No hay pastilla para este dolor. Ni terapia. Ni remedio. No es dolor, es vacío, es pérdida inapelable. No hay descanso tampoco. Los recuerdos dulces se hacen amargos. Y duelen. Y no importa que pase el tiempo, como me decían. Si acaso lo acrecienta, porque estoy más lejos de la dicha. Quizás no es bueno haber sido tan feliz. No lo sé. Hace tiempo que ya no sé nada.
EL SEÑOR MANTENEDOR
-
* Viendo mi confesor esta falta tan grande, y que no hay esperanza de que
puedan aparecer, me ha mandado que vuelva a escribir todo lo que había
e...
Hace 2 días
No hay comentarios:
Publicar un comentario