
Eso de que detengan a uno de los hombres más poderosos del mundo en plena huida una vez montado en un avión a punto de partir tiene su aquel, y sólo puede suceder en USA, para qué vamos a engañarnos. Yo, por mi parte, me he alegrado profundamente, y he aquí mis motivos:
1. En caso de ser culpable, me quito el sombrero ante la justicia norteamericana por echar mano sin complejos a un pez gordo como éste. Esto sucede en Europa, no digamos en España, y le tienden una alfombra roja para que escape, tapando la boca a la agredida con billetes de banco o directamente a hostias, y al final la pobrecita se tiene que ir a vivir a otro país para no soportar el escarnio de sus conciudadanos.
2. En caso de que sea inocente, corre la misma suerte que otros tantos inocentes con menos medios para contratar abogados que fueron detenidos por error.
3. El viejo este cabrón dormía en un hotel a razón de 3000$ la noche, pagados por una institución pública cuya misión (y a él le duele la boca de decirlo) es contener el gasto y dejar de derrochar para sanear las finanzas de los países.
4. El historial de agresiones sexuales del angelito es para enmarcarlo, pero hasta ahora las víctimas no se atrevían a levantar la voz intimidadas por la relevancia pública del personaje; o, más bien, acojonadas por las represalias que se tomarían a buen seguro contra ellas.
5. DSK figuraba en todas las quinielas como el casi seguro candidato del partido socialista para enfrentarse a Sarkozy en las próximas elecciones a la presidencia francesa. Un político socialista muy peculiar, con un tren de vida digno del millonario que es, un magnífico representante de la gauche caviar, producto genuinamente francés y que en nuestra patria tiene unos cutres émulos en la izquierda cigalera, apadrinada por el amigo Torrijos, de Izquierda Unida.
6. Estoy hasta las narices (quiero decir, hasta los cojones), de que los políticos nos chuleen con el dinero que sale de nuestros bolsillos, y que encima se vayan siempre de rositas. Pues toma castaña, DSK, te has topado con los sheriffs, que no tienen ni puta idea de lo importante que eres, y te meten en el trullo por lo que haces, sin que te sirva de nada eso de "Usted no sabe con quién está hablando".




