Hastío, fastidium, tedio. Da igual cómo se le llame: es la parálisis de la vida, la suspensión de los deseos y, en el peor de los casos, la angustia existencial.
***
La semana pasada me dijo Rafael que había tirado más de cien libros. Ante mi lógico escándalo me comentó que lo había hecho en un contenedor de papel y cartón. Como ya los había leído, y ocupaban demasiado espacio, confiaba en que con el reciclaje de ese papel se imprimieran libros nuevos, historias distintas, en una especie de regeneración de la literatura.
***
Todo es polvo, y en polvo se convertirá. Polvo inerte, sin amor, sin sentido.
***
Si no hubiera nadie para leer un libro, la literatura dejaría de existir. Del mismo modo, si existiera una raza cuyo intelecto (o el equivalente en ellos a nuestro intelecto) disfrutara contemplando largamente las texturas de una piedra y quedara indiferente ante los libros, entonces las piedras serían libros y los libros serían piedras.
***
No hay nada nuevo bajo el sol, pero no hemos visto sino una ínfima parte de todas esas maravillas.
***
El libro electrónico conseguirá el reciclaje perfecto, salvará millones de árboles, dejará sin trabajo a muchas personas en el sector forestal y dará trabajo a muchas más en el sector editorial, aunque probablemente no serán las mismas que trabajan hoy en él.
***
La esperanza es el motor de los hombres, y la ilusión es su máxima expresión. Mientras hay vida hay esperanza. Da igual que al fin se muera; lo importante es mantener la esperanza hasta el último momento.
P.S. Nuevo refrán: Mientras hay esperanza hay vida.


