lunes, 30 de enero de 2012

Caeiro y la metafísica

Há metafísica bastante em não pensar em nada.
O que penso eu do mundo?
Sei lá o que penso do mundo!
Se eu adoecesse pensaria nisso.

O mistério das cousas? Sei lá o que é mistério!
O único mistério é haver
quem pense no mistério.
Quem está ao sol e fecha os olhos,
Começa a não saber o que é o sol
E a pensar muitas cousas cheias de calor.

Alberto Caeiro
: O Guardador de Rebanhos

Cuánta sabiduría encierran los versos del maestro de Alvaro de Campos y Ricardo Reis. No hay metafísica sino en las mentes de los metafísicos. No hay metafísica en los pájaros, ni en los montes, ni en la luz del sol, ni en la palabra de las gentes sencillas, ni en el pensamiento de los verdaderamente sabios.

jueves, 26 de enero de 2012

En aquellos días


En aquellos días la lluvia era distinta;
llegábamos a casa con los rostros mojados,
oliendo a tierra.
Vestíamos la luz con nuestras risas,
y a la tarde mirábamos pasar
filas de niñas con sus uniformes
rojos y azules, igual que nuestros sueños.
Parece mentira tanta dulzura.
Por la noche jugábamos al fútbol
como héroes, sin salir de la cama,
y poníamos esposas a los malos
para luego amanecer radiantes,
dispuestos a bebernos la mañana,
en aquellos días…

Ya no quedan buenos a este lado de la calle,
las noches se han poblado de jinetes
que pisan con sus cascos nuestros ojos
llenos de cieno,
y nadie viene en nuestra ayuda.
El sol asoma por detrás del bosque,
amanece,
hace tanto frío, duele tanto…
y nadie viene en nuestra ayuda.


Ese pedazo de Chano


Hace ya más de dos años que nos dejó Chano Lobato, historia viva del cante, gaditano que ejerció de gaditano, nada menos que del barrio de Santa María. Payo que se juntó con los gitanos y bailó con ellos desde muy pequeño. Pasó las hambres de la posguerra, recorrió medio mundo con la compañía de Antonio el bailarín y al final de su carrera dio un paso adelante y nos cautivó con su estilo único, su gracia y sus ojos chispeantes.

Aquí canta por tanguillos de Cádiz. Atención a la letra, que no conviene perdérsela.



P.S. El cuadro formado por las cuatro palmeras es digno de admiración. Alguna de ellas, si no todas, son un travesti camuflado.

