viernes, 13 de noviembre de 2020

Olvidarte

Estoy cansado de fingir,

de fingirte lejana,

de fingir que te quiero y no te quiero,

de pretender que tengo controlados

mis sentimientos,

de dirigirme a ti a través de otros,

de hacer como que no me importa

tu silencio,

de alimentar sobreentendidos,

de romperme el corazón contra la piedra

de tu estatua callada,

de no querer pensar en ti

y no poder sacarte de mi alma,

de amanecer cansado

pensando en otro día sin hablarte,

pensando que no quieres hablarme,

o te da igual, en realidad,

porque no sientes el latido de la sangre.


Estoy cansado, llegará un día

en que estaré preparado

y podré,

silencioso,

olvidarte.



martes, 10 de noviembre de 2020

Incertidumbre

Yo te pediría

que me dieras lo que tengas,

aunque parezca poco.

No te guardes nada,

no estoy en condiciones

de despreciar una migaja

de cariño.

Tiempo habrá más adelante

de afrontar los sentimientos,

o de huir despavoridos.


Pero no sé,

cada vez sé menos cosas.

Vaya donde vaya,

corra lo que corra,

me estoy desenganchando de la vida.

Sí sé que ahora

te necesito,

y tú, no sé,

resultas un enigma,

y es difícil mirar

a un enigma a la cara.


domingo, 25 de octubre de 2020

Hablando claro de 🎃

Halloween è questa immensa idiozia, questa inmensa, stupida americanata che abbiamo importato anche nel nostro Paese. Halloween è un monumento all'imbecillità.

Vincenzo de Luca, presidente de Campania


No hace falta saber mucho italiano para entender a alguien que no tiene miedo de hablar claro. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Amor y dolor

Los grandes asuntos que afectan con hondura al ser humano son bien pocos, y mi experiencia me dice que dos de ellos están por encima del resto: el amor y el dolor.

El amor todo lo mueve, con amor hay felicidad y trascendencia, el amor nos convierte en personas completas, da sentido a nuestras vidas y nos eleva por encima de las miserias terrenales para llevarnos a una altura espiritual que justifica nuestra presencia en este mundo. Hay muchos tipos de amor, pero por mis circunstancias actuales me quiero centrar en el amor conyugal. La unión que he logrado establecer con mi esposa, recientemente fallecida, es tan intensa y plena que todo mi ser la agradece y la celebra. Me puedo sentir afortunado de haber vivido una experiencia que nunca podrá borrarse.

La contrapartida del amor es el dolor. El dolor surge por una carencia o, con más frecuencia, después de una pérdida. El dolor es si cabe más humano que el amor, resulta todavía más intenso, y así como el amor es un fuego que arde lentamente mientras calienta las almas de los que participan en él, el fuego del dolor penetra punzante en la carne y resulta muy difícil de soportar. Es una prueba a la que nos somete la vida, que normalmente cesa al cabo de un tiempo hasta que salimos del trance purificados. Esa es la alquimia del dolor, que en los casos más afortunados hace que germine un brote nuevo del que nace de forma milagrosa otra planta de amor, a veces aún más hermosa que la anterior.

martes, 8 de septiembre de 2020

De necios

Es mala cualidad la necedad, mas el no poder soportarla, e indignarse y reconcomerse con ella como me ocurre a mí, es otra suerte de enfermedad que nada tiene que envidiar a la necedad en inconveniencia, y de la que ahora me quiero acusar.

Michel de Montaigne


Hacía tiempo que no me veía tan reflejado en una frase. Los ensayos del humanista francés son una fuente inagotable de tesoros. Me están sirviendo para conocerme mejor, y hasta están aportándome algún consuelo ahora que tanto lo necesito.

