Enamoró a todo Hollywood de la época dorada. Jamás se había visto una mezcla tal de belleza, pasión arrebatada y magnetismo animal. Lo que no sabían los americanos es que en la feria de Sevilla, o en la de Castilleja, o en la de Paradas, donde tantas veces su padre había bailado, se podían encontrar y aún se encuentran beldades como ellas a cientos, aún más embaucadoras, a las que bastaba con sacarte a bailar una sola vez por sevillanas para sellar tu destino para siempre.
FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: Donde se cuentan
los preparativos de Gélfora, reina de las hechiceras, en su palacio
infernal para hacer frente a Baldo y sus caballeros, y la burla que éstos
fingieron (Baldus V, XXIV, 1-260)
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Ya de su gente Gélfora más que enorme matanza
oído había, y con sus propios ojos la viera,
suspensa quedó, y mientras intenta saber los motivos,
het...
Hace 17 horas
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