miércoles, 25 de enero de 2012

Chaves Nogales: Una semblanza



Se puede decir que el caso del escritor y periodista sevillano Manuel Chaves Nogales es único en nuestra literatura, sobre todo por su clarividencia para interpretar los acontecimientos que tuvieron lugar desde el nacimiento de la Segunda República española hasta mediados de la Segunda Guerra Mundial. Un hombre que abandonó el Madrid asediado por el régimen franquista siguiendo al gobierno de la República hasta Valencia, para salir de la patria poco después, desengañado, en dirección al exilio francés. Un hombre que supo ver como pocos el carácter totalitario de ambos bandos, que sufrió en su interior la descomposición de la República en una serie de bandas desorganizadas que enarbolaban la bandera de la izquierda y veneraban la figura de Stalin. Chaves Nogales tomó la decisión más honesta consigo mismo: huir de esas dos Españas en lucha, sabiendo como sabía que daba igual quién ganase, porque la causa de la democracia y la libertad estaba perdida: esa tercera España doliente vagaba por el mundo o callaba en el interior del país sin osar alzar la voz, salvo excepciones bizarras como la exhibición de valor de Miguel de Unamuno ante la cúpula del poder franquista, que al fin se quedó en eso, en unos fuegos artificiales que le condenaron a una reclusión más o menos evidente por parte de unos carceleros que le tomaron por loco. Chaves fue quizá el más grande representante de esa tercera España, por encima de Unamuno, por encima quizás de un Ortega que retornó al país en 1945 con la ilusa pretensión de seguir el hilo de la victoria aliada para recuperar las libertades perdidas. Y Chaves vivió en París desde 1937 para retomar su actividad periodística, además de redactar la admirable colección de relatos que se publicó bajo el título de A sangre y fuego, donde se revela como un escritor grande, de recorrido corto pero intenso; pero el viento de los tiempos le zarandearía una vez más con la amenaza de Hitler sobre su país de acogida. Pocas veces se tiene la suerte de contar con un testigo de tal envergadura de los momentos históricos por los que pasaba la Europa de su tiempo. Chaves asiste atónito a la pasividad de Francia ante la amenaza hitleriana, y escribe un libro, La agonía de Francia, que bien podría figurar en la bibliografía principal de nuestro país vecino sobre esos momentos tan dramáticos. Ya tuvo que huir de España llevando consigo la tercera España, y se encontró ahora con que en el país de las libertades, en el país de la democracia, los acontecimientos habían dividido a los franceses en dos extremos igualmente totalitarios: los comunistas del Frente Popular y los franceses partidarios de Hitler, traidores a su patria, que estaban dispuestos a pactar con tal de no perder sus privilegios de clase. En medio, sin voz ni ánimos para alzarla, estaba esa tercera Francia acobardada que tantos recuerdos amargos llevaría a Chaves, impotente en su posición de observador internacional. Las tropas alemanas entraron en Francia, hollaron las calles de París, y Chaves volvió a seguir a un gobierno derrotado, primero a Tours y luego a Burdeos, donde embarcó de nuevo, como tres años antes, en una fragata de bandera inglesa que le llevaría a su último y definitivo exilio: la tierra británica, que se convirtió en el último garante de las libertades en Europa, y que con su coraje pudo restaurar lo que se había perdido. Pero Chaves no tuvo premio, la Historia no suele ser generosa con esta clase de hombres: murió solo en Londres a pocos meses del final de una guerra que, si bien no llevó la libertad a España, sí lo hizo a una gran parte del mundo. Allí, en Londres, reposa su cuerpo; el cuerpo de un español sin España, el cuerpo de un hombre íntegro y excepcional.

Y las empresas, ¿qué?

Apple incrementa su beneficio el 117,5% en el último trimestre de 2011
La compañía ganó 13.064 millones de dólares entre octubre y diciembre, periodo en el que vendió 37 millones de iPhones y 15,4 millones de iPads.
Esta noticia se produce en un escenario en el cual el FMI prevé para 2012 un descenso del 1,7% en el PIB español, un 1,8% de subida para EEUU (dato claramente insuficiente), o una bajada media del 0,1% en la Unión Europea. En estos tiempos difíciles volvemos la vista al Gobierno, como si éste tuviera una receta mágica para sacarnos del hoyo, y nos olvidamos de un hecho evidente: no son los Estados los que generan riqueza, sino las empresas. El Estado puede adoptar medidas de política económica que animen la inversión y el consumo, pero el gasto público es insuficiente para tirar de la economía. Es más: ese exceso de gasto público es precisamente el que nos ha conducido a una situación de déficit tan grave que los esfuerzos económicos del gobierno se están centrando casi exclusivamente en financiar la deuda para evitar el desastre. Y entre tanto, los emprendedores, el verdadero motor de una economía, brillan por su ausencia, no por la falta de ayudas, sino por la falta de perspectivas. Por eso es de agradecer que una compañía como Apple, que cubre una necesidad básica actual como es la de comunicarnos, añadiéndole un plus de magia, de ilusión, consiga estos resultados y genere tanto empleo. Ellos empezaron de cero; harían falta muchos Steve Jobs nacionales que apostaran por la innovación, que miraran hacia las necesidades de los consumidores actuales. Con que saliera adelante uno de cada cien ya podríamos darnos con un canto en los dientes.

martes, 24 de enero de 2012

Piratas para rato


El cierre del portal Megaupload por parte del FBI y el encarcelamiento de su responsable principal trae a las primeras planas de los periódicos el ya viejo debate sobre la piratería de la propiedad intelectual. El principal argumento de los que combaten esta práctica es asimilarla llanamente con un robo. En los tiempos anteriores a Internet, que se nos antojan ya prehistóricos, la copia fraudulenta de libros, música y películas era poco significativa, dado el reducido alcance de la misma. El gran cambio que ha supuesto Internet es el acceso masivo e instantáneo a esas copias piratas, de modo que muchos internautas acumulan miles de gigabytes de unos contenidos de los que nunca disfrutarán, estando su mayor placer en la copia misma. Si lo analizamos fríamente, la copia gratuita de un libro supone un fraude a la editorial y al autor, que han puesto su capacidad creadora y han empeñado su riesgo empresarial en su edición. El hecho de no pagar por ese contenido se podría asimilar, salvando las distancias, a apropiarse de un vehículo y hacer uso de él. Sin embargo, sí existen una serie de puntos que deben ser tomados en cuenta para ir más allá de esa equiparación entre piratería y robo.

