No hay pastilla para este dolor. Ni terapia. Ni remedio. No es dolor, es vacío, es pérdida inapelable. No hay descanso tampoco. Los recuerdos dulces se hacen amargos. Y duelen. Y no importa que pase el tiempo, como me decían. Si acaso lo acrecienta, porque estoy más lejos de la dicha. Quizás no es bueno haber sido tan feliz. No lo sé. Hace tiempo que ya no sé nada.
EL CONGRESO
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Maurizio Cattelan (Spencer Alley blog)
M. sopesaba pensativo la carta en sus manos desde hacía ya un rato, como si
guardara un terrible secreto. No ...
Hace 13 horas
