domingo, 17 de abril de 2011
Recuerdos y Ramos
viernes, 15 de abril de 2011
Abril
Dice Eliot en The Waste Land:
April is the cruelest month, / breeding
Memory and desire, stirring /
Dull roots with spring rain.
Pero a mí las lilas me parecen las flores más hermosas, y cuando paso por las tardes junto a la tapia camino de la plaza, me saludan primorosas con sus cascadas violetas. No: abril no es cruel, ni las lilas son heraldos de la muerte; la memoria se hace deseo, sí, pero es mejor esa sustancia palpitante que el dolor semienterrado en el olvido. Mis pobres raíces desvaídas reciben asombradas los aguaceros que taladran la tierra, y despiertan del letargo enmohecido de las tardes de invierno. Abril es renacer; abril es darse al cielo; nacimos en abril, y en él resolverán nuestras cenizas la morada disuelta de sus últimos momentos.
De la Res Publica
Entiendo que la principal diferencia entre una república y una monarquía parlamentaria como la que tenemos en España desde la Constitución de 1978, es precisamente la figura del monarca. En los tiempos que corren la monarquía se me antoja una institución anacrónica, como demuestra el hecho de que sean muy pocos los países que mantienen esta figura en Europa y en el mundo. Lo más criticable es su carácter hereditario, transmitido de padres a hijos. No hay nada menos democrático, y me parece casi una aberración, que se pueda heredar un Estado, como si se tratase de una finca particular. Pocos méritos han hecho los reyes de todos los tiempos para merecer sus atribuciones, y los reyes actuales menos aún, por lo que entiendo que su figura debería desaparecer, pues va en contra de la institución democrática, la única que considero válida en los tiempos que corren. Dicho esto, que puede ser o no compartido por los españoles (sospecho que la mayoría suscribiría mis palabras), entiendo que tampoco el asunto es demasiado grave: al fin y al cabo, la figura del rey es meramente representativa, y aunque sigue manteniendo un poder indudable, éste se deriva de su carácter de embajador de nuestro país en el ámbito internacional. No me cabe duda de que gracias a su prestigio (merecido o no), España ha conseguido beneficios económicos y concesiones que de otro modo nos habría sido imposible obtener. En el caso de que España fuera una república, la labor del rey sería desarrollada por su presidente. Se critica mucho el dinero que se destina a mantener la Casa Real, pero no creo que sea superior a los gastos que supondría la presidencia de la república. Es cierto que el presidente de la república sería elegido democráticamente, pero no veo tan claro que fuera capaz de representar a España como lo hace el rey. En países de larga tradición republicana, como Francia, éste es un cargo muy reconocido, pero España debería partir prácticamente de cero, y además, el debate que se generaría en el caso de tratar de instaurar seriamente una república sería agrio y peligroso; se reavivarían heridas no del todo cerradas por mucho que hayan pasado ochenta años. La única manera viable que veo de llegar a la Tercera República es mediante una evolución natural, asumida por la mayor parte de los españoles, y no creo que nuestro país esté maduro para ello.
Así pues, mi corazón y el sentido democrático me piden una república, mientras que la razón y el sentido práctico ven con buenos ojos la continuidad de la monarquía. Me pasa un poco como a mi hijo Gonzalo, que estoy dividido, aunque en el fondo, y mientras la sangre no llegue al río, es un asunto que no me qita el sueño. Por mí, que se sigan manifestando los republicanos, que yo no acudiré aunque comparta su credo. Lo único que espero es que no se llegue a las barricadas, que me recuerdan con temor tiempos de guillotinas, terrores y directorios.
jueves, 14 de abril de 2011
Emily Dickinson: I never saw a Moor
I never saw a moor,
I never saw the sea;
Yet know I how the heather looks,
And what a wave must be.
I never spoke with God,
Nor visited in heaven;
Yet certain am I of the spot
As if the chart were given.
Yo nunca he visto un páramo,
yo nunca he visto el mar;
mas sé cómo es el brezo
y el rizo de las olas.
Yo nunca hablé con Dios,
ni he visitado el cielo;
mas sé dónde me hallo,
un mapa es Tu misterio.
Se trata de un poema delicioso, con un tono muy distinto al que traje ayer. Las palabras moor y heather son tremendamente evocadoras del desolado paisaje inglés, a pesar de la nacionalidad de Dickinson. Incluso su traducción, brezo y páramo, nos transporta a las novelas del XIX y a los escenarios misteriosos, tamizados por la niebla, que recorrió Sherlock Holmes. Para la traducción he respetado en esta ocasión la métrica, que es el alma de este poema, llevándola al heptasílabo, e incluso he ensayado algunas rimas asonantes, para tratar de acercar en lo posible la inimitable belleza del original.
miércoles, 13 de abril de 2011
Emily Dickinson: Tell all the Truth but tell it slant
Di toda la Verdad, pero escondida;
en el Camino está la virtud.