En primer lugar, la creación intelectual, a diferencia de los bienes materiales, se puede reproducir hasta el infinito sin apenas costes para las empresas discográficas, cinematográficas o editoriales. Esto, que aún no es un fenómeno muy extendido, irá imponiéndose poco a poco, y llegará un momento no muy lejano en que la distribución de películas, música y libros (ebooks) a través de Internet será la norma, sobre todo por razones de economía y comodidad. Actualmente este mercado está muy restringido, lo que ha hecho que sea ocupado por sitios piratas, pero en el futuro será la norma, los costes de las empresas disminuirán extraordinariamente, se llegará a una cantidad de público muchísimo mayor y la propia ley del mercado, de la oferta y la demanda, hará que bajen mucho los precios, desincentivando el esfuerzo de los consumidores para localizar una copia pirata, cosa que requiere su tiempo, y además nunca se tiene la garantía de que esté bien editada.

Otro factor a considerar es el hecho, que por otra parte siempre se ha practicado, de que los consumidores comparten sus adquisiciones en forma de préstamos a amigos y familiares. Este argumento es muy utilizado por los defensores del acceso libre a la creación intelectual, que utilizan programas como emule o el mismo portal Megaupload para compartir archivos. El problema es que los archivos se comparten de forma masiva, y en realidad se trata de una páctica de piratería encubierta. No obstante, resulta un asunto legal difícil de delimitar, y en el caso de que haya delito es difícil probarlo.

Por último, y aunque no suponga un argumento para justificar la piratería, hay que reconocer que resulta muy difícil "ponerle puertas al campo", y más a un campo tan frondoso como Internet, que más bien parece una selva. Seguramente el cierre de Megaupload será contrarrestado por el nacimiento de nuevos portales, y será complicado identificar a sus responsables: aunque la red está lejos del anonimato, también existen medios para camuflarse, y hay países donde la regulación es más laxa. Basta con darse un paseo por las webs españolas que se dedican más o menos descaradamente a la piratería para comprobar que actúan con total impunidad, y parece difícil que una actuación policial consiga resultados satisfactorios. Veremos si lo logra el FBI.

En definitiva, el acceso libre a los contenidos resulta algo sumamente atractivo para la inmensa mayoría de los internautas del planeta, que nunca verán a los piratas como unos delincuentes, sino como una especie de adalides de la libertad. Los autores seguirán rumiando sus miserias, los consumidores seguirán demandando contenidos gratuitos, las autoridades se las seguirán viendo y deseando para meter mano a estos delitos de nuevo cuño, y no le quedará otra a las productoras que adaptarse a los nuevos tiempos, ajustar sus precios a lo que dicta el mercado y aprovechar la novedad del lanzamiento de sus productos, porque en un corto espacio de tiempo estarán a libre disposición del gran público. En cualquier caso, la creación de calidad está garantizada, y si no que se lo pregunten a Cervantes, que tuvo que sudar los suyo para subsistir como buenamente pudo. En cuanto a los autores de best sellers, son los que menos me preocupan, aunque, conociendo a los mercados, saldrán adelante con seguridad (únicamente habrá que lamentar la pérdida de Lucía Extebarria).

Apuntes (152): Es tiempo de ilusiones


La facilidad para encontrar instantes de felicidad dentro de los momentos malos es un don inapreciable. Hay seres que han nacido con el estigma del sufrimiento, y vivirán largas horas atormentados a su pesar, mientras que otros a los que acontecen las desgracias más terribles pasarán sobre ellas de puntillas, parando a contemplar el paisaje mientras comen un bocadillo para reponer fuerzas.


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Cuando vienen tiempos malos hay que buscar las ilusiones que fuimos perdiendo en los días de abundancia.

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Me animaría a leer algo más de Chesterton si no fuera porque me encuentro su nombre hasta en la sopa.

