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sábado, 8 de octubre de 2016

W.H. Auden: It's No Use Raising A Shout

De nada sirve levantar la voz.
No, Cariño, olvídate de eso.
Ya no hace falta que me abraces más;
Hazme un poco de té, tráeme unas mantas.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Hace mucho tiempo dije a mi madre
Que marchaba a buscar a otra persona:
Dejé de responder todas sus cartas
Pero nunca encontré nadie mejor.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

¿Acaso no fue todo siempre así?
Quizá no lo fuera, pero ahora es.
Deja el coche; cuando la vida se hunde,
¿De qué nos sirve ir de vacaciones?
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Mi espalda estaba anclada en sus cimientos;
Y conocía el rostro del general:
Pero las alambradas se han cortado,
Y los deseos del general se borran.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Hay un deseo que corre por mis venas,
Y un recuerdo como si fuera un pez:
Cuando me tumbo llorando en el suelo,
Me dice, ‘Has hecho esto muchas veces.’
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?

Un pájaro venía a esta costa:
Y ya no nos visitará jamás.
Tras un largo camino descubrí:
No hay tierra, no hay agua, y no hay amor.
Aquí estoy yo, aquí estás tú:
¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué vamos a hacer?




It’s no use raising a shout.
No, Honey, you can cut that right out.
I don’t want any more hugs;
Make me some fresh tea, fetch me some rugs.
Here am I, here are you:But what does it mean?
What are we going to do?

A long time ago I told my mother
I was leaving home to find another:
I never answered her letter
But I never found a better.
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

It wasn’t always like this?
Perhaps it wasn’t, but it is.
Put the car away; when life fails,
What’s the good of going to Wales?
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

In my spine there was a base;
And I knew the general’s face:
But they’ve severed all the wires,
And I can’t tell what the general desires.
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

In my veins there is a wish,
And a memory of fish:
When I lie crying on the floor,
It says, ‘You’ve often done this before.’
Here am I, here are you:
But what does it mean? What are we going to do?

A bird used to visit this shore:
It isn’t going to come anymore.
I’ve come a long way to prove
No land, no water, and no love.
Here am I, here are you:
But what does it mean?
What are we going to do?


miércoles, 11 de noviembre de 2015

En los campos de Flandes




Hoy, 11 de noviembre, se cumplen 97 años de la firma del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Quiero recuperar mi traducción del poema de John McCrae In Flanders Fieds como homenaje a la sangre derramada en una contienda que cambió el mundo para siempre. Ya no queda ningún superviviente de esa guerra, pero la memoria perdura, para bien y para mal.


En los campos de Flandes

En los campos de Flandes se agitan las amapolas
entre las cruces, hilera sobre hilera,
que marcan nuestra morada, y en el cielo
cantan valientes las alondras, en vuelo
silencioso entre los fusiles allá abajo.
Somos los muertos; hace pocos días
vivíamos, caíamos, contemplábamos la luz del amanecer;
amábamos y éramos amados, ¡y ahora yacemos
en los campos de Flandes!
Proseguid la lucha con el enemigo:
Os arrojamos, con nuestras manos exangües,
la antorcha; que sea vuestra y la alcéis.
Si perdéis la fe en nosotros, los muertos,
¡no podremos dormir, aunque crezcan las amapolas
En los campos de Flandes!

martes, 13 de octubre de 2015

Wilfred Owen: Greater Love


Los rojos labios no son tan rojos
Como las piedras manchadas que besan los muertos de Inglaterra.
La dulzura del enamorado y su amada
Parece una deshonra para su amor puro.
¡Oh amor, tus ojos pierden encanto
Cuando lo que contemplo son ojos ciegos!

Tu postura esbelta
Tiembla vulgar como miembros dislocados por el cuchillo,
Rodando y rodando allí
Donde a Dios parece no importarle;
Hasta que el fiero amor que albergan
Les oprime en la decrepitud extrema de la muerte.

Tu voz no canta tan suave,—
Aun cuando el viento murmura a través de las vigas del desván,—
Tu querida voz no es querida,
Amable, y clara como la tarde,
Como la de ellos a quien ahora nadie escucha,
Ahora la tierra ha detenido sus bocas lastimeras que tosían.

Corazón, no fuiste bravo
Ni amplio, ni pleno como los corazones hechos grandes por los disparos;
Y aunque tu mano esté pálida,
Más pálidos están los que rastrean
Tu cruz a través de llamas y granizo:
Solloza, tú puedes sollozar, porque no los has de tocar.




Red lips are not so red
As the stained stones kissed by the English dead.
Kindness of wooed and wooer
Seems shame to their love pure.
O Love, your eyes lose lure
When I behold eyes blinded in my stead!

Your slender attitude
Trembles not exquisite like limbs knife-skewed,
Rolling and rolling there
Where God seems not to care:
Till the fierce love they bear
Cramps them in death’s extreme decrepitude.

Your voice sings not so soft,—
Though even as wind murmuring through raftered loft,—
Your dear voice is not dear,
Gentle, and evening clear,
As theirs whom none now hear,
Now earth has stopped their piteous mouths that coughed.