Demasiado brillante para nuestra pobre Dicha
es la espléndida sorpresa de la Verdad.
Como se alivia del Relámpago a los Niños
con una suave explicación,
la luz de la Verdad debe brotar despacio
o a todos los hombres cegará.
Tell all the Truth but tell it slant—
Success in Circuit lies
Too bright for our infirm Delight
The Truth's superb surprise
As Lightning to the Children eased
With explanation kind
The Truth must dazzle gradually
Or every man be blind—
Conocí este poema de Emily Dickinson gracias a Aurora, y hoy lo he recordado leyendo a Trapiello. Una traducción literal hace tan flaco favor al original, que me he tomado algunas libertades en mi versión. Los versos hunden sus raíces en el sentimiento religioso y el profundo conocimiento de la Biblia de Dickinson. Aúna belleza y profundidad en el mensaje, algo que raramente se consigue. Son muchas las interpretaciones, una por cada lector; prefiero no dejar la mía, y que cada cual haga suyo este enorme poema.
Hadas
Cuando estoy triste mi blog se tiñe de tristeza, y cuando estoy alegre una paleta de colores salpica todos sus rincones. En mis meses felices y despreocupados, ésos en que parece que la vida es un juego de adultos que vuelven a la infancia, el desparpajo y los latidos del ingenio inundan mis entradas y contagian a mis lectores, que hacen comentarios risueños y convierten mi rincón en un refugio de alegría y risas compartidas. Últimamente la melancolía visita con demasiada frecuencia las páginas de mi diario, las bromas ya no son tan ingenuas, y el pellizco de la ilusión se cotiza caro por estos andurriales. Por eso mismo cuido la transparencia de mi prosa con la esperanza de que las hadas buenas de Internet aparezcan como por ensalmo entre las teclas que pulso con esmero. Mañana (hoy, ya) es mi cumpleaños, y espero conjurar muchas más hadas, algunas veces hablando de mí, como ahora; en ocasiones de otros, de los que más quiero, y de los que me quieren, porque son lo que tengo más cerca, en realidad son todo lo que tengo. Hasta las brujas traviesas que a veces aparecen por aquí no son más que hadas disfrazadas, encantadoras, reflejos de todos ellos, trasunto de mi cara más amable.
martes, 12 de abril de 2011
Apuntes (XC): Primavera floral
Me imagino a las musas como unas señoras orondas y de sonrisa bobalicona, cubiertos sus cuerpos desnudos con guirnaldas de flores y hojas verdes, pegando saltitos por una pradera mullida a la caza de algún poeta incauto, un músico loco o un pintor de escenas grotescas.
lunes, 11 de abril de 2011
Apuntes (LXXXIX): Ilusión
He leído y escuchado en el blog de Luis Valdesueiro el poema Tabacaria, grandioso. El magnetismo de Pessoa es tan grande como su calidad; basta con leer unas líneas para zambullirse de nuevo en su particular estética existencial y a la vez hermosa, atrayente, acariciadora. La desolación absoluta que emana de sus versos contrasta con una belleza inconmensurable. Se diría que es imposible conjugar la lírica con la metafísica, y el poeta portugués lo consigue con una facilidad pasmosa. Cada vez que lo leo me siento transportado, y trato de buscar en mi interior un resquicio de sus sentimientos vacíos. Lo más inquietante es que siempre lo encuentro, y lo ensancho para asomarme a mi melancolía más honda. Por si fuera poco, no me arrepiento de hacerlo.
También es cierto que es en la fase de preparación, de anticipación de un fin deseado, cuando brota esa rara flor que llamamos ilusión, el más valioso de nuestros dones, que se desvanece de un soplo después de calmar nuestras ansias.
sábado, 9 de abril de 2011
A don Alfonso
No suelo utilizar facebook, pero el otro día entré atraído por el perfil de don Alfonso, un profesor que me dio clases en 2º de EGB. Era delgado y elegante, y sigue siéndolo, como pude comprobar el año pasado en las bodas de plata de mi promoción. Treinta y siete años han pasado. El profesor entonces veinteañero se acaba de jubilar. Recuerdo con nitidez alguna de sus clases; no sé bien por qué, pero parece que estoy viéndole decir el año en que estábamos, 1974; es algo sin importancia, pero para mí significa mucho recordar su figura paseando entre las bancas, y al fondo una pared llena de perchas donde colgaban los abrigos, las trencas con botones en forma de cuerno, porque era invierno y hacía frío, un frío que no hace ahora, un frío de 1974, y él lo decía, y yo estaba allí, y lo recuerdo bien.
