Doble sangría, que se podría solucionar dando "empleo" a los parados.

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El esfuerzo penoso por momentos de escribir, y no tener apenas nadie que te lea...

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El dulce placer de leer, y tener siempre alguien que te escriba...

miércoles, 4 de julio de 2012

¿Ciencias o Letras?


Así se nos clasificaba, y aún se clasifica hoy, a los estudiantes que nos estrenábamos en el bachillerato. Yo siempre fui de ciencias puras, estudié tres años en la carrera de Física (lo que no significa necesariamente que completara el tercer curso) y después, por circunstancias poco claras que mis biógrafos aún están investigando, me cambié a unos estudios mixtos como son los de ciencias económicas y empresariales, precisamente los que en su día me habían recomendado en COU los ancestros jesuíticos de los actuales orientadores. Con este batiburrillo de conocimientos donde se mezclan las ecuaciones con las normas fiscales, las integrales con la Filosofía; con mis pobres recuerdos cuánticos y termodinámicos que desde hace poco revisto de poesía; así me gano la vida, que no es poco. Traigo este fugaz currículum formativo para que sirva de reflexión a esa dicotomía entre hombres de letras y hombres de ciencias, en la que muchos de mi generación nos movemos, casi siempre cayendo a un extremo  —mi caso no es el más común— . Los bachilleres actuales se han decantado claramente por las letras, bien en su versión más clásica de humanidades  —los menos numerosos—  o en esa modalidad llamada de ciencias sociales, mucho más sociales que ciencias, pues se ha despojado a éstas, incluyendo la Economía, de casi todo el aparato matemático que se necesita para su comprensión. Vivimos en un mundo dominado por la ciencia  —o, más bien, por la técnica—; de eso no cabe duda. Sin embargo, de manera paradójica los ciudadanos necesitan cada vez menos conocimientos científicos para valerse en su trabajo y en la vida diaria.

Esto se debe al milagro de la Técnica, que es una hija aprovechada de la ciencia cuya misión es hacernos la vida más fácil. Así, todos somos capaces de manejar con solvencia las funciones básicas de un ordenador, navegamos por Internet, descargamos programas en nuestros tablets y aplicaciones en los teléfonos móviles que nos permiten encontrar nuestro camino en un zoco árabe, pero sin embargo no tenemos la más remota idea de los principios que rigen el funcionamiento de estos cacharros, por no hablar de otros inventos más antiguos como la radio, la televisión, el avión o el submarino. Hemos llegado a un punto en que hay un corpus de conocimintos científicos al alcance de una fracción infinitesimal de la población, pero del que se aprovechan miles de millones de personas. Antiguamente el propietario de un reloj podía al menos intuir el modo en que funcionaba; incluso la energía de los primeros barcos de vapor no era difícil de entender (recuerdo que me lo explicaron en el colegio y pude comprenderlo). Hoy ningún profesor de informática está en condiciones de acercar el resultado que un alumno observa en la pantalla del ordenador a los principios químicos, físicos y electrónicos que lo hacen posible.

Ante esta situación podría pensarse que es normal que las nociones científicas que se proporcionan en la enseñanza secundaria sean cada vez más genéricas y sencillas. Ahí es precisamente donde a mi juicio está el error. Una formación íntegra y completa requiere un dominio de algunas disciplinas como la Química, la Física y, sobre todo, las Matemáticas, muy ambiciosa: del mismo rango de la que recibí yo hace casi treinta años. Y eso precisamente porque cada vez serán menos los conocimientos científicos "humanistas" que se estudiarán en la universidad, debido a la tecnificación y la especialización de las carreras. Del mismo modo en que el alfabeto es una herramienta cuyo perfecto dominio resulta imprescindible, también debería estudiarse un alfabeto matemático, y no únicamente las cuatro reglas básicas a que prácticamente se reduce la formación matemática de un alumno actual, sino también una introducción al cálculo integral y diferencial, series estadísticas, límites, ecuaciones... Algunos dirán, como sucede con el latín, que no tiene ninguna utilidad. ¡Les parecerá poco, abrir la cabeza y la mente para futuras exploraciones!

