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martes, 25 de septiembre de 2012

Más leña al mono Krugman


Tras la astracanada del Sr. Krugman del otro día, sacando de la chistera el nuevo iPhone como solución a la crisis, traigo hoy dos argumentos más científicos:

1. La paradoja del cristal roto: propuesta por el economista (por aquello de asignarle alguna etiqueta) Frédéric Bastiat, de lectura muy recomendable, hacia la mitad del siglo XIX. Esta misma semana se la he planteado a mis alumnos en clase y hemos llegado a unas conclusiones muy interesantes entre todos (guiados por el menda, claro, con su orientación doctrinal y todo eso, que ellos me agradecerán en el futuro, etcétera). Viene a contar, si la actualizamos, la historia de un grupo de niños que juega en el patio de un colegio, una de cuyas paredes da a una casa de vecindad. Emulando al añorado Héctor Horacio Scotta, (sshhh, sshhh, que viene, que viene...), un chaval pega un trallazo que se estrella contra el ventanal de una vecina que en esos momentos se asomaba para tender la ropa. Los cristales caen hechos añicos; los chicos salen corriendo en estampida; a la vecina le da un jamacuco y casi se cae por la ventana; varios testigos localizan al causante del estropicio; se le lleva al director del colegio; le castigan dos semanas sin recreo; el cristal es repuesto… y poco a poco, sin saber muy bien cómo, se va instalando en la comunidad la sensación de que el incidente ha sido beneficioso: ese cristal roto lo pagó el seguro; se dio trabajo a la cristalería; a su vez, los proveedores de la cristalería vendieron cristal, y todo ello utilizando mano de obra, generando beneficios… llega un momento en que se anima a los chicos a elevar el punto de mira en los lanzamientos a puerta como medio para superar la crisis. Dice Mr. Krugman en su artículo: "¿por qué sufrir años de producción deprimida y desempleo elevado mientras esperamos a que se genere la suficiente obsolescencia?" Se trata de una idea genial, rompedora, radical, la solución contra la crisis. Con mi poquito de demagogia: ¡¡Rompamos todos los cristales que nos encontremos, aunque sea la pantalla de los iPhones asegurados!!

2. Costes sociales: la obsolescencia tecnológica genera unas externalidades negativas (véase diccionario económico andurrialero, cuando me decida a escribirlo) de varios tipos, como por ejemplo la generación de residuos altamente contaminantes, dificultad en la renovación de las materias primas y muchos otros problemas a los que no da respuesta el sistema (ni por supuesto Krugman), pero que ahí están, pasándonos factura sin que nos demos cuenta (los más listos se dedican a hacerse los tontos, y ahí tenemos otra paradoja). ¿Es realmente bueno el acortamiento del ciclo de vida del producto? Dice nuestro salvador: "Sin duda alguna, es lo que Apple está haciendo. Está estimulando la obsolescencia. Bien". ¡Bien, dice el tío! Por supuesto, en este escenario Apple gana. Apple no paga las externalidades, pero la sociedad (cuanto menos desarrollada mejor) sí lo hace, aunque claro, eso son cosas que la inteligencia de un premio Nobel no alcanza a ver, entusiasmado como está en el estudio del corto plazo. Ahí sí que se sigue a Keynes al piel de la letra: a largo plazo, todos estamos muertos. ¡Váyase usted al carajo!

viernes, 31 de agosto de 2012

Apuntes (177): El loco de los andurriales


Ya estarán mal los tiempos, que nadie espera un mesías, y si viniera lo apedrearíamos sin compasión.

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Si cada vez hay más gente en el paro, los que tenemos la suerte de trabajar cobramos cada vez menos y los precios son cada vez más altos, una cosa es segura: ¡¡Alguien se lo está llevando muy calentito!!

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Lo que este país necesita es mucha economía de subsistencia y menos consumo innecesario. Así no habría parados y podríamos tener algo de autonomía. Afueraparte, no queda otra que seguir haciendo sacrificios al dios capitalista.

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La búsqueda que hizo el otro día un internauta para entrar en mi blog me llegó al alma: "jose miguel ridao el santo de alajar".