Heart, you were never hot
Nor large, nor full like hearts made great with shot;
And though your hand be pale,
Paler are all which trail
Your cross through flame and hail:
Weep, you may weep, for you may touch them not.

sábado, 10 de octubre de 2015

Georg Trakl



Ya en la fotografía que se le hizo a los tres años muestra el poeta esa expresión intensa, de una tristeza conmovedora, como herido por una vida que aún no ha empezado para él. Nunca le abandonó ese rictus trágico, hasta el suicidio final destruido por el alcohol, la cocaína y el horror de la Gran Guerra. Con 18 años, toda una premonición, comenzó a trabajar en la farmacia Weißen Engel, de su Salzburgo natal. Pero no fue ese ángel blanco, entonces legal, quien arruinó su vida, sino el veneno inoculado por la vanguardia, la conciencia abrumadora de un arte que reclama la vida de sus servidores. Y el pequeño Georg ya estaba señalado por el destino como uno de sus príncipes oscuros. Él sentía la presencia de los muertos invisibles. Tras la batalla de Grodek le causaba pavor la multitud de nietos no nacidos de esos hombres jóvenes que en vano trató de curar sin medicinas. Para él la vida fue un perenne atardecer, y su mérito consistió en sacar belleza de tanta podredumbre.

lunes, 20 de julio de 2015

Siegfried Sassoon: Christ and the Soldier


I

El soldado rezagado se detuvo — Le clavó la mirada —
Luego se arrodilló torpemente, jadeando
'¡Oh bendito crucificado, estoy molido!'
Y Cristo, aún escoltado por los ángeles,
Junto a la línea del frente, entre dos árboles astillados
Le habló: 'Hijo mío, contempla estas manos y pies.'

El soldado elevó la vista, miembro a miembro,
Se paró en el rostro y murmuró,  '¡Heridas como ésas
Mandarían seguro a casa a cualquier camarada!'
Cristo, mirando hacia abajo, afligido y sereno,
Susurró, 'Yo os creé para los misterios,
Más allá de todas las batallas habita el Espíritu Santo.'

II

El soldado arrojó al barro su fusil,
Se quitó la mochila y se enjugó el cuello, y dijo,
—'¡Oh Cristo todopoderoso , detén esta lucha sangrienta !'
Sobre las colinas el cielo estaba manchado como el óxido
En el sombrío amanecer, con un fulgor rojo
Los cañones escupían su plaga de bombas.

El soldado gritaba, 'Yo nací lleno de lujuria
Con hambre, sed y deseos de casarme,
¿A quién le importa ahora si hice bien o mal?'
Cristo respondió compasivo, '¿No puedes creer
En mi palabra que hace temblar a los creyentes?
¿Acaso no soy la resurrección, la vida y la luz?'

III

Las ametralladoras sonaron detrás de las colinas;
Las balas silbaban arriba entre las hojas;
Y el humo llegaba a la deriva por la explosión de las granadas.
Cristo dijo,  'Cree, y podré remediar tus males.
Yo no he muerto en vano entre dos ladrones;
Ni la dádiva de mis milagros ha de carecer de fruto.'

El soldado respondió, 'Sáname si así lo quieres,
Puede que haya alivio para un alma que cree
En la misericordia, y lo necesitamos en este infierno.
¿Pero Tú velas por los dos bandos? Me pagan por matar
Y si disparo a un hombre su madre sufre.
¿También eso se incluye en tus enseñanzas?'

Un  pájaro iluminó a Cristo y cantó alegre;
Luego una brisa meció el maíz maduro.
Un camion de la Cruz Roja pasó traqueteando.
Jesús abandonado soñaba en el desolado día;
 — Jesús alzado, Príncipe de la Paz renegado —
Un puesto de observación para el ataque.

'Señor Jesús, ¿no vas a decirme nada más?'
La cabeza estaba postrada bajo la corona de espinas.
El soldado se movió, y recogió su mochila,
Y se colgó el fusil, y prosiguió tambaleante su camino.
'Oh Dios,' gimió, '¿por qué hube de nacer?'
La batalla retumbó, y no hubo ninguna respuesta.






I

The straggled soldier halted -- stared at Him –
Then clumsily dumped down upon his knees,
Gasping "O blessed crucifix, I'm beat !"
And Christ, still sentried by the seraphim,
Near the front-line, between two splintered trees,
Spoke him: "My son, behold these hands and feet."

The soldier eyed him upward, limb by limb,
Paused at the Face, then muttered, "Wounds like these
 Would shift a bloke to Blighty just a treat !"
Christ, gazing downward, grieving and ungrim,
Whispered,  "I made for you the mysteries,
Beyond all battles moves the Paraclete."

II

The soldier chucked his rifle in the dust,
And slipped his pack, and wiped his neck, and said --
"O Christ Almighty, stop this bleeding fight !"
Above that hill the sky was stained like rust
With smoke. In sullen daybreak flaring red
The guns were thundering bombardment's blight.

The soldier cried,  "I was born full of lust,
With hunger, thirst, and wishfulness to wed.
Who cares today if I done wrong or right?"
Christ asked all pitying,"Can you put no trust
 In my known word that shrives each faithful head ?
Am I not resurrection, life and light ?"

III

Machine-guns rattled from below the hill;
High bullets flicked and whistled through the leaves;
And smoke came drifting from exploding shells.
Christ said,"Believe; and I can cleanse your ill.
I have not died in vain between two thieves;
Nor made a fruitless gift of miracles."