lunes, 2 de julio de 2012

Cuatro soles como cuatro goles



Ahí tenemos a los cuatro un día después del triunfo. Ayer se fueron tarde a la cama y me pidieron dormir con la ropa que llevaban puesta. No todos disfrutaron igual del partido: Ignacio se desentendió muy pronto, se fue a ver los dibujos animados y protestaba de nuestros gritos cuando marcaba España; Gonzalo no se enteró muy bien de qué iba la cosa, pero anduvo por ahí rondando y uniéndose a la algarabía; Jaime era el más entusiasta y seguía el partido nervioso, pidiendo penalti cada vez que había una falta, aunque fuera en nuestro campo, y Miguel fue el más comedido: aunque no es muy futbolero, no perdona los partidos de la selección. No formamos mal equipo los cinco, ayer.

miércoles, 27 de junio de 2012

Recuerdos de Lanzarote


A Enrique Barrero

Una tierra de titanes
del océano muralla;
el parque de Timanfaya
lavado por los volcanes.
Malpaíses azafranes;
vides en el suelo oscuro
y un sufrimiento seguro:
Gracias a César Manrique
a la vuelta descubrí que
me dejaron sin un duro. 

martes, 26 de junio de 2012

Renunciemos todos por el bien común


Cada año al hacer la declaración de la Renta, si me sale el importe a devolver me encuentro en el último paso, en el documento de ingreso/devolución, con una casilla que me resulta realmente entrañable:

Devolución: Si el importe que figura en la casilla es una cantidad negativa, marque con una "X" la casilla que corresponda.
RENUNCIA a la devolución a favor del Tesoro Público  □
SOLICITA la devolución por transferencia  □     Importe: ……..

Eso es lo que necesita el país: ciudadanos sacrificados y "renunciantes".

lunes, 25 de junio de 2012

En las piscinas públicas deberían prohibir:


1. Viejas en bikini.

2. Viejas en trikini.

3. Bañadores tipo gayumbo.

4. Los cañoncitos de agua de los cojones.

5. Ceniceros.

6. Cuñaos con botellín de cruzcampo.

7. Vajillas de la señorita Pepis flotando en la piscina de chapoteo.

8. Culturistas (por aquello de las comparaciones).

9. Señores con peinado tipo Anasagasti.

10. Chiringuitos donde se asen sardinas.

sábado, 23 de junio de 2012

Apuntes (166): ¡Oído cocina!


Oído en la cafetería de la universidad: "Hacer la o con un canuto es una facultad que se está perdiendo".


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Me alegro de no ser futbolista, así no tengo los brazos enteros tatuados con letras góticas y dibujitos arlequinados. Entiendo que haya a quien le guste, pero yo me sentiría "un tanto incómodo", y si no me tatuara me faltarían al respeto.

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El mayor signo de progreso de la España de la posguerra fue el paso de la mula al motocarro.

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Consejo para escritores: hay que tener claro qué contar y cómo hacerlo, pero lo realmente importante es para quién se cuenta.

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Consejo para economistas: hay que saber qué producir y cómo hacerlo; de hecho, esto es algo que tenemos clarísimo, pero lo realmente importante es para quién se produce.

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Oído a un alumno de cuarto curso de ciencias empresariales al entregar un  examen: "¿Cuándo estarán las notas, maestro?"

viernes, 22 de junio de 2012

Alemania 0 - Grecia 1


Esta noche partidazo en la Eurocopa. Se enfrentan los dos extremos del continente: de un lado la todopoderosa Alemania, locomotora económica de Europa y con un equipo que hace recordar al de los años 70, con Beckenbauer, Maier o Breitner. En el otro campo la humillada Grecia, que cuenta con un equipo tosco, correoso, espartano, y que saldrá a morder los tobillos de los teutones. A pesar del favoritismo alemán no hay que descartar la sorpresa. Además, existe un precedente en que Grecia doblegó a los alemanes tras un vibrante partido que se decidió con un polémico gol en el último minuto. Por cortesía de Martín López, aquí tienen el resumen de dicho partido.



¡Memorable! Hoy en día ya no se hace un fútbol como el de entonces...

Y no me resisto a hacer algunas acotaciones al vídeo:

- En la talentosa alineación alemana se ha colado como sorpresa... ¡Beckenbauer!

- Confucio, el árbitro, tiene un cronómetro... ¡de arena!