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Y para rematarlo, entra hoy uno desde Gibraltar tecleando "el loco de los andurriales".

lunes, 11 de junio de 2012

Economía andurrialera (IX): El "rescate"


Voy a dedicar el capítulo de Barrio Sésamo financiero de hoy a la noticia que nos ha amargado el fin de semana (y lo que le queda por amargarnos): el famoso rescate —tararí, taríiiiii— que han realizado los intrépidos ministros de finanzas de la Unión Europea a los bancos españoles. Veamos en primer lugar la cuestión terminológica. Para nuestro ínclito presidente y su fiel chihuahua Guindito de la Calzada, no se trata de un rescate, sino de un "préstamo en condiciones muy favorables". Vamos, que es como si voy yo ahora mismo al banco para pedirle un préstamo para "sanear" mi economía (llámese financiar el agujero negro de mi bolsillo) y el director me recibe en su despacho para explicarme las ventajosas condiciones en que me concede el dinero. Pues bien: un mojón muy grande para el Gobierno: se trata de un rescate en toda regla. Bailout, en inglés, como dice The Economist en un artículo donde se cachondean de Rajoy retratándolo como un irresponsable que dice que tiene controlada la situación y después se va al fútbol. Es un rescate porque han puesto a nuestra disposición 100.000 millones de euros para cubrir el agujero bancario. Va dirigido a los bancos, pero es el Estado el que solicita el préstamo y se compromete a devolverlo. Esto tiene dos consecuencias lógicas: dicho préstamo aumentará la deuda pública y los intereses devengados aumentarán el déficit.

Una vez que ha quedado claro que se trata de un rescate, vamos al turrón: ¿qué consecuencias tiene para el país? ( a los bancos ya sabemos que les viene de puta madre). Muy sencillo: los "rescatadores" nos tienen cogidos por los huevos, y van a remover Roma con Santiago (o Fráncfort con Estrasburgo) para que les paguemos. Del mismo modo en que si no devolvemos a un ditero un capital que nos ha prestado secuestra a nuestro hijo y va mandándonos dedos cortados por correo, esta gente, ya que saben que si secuestran a Guindito no vamos a soltar un pavo (es más, hasta pagaríamos por que se lo quedaran), nos obligarán a reducir nuestro déficit a rajatabla, y eso significa que habrá mas recortes por cojones, y ahora no se andarán con chiquitas: meterán mano a las pensiones, subida de impuestos, prestaciones sociales... Y si no pagamos nos embargan (i.e. nos echan del euro), perspectiva nada apetecible, ya que volveríamos a un pasado digamos que poco próspero.

Resumiendo: tenemos un gobierno de tíos mierdas: con lo que criticaron al anterior equipo (que eran otros mierdas) no reconocen la situación, miran para otro lado, están faltos de carisma, dan la sensación de ser unos peleles y en el extranjero se cachondearían de nosotros si no fuera por la pasta que debemos. A esto nos ha llevado un sistema bancario podrido, algo que se sabía desde hace tiempo pero que se ha ocultado. Las consecuencias a corto y medio plazo del rescate van a ser dolorosas; no parece que vayan a crear empleo, sino más bien a destruirlo, y todo para salvar a los bancos de mierda. Lo peor es que no hay más cojones. Se saldrá de esto, claro está, y espero que sea para bien, porque la mierda de economía especulativa que teníamos sólo conduce a la horterada y al despilfarro. Entre tanto, esperemos que las necesidades básicas queden cubiertas: con esto y una mijita de inquietudes se puede conseguir la felicidad.

jueves, 10 de mayo de 2012

Economía andurrialera (VIII): El agujero bancario


Dejo para otro día la poca vergüenza, el cinismo, el latrocinio, el... ¡mmmpf! -me quedo sin adjetivos para calificar el hecho de que el mierda de Rodrigo Rato perciba 1.200.000 euros como indemnización por abandonar el barco, más un sueldo de 2.300.000 euros anuales, reducido hace unos meses, pobrecito, a 600.000. Y como Rato hay muchos otros delincuentes de sueldos astronómicos, todos ellos políticos profesionales, que deberían estar en el trullo por ladrones.