The soldier answered, "Heal me if you will,
Maybe there's comfort when a soul believes
In mercy, and we need it in these hells.
But be you for both sides ? I'm paid to kill
And if I shoot a man his mother grieves.
Does that come into what your teaching tells ?"

A bird lit on the Christ and twittered gay;
Then a breeze passed and shook the ripening corn.
A Red Cross waggon bumped along the track.
Forsaken Jesus dreamed in the desolate day –
Uplifted Jesus, Prince of Peace forsworn –
An observation post for the attack.

"Lord Jesus, ain't you got no more to say ?"
Bowed hung that head below the crown of thorns.
The soldier shifted, and picked up his pack,
And slung his gun, and stumbled on his way.
"O God," he groaned,"why ever was I born ?"...
 The battle boomed, and no reply came back.

lunes, 29 de septiembre de 2014

The not so Waste Land


…si lunga tratta
di gente, ch’io non avrei mai creduto
che morte tanta n’avesse disfatta.
Dante : Inferno, Canto I

El cadáver plantado por Stetson ha comenzado a florecer.
La Muerte, que a tantos ha deshecho,
no es más que un Sísifo arrogante e inútil.
I will show you fear in a handful of dust.
Y yo te enseñaré la luz
a través de un bosquecillo calcinado
en el infierno de los campos de Flandes.

sábado, 2 de agosto de 2014

Laurence Bynion: For the Fallen


Poema publicado en septiembre de 1914, apenas un mes después del comienzo de la Gran Guerra, a las puertas del horror que se avecinaba.

Orgullosa, como una madre con sus hijos,
Llora Inglaterra a sus muertos al otro lado del mar.
Ellos fueron carne de su carne, espíritu de su espíritu,
Caídos por la causa de la libertad.
Los tambores solemnes emocionan: la Muerte augusta y regia
Eleva su lamento hacia las esferas inmortales.
Hay música en medio de la desolación
Y una gloria que brilla por encima de nuestras lágrimas.
Ellos fueron entre cánticos a la batalla, eran jóvenes,
Con sus  miembros rectos, la mirada confiada, firmes y radiantes.
Aguantaron inconmovibles hasta el final con todo en su contra,
Cayeron con su rostro vuelto al enemigo.
Ellos no envejecerán, como envejecemos los que quedamos:
El tiempo no los marchitará, ni los condenarán los años.
Cuando se ponga el sol en la mañana
Nosotros los recordaremos.
Ya no se mezclan con sus alegres camaradas;
Ya no se sientan a la mesa en el hogar familiar;
No toman parte en nuestras ocupaciones diarias;
Ellos duermen más allá de las olas de Inglaterra.


Pero allí donde están nuestros deseos y esperanzas profundas,
Como un manantial escondido a la vista,
Para el corazón más recóndito de su propia tierra son conocidos
Como la Noche conoce a las estrellas;
Como las estrellas que seguirán brillando cuando seamos polvo,
Marchando sobre las llanuras celestiales,
Como las estrellas que estrellean al llegar nuestra oscuridad,
Hasta el final, hasta el final ellos quedarán.


With proud thanksgiving, a mother for her children,
England mourns for her dead across the sea.
Flesh of her flesh they were, spirit of her spirit,
Fallen in the cause of the free.
Solemn the drums thrill: Death august and royal
Sings sorrow up into immortal spheres.
There is music in the midst of desolation
And a glory that shines upon our tears.
They went with songs to the battle, they were young,
Straight of limb, true of eye, steady and aglow.
They were staunch to the end against odds uncounted,
They fell with their faces to the foe.
They shall grow not old, as we that are left grow old:
Age shall not weary them, nor the years condemn.
At the going down of the sun and in the morning
We will remember them.
They mingle not with their laughing comrades again;
They sit no more at familiar tables of home;
They have no lot in our labour of the day-time;
They sleep beyond England's foam.
But where our desires are and our hopes profound,
Felt as a well-spring that is hidden from sight,
To the innermost heart of their own land they are known
As the stars are known to the Night;
As the stars that shall be bright when we are dust,
Moving in marches upon the heavenly plain,
As the stars that are starry in the time of our darkness,
To the end, to the end, they remain.