Este maestro admirable está colgando en facebook sus recuerdos de tantos años, y uno de ellos, aportado por un antiguo alumno, me ha emocionado. Es una grabación en Súper 8 del año 1976, en la clase de 2ºB. Yo por entonces ya estaba en 4º, con don Eduardo, pero en ese vídeo sale mi clase de dos años antes, y se ven las bancas, y las paredes, y las trencas, y los ventanales, y don Alfonso pasea entre los alumnos, y va tocándoles en la cabeza para que salgan a la pizarra, donde dibujan unos círculos que son las unidades, y unos cuadrados que son decenas, y yo había olvidado que los círculos eran unidades y los cuadrados decenas, pero lo he recordado ahora, e incluso me acuerdo de que las unidades eran azules, y las decenas rojas, y las centenas verdes, y yo construía figuras con ellas para perder el miedo a los números. Nunca me hizo falta luego utilizar estos símbolos, pero sin ellos no habría aprendido lo que vino luego, las tablas de multiplicar, que tantos sudores costaban, y después las raíces cuadradas, que cada vez que resolvía una me sentía importante, como un señor matemático, y las calculadoras sólo se veían en las películas, aunque una vez mi padre trajo una de la empresa, grande y misteriosa, con grandes teclas y una pantalla de cristal verde.
Podría seguir contando muchas otras cosas, para nunca acabar, y aunque no las cuente las pienso y las revivo, pero en lugar de seguir quiero dar de nuevo las gracias a don Alfonso por haber dicho, aquella tarde de hace treinta y siete años, que estábamos en 1974, y por haber entrado en Internet para que yo lo recordara. Gracias, profesor.
jueves, 7 de abril de 2011
Apuntes (LXXXVIII): Big ones
Ni rastro de poesía en las últimas semanas. No es que la eche de menos, pero me siento como si tuviera la obligación de invocarla, y a lo mejor haría bien haciéndolo. El arte como obligación, como tarea autoimpuesta. Musas cazadas al vuelo, retenidas contra su voluntad hasta que brota esplendoroso el poema.
En la duda está la verdad.
miércoles, 6 de abril de 2011
Flores y recuerdos
Esta mañana, cuando he ido a coger el coche, estaba todo lleno de azahar. Hacía mucho tiempo que no cogía entre mis dedos una de esas flores blancas con perfume a primavera, que huelen sólo con nombrarlas; a primavera de Sevilla, cuando era niño y me entretenía cogiéndolas mientras esperaba el autobús del colegio, y las escogía con los pétalos cerrados, para deshojarlas poco a poco, hasta dejar desnudo el pistilo y los estambres, palabras mágicas aprendidas unas semanas antes en las clases de don Alfonso. Y su perfume, el perfume de las tardes de mi infancia, era el mismo que ahora me penetra para hacerme recordar y añorar aquellos días, porque la niñez es siempre nuestra casa, una casa que abandonamos dejando la puerta abierta, no para volver, sino para asomarnos cuando nos llama el olor de las flores de su ventana.
Para el currículum
Una de las utilidades que le veo a esto de los blogs es su uso como álbum de recuerdos. Espero deleitarme en el futuro con algunas de las entradas que hago, y por eso me gusta contar cosas mías, de mi familia, anécdotas que de no ser porque las recojo por escrito en el momento seguramente se olvidarían, o se recordarían de forma confusa. Sólo espero que no se le ocurra algún día a blogger cerrar el chiringuito y dejarnos con tres palmos de narices, porque lo que es yo no hago copias de seguridad, ni sé cómo se hacen. En sus manos encomiendo mi obra...
Revolviendo entre los cachivaches que van a parar no se sabe muy bien cómo a la bolsa del carrito de Gonzalo, he encontrado esta mañana el parte médico del día en que a Ignacio le mordió un burro. Como es muy probable que ese papel se pierda como tantos otros, lo he escaneado para que quede como recuerdo, y así Ignacio podrá engrosar su futuro currículum, que no todo el mundo puede presumir de algo así. A lo mejor cuando él sea mayor los burros ya se han extinguido, y entonces su incidente adquirirá tintes de leyenda.
Para verlo bien hay que pinchar en la imagen. Lo mejor es el apartado de "Anamnesis" -no sé qué coño quiere decir eso, la jerga médica me es ininteligible-, donde está escrito: "Mordedura de burro hace una hora". Casi na...