Por si alguien no lo sabe a estas alturas, la banca española está más podrida que el kilo de peras que compré la semana pasada y se me ha olvidado en el frutero. ¿Y qué es esa podredumbre? Muy sencillo: las cuentas que aparecen en el balance de los bancos son una mentira más gorda que las domingas de la Merkel. A ver si me explico: el agujero viene por dos tipos de activos: los créditos inmobiliarios y los inmuebles en propiedad. Últimamente nuestros bancos han venido inflando sus activos por la ejecución de los préstamos hipotecarios impagados, hasta el punto de que, un poné, Bankia se ha convertido en la primera inmobiliaria de España, con inmuebles valorados en 14.000 millones de euros. ¡Ojo!, valorados: si su valor real fuera la mitad se podrían dar con un canto en los dientes. Ahí tenemos el primer roto, por donde cabe el Mani de costao. Nos vamos ahora a los créditos: el mismo cortijo político llamado Bankia tiene prestado dinero a promotores por valor de 18.000 millones. Muchos de ellos, más morosos que Ab del-Krim, irán cayendo como fruta madura para aumentar el asombroso patrimonio inmobiliario del banco, que hace tiempo que superó en hectáreas construidas al de la duquesa de Alba. En cualquier caso hay que ser más ingenuo que Zapatero cuando era chico para pensar que puede cobrarse la cuarta parte. A esto habría que añadir créditos considerados sin riesgo pero con la que está cayendo de paro y destrucción de empresas van a pasar a incobrables. A estas alturas se puede ver que el agujero es mucho más grande que el de la capa de ozono. Yo diría que cubre un hemisferio y la mitad del otro.

Imaginemos ahora a una empresa normal, ni pequeña ni grande, en la que el valor real de sus activos sea la mitad del que figura en balance. Nadie, ¡NADIE! le prestaría dinero, sus acreedores no tendrían paciencia, iría a la quiebra sin necesidad de concurso de acreedores (total, ningún acreedor iba a cobrar).

Ésta es la situación, señores, los bancos están en quiebra técnica, no sé si se librará alguno. Se está inyectando dinero público, pero corremos el riesgo de que sea a fondo perdido. Se trata de mantener la calma a toda costa; es verdad que como empiecen a caer bancos nos vamos a tomar por culo, pero no sé qué es mejor, la verdad, si aguantar a estos ladrones que nos chupan la sangre para trasfundirla a los emperadores financieros, que siguen viajando en yate, o confiscarles los yates para pescar atunes en Barbate, valgan los ripios. 

Y para el que quiera disfrutar, dejo este vídeo de la agencia Reuters donde se ve que los ingleses han comprendido muy bien esto del agujerillo negro (al menos ved la pintada que sale al principio).

viernes, 8 de octubre de 2010

Economía andurrialera (VII): La prima de riesgo


A petición del ilustre bloguero señor D. Dyhego, hoy voy a explicar algo que aparece continuamente en las noticias y que nos lleva a mal traer últimamente: el diferencial de la deuda pública española frente a otras deudas extranjeras, fundamentalmente la alemana. En primer lugar explicaré qué es eso de la deuda, que habrá quien no lo sepa. Nos referimos a la deuda pública, emitida por el Estado; es decir, las Letras del Tesoro, Obligaciones, Bonos del Estado y otros productos financieros que utilizan los gobiernos de todo el mundo para obtener financiación. Su funcionamiento es muy simple: usted tiene dinero para invertir y no quiere correr excesivos riesgos: compre deuda pública "con la garantía del Estado". Los intereses cobrados no son muy altos, pero a cambio su inversión es muy segura, más que en un banco, aunque, eso sí, hasta un Estado puede quebrar, como cualquier empresa andurrialera. Toquemos madera...

