domingo, 25 de octubre de 2020

Hablando claro de 🎃

Halloween è questa immensa idiozia, questa inmensa, stupida americanata che abbiamo importato anche nel nostro Paese. Halloween è un monumento all'imbecillità.

Vincenzo de Luca, presidente de Campania


No hace falta saber mucho italiano para entender a alguien que no tiene miedo de hablar claro. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Amor y dolor

Los grandes asuntos que afectan con hondura al ser humano son bien pocos, y mi experiencia me dice que dos de ellos están por encima del resto: el amor y el dolor.

El amor todo lo mueve, con amor hay felicidad y trascendencia, el amor nos convierte en personas completas, da sentido a nuestras vidas y nos eleva por encima de las miserias terrenales para llevarnos a una altura espiritual que justifica nuestra presencia en este mundo. Hay muchos tipos de amor, pero por mis circunstancias actuales me quiero centrar en el amor conyugal. La unión que he logrado establecer con mi esposa, recientemente fallecida, es tan intensa y plena que todo mi ser la agradece y la celebra. Me puedo sentir afortunado de haber vivido una experiencia que nunca podrá borrarse.

La contrapartida del amor es el dolor. El dolor surge por una carencia o, con más frecuencia, después de una pérdida. El dolor es si cabe más humano que el amor, resulta todavía más intenso, y así como el amor es un fuego que arde lentamente mientras calienta las almas de los que participan en él, el fuego del dolor penetra punzante en la carne y resulta muy difícil de soportar. Es una prueba a la que nos somete la vida, que normalmente cesa al cabo de un tiempo hasta que salimos del trance purificados. Esa es la alquimia del dolor, que en los casos más afortunados hace que germine un brote nuevo del que nace de forma milagrosa otra planta de amor, a veces aún más hermosa que la anterior.

martes, 8 de septiembre de 2020

De necios

Es mala cualidad la necedad, mas el no poder soportarla, e indignarse y reconcomerse con ella como me ocurre a mí, es otra suerte de enfermedad que nada tiene que envidiar a la necedad en inconveniencia, y de la que ahora me quiero acusar.

Michel de Montaigne


Hacía tiempo que no me veía tan reflejado en una frase. Los ensayos del humanista francés son una fuente inagotable de tesoros. Me están sirviendo para conocerme mejor, y hasta están aportándome algún consuelo ahora que tanto lo necesito.

Me reconozco en esa necedad rotunda de no soportar a los necios. Trato de huir de ellos, pero a veces no tengo más remedio que tratarlos, y entonces me envenenan las horas, y corro el peligro de hacer saltar por los aires una armonía a duras penas conseguida. Como me ha avisado alguien que me estima, les doy demasiado poder. Al menos, como Montaigne, reconozco mi defecto, y hago lo posible por luchar contra él.

sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva colaboración


Desde hace unas semanas escribo en un diario digital llamado "El demócrata liberal", donde no se tienen precisamente pelos en la lengua para atacar los despropósitos políticos patrios, que no son pocos, y muy especialmente los desmanes de quienes han convertido a Andalucía en su cortijo particular desde hace cuatro décadas. No sé si servirá para mucho, pero al menos Internet nos brinda una libertad de expresión que brilla por su ausencia en la prensa tradicional, atenazada por el peso de la autocensura y el miedo a las represalias.

Enlazo aquí mi último artículo, donde doy mi visión de la reciente huelga de la enseñanza. Sé que no será compartida por muchos, docentes y no docentes, pero es mi opinión y se me permite difundirla libremente, lo que en estos tiempos hipócritas de corrección política ya es mucho.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Breve historia de la libertad


El afán por controlar, por imponer, por dirigir, es un mal que aqueja al hombre desde el origen. En un principio era una cuestión de supervivencia, el único modo de medrar en unas sociedades primitivas cuya economía dependía de la unión de todos sus miembros. La libertad, esa palabra sagrada y maltratada, estaba fuera de toda cuestión. Con el mal llamado progreso, y a raíz sobre todo de la Revolución Francesa, esta libertad empezó a estar en boca de todos, y sobre todo de los oprimidos, precisamente aquellos que nunca pudieron soñar con algo tan hermoso. Pero cuando estos deposeídos creyeron alcanzar esa libertad en cuyo nombre quemaron y mataron, en lugar de alzarla como trofeo y proclamar la venida de un mundo nuevo más feliz la utilizaron como arma asesina, y mancharon de sangre sus letras de oro. La historia reciente de los pueblos demuestra que hay que temer el grito libertario; de Petrogrado a Berlín, de Washington a Tokio, en Pekín, Madrid, Sarajevo o La Habana, la libertad ha cambiado de amo pero ha seguido siendo esclava. Nunca una idea noble fue tan dañina, ni hizo poderosos a tantos dictadores que se revistieron de autoridad inmoral para llevar la desgracia a sus huestes.