domingo, 19 de enero de 2014

Dos Obras, una Guerra




Qué diferente es la visión de una misma tragedia, la Gran Guerra, por dos combatientes del mismo bando que plasmaron sus vivencias en sendas obras maestras: Erich Maria Remarque en Sin novedad en el frente y Ernst Jünger en Tempestades de acero. Jünger es un Homero desprovisto de épica, y nos presenta cuerpos mutilados y salpicaduras de masa encefálica como atributos del héroe superviviente, ése que se sacrificó por la patria y nunca dio como perdida una guerra que los despachos de Versalles hicieron humillante para toda una generación de alemanes. Remarque, por el contrario, pertenece a una estirpe menos primitiva: la de los que fueron conscientes de todo el horror de las carnicerías de la trincheras, nunca antes, pero sí durante y, más raramente, después de la bacanal de sangre. Su testimonio es profundamente humano, frente a la frialdad imperial y filosófica de Jünger. Él escribió un libro hecho de carne, sangre y huesos, con episodios tan conmovedores como el espantoso alarido de los caballos moribundos en el campo de batalla, que toda la compañía trataba de evitar tapándose los oídos en espera de los soldados y camilleros ocupados en atender a los seres humanos y que no tenían tiempo de darles el tan ansiado tiro de gracia. “La mayor vileza de todo esto es que los animales tengan que hacer la guerra”, dice uno de los camaradas, hombre de campo. O el despiadado ataque con gas de los Tommies y el uso de esas máscaras ultraterrenas en medio de tumbas y ataúdes que servían de parapeto contra la metralla. Remarque es hermano de Wilfred Owen, poeta del bando contrario, pero sus voces quedaron amortiguadas durante mucho tiempo por el clamor de cientos de miles de Jüngers para los que la épica tapó el drama. Luego muchos se convirtieron en nazis, y los que no lo hicieron acabaron atrapados por una trampa diabólica, de la que escaparon muy pocos alemanes, uno de ellos Raimund Pretzel, que bajo el musical seudónimo de Sebastian Haffner escribió Geschichte eines Deutschen y escapó a París en 1933, justo a tiempo para luchar por el bando que le dictaba la lógica, y no la nación. Los Jüngers se hundieron con el Tercer Reich, pero su voz terrible aún resuena extrañamente hermosa.

sábado, 15 de junio de 2013

Philip Larkin: MCMXIV


Esas largas colas desiguales
Esperando en pie pacientes
Como si se estiraran frente a
The Oval o Villa Park,
Las copas de los sombreros, el sol
Sobre caras arcaicas con mostachos
Sonriendo como si sólo fuera
El bullicio de una fiesta de agosto;


Y las tiendas cerradas, los nombres
despintados de los comercios en los toldos,
Los peniques y coronas,
Y niños jugando en trajes oscuros
Con nombres de reyes y de reinas,
Los anuncios de hojalata
De cacao y twist, y los pubs
Abiertos todo el día--


Y el campo indiferente:
Los nombres de los sitios esfumados
Entre hierbas florecidas, y prados
Ensombreciendo las fronteras del Domesday
Bajo el silencio incesante del trigo;
Lo sirvientes en trajes diferentes
Con habitaciones diminutas en enormes casas,
El polvo detrás de las limusinas;


Nunca tanta inocencia,
Nunca antes ni después,
Como cambiada hacia el pasado
Sin una palabra--los hombres
Dejando los jardines arreglados,
Los miles de matrimonios,
Durando un poquito más:
Nunca volvió tanta inocencia.





Those long uneven lines
Standing as patiently
As if they were stretched outside
The Oval or Villa Park,
The crowns of hats, the sun
On moustached archaic faces
Grinning as if it were all
An August Bank Holiday lark;


And the shut shops, the bleached
Established names on the sunblinds,
The farthings and sovereigns,
And dark-clothed children at play
Called after kings and queens,
The tin advertisements
For cocoa and twist, and the pubs
Wide open all day--


And the countryside not caring:
The place names all hazed over
With flowering grasses, and fields
Shadowing Domesday lines
Under wheat's restless silence;
The differently-dressed servants
With tiny rooms in huge houses,
The dust behind limousines;


Never such innocence,
Never before or since,
As changed itself to past
Without a word--the men
Leaving the gardens tidy,
The thousands of marriages,
Lasting a little while longer:
Never such innocence again.


domingo, 20 de enero de 2013

Wilfred Owen: Conscious

Despiertan sus dedos, y ascienden bajo las sábanas.
Sus ojos se abren con un golpe de voluntad,
ayudados por las flores amarillas junto a su cabeza.
La cuerda de una persiana se arrastra por el alféizar...
¡Qué suave es el suelo de la habitación! ¡Qué alfombra!
¿Y de quién son esas voces, en algún lugar que no se ve?
¿Por qué se están riendo?
¿Qué hay dentro de esa jarra?
"¡Enfermera! ¡Doctor!" "Sí; muy bien, muy bien."
Pero un ocaso repentino ofusca todo el aire -
No parece el momento de querer un trago de agua.
La enfermera se ve tan lejana. Y por todos lados
Música y rosas quemadas a través de una matanza púrpura.
Frío; él tiene frío; y sin embargo tanto calor:
Y no hay ninguna luz para ver las voces de alrededor -
Ni tiempo para soñar, y preguntar – no sabe qué.



His fingers wake, and flutter up the bed.
His eyes come open with a pull of will,
A blind-cord drawls across the window-sill...
How smooth the floor of the ward is! what a rug!
And who's that talking, somewhere out of sight?
Why are they laughing? What's inside that jug?
"Nurse! Doctor!" "Yes; all right, all right."
But sudden dusk bewilders all the air -
There seems no time to want a drink of water.
Nurse looks so far away. And everywhere
Music and roses burnt through crimson slaughter.
Cold; cold; he's cold; and yet so hot:
And there's no light to see the voices by -
No time to dream, and ask - he knows not what.

lunes, 14 de enero de 2013

Edward Thomas: Digging

Hoy pienso
Sólo en aromas, - aromas que producen las hojas muertas,
Y el helecho, y la semilla de la zanahoria silvestre,
Y el campo rectilíneo de mostaza;

Olores que se elevan
Cuando la pala hiere la raíz del árbol,
Rosa, grosella, frambuesa o egopodio,
Ruibarbo o apio;

El olor del humo, también,
Fluyendo desde donde una fogata quema
Los muertos, los despojos, lo peligroso,
Y todo torna en dulzura.