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No se puede sacar mucho en limpio de la Filosofía, y el trabajo de excavar en ella es duro y largo. Sin embargo, son muchos los sabios que han caminado por esa senda. Sabios por su profundo conocimiento, que contemplan despreocupados muchos otros no tan sabios, pero tocados por la gracia de la sabiduría.

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Es bueno Dickens, muy bueno, pero esa forma de publicar por entregas para el gran público le hace tener un aire de telenovela decimonónica con lagrimeo incluido.

domingo, 22 de enero de 2012

Existiéndome


Mientras soy, me voy existiendo, y nadie me saque de esta certeza tan clara; es lo más que puedo decir de mí, de mi vida, y a veces tengo incluso la sensación de que me existo en los demás, y que es su reflejo el que me permite contemplar esta verdad de una manera nítida, con unos ojos que no son míos pero que sin embargo me existen, como les existiría yo a ellos si es que tuvieran algo que existir. Una vez dicho esto, me sigo existiendo en la escritura para convencer a alguien, a algo, acaso a mi reflejo, de la existencia de mi existencia, que avanza a duras penas atravesando un vacío que no existe, pero que se siente negro y gélido. Ese vacío es lo que hay al otro lado del existirse: es la no existencia, donde no hay seres vivos, ni muertos, porque al no existirse no hay seres, sino ánimas atormentadas por no poder siquiera alzar un dedo señalando al infinito.

sábado, 21 de enero de 2012

Addio del passato


La Traviata es sin duda una de las óperas más emocionantes que se han compuesto, y donde el genio de Verdi se ha mostrado de un modo más brillante. El que tenga la fortuna de no haber escuchado jamás el aria Addio del passato bei sogni ridenti que no deje de oírla y verla en esta fabulosa intepretación de Anna Netrebko, donde demuestra que la naturaleza le ha concedido varios dones, y con mucha generosidad. Es la tristeza elevada a la categoría de obra de arte.



P.S. La que no sé qué pinta en la ópera es Omaíta, la de los Morancos, que aparece en escena en 1'29''

viernes, 20 de enero de 2012

Apuntes (151): Adiós, mecenas


La dedicatoria de Quevedo en su libro Juguetes de la niñez y travesuras del ingenio es genial:
A ninguna persona de todas cuantas Dios crió en el mundo.
Y la concluye así:
Hagan todos lo que quisieren de mi libro, pues yo he dicho lo que he querido de todos. Adiós, mecenas, que me despido de dedicatoria.
Como se ve, más independiente era Quevedo en el siglo de Oro que muchos escritores actuales.

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Un día en el campo con el rumor de mis hijos jugando en la hierba y el sol bañando nuestro rostro. Eso es todo lo que espero de la vida.


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Todo túnel tiene un final. Si tenemos esta certeza nos salvaremos de la oscuridad.

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Creo que el sitio más deprimente donde he estado es el metro de Madrid.

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Qué difícil es situarse en un punto medio, no caer en el extremo de nuestras convicciones, tolerar que alguien no piense como nosotros, escuchar al menos sus razones sin pensar en las nuestras. Quien así actúa abandonará los extremos y caerá a uno de los lados, si no al centro, y al comprender a los otros podrá convivir en paz, pero en época de fanatismo será atacado sin piedad desde todos los flancos.

jueves, 19 de enero de 2012

De la risa


La risa es patrimonio de los humildes, de los que tienen el alma limpia y clara, de los que iluminan sus ojos cuando contemplan unos niños jugando o una puesta de sol en el mar de septiembre con unos pescadores a contraluz. Ríen los niños pobres cuando juegan descalzos en las calles de tierra, y ríen sus madres que los cuidan con amor. La risa no se inventa, ni se compra: sale de lo más profundo de nuestro ser. Cuando reímos somos felices, aunque sea por un instante. Luego volvemos a nuestras ocupaciones serias, a nuestras preocupaciones, a nuestras tristezas, y la llama de la risa se apaga en nuestro interior, pero no se extingue: basta un soplo de alegría y estalla de nuevo en nuestra boca como un agua que purifica el aire que respiramos. Hay que compadecer a los hombres que no ríen, porque ellos son desgraciados, aunque tengan muchas riquezas, aunque tengan mucho poder; ese mismo poder es la causa de su desgracia. Sus carcajadas orgullosas resuenan huecas en nuestros oídos, secas como el dinero de que están hechas. La risa no es ambiciosa, sino humilde; no es vana, sino auténtica; es el regalo más sencillo y más preciado que nos ha legado el Creador. Dediquémonos a despilfarrar las risas, pues nunca se gastan; llenemos el mundo de risas; aprendamos de nuestros hijos: que ellos nos lleven de la mano a encontrarnos con el niño que fuimos, hacia ese mundo feliz poblado de sones transparentes y cristalinos que es lo más cerca que estaremos nunca de la felicidad.