Dicho esto, volvamos a nuestro invesor, decidido, dados los tiempos que corren, a olvidarse de la bolsa y otras aventuras arriesgadas e invertir en deuda pública. Imaginemos que centra su elección entre la deuda pública (bonos) emitida por el gobierno de España y los bonos emitidos por el gobierno de Alemania. ¿Qué inversión le será más rentable (y, por tanto, representará una financiación más cara para el gobierno en cuestión)? Pues, hoy por hoy, la española, sin duda. ¿Y eso por qué? Porque se percibe mayor riesgo de que eventualmente quiebre España a que lo haga Alemania. Esto es el llamado riesgo-país. La rentabilidad de una inversión es directamente proporcional al riesgo que implica, como es lógico, y si no que se lo pregunten a los que invirtieron en Forum Filatélico y Afinsa. Ahí está el famoso diferencial de deuda. Por ejemplo, el bono alemán a diez años se paga a día de hoy al 2,251%, y el bono español al 4,028%, un diferencial del 1,77%; es decir, 177 puntos básicos. Alguno puede pensar que, al ofrecer el bono español mayor rentabilidad, atraerá más inversores, pero nada más lejos de la realidad. El diferencial va en contra de España, que, en primer lugar, tiene más complicado encontrar compradores para su deuda, debido al riesgo percibido, y en segundo lugar debe pagarla más cara. Una gracieta económica, vamos.

Un poné:

Al habla, Zapatero y Angela Merkel:

- ZP: Illa, Ángela, te estás llevando todos los inversores, con to lo fea que eres y lo poco que das por la deuda, y a mí no me la compra nadie. ¿Cómo coño lo haces?

- AM: Te joes, ZP, que eres un pardillen, tantos años de derrrroche, y ahora ¿quién se fía de un país como el tuyo, so mamarrachen?

- ZP: ¡¡Darme aaaaaargo!!

- AM: ¡Y un hueven! Ya os hemos dao bastante desde el 86, que entrrrasteis en la CEE, y os habéis pulío to en langostinen, yaten y chaleren. Ahora que os den por donde amarguen los pepinen.

- ZP: Hay que ver cómo eres, camarada Merkel. Tú, con la pinta de feminista que tienes, ya podrías valorar las Bibianas y Pajines que tenemos en el gobierno. Y a la señorita Trini, que es una perdedora, la ha puesto er Guerra en su sitio.

- AM: Mira que eres colgao, ZP. Esas chorvas que tienes en el gobierno no valen pa na. Aquí en Deutschland las frauen tienen los pantalonen bien puesten, como yo, y lo mismo pegan un puñetazo en la mesa que enseñan las teten en un momento dao. A ver si aprendes que eso de la igualdad es una chorrada, que hay que llamar a las cosas por su nombre y que las que mandan son las tías con dos cojonen como yo.

- ZP: Pues te voy a tener que colgar, porque tienes un lenguaje enormemente inadecuado, impropio de una democracia madura y altamente perjudicial para la convivencia pacífica entre naciones soberanas. Me reuniré con mi equipo de gobierno para tomar las medidas oportunas, firmes y contundentes, que sin faltar a los derechos de los ciudadanos nos permitirán retomar la senda perdida en aras de la justicia social.

- AM: ¡¡¡TUS MUERTEN TOEN!!!

miércoles, 2 de junio de 2010

Economía andurrialera (VI)


EL VALOR AÑADIDO


El concepto de valor añadido es fundamental en Economía. La característica esencial de toda actividad económica es que debe añadir valor; es decir, que como consecuencia del proceso productivo, el resultado obtenido tenga un valor superior al de los recursos utilizados para producirlo. Así, por ejemplo, en la producción de aceite de oliva se empieza por el cultivo del olivo, y el agricultor recibe una cantidad de dinero por cada Kg. de aceituna que entregue. En la almazara se obtiene el aceite empleando maquinaria, trabajo..., y el valor del aceite de oliva es superior al de la materia prima. Posteriormente se envasa, y se distribuye, actividades que también generan valor, especialmente esta última. En buena lógica todas las actividades económicas deben tener un valor añadido positivo. Sin embargo, últimamente estoy detectando un creciente número de actividades que no generan valor añadido: cargos públicos enchufados, funcionarios que sobran, la plantilla completa de las diputaciones, etc. Pero lo más sorprendente es que hay actividades que no sólo no añaden valor, sino que lo restan. Yo a esto le llamo valor sustraído, y lo explico en un poné, como siempre.