Es suficiente
Oler, desmenuzar la tierra oscura,
Mientras el petirrojo entona una y otra vez
Tristes melodías del júbilo de otoño.




To-day I think
Only with scents, - scents dead leaves yield,
And bracken, and wild carrot's seed,
And the square mustard field;

Odours that rise
When the spade wounds the root of tree,
Rose, currant, raspberry, or goutweed,
Rhubarb or celery;

The smoke's smell, too,
Flowing from where a bonfire burns
The dead, the waste, the dangerous,
And all to sweetness turns.

It is enough
To smell, to crumble the dark earth,
While the robin sings over again
Sad songs of Autumn mirth.

martes, 25 de diciembre de 2012

Christmas Truce



Es Navidad, un año más, el día en que quien es feliz comparte la alegría que le inunda y el infeliz ve amplificada su desdicha. Lo de menos es que haya nacido un Salvador, porque todo aquel que no sea un idólatra sabe que eso nunca sucedió, ni sucederá, y por otra parte no hay nada de lo que tengamos que salvarnos. Lo realmente importante son los buenos deseos, que incluso obraron el milagro de una tregua en Ypres en 1914, con trincheras decoradas a los sones del Stille Nacht. Hace días que mi espíritu se encuentra en la habitación de un hospital donde reposa quien fue una vez mi mejor amigo. Hubo Navidades mejores, y sin duda las habrá. No hay sitio para la queja, ni para el reproche. Seguimos escribiendo, un año más, aunque sea tarde. A veces hay tan poco que decir, y tanto que callar, que es mejor mirar hacia delante hasta que el sueño desvanezca los últimos atisbos de realidad.

viernes, 24 de agosto de 2012

Apuntes (176): Sugestión ombliguista


En estas últimas mañanas de agosto parece como si las campanas del pueblo y de la Peña repicaran más limpias, o a lo mejor es que el aire es más liviano, y se está sacudiendo las pesadas alfombras del estío.

~

El poder de la sugestión: Ignacio tiene otitis, y le estamos aplicando unas gotas en el oído. Esta mañana le dolía la barriguita a Gonzalo, y me ve echando las gotitas a Ignacio. Me dice que le dé algo a él también. Cojo el cuentagotas, voy al grifo y lo lleno de agua. Le digo que se tumbe y que se levante la camiseta. Le echo cuatro o cinco gotas en el ombligo y le digo que se esté quieto unos minutos. Mano de santo: al rato está el niño corriendo y saltando por la casa.

~

La piscina de Fuenteheridos tiene un gran encanto: es una piscina rural, con hierba en lugar de césped, poblada por todo tipo de árboles, con el sonido de fondo de las esquilas del ganado y el canto de los gallos. No se oye una máquina; sólo voces y ruidos de la naturaleza. La piscina está prácticamente vacía, a pesar del calor de la jornada. No es tan difícil pasar del horror al paraíso.

~

Son repulsivas las imágenes del tal Breivik triunfante tras recibir su veredicto de cárcel, saludando al mundo con el brazo en alto, una alimaña que cazó y mató como si fueran conejos a decenas de jóvenes en una isla noruega, en una escena que parece salida del horror de las peores películas de miedo, y ahora se le permite posar perfectamente trajeado, desafiando al mundo, da la impresión que ha llegado al punto más elevado de su vida. Y todo gracias al Estado de Derecho, un gran avance, hace trescientos años le habrían desollado vivo, o descuartizado atando una soga a sus extremidades tiradas por caballos, y todo a la vista de un público encantado, jaleando el espectáculo. ¿No son ambos extremos igualmente alejados del deseable punto medio?

~

Cuando un tipo es capaz de escribir su autobiografía a los 34 años, cuando aún le quedaban 56 años de vida, y contar lo que cuenta, como lo hace Robert Graves en Adiós a todo eso, uno no sabe si sentir envidia, frustración o admiración, o las tres cosas juntas. Por lo que estoy pudiendo comprobar, la Gran Guerra marcó a fuego a los que combatieron en ella, muy por encima de cualquier otra guerra.

jueves, 16 de agosto de 2012

Guillaume Apollinaire: Poèmes à Lou XII: Si je mourais là-bas


Si yo muriera allí en el frente de batalla
Un día llorarías oh Lou mi bien amada
Y después mi recuerdo moriría igual
Que un obús estallando en el frente de batalla
Un bello obús que evoca las mimosas en flor

Y entonces el recuerdo chispeando en el aire
Cubrirá con mi sangre espacio y tierra enteros
Mar y montes y valles y la estrella que pasa
Soles maravillosos madurando en el cielo
Igual que las doradas frutas en Baratier

Un recuerdo olvidado que vive en todas partes
Yo encenderé el color de tus senos rosados
Yo encenderé tu boca y tu cabello ardiente
No se marchitarán todas esas beldades
Siempre renacerán a sus juegos galantes

La fatal remisión de mi sangre en el mundo
Ganará para el sol más viva claridad
Más color a las flores y más fuerza a las olas
Un amor inaudito descenderá sobre el mundo
Revivirá el amante en tu cuerpo apartado

Lou si allí yo muero un recuerdo que se olvida
- Acuérdate que a veces en tiempos de locura
De juventud y amor y ardor resplandeciente -
Es mi sangre la fuente pura de felicidad
Y siendo la más bella sé tú la más dichosa

Oh mi único amor y mi más grande pasión

30 de enero de 1915,
Nîmes. 


