No hay pastilla para este dolor. Ni terapia. Ni remedio. No es dolor, es vacío, es pérdida inapelable. No hay descanso tampoco. Los recuerdos dulces se hacen amargos. Y duelen. Y no importa que pase el tiempo, como me decían. Si acaso lo acrecienta, porque estoy más lejos de la dicha. Quizás no es bueno haber sido tan feliz. No lo sé. Hace tiempo que ya no sé nada.
LA MUDANZA
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Marine Tillé
Nuestros amigos estaban muy contentos, cuando nos llamaron por teléfono;
quedamos a comer un día con ellos mi mujer y yo, y entre plato...
Hace 1 semana