Un poné...

hace poco se dio en el Senado la surrealista circunstancia de que el presidente de Cataluña, el señor Montilla, nacido en Iznájar, Córdoba, se dirigió al hemiciclo en el idioma catalán (dicen que su acento deja mucho que desear), y los periódicos publicaron una foto antológica donde se veía a Montilla hablando y a Manuel Chaves, andaluz como él, recibiendo la traducción simultánea a través de un pinganillo. La broma cuesta unos 6000 € por sesión. Está claro que, hablando todos castellano, esa actividad no genera valor. Es más, lo resta, porque estas gilipolleces generan tensiones entre los diputados, que conducen a más disputas que hay que volver a traducir, con el consiguiente gasto inútil de tiempo, energías y dinero. Y el justificado cabreo del personal coloca al país en una situación cada vez peor. Un ejemplo de cómo NO tienen que hacerse las cosas, y menos en tiempos de crisis.

viernes, 19 de febrero de 2010

Economía andurrialera (V)

LA INFLACIÓN

La definición de inflación (se escribe con una sola "c", por Dios) no puede ser más sencilla: "Subida generalizada del nivel de los precios en una economía". Es algo con lo que normalmente convivimos en mayor o menor medida. El índice que la mide es el IPC (índice de precios al consumo), dato que la mayoría de los ciudadanos consideran un burdo engaño, una artimaña de nuestros gobernantes para hacernos creer que en realidad la entrada en el euro no ha subido tanto los precios. Yo doy la razón a las cifras oficiales: una cosa es la inflación real (la que mide el IPC) y otra la inflación percibida (la que ven los ciudadanos). Los precios de los artículos de compra cotidiana (pan, fruta, verdura...) han subido muy por encima de la media, creando la sensación de que todo es mucho más caro, pero también habría que considerar la bajada de precio de muchos artículos, como los electrodomésticos o los productos informáticos.

El caso es que la inflación es un fenómeno perjudicial cuando se desmanda, mientras que una inflación moderada es incluso saludable (el Banco Central Europeo cosidera como ideal una tasa de inflación anual del 2%). El problema de una inflación alta no es sólo la subida de precios, que al fin y al cabo podría ser compensada con una subida de salarios, sino la pérdida de confianza de los ciudadanos en la moneda. Se han dado períodos de espirales inflacionistas, como en la Alemania de la República de Weimar, que han llevado la cifra al 1.000.000% anual o incluso más. En esas condiciones es fácil imaginar que los billetes son útiles para empapelar las paredes de las casas y poco más.

Un poné...

- Precio de un café el 31 de diciembre de 2001, antes del euro: 100 pesetas.

- Precio de un café el 1 de enero de 2002: un euro.

José Miguel: tú habrás estudiado toda la Economía que quieras, pero un euro son 166,386 pesetas. No hay que saber muchas matemáticas para averiguar que eso supone una subida del 66,386%. Vamos, una poca vergüenza. Podrás decir misa, pero con el euro estos cabrones nos la han metío astarnúo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Secuelas de las economías de escala

Traigo hoy dos secuelas de la lección de economía andurrialera del otro día, prueba de la riqueza que aportan a una entrada los comentarios recibidos. No sé si entra dentro de la ortodoxia bloguera convertir los comentarios en entrada, pero como yo soy de los que contribuye a crear esa ortodoxia, y si fuera heterodoxo me la refanfinflaría, aquí van los dos comentarios y sus respuestas:

El coste de la unidad hija ¿qué supondría, Sr. Ridao? ¿habría alguna economía de escala o no? (Aurora, del blog Máster en Nubes).

Me alegro de que me hagas esa pregunta, Aurora, pues se trata de uno de los poquísimos casos descritos de economías de escala negativas. Así, si yo tuviera una hija el coste medio por hijo no sólo no bajaría, sino que aumentaría considerablemente: la señorita querría estrenar carrito y cuna, de diseño por supuesto, ni hablar de usar la misma vajilla que sus hermanos, demandaría una habitación para ella sola, y por supuesto un cuarto de baño exclusivo, lo que supondría costosas obras de adaptación, y miles de gastos más.

Me ha encantado lo de la economía de la escala. A más hijos, menor coste por hijo, pero ... ¿qué sucede con las mujeres? (Juanma de la Torre, del blog La mala educación).