La noche desciende

Se adivina

Un largo destino de sangre




Si je mourais là-bas sur le front de l'armée
Tu pleurerais un jour ô Lou ma bien-aimée
Et puis mon souvenir s'éteindrait comme meurt
Un obus éclatant sur le front de l'armée
Un bel obus semblable aux mimosas en fleur

Et puis ce souvenir éclaté dans l'espace
Couvrirait de mon sang le monde tout entier
La mer les monts les vals et l'étoile qui passe
Les soleils merveilleux mûrissant dans l'espace
Comme font les fruits d'or autour de Baratier

Souvenir oublié vivant dans toutes choses
Je rougirais le bout de tes jolis seins roses
Je rougirais ta bouche et tes cheveux sanglants
Tu ne vieillirais point toutes ces belles choses
Rajeuniraient toujours pour leurs destins galants

Le fatal giclement de mon sang sur le monde
Donnerait au soleil plus de vive clarté
Aux fleurs plus de couleur plus de vitesse à l'onde
Un amour inouï descendrait sur le monde
L'amant serait plus fort dans ton corps écarté

Lou si je meurs là-bas souvenir qu'on oublie
- Souviens-t'en quelquefois aux instants de folie
De jeunesse et d'amour et d'éclatante ardeur -
Mon sang c'est la fontaine ardente du bonheur
Et sois la plus heureuse étant la plus jolie

Ô mon unique amour et ma grande folie

30 janv. 1915,
Nîmes. 

La nuit descend

On y pressent

Un long destin de sang

jueves, 9 de agosto de 2012

Wilfred Owen: Anthem for Doomed Youth


¿Qué campanas doblan para los que mueren como bestias?
Sólo la ira monstruosa de los disparos.
Sólo el rápido tableteo tartamudo de los rifles
puede vomitar sus plegarias apresuradas.
No hay farsas ahora para ellos; ni oraciones, ni campanas;
ni una voz de duelo salvo los coros, –
los estridentes, demenciales coros de granadas gimientes;
y cornetas que les llaman desde tristes condados.
¿Qué cirios pueden sostenerse para honrarlos?
No en manos de los monaguillos, sino en sus ojos
brillarán las tenues luces de las despedidas.
Las frentes pálidas de las chicas serán su sudario;
Sus flores la ternura de espíritus sosegados,
y cada lento atardecer una penumbra en el salón.




What passing-bells for these who die as cattle?
Only the monstrous anger of the guns.
Only the stuttering rifles' rapid rattle
Can patter out their hasty orisons.
No mockeries now for them; no prayers nor bells;
Nor any voice of mourning save the choirs, –
The shrill, demented choirs of wailing shells;
And bugles calling for them from sad shires
What candles may be held to speed them all?
Not in the hands of boys but in their eyes
Shall shine the holy glimmers of goodbyes.
The pallor of girls' brows shall be their pall;
Their flowers the tenderness of patient minds,
And each slow dusk a drawing-down of blinds.

lunes, 9 de julio de 2012

Apuntes (167): Owen revisited


En julio de 1914 estalló una euforia incontenible en toda Europa.

About this time Town used to swing so gay
When glow-lamps budded in the light blue trees,
And girls glanced lovelier as the air grew dim.
El orgullo francés, la insensatez alemana, la flor y la juventud de Inglaterra.
He thought of jewelled hilts
For daggers in plaid socks; of smart salutes;
And care of arms; and leave; and pay arrears;
Esprit de corps; and hints for young recruits
En otoño de ese año perecieron cientos de miles de valientes en las orillas del Marne, y sus compañeros no volvieron a casa por Navidad, como les habían prometido. Los siguientes cinco años vivieron en agujeros inmundos, rodeados de cadáveres de camaradas que saltaron por los aires despedazados por una granada. Unos pocos salieron de allí arrastrándose tras la victoria, aunque todos volvieron derrotados.
Some cheered him home, but not as crowds cheer Goal.
Only a solemn man who brought him fruits
Thanked him; and then inquired about his soul.
Ya no les aclamaron a la vuelta; habían tirado por la borda toda la alegría de su juventud, y ya nunca pudieron escapar del horror de las trincheras.

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Me quedo con los dioses griegos, un grupo numeroso y la mar de animado, antes que con este único Dios un tanto mandón del cristianismo. En el fondo yo creo que los griegos y los romanos eran agnósticos con un marcado carácter supersticioso, y utilizaban a los dioses a su antojo; de hecho les atribuían todas las virtudes y defectos de los humanos. ¿Quién de ellos no querría habitar en el Olimpo y cometer las mismas tropelías que Zeus, o realizar las hazañas de Heracles? Nuestro Cielo, por incierto, causa sin embargo un poco de respeto, como el del plebeyo que acude descalzo y andrajoso al palacio de un rey.

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Se suele olvidar que por cada parado disminuye la producción del país y además el Estado de Bienestar le habilita para seguir consumiendo a costa del trabajo de los demás. Doble sangría, que se podría solucionar dando "empleo" a los parados.

