No hay pastilla para este dolor. Ni terapia. Ni remedio. No es dolor, es vacío, es pérdida inapelable. No hay descanso tampoco. Los recuerdos dulces se hacen amargos. Y duelen. Y no importa que pase el tiempo, como me decían. Si acaso lo acrecienta, porque estoy más lejos de la dicha. Quizás no es bueno haber sido tan feliz. No lo sé. Hace tiempo que ya no sé nada.
FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: Donde se cuentan
los preparativos de Gélfora, reina de las hechiceras, en su palacio
infernal para hacer frente a Baldo y sus caballeros, y la burla que éstos
fingieron (Baldus V, XXIV, 1-260)
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Ya de su gente Gélfora más que enorme matanza
oído había, y con sus propios ojos la viera,
suspensa quedó, y mientras intenta saber los motivos,
het...
Hace 26 minutos