Me reconozco en esa necedad rotunda de no soportar a los necios. Trato de huir de ellos, pero a veces no tengo más remedio que tratarlos, y entonces me envenenan las horas, y corro el peligro de hacer saltar por los aires una armonía a duras penas conseguida. Como me ha avisado alguien que me estima, les doy demasiado poder. Al menos, como Montaigne, reconozco mi defecto, y hago lo posible por luchar contra él.

sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva colaboración


Desde hace unas semanas escribo en un diario digital llamado "El demócrata liberal", donde no se tienen precisamente pelos en la lengua para atacar los despropósitos políticos patrios, que no son pocos, y muy especialmente los desmanes de quienes han convertido a Andalucía en su cortijo particular desde hace cuatro décadas. No sé si servirá para mucho, pero al menos Internet nos brinda una libertad de expresión que brilla por su ausencia en la prensa tradicional, atenazada por el peso de la autocensura y el miedo a las represalias.

Enlazo aquí mi último artículo, donde doy mi visión de la reciente huelga de la enseñanza. Sé que no será compartida por muchos, docentes y no docentes, pero es mi opinión y se me permite difundirla libremente, lo que en estos tiempos hipócritas de corrección política ya es mucho.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Breve historia de la libertad


El afán por controlar, por imponer, por dirigir, es un mal que aqueja al hombre desde el origen. En un principio era una cuestión de supervivencia, el único modo de medrar en unas sociedades primitivas cuya economía dependía de la unión de todos sus miembros. La libertad, esa palabra sagrada y maltratada, estaba fuera de toda cuestión. Con el mal llamado progreso, y a raíz sobre todo de la Revolución Francesa, esta libertad empezó a estar en boca de todos, y sobre todo de los oprimidos, precisamente aquellos que nunca pudieron soñar con algo tan hermoso. Pero cuando estos deposeídos creyeron alcanzar esa libertad en cuyo nombre quemaron y mataron, en lugar de alzarla como trofeo y proclamar la venida de un mundo nuevo más feliz la utilizaron como arma asesina, y mancharon de sangre sus letras de oro. La historia reciente de los pueblos demuestra que hay que temer el grito libertario; de Petrogrado a Berlín, de Washington a Tokio, en Pekín, Madrid, Sarajevo o La Habana, la libertad ha cambiado de amo pero ha seguido siendo esclava. Nunca una idea noble fue tan dañina, ni hizo poderosos a tantos dictadores que se revistieron de autoridad inmoral para llevar la desgracia a sus huestes.

Y en pleno siglo XXI, en nuestros países democráticos, la libertad sigue en retroceso, no con la sangre y el fuego tan bien ilustrados por Chaves Nogales, sino de un modo más sibilino, más tendencioso, yo diría que más peligroso por su labor callada y dañina. Las dictaduras de hoy nos inundan con la niebla hedionda de lo políticamente correcto. El pensamiento ha de ser único; no se deja vivir al que está fuera de la secta, se adoctrina en las escuelas, la prensa ha perdido la independencia, e Internet, ese reducto maravilloso que aún me permite escribir estas líneas, se debate en la banalidad de unas redes sociales donde lo que importa es demostrar lo guapos que somos mientras otros nos van chupando la sangre.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Contra el fundamentalismo tecnológico en la educación

Inger Enkvist: "Hoy las escuelas son guarderías para adolescentes"

Lo que necesitan aprender los alumnos no tiene que ver con Internet. Necesitan lengua, matemáticas, geografía, historia... Necesitan convertirse en buenos lectores con un amplio vocabulario y una sólida base de conocimientos generales sobre el mundo. Para conseguir esto, Internet es más una distracción que una ayuda. Internet les va a servir después de conseguir esa formación de base. Es magnífico para la persona que ya tenga conocimientos y necesite comprobar un dato o la ortografía de un nombre.
Por desgracia, y hablo por experiencia, esta verdad tan evidente cada vez es más soslayada. Los nuevos profesores, criados en la sopa boba de la educación sin esfuerzo, tienen la fe de los conversos. La profesión deja de atraer la poca excelencia que se fabrica en unas universidades que reparten títulos devaluados, y que me perdonen las numerosas excepciones, que no deben verse reflejadas en este análisis.