Pregunta interesante donde las haya, Juanma. En la producción de hijos las mujeres (parientas, para entendernos) juegan el papel de fábrica, y aquí hay un claro problema de capacidad, como ya apuntó Joaquín más arriba. La productividad de una parienta tiene un límite, que es de un hijo cada nueve meses, y eso exprimiendo bien el limón. Ese límite se puede multiplicar por dos en el caso de los partos gemelares, o incluso por tres, cuatro... pero son circunstancias poco probables, luego las descartaremos. A eso hay que añadir la edad fértil de una parienta, la edad a la que se junta con nosotros, lo que hay que luchar para convencerla de que los hijos están por encima de la carrera profesional... El problema es evidente: si queremos tener un número alto de hijos (pongamos 100), no nos basta con nuestra parienta: debemos explotar otras fábricas, simultaneándolas con la original. Entiéndeme, no es que quiera fomentar las infidelidades, simplemente son las leyes de la economía.¿Por qué no se lo comentamos a nuestras respectivas a ver qué piensan? Ya me cuentas.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Economía andurrialera (IV)


ECONOMÍAS DE ESCALA


El concepto de economía de escala es sumamente sencillo: consiste en una reducción en los costes unitarios de producción a medida que aumenta el número de unidades producidas. Así, el coste de producir un solo bolígrafo marca Bic sería probablemente de varios millones de euros, dada la maquinaria e instalaciones que intervienen en su fabricación, pero a medida que van aumentando las unidades producidas el coste unitario va disminuyendo, pues los costes fijos se van repartiendo entre todas las unidades. Cuando el nivel de producción es muy alto, de millones de bolígrafos, el coste es tan reducido que permite poner un precio de venta de unos 35 céntimos.

Un poné...

Dada mi experiencia, el mejor ejemplo que se me ocurre es el de las economías de escala en la producción de hijos. Yo tengo cuatro, varones todos. El primero, Miguel, supuso un coste bastante alto: cochecito, cuna, ropita, pañales... en fin, todos los que habéis tenido un bebé sabéis lo que ello supone para el bolsillo. Cuando nació Jaime hubo que seguir comprando pañales, leche en polvo y todas esas cosas, pero parte de la ropa de Miguel aún servía, el cochecito estaba nuevo... en definitiva, los costes fijos eran casi iguales y los podían compartir los dos hermanos, luego el coste medio por niño bajó considerablemente. Luego nació Ignacio, y lo bueno de que no llegara la niña es que pudimos aprovechar de nuevo la ropa, aparte de la cuna, el cambiador... Vamos, que dividiendo el coste total entre los tres niños la media volvió a bajar. Y ya por último, cuando ha nacido Gonzalo la verdad es que le hemos comprado más ropita, nos daba un poco de pena ponerle peleles de cuarta mano, pero otras cosas sí han valido, entre otras el carrito, que nos lo compramos de esos todoterreno y está como nuevo, y al ser todos varones pueden compartir habitación, lo que también es una fuente de ahorro.

En definitiva, esto de tener muchos niños es un verdadero chollo, el coste baja que se las pela. Yo creo que si seguimos teniéndolos van a gastar menos que un mechero marca Bic. Pero bueno, no quiero ser acaparador, así que animaos vosotros.

viernes, 21 de agosto de 2009

Economía andurrialera (III)


LA CRISIS


No podemos confiarnos. El fantasma de la crisis sobrevuela nuestras cabezas. La misma ola que nos llevó al cielo puede hacer que bajemos a los infiernos.*


Siguiendo con este peculiar curso de Economía, abordo hoy el asunto económico más temido en la actualidad, motivo de conversaciones sin fin, de debates políticos, de predicciones agoreras y, lo que es peor, de dramas familiares vividos bajo la alargada sombra del paro, la cara verdadera y palpable de toda crisis, por mucho que algunos se empeñen en ver otras.

Parece que ahora en verano se habla menos de esta crisis que venimos soportando desde hace ya bastante tiempo. Eso es bueno, señal de que el personal aún tiene ganas y, sobre todo, dinero para divertirse, aunque no sea al mismo ritmo que hace unos años, una quincena en vez de un mes, una ración de chorizo en vez de jamón, pero si todo fuera eso... “Lo peor está por llegar”, dicen algunos adivinos, y a partir de septiembre, con la vuelta al trabajo (el afortunado que pueda) volverá la cantinela. Puede que sí y puede que no; puede que dure mucho o que dure poco, quién lo sabe. Yo, desde luego, como economista, no tengo ni la más remota idea, y respecto a mis colegas que hacen afirmaciones categóricas, una de dos: o mienten como bellacos o no tienen ni pajolera idea de Economía.