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El esfuerzo penoso por momentos de escribir, y no tener apenas nadie que te lea...

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El dulce placer de leer, y tener siempre alguien que te escriba...

domingo, 25 de marzo de 2012

Front


Hoy ha venido a visitarme
un soldado del frente, joven,
con una nube en el semblante.
Le he preguntado por qué lucha
y no ha sabido responderme.
Sus ojos buscaban el fuego
detrás de las cortinas rojas,
y no podían descansar.
La Guerra ha vuelto, compañero,
guarda los libros en el arca
y saca a pasear tus versos
entre los campos de batalla,
donde no hay gloria, sino pena
clara, más honda que la muerte.

Tenía en los ojos una nube
dulce, coloreada de azufre,
y me miraba desde ella,
a cien mil millas de distancia.

sábado, 18 de febrero de 2012

¡Es la libertad, estúpido!


Dicen que al finalizar la Primera Guerra Mundial los alemanes se sorprendieron de encontrar maquinillas de afeitar abandonadas en las trincheras inglesas. Para ellos eso era una prueba irrefutable de la depravación a la que había llegado el pueblo británico. Es sabido que durante el período de entreguerras los alemanes, heridos de muerte, se armaron hasta los dientes, y en su país floreció primero el socialismo y más tarde el fascismo, formas ambas de totalitarismo al fin y al cabo, al que los ciudadanos alemanes se ajustaron a la perfección, como engranajes de una máquina bien engrasada donde no importaba el individuo, sino una organización que alcanzaba todas las esferas de la vida.

Esas maquinillas de afeitar de la marca Gillette son todo un símbolo de la libertad, de unos hombres que luchaban hasta el límite de sus fuerzas para defenderse de un enemigo mortal, pero que a la vez pensaban en ellos mismos, y no sólo en la patria. Treinta años más tarde acudieron al frente los hijos de aquellos soldados en un mundo teñido de rojo y negro. Hasta Francia había vuelto grupas, y el mariscal Pétain, héroe de la Gran Guerra, vendió el alma francesa al diablo nazi con el beneplácito de buena parte de sus compatriotas. No olvidemos nunca que debemos gran parte de la libertad de la que hemos disfrutado hasta ahora a ingleses y norteamericanos, pueblos individualistas hasta la médula, liberales en el sentido amplio de la palabra, también el económico. Por eso, en estos tiempos inciertos no debemos dejar de usar esas maquinillas de afeitar. Habrá quien quiera que dejemos de afeitarnos, o que nos afeitemos todos a la vez y cuando nos lo digan, y este llamamiento se hará en nombre de la libertad, como ha sido siempre. Pero nosotros seguiremos rasurando nuestra barba, no desde las trincheras, que hoy se ven muy lejos, sino desde nuestras casas, desde nuestros trabajos o desde la calle, cuando allí nos haya arrojado el desempleo. Puede que sigamos indiferentes o que construyamos barricadas reclamando con fuerza lo que es nuestro, pero miraremos por nosotros mismos y los que tenemos más cerca, para así avanzar entre todos hacia un mundo más justo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Wilfred Owen: Disabled


Aguardaba las sombras en su silla de ruedas,
y temblaba en su traje sombrío y fantasmal,
sin piernas, sin un brazo. Las voces en el parque
se le antojaban tristes como una letanía,
voces llenas de gozo después de un día feliz,
hasta que un hondo sueño las apartó de él.

La Ciudad esos días se mecía risueña,
la luz se reflejaba en árboles celestes,
chicas encantadoras y un aire desvaído, -
Aquellos tiempos, antes de arrojar sus rodillas.
Ya nunca sentirá de nuevo la esbeltez
del talle de una chica, el calor de sus manos;
ahora todas le tocan como a una peste extraña.

Había un artista seducido por su cara,
más joven que la misma juventud, hace un año.
Ahora él es un viejo; su espalda ya no aguanta;
Se dejó su color a mil millas de aquí,
lo vertió por los cráteres hasta vaciar sus venas,
y pasó media vida al filo del peligro
y salió a borbotones de su muslo un río púrpura.

Un día corrió una mancha de sangre por su pierna,
después de un campeonato, y lo llevaron a hombros.
Fue después del partido, al tomar unas copas,
y decidió alistarse. – Aún no sabe por qué.
Dijeron que sería un dios en uniforme,
Por eso fue; también por contentar a Meg;
Sí, eso, contentar a las muchachas jóvenes.
Se dirigió al registro. No tuvo que rogar;
copiaron su mentira; edad: diecinueve años.

No sabía de enemigos; no le movía la culpa
de Alemania ni de Austria. Y el frío miedo del Miedo
llegó mucho después. Sólo pensaba en dagas
en sus lujosas vainas; en saludos marciales;
cuidado de las armas; atrasos y permisos;
espíritu del cuerpo; consejos a reclutas.
Y muy pronto partió entre dones y vítores.

Al volver le aclamaron, pero sin entusiasmo.
Tan solo un hombre grave le llevó algo de fruta;
también le dio las gracias; y preguntó por su alma.