Y en pleno siglo XXI, en nuestros países democráticos, la libertad sigue en retroceso, no con la sangre y el fuego tan bien ilustrados por Chaves Nogales, sino de un modo más sibilino, más tendencioso, yo diría que más peligroso por su labor callada y dañina. Las dictaduras de hoy nos inundan con la niebla hedionda de lo políticamente correcto. El pensamiento ha de ser único; no se deja vivir al que está fuera de la secta, se adoctrina en las escuelas, la prensa ha perdido la independencia, e Internet, ese reducto maravilloso que aún me permite escribir estas líneas, se debate en la banalidad de unas redes sociales donde lo que importa es demostrar lo guapos que somos mientras otros nos van chupando la sangre.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Contra el fundamentalismo tecnológico en la educación

Inger Enkvist: "Hoy las escuelas son guarderías para adolescentes"

Lo que necesitan aprender los alumnos no tiene que ver con Internet. Necesitan lengua, matemáticas, geografía, historia... Necesitan convertirse en buenos lectores con un amplio vocabulario y una sólida base de conocimientos generales sobre el mundo. Para conseguir esto, Internet es más una distracción que una ayuda. Internet les va a servir después de conseguir esa formación de base. Es magnífico para la persona que ya tenga conocimientos y necesite comprobar un dato o la ortografía de un nombre.
Por desgracia, y hablo por experiencia, esta verdad tan evidente cada vez es más soslayada. Los nuevos profesores, criados en la sopa boba de la educación sin esfuerzo, tienen la fe de los conversos. La profesión deja de atraer la poca excelencia que se fabrica en unas universidades que reparten títulos devaluados, y que me perdonen las numerosas excepciones, que no deben verse reflejadas en este análisis.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Literatura y rebelión


Escribir es rebelarse. Rebelarse contra la ignorancia, contra la incultura, contra los que se pasan la vida cerrando puertas y abriendo heridas. Escribir es respirar a través de las palabras y proclamar a gritos nuestros deseos más profundos. Escribir es confesarnos y despertar la boca hambrienta que dormía agazapada en nuestro ser. Hay que escribir a dentelladas, desgarrar las tradiciones, romper el curso de los ríos de pensamiento remansado. Si no es así, no merece la pena.

Pero no hay que confundir rebelión con revolución. Escribir para arengar a las masas es un acto supremo de imprudencia. La acción nunca vendrá por la escritura; como mucho los panfletos servirán de excusa para justificar los excesos de los ávidos de poder. La revolución es ruidosa, mientras que la rebelión es íntima. Una tiene intereses inconfesables, mientras que la otra es una zambullida en las profundidades del ser para emerger más limpio, porque en la rebelión de la escritura nos despojamos de la hojarasca cotidiana y salimos de las trincheras del tedio para correr como locos por una tierra de nadie que sólo habíamos visto a través de las alambradas.

A veces cuando escribo no me reconozco, y me gusta.



sábado, 22 de octubre de 2016

sábado, 8 de octubre de 2016

W.H. Auden: It's No Use Raising A Shout

De nada sirve levantar la voz.
No, Cariño, olvídate de eso.
Ya no hace falta que me abraces más;
Hazme un poco de té, tráeme unas mantas.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Hace mucho tiempo dije a mi madre
Que marchaba a buscar a otra persona:
Dejé de responder todas sus cartas
Pero nunca encontré nadie mejor.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

¿Acaso no fue todo siempre así?
Quizá no lo fuera, pero ahora es.
Deja el coche; cuando la vida se hunde,
¿De qué nos sirve ir de vacaciones?
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Mi espalda estaba anclada en sus cimientos;
Y conocía el rostro del general:
Pero las alambradas se han cortado,
Y los deseos del general se borran.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Hay un deseo que corre por mis venas,
Y un recuerdo como si fuera un pez:
Cuando me tumbo llorando en el suelo,
Me dice, ‘Has hecho esto muchas veces.’
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Un pájaro venía a esta costa:
Y ya no nos visitará jamás.
Tras un largo camino descubrí:
No hay tierra, no hay agua, y no hay amor.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?




It’s no use raising a shout.
No, Honey, you can cut that right out.
I don’t want any more hugs;
Make me some fresh tea, fetch me some rugs.
Here am I, here are you:But what does it mean?
What are we going to do?

A long time ago I told my mother
I was leaving home to find another:
I never answered her letter
But I never found a better.
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

It wasn’t always like this?
Perhaps it wasn’t, but it is.
Put the car away; when life fails,
What’s the good of going to Wales?
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

In my spine there was a base;
And I knew the general’s face:
But they’ve severed all the wires,
And I can’t tell what the general desires.
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

In my veins there is a wish,
And a memory of fish:
When I lie crying on the floor,
It says, ‘You’ve often done this before.’
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

A bird used to visit this shore:
It isn’t going to come anymore.
I’ve come a long way to prove
No land, no water, and no love.
Here am I, here are you:
But what does it mean?
What are we going to do?


sábado, 1 de octubre de 2016

La invasión de los ultralomces


La educación se ha convertido en una fábrica de zombies. Tengo compañeros zombies, directivos zombies, inspectores zombies, políticos zombies, y los alumnos que me llegan si no son zombies todavía es porque aún están en proceso de transformación, y a pesar de mis esfuerzos me es imposible parar su muerte en vida. ¡Qué lejos quedan aquellos tiempos en que en los claustros se discutían asuntos de importancia, se compartían puntos de vista, hasta nos dábamos mamporros para defender una u otra postura! Signo de que estábamos vivos, de que la sangre latía en nuestras venas y transmitíamos a nuestros discípulos algo más que logses, loes, lomces, competencias y currículos. La burundanga ha entrado en nuestros centros de enseñanza, la utopía de 1984 está más cerca de lo que parece, a pesar de la caída del muro socialista. Otras fuerzas poderosas se imponen en las mentes, las corroen, las vacían de ideas, de sustancia, de vida. Las innovaciones educativas amenazan con ocupar el espacio de las dudas racionales, la tecnología de google invade nuestros cuerpos.

Pero siempre quedaremos unos pocos rebeldes que, aunque resignados, dejaremos un poso de inquietud en nuestros hijos, en nuestros alumnos más inmunes a la estulticia, y de ahí partirá la contrarrevolución. No les quepa duda de que las aguas volverán a su cauce.