miércoles, 3 de octubre de 2012

La botellita de agua de los cojones


Ayer fui a la reunión de tutoría de mi hijo Gonzalo y en el rato que la profesora nos estuvo hablando se jincó dos botellines de agua de un tercio de litro. Ya estamos bastante acostumbrados, pero a mí todavía me resulta chocante acudir por ejemplo a una conferencia y nada más empezar a hablar ver cómo el orador se interrumpe, descorcha la botellita de los cojones, bebe un buche, la tapa, la pone en su sitio y sigue hablando como si nada. ¡Será maleducado! Si se prohíbe fumar a un profesor debería prohibírsele también la botellita. Pero es que la moda no es sólo para los que hablan, sino también para los que escuchan: ahora todos los niños, incluidos los míos, llevan al cole en su mochila su cuarto de kilo de líquido elemento, como si no se pudieran pasar sin beber más de una hora. Que yo recuerde, jamás sentí en clase una sed tan acuciante como para no poder aguantarme hasta el recreo y beber en la fuente, y como profesor tampoco me ha hecho falta nunca el agua, si acaso alguna vez en que la garganta está tocada, pero en esos casos resulta mejor un caramelo.

Así que ya está bien de mariconadas, tanto llenarse de líquido el estómago, que parecemos ranas, si al menos fuera whisky tendría un pase, que nos movemos por los pasillos y se oye el desplazamiento de las masas líquidas bamboleantes... Eso no puede ser bueno, y seguro que a la larga hay problemas y llegan las demandas millonarias a Fontvella o a Bezoya, con todos sus premios. Un poquito de por favor, y vamos a mantener la dignidad de nuestra profesión, que nos metemos con los niños porque piden ir al servicio cada dos por tres y nosotros no podemos estar dos segundos sin dar un trago. Que yo no me entere...

11 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur Ridao:
Y encima no "beben" agua sino que se "hidratan".
Salu2 hidrata2.

Alonso dijo...

Discrepo, amigo Ridao. Según recomiendan foniatras y otorrinos (y tú algo sabes), es conveniente hidratar el gaznate de forma constante cuando se habla en público. Alguno hay que, incluso, recomienda mascar chicle, algo que, como te puedes imaginar, me horroriza. En mi caso, bebo y meo entre una clase y otra a satisfacción de mi garaganta y mi vejiga. Pero dejémonos de tonterías, lo suyo sería una cerveza fresquita que deshiniba al ponente.

Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Dyhego, anda, dile algo a ese de ahí abajo. Alonso, que sepas que en el claustro que compartíamos antaño los casilleros se han llenado de botellitas. ¿No las pondrías tú de moda?

En fin...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Amén, suscribo de pe a pa.

José Miguel Ridao dijo...

Pues de cuatro que estamos aquí, tres hemos compartido claustro, qué tiempos. Eso merecería una buena botellita para celebrarlo, y no de agua, y menos rellenada del grifo y calentorra, que nunca funciona la refrigeración de la máquina...

¡Puagggg!

Tita dijo...

Como yo me olvide el agua, y hable la hora entera, veo las estrellas. Así te lo digo. Que con 2 tragos me valga es otra cosa.

Otro asunto son los que tiran de agua para calmar los nervios. Aguavalium parece.

Besos

gatoflauta dijo...

Confirmando lo que dice Alonso, debo contar que yo padezco faringitis crónica (en la cual tiene no poco que ver, según los médicos, el aire acondicionado sufrido durante casi 30 años en mi trabajo). Por recomendación suya, debo beber dos litros de agua diarios. Así que yo soy de los que llevan a todas partes la botellita, y no por moda precisamente.

Paco Principiante dijo...

¿Vale un/a Coca Cola?

RIDAO BACALAO dijo...

No me esperaba otra cosa de usted, gatoflauta.

gatoflauta dijo...

No sé si el comentario de RB, más comedido (gracias) que el insultante que con justicia le han eliminado de la "zona de desahogo" significa que él ya había previsto que padeciese yo faringitis crónica (?), que con faringitis o sin ella él ya sabía que yo bebería agua con frecuencia, o que en todo caso sólo alguien como yo podía llevar la dichosa botellita, fuera o no necesario el usarla. En cualquier caso, y después de la salida de pata de banco a que me refería, lo que yo personalmente espero de RB es... que siga siendo igual de (¿cómo lo diríamos?) audaz. Y, teniendo en cuenta cómo, por lo visto, es él (lástima), no encuentro raro que no le guste mi forma de ser. Es más, me preocuparía que no fuese así; pensaría que algo estaba haciendo yo mal. Me tranquiliza (gracias, de nuevo) ver que eso no ocurre.

José Miguel Ridao dijo...

Sí que da juego la botellita. Si es paliativa, como dicen Tita y gatoflauta, bienvenida sea. Una prescripción bien barata, en tiempos de crisis (siempre que sea del grifo, claro está).

Gracias a todos, y he de confesar que en mi casillero se aloja una botellita marca Bezoya, siempre vacía, por si algún día caigo en la tentación.