Nota: Obsérvese la valentía del autor de esta entrada al incluir datos confidenciales previos a la mudanza de casa y teléfono.
martes, 5 de abril de 2011
Mariconadas literarias (I): Las iniciales
Con esta entrada inauguro etiqueta, donde trataré de apuntar con los focos de mi humor, no exento de su pizca de mala fondinga, hacia aquellas prácticas perpetradas por escritores de todo pelaje que a mi entender son una mariconada más grande que el caballo de Espartero y sus cojones. Quisiera dejar claro desde el principio que lo que para mí es una mariconada no tiene por qué serlo para otros, especialmente para los que hacen uso de ella, que están en su derecho de pensar que las mariconadas de verdad son las que yo escribo en este blog. Así quedamos empatados, y todos contentos, aunque lo mejor es no darse por aludido y no entrar al trapo de este capote que revoleo desde los medios, porque cuanto más fuerte sea la embestida más airosa me saldrá la larga cambiada con la que despacharé al morlaco de turno.
Empiezo la serie con una crítica al uso de iniciales en novelas y diarios, una práctica muy extendida a lo largo del tiempo, baste recordar las grandes novelas de los escritores rusos del XIX, como Tolstoi, que siempre hablaba de la condesa de A., la baronesa de M., el príncipe T., y menos mal que no procedía igual con los mujiks que salen en sus obras, porque se le acababa el alfabeto por muy cirílico que fuera. Desde entonces hasta ahora han sido muchos los autores que han usado este recurso, con la excusa de salvaguardar la identidad de los personajes que retratan, argumento que se me antoja pobre, pues podían haber optado por utilizar un nombre ficticio, lo que habría quedado mucho más estético. Además, este recurso se presta en muchas ocasiones a un juego de adivinaciones en el que el autor ofrece pistas más o menos claras (en algunos casos tan sencillas como adivinar el color del caballo blanco de Santiago), que tienen como resultado la caza y captura de un personaje presuntamente camuflado, al que se ridiculiza, y que es desenmascarado con facilidad para el regocijo de los curiosos lectores y el taimado escritor. Yo mismo, ahora que caigo, estoy clavando con esta entrada a un famoso escritor, pero como no soy tan malo como él no pongo sus iniciales (añádase aquí una risa sardónica).
Un poné (con el permiso de Homero):
Ω. ordenó a Σ. que convocara una asamblea de los dioses. Todos acudieron y se acomodaron expectantes en rededor del dios. Ω. les indicó que la intervención de Α. podía suponer el fin de los troyanos: "Pues si Α., el de los pies ligeros, combatiese solo contra los teucros, estos no resistirían ni un instante su acometida". Después les pidió que se dividieran en dos bandos y que intervinieran en el combate para equilibrar las fuerzas. En auxilio de los aqueos se encaminaron: Φ., Δ., Γ., ρ. y η., y hacia las tropas troyanas acudieron: β., μ., Θ., Ψ., Π. y ζ.
lunes, 4 de abril de 2011
Apuntes (LXXXVII): De fotografías y citas tramposas
Prefiero los recuerdos a las fotos; o, mejor dicho, prefiero que mis recuerdos queden vírgenes, sin fotografías que los falseen trayendo un instante congelado que lo más que me aporta es una sonrisa olvidada, un tributo de tristeza.
Se me antoja que la mezcla entre apuntes trascendentes y apuntes cotidianos proporciona equilibrio a mi diario.
Últimamente parece como si la calle de los Doradores quedara en la otra punta de la ciudad, aunque sé que basta con que vuelva a abrir el libro portentoso para que camine de nuevo por sus aceras.
viernes, 1 de abril de 2011
Apuntes (LXXXVI): Parvenu
Soy un recién llegado. Estreno maletas cargadas de todas las vivencias que he atesorado con esmero durante largos años, he comprado mi talento, que pago en cómodos plazos, me alojo en los mejores hoteles, derrocho dinero a manos llenas y no he venido a pelearme con nadie, sino a volar alto sin mirar hacia abajo.
Ayer vimos una película de unos monjes franceses que vivían en un monasterio en el Atlas. No ha estado mal. Al final unos terroristas islámicos se los han cargado a todos, pero es que se lo buscaron, ya podían haber salido corriendo antes, aunque es verdad que dieron ejemplo de valentía y compromiso. Cantaban increíblemente bien, hacían unos coros en francés a varias voces que le entraban ganas a uno de enrolarse con ellos. Un poco lenta, pero muy buena película. La estropearon al final, cuando pusieron sin venir a cuento la música de El lago de los cisnes, y todos los monjes llorando con esa música de fondo y una copa de vino en la mano, el prior el primero, que por cierto tenía una cara de bueno asombrosa, con unas gafas cuadraditas y una expresión que movía a la piedad, no sé de dónde habrán sacado a ese actor, seguramente de un convento, no me lo imagino haciendo un papel que no sea el de monje. Espero no haber chafado a nadie la película si es que la vais a ver, al menos no he dicho el título.