Pero, ¿qué es una crisis? Al margen de definiciones más o menos académicas, podemos decir que una crisis o recesión es la fase descendente del ciclo económico. Es decir, dentro de la montaña rusa que es la economía de un país, la crisis es cuando toca cuesta abajo y va todo el mundo acojonado subido en el vagón. Cuanto más dura es la crisis más fuerte es la pendiente y más acojonados vamos, y a alguno a veces hasta le da un infarto. La buena noticia: que no hay cuesta abajo que no tenga fin, y llega un momento en que el vagón toca fondo, pica hacia arriba y los pasajeros respiran aliviados. Eso es una crisis, no hay más, cuando toca toca, y a algunos les toca más que a otros, y se quedan sin trabajo, y lo pasan mal, muy mal, y a veces hasta se tiran por un balcón porque sus acciones han quedado reducidas a nada o porque no pueden soportar la vergüenza de que sus vecinos les vean sumidos en la pobreza. Pero no debemos perder de vista una cosa: hay miles de millones de personas que no sienten los efectos de una crisis, sencillamente porque son tan pobres que no pueden estar peor. El hambre y la miseria no conocen de crisis...

Un poné...

Qué mejor poné que la crisis que estamos padeciendo ahora mismo, en España y en el mundo. La cosa empezó, parece ser, con unos banqueros yanquis imprudentes que prestaron dinero a quien no se lo tenían que prestar, y con esos préstamos hicieron productos financieros harto sospechosos, paquetes basura les llaman, que vendieron a un precio atractivo en todo el mundo, sin que el comprador supiera que compraba humo, mierda, bombas de relojería. Hasta que un día las bombas explotaron todas a la vez y, gracias al maravilloso invento de la globalización, nos fuimos todos a tomar por saco, unos antes y otros después (de hecho, todavía seguimos volando, a ver cuándo y dónde aterrizamos). Al principio como que no hubo demasiados dramas: se empezó a perder empleo, pero como hay subsidios, para comer llegaba, y para alguna cervecita también. Luego empezó la cosa a ponerse más seria y el gobierno respondió con medidas anticrisis como más subsidios, financiación de obras innecesarias en todos los municipios de España... y por supuesto, como no hay dinero en las arcas públicas, pues se pide prestado y ya está. Eso se llama en el argot económico política fiscal expansiva, y yo lo llamo en mi propio argot barbaridades en expansión.

Habrá que esperar acontecimientos, el año próximo se presenta duro, pero creedme si os digo que saldremos de la crisis, no sé cuándo pero lo haremos, y eso será a pesar de los políticos.

* La cita está extraída del libro Economía en diez capítulos. Fundación Ecoem. Sevilla, 2007. Autor: yo mismo mismamente.

jueves, 4 de junio de 2009

Economía andurrialera (II)


LA LEY DE LA OFERTA Y LA DEMANDA


Un consejo antes de empezar: quien tenga prisa se puede saltar el rollo que viene ahora y se va al poné, que es donde se aprende de verdad.

Pocas teorías han hecho tanta fortuna en la ciencia económica como el modelo de equilibrio de mercado, también conocido como la ley de la oferta y la demanda. Es algo que está en la calle, cuando el precio de un artículo sube o baja todo el mundo lo achaca indefectiblemente a la ley de la oferta y la demanda, como si supieran qué es eso.

Esta ley es muy sencilla, y es la esencia del sistema económico capitalista, pues de su aplicación se infiere que los precios de todo lo que compramos no los pone en realidad nadie, sino que son fijados por el mercado. Obviamente, esto no es siempre así; por ejemplo, si yo soy el dueño del único taller de reparación de automóviles de mi pueblo pondré el precio que me dé la gana, pero entonces es que tengo un monopolio (al menos en mi pueblo), y aún así deberé tener cuidado, pues los clientes pueden preferir irse a otra localidad si ven que el precio es muy alto. Se dice que la ley de la oferta y la demanda opera en condiciones de competencia perfecta, es decir, cuando hay mucho donde elegir y nadie puede influir en los precios.