miércoles, 18 de enero de 2012

Justicia española vs USA




El contraste entre estas dos fotos es brutal: por un lado Miguel Carcaño, un niñato despreciable acusado y condenado por el asesinato de Marta del Castillo, disfrazado de estrella del rock mientras es custodiado por la policía. Por el otro Dominic Strauss Kahn, en aquel momento presidente del Fondo Monetario Internacional y uno de los hombres más poderosos del mundo, ingresado en una cárcel de alta seguridad con la bata azul reservada a los presos con riesgo de suicidio, acusado de violación de la camarera de un hotel con la base del testimonio de ésta, que finalmente fue absuelto. No creo que ningún otro país del mundo se hubiera atrevido a encarcelar a este hombre con estos cargos, y no digo que no lo mereciera, que eso sólo lo saben él y la camarera.

Dos sistemas judiciales; dos extremos. Puestos a elegir, yo sinceramente me quedo con el americano.

martes, 17 de enero de 2012

Bécquer y los billetes



Siempre pensamos en Béquer como el poeta romántico que fue: arrebatado, profundamente idealista y alejado de la realidad que le rodeaba y que acabó con él, pero hay una de sus rimas, una sola, la XXVI, que desentona sorprendentemente del resto, porque baja a lo mundano con una clarividencia digna de un banquero más que de un poeta.

Voy contra mi interés al confesarlo,
no obstante, amada mía,
pienso cual tú que una oda sólo es buena
de un billete del Banco al dorso escrita.
No faltará algún necio que al oírlo
se haga cruces y diga:
¡Mujer al fin del siglo diez y nueve,
material y prosaica!... ¡Boberías!
¡Voces que hacen correr cuatro poetas
que en invierno se embozan con la lira!
¡Ladridos de los perros a la luna!
Tú sabes y yo sé que en esta vida
con genio es muy contado el que la escribe
y con oro cualquiera hace poesía.

lunes, 16 de enero de 2012

El sueño de la muerte



A veces conviene leer a Quevedo antes de emprender el camino, y buscar consuelo en la muerte, como la muerte lo busca en nosotros.
Fui con ella donde me guiaba, que no sabré decir por dónde, según iba poseído del espanto. En el camino la dije: -Yo no veo señales de la muerte, porque a ella nos la pintan unos huesos descarnados con su guadaña. Paróse y respondió: -Eso no es la muerte, sino los muertos o lo que queda de los vivos. Esos huesos son el dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre; la muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte, tiene la cara de cada uno de vosotros y todos sois muertes de vosotros mismos; la calavera es el muerto y la cara es la muerte y lo que llamáis morir es acabar de morir y lo que llamáis nacer es empezar a morir y lo que llamáis vivir es morir viviendo, y los huesos es lo que de vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura. Si esto entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando en sí su muerte cada día, y la ajena en el otro, y viérades que todas vuestras casas están llenas della y que en vuestro lugar hay tantas muertes como personas, y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola y disponiéndola. Pensáis que es huesos la muerte y que hasta que veáis venir la calavera y la guadaña no hay muerte para vosotros, y primero sois calavera y huesos que creáis que lo podéis ser.
Francisco de Quevedo. Los sueños.

domingo, 15 de enero de 2012

Emily Dickinson: When Night is almost done


Cuando la noche termina
y amanece el sol tan cerca
que alcanzamos el espacio,
es hora de acicalarse

y preparar los hoyuelos,
y olvidar haber temido
a esa huidiza medianoche
que asustó sólo una hora


When night is almost done,
And sunrise grows so near
That we can touch the spaces,
It ’s time to smooth the hair

And get the dimples ready,
And wonder we could care
For that old faded midnight
That frightened but an hour.