- Dice el comentarista que... ¡los alemanes se mueven muy bien en los primeros instantes!

- El calentamiento de Karl Marx en la banda con su chándal rojo es antológico.

- Por mucho que he parado la imagen, no termino de ver claro si el gol de Sócrates fue en fuera de juego.

- Los argumentos de Hegel y Kant protestando el gol al árbitro son geniales. El de Marx, contundente.

Monty Python, los putos amos.

jueves, 21 de junio de 2012

¿Recortes? ¡En la banca!


Leo que los funcionarios de educación llevamos acumulada desde 2010 una reducción salarial del 21 %. Y digo leo porque hace tiempo que me he resignado a comprobar los recortes cuando se hacen efectivos en mi nómina, sin hacer cálculos previos con las noticias que van llegando. No voy a comentar nada al respecto. Lo que sí quiero traer hoy es una sugerencia de nuevos recortes para que el Estado pueda recaudar aún más dinero, y no siempre a costa de los mismos:

¿Por qué no reducir un 21% el sueldo de todos los empleados de bancos que han sido intervenidos o que hayan recibido ayudas públicas? Se podría tomar esta medida con carácter progresivo: por ejemplo, no quitar nada a los empleados que cobren menos de 1000 euros e ir subiendo el porcentaje hasta, digamos, el 50% a los que cobren más de 6000 euros mensuales. Los ahorros irían a parar directamente a reducir el importe de la aportación estatal. Así, teniendo en cuenta que Bankia tiene unos gastos de personal de 2200 millones de euros, se recaudarían 462 millones anuales, una cifra nada desdeñable, a la que habría que sumar los recortes salariales en otras entidades como CAM, Banca Cívica, Caixa Galicia, Catalunya Caixa... Eso sin contar con las indemnizaciones y fianzas que deberían pagar los altos directivos que se sienten en el banquillo de los acusados.

¿A qué espera, señor Rajoy?

miércoles, 20 de junio de 2012

De iniciales y otras mariconadas


Vuelvo a la carga sobre un tema recurrente, quizá una obsesión mía ante el comportamiento de algunos escritores; me refiero al uso de iniciales. Jamás he leído una crónica musical donde, para evitar citar nombres como el de Mozart o Bach, se escriba WAM o JSB, ni tampoco LVW, RW, FS o GFH (no sigo, que esto parecen matrículas de coche). Entonces, no entiendo por qué coño al hablar de escritores se tienen que usar sus iniciales. Pocas veces veo escrito el sonoro nombre de Juan Ramón Jiménez, sino el muy aséptico JRJ. De hecho, quien no esté iniciado en el mundillo literario no sabrá el personaje que se esconde tras esas iniciales. A lo mejor se pretende salvaguardar su identidad y acaparar al poeta poniéndolo fuera del alcance de advenedizos. Y ello por no hablar de tantos y tantos escritores, sobre todo poetas modernos, no sé muy bien por qué, a los que rara vez aluden sus compañeros y admiradores con sus cristianos nombres: LAC, ESR, AT, JMM... (la mayoría de mis lectores no sabrá quién carajo está detrás de estas letras). Otra variante de este curioso fenómeno es llamar a un escritor por su nombre de pila, exhibiendo así una pretendida familiaridad con un importante plumífero. Un poné: "Ayer estuve charlando con Andrés" —se refiere a AT—, o bien: "El día en que César llegó al ministerio..." —por CAM; no confundir con la caja—; o incluso: "Yo conocí muy bien a Camilo —por CJC—). Este último caso en que se habla de un muerto es especialmente taimado, pues se evita la posibilidad de que el aludido desmienta nuestra fanfarronería.

No quisiera ofender con esta entrada a más de un lector y amigo que tiene esta curiosa costumbre, sólo trato de reconducirlos por el buen camino: muchos escritores y poetas importantes, como FGL, AM, MM, MU, GGM y una lista interminable jamás ha caído en ello. Precisamente el otro día, hablando con Mario y Nicanor sobre el tema, me comentaron que todo tiene su origen en la antigua URSS, donde la KGB hizo de las suyas y anuló la personalidad de los artistas para que sirvieran exclusivamente a los intereses del PCUS. 

           
                                                                                    Fdo. JMR