Antes de poner el ejemplo, os muestro la gráfica que representa el equilibrio del mercado, que es el punto donde coincide la oferta (lo que las empresas desean) con la demanda (lo que los consumidores desean). En el equilibrio están todos de acuerdo, y el intercambio tiene lugar a un precio determinado (P*).

Un poné...

Para no cambiar, voy a seguir con el ejemplo de la lección anterior, que si recordáis se refería a las casas de lenocinio, es decir, los sitios donde trabajan las meretrices; para el que esté despistado, los puticlubs. ¿Cómo funciona en este caso la ley de la oferta y la demanda? El asunto no es baladí, pues está en juego lo que cuesta echar un polvo. Partamos, por ejemplo, de un precio de 100 € (yo, como no frecuento esos lugares, no sé si es caro o es barato, y además me consta que mi mujer me lee). Una variación bien en la oferta o en la demanda hará que este precio cambie. Por ejemplo, si llega una remesa de trabajadoras de allende los mares está claro que la oferta aumenta. La curva de oferta se desplazaría hacia la derecha, y el precio del polvo bajaría, para regocijo de los clientes y desespero de sus parientas. Ahora supongamos que se ponen de acuerdo todas las esposas del mundo para castigar a sus pecadores maridos dejándolos a dos velas durante un mes. En ese caso la demanda de putas aumentará, y mucho; la curva se desplazará a la derecha y el precio subirá. El castigo habrá surtido efecto, pues seguramente no les llegará el presupuesto, y verán su demanda insatisfecha, por lo que tendrán que recurrir a la alemanita, que, como todo bien libre, es gratis.

Podría seguir poniendo ejemplos de desplazamientos de las curvas; es más, si llega una nueva adquisición con unas curvas muy bien puestas y meneadas, sus desplazamientos serán más caros, pero claro, entonces no se trataría de un bien homogéneo (hay putas y putas), y se incumplirían las condiciones de competencia perfecta. Pero es que hay putas que no tienen competencia, y no hay mujer perfecta... Creo que lo voy a dejar, que me estoy metiendo en unos andurriales que no son los míos, a ver si voy a acabar durmiendo en el sofá...

jueves, 21 de mayo de 2009

Economía andurrialera (I)

Hoy estreno etiqueta, y no una etiqueta cualquiera; a partir de ahora ejerceré de vez en cuando de profe de Economía, que me da que estáis un poco pegaos. No es culpa vuestra, sino de las cabezas pensantes educativas, que no incluyeron en los planes de estudio esta ciencia, y ahora lo han hecho pero muy escasamente. Será que no les interesa que los votantes sepan algo de Economía, y así se tragan todas las barbaridades que dicen y hacen en este campo. El caso es que yo, desde estos andurriales, hablaré un poquito de algunas cosas interesantes, poniendo ejemplos ilustrativos (muy ilustrativos, ya me vais conociendo...).

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA?

La economía es la ciencia por la cual el ser humano trata de dar respuesta a la satisfacción de sus necesidades utilizando unos medios que son escasos. Se dice que la Economía es la ciencia de la escasez, y también la ciencia de la elección, pues con los recursos limitados de que se dispone hay que decidir qué necesidades se satisfacen.

Más sencilla no puede ser esta definición, ni más amplia tampoco, a ver quién es el guapo que se libra de la influencia de esta ciencia. Yo suelo decir a mis alumnos que si Eva no hubiera mordido esa dichosa manzana seguiríamos viviendo en el jardín del Edén y, entre otras ventajas, no tendrían que estar estudiando Economía.

Un poné...

Una de las actividades económicas más antiguas del mundo es el comercio carnal, los lupanares... vamos, irse de putas. Se puede comprobar fácilmente que cumple todas las condiciones: se trata de satisfacer una necesidad, que en más de uno es ilimitada, los recursos son escasos, sobre todo si se requiere una cierta calidad en el género, y en el mejor de los casos se puede elegir, dependiendo del presupuesto (no es éste el lugar adecuado para contar el chiste del que llegó con un euro al puticlub).

Que conste que estoy en contra de la prostitución, pero he elegido este ejemplo porque ahí está. ¿No dicen que es el oficio más antiguo del mundo?