LA LEY DE LA OFERTA Y LA DEMANDAUn consejo antes de empezar: quien tenga prisa se puede saltar el rollo que viene ahora y se va al poné, que es donde se aprende de verdad.
Pocas teorías han hecho tanta fortuna en la ciencia económica como el modelo de equilibrio de mercado, también conocido como la ley de la oferta y la demanda. Es algo que está en la calle, cuando el precio de un artículo sube o baja todo el mundo lo achaca indefectiblemente a la ley de la oferta y la demanda, como si supieran qué es eso.
Esta ley es muy sencilla, y es la esencia del sistema económico capitalista, pues de su aplicación se infiere que los precios de todo lo que compramos no los pone en realidad nadie, sino que son fijados por el mercado. Obviamente, esto no es siempre así; por ejemplo, si yo soy el dueño del único taller de reparación de automóviles de mi pueblo pondré el precio que me dé la gana, pero entonces es que tengo un monopolio (al menos en mi pueblo), y aún así deberé tener cuidado, pues los clientes pueden preferir irse a otra localidad si ven que el precio es muy alto. Se dice que la ley de la oferta y la demanda opera en condiciones de competencia perfecta, es decir, cuando hay mucho donde elegir y nadie puede influir en los precios.
Antes de poner el ejemplo, os muestro la gráfica que representa el equilibrio del mercado, que es el punto donde coincide la oferta (lo que las empresas desean) con la demanda (lo que los consumidores desean). En el equilibrio están todos de acuerdo, y el intercambio tiene lugar a un precio determinado (P*).
Un poné...
Para no cambiar, voy a seguir con el ejemplo de la lección anterior, que si recordáis se refería a las casas de lenocinio, es decir, los sitios donde trabajan las meretrices; para el que esté despistado, los puticlubs. ¿Cómo funciona en este caso la ley de la oferta y la demanda? El asunto no es baladí, pues está en juego lo que cuesta echar un polvo. Partamos, por ejemplo, de un precio de 100 € (yo, como no frecuento esos lugares, no sé si es caro o es barato, y además me consta que mi mujer me lee). Una variación bien en la oferta o en la demanda hará que este precio cambie. Por ejemplo, si llega una remesa de trabajadoras de allende los mares está claro que la oferta aumenta. La curva de oferta se desplazaría hacia la derecha, y el precio del polvo bajaría, para regocijo de los clientes y desespero de sus parientas. Ahora supongamos que se ponen de acuerdo todas las esposas del mundo para castigar a sus pecadores maridos dejándolos a dos velas durante un mes. En ese caso la demanda de putas aumentará, y mucho; la curva se desplazará a la derecha y el precio subirá. El castigo habrá surtido efecto, pues seguramente no les llegará el presupuesto, y verán su demanda insatisfecha, por lo que tendrán que recurrir a la alemanita, que, como todo bien libre, es gratis.
Podría seguir poniendo ejemplos de desplazamientos de las curvas; es más, si llega una nueva adquisición con unas curvas muy bien puestas y meneadas, sus desplazamientos serán más caros, pero claro, entonces no se trataría de un bien homogéneo (hay putas y putas), y se incumplirían las condiciones de competencia perfecta. Pero es que hay putas que no tienen competencia, y no hay mujer perfecta... Creo que lo voy a dejar, que me estoy metiendo en unos andurriales que no son los míos, a ver si voy a acabar durmiendo en el sofá...