Ahora pasará unos años en clínicas,
y se comportará como se espera de él,
y aceptará la pena que le puedan pagar.
Esta noche ha notado los ojos femeninos
resbalar sobre él hacia hombres enteros.
¡Es tarde, hace frío! ¿Por qué no vienen ya
a meterle en la cama? ¿Por qué no vienen ya?



He sat in a wheeled chair, waiting for dark,
And shivered in his ghastly suit of grey,
Legless, sewn short at elbow. Through the park
Voices of boys rang saddening like a hymn,
Voices of play and pleasure after day,
Till gathering sleep had mothered them from him.

About this time Town used to swing so gay
When glow-lamps budded in the light blue trees,
And girls glanced lovelier as the air grew dim, -
In the old times, before he threw away his knees.
Now he will never feel again how slim
Girls' waists are, or how warm their subtle hands;
All of them touch him like some queer disease.

There was an artist silly for his face,
For it was younger than his youth, last year.
Now, he is old; his back will never brace;
He's lost his colour very far from here,
Poured it down shell-holes till the veins ran dry,
And half his lifetime lapsed in the hot race
And leap of purple spurted from his thigh.

One time he liked a blood-smear down his leg,
After the matches, carried shoulder-high.
It was after football, when he'd drunk a peg,
He thought he'd better join. - He wonders why.
Someone had said he'd look a god in kilts,
That's why; and may be, too, to please his Meg;
Aye, that was it, to please the giddy jilts
He asked to join. He didn't have to beg;
Smiling they wrote his lie; aged nineteen years.

Germans he scarcely thought of; all their guilt,
And Austria's, did not move him. And no fears
Of Fear came yet. He thought of jewelled hilts
For daggers in plaid socks; of smart salutes;
And care of arms; and leave; and pay arrears;
Esprit de corps; and hints for young recruits.
And soon, he was drafted out with drums and cheers.

Some cheered him home, but not as crowds cheer Goal.
Only a solemn man who brought him fruits
Thanked him; and then inquired about his soul.

Now, he will spend a few sick years in institutes,
And do what things the rules consider wise,
And take whatever pity they may dole.
To-night he noticed how the women's eyes
Passed from him to the strong men that were whole.
How cold and late it is! Why don't they come
And put him into bed? Why don't they come?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Wilfred Owen: Dulce et Decorum Est

Encogidos, como viejos mendigos en sus sacos,
las rodillas juntas, tosiendo como arpías, maldecíamos en el fango,
hasta que a la luz maligna de las bengalas nos volvimos
y marchamos penosamente hacia el distante refugio.
Los hombres caminaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
pero avanzaban renqueantes con pies ensangrentados.
Todos iban cojos; todos ciegos;
borrachos de fatiga; sordos hasta para el silbido de las bombas
dejadas atrás, que explotaban cansinas a nuestras espaldas.

¡Gas! ¡Gas! ¡Rápido, muchachos! – Un éxtasis de confusión,
nos pusimos justo a tiempo las burdas máscaras;
pero alguien estaba aún gritando y dando traspiés,
y luchando por respirar como si estuviera quemándose en el fuego o en la cal...
A través del cristal empañado, bajo una luz gruesa y verdosa,
como en el fondo de un verde mar, vi cómo se ahogaba.

En todos mis sueños, ante mi vista indefensa
él se lanza sobre mí, borboteando, ahogándose.

Si en algún sueño asfixiante pudierais también vosotros caminar
detrás del coche en donde lo arrojamos,
y contemplar los ojos blancos retorciéndose en su rostro,
su cabeza colgando, como el vómito diabólico del pecado;
si pudierais oír, a cada sacudida, la sangre
salir bullente de los pulmones anegados de espuma,
obscena como un cáncer, amarga como la pasta
rumiada de llagas viles, incurables, en lenguas inocentes,
amigo mío, entonces no dirías con tanto entusiasmo
a los niños que anhelan una desesperada gloria,
la vieja Mentira: Dulce et decorum est pro patria mori.


Bent double, like old beggars under sacks,
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge,
Till on the haunting flares we turned our backs
And towards our distant rest began to trudge.
Men marched asleep. Many had lost their boots,
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind;
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots
Of tired, outstripped Five-Nines that dropped behind.

Gas! GAS! Quick, boys! – An ecstasy of fumbling,
Fitting the clumsy helmets just in time;
But someone still was yelling out and stumbling
And flound'ring like a man in fire or lime...
Dim through the misty panes and thick green light,
As under a green sea, I saw him drowning.
In all my dreams before my helpless sight,
He plunges at me, guttering, choking, drowning.
If in some smothering dreams, you too could pace
Behind the wagon that we flung him in,
And watch the white eyes writhing in his face,
His hanging face, like a devil's sick of sin;
If you could hear, at every jolt, the blood
Come gargling from the froth-corrupted lungs,
Obscene as cancer, bitter as the cud
Of vile, incurable sores on innocent tongues,
– My friend, you would not tell with such high zest
To children ardent for some desperate glory,
The old Lie: Dulce et decorum est Pro patria mori.

Nota: Muchos críticos consideran este poema como el mejor de Owen. Dulce et decorum est pro patria mori, literalmente "Es dulce y recto morir por la patria", proviniente de un texto de Horacio, fue un lema muy utilizado durante la Gran Guerra para exaltar el ánimo de los combatientes e incitarlos a alistarse. En este poema Owen da un sentido trágico a la frase.