Escucho el adagietto de la quinta sinfonía de Mahler y mi vida desfila ante mis ojos. No es gran cosa mi vida, un pobre conjunto de banalidades, si exceptuamos el único amor. El peso de sentir, decía Pessoa, y eso es lo que me abruma mientras oigo las cuerdas in crescendo. No me dicen nada y me dicen todo. Tadzio; ¿o se llamaba Tesio? Ahora es fácil averiguarlo, pero no merece la pena, ¿para qué? No tengo nada en común con ese muchacho, pero la música nos une.
Ajetreo del tiempo
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*Lo intranquilo*
Sobre el ajetreo del tiempo dispongo la sombra vegetal de las pérgolas, la
templada y amable, la paz de un ritmo largo y una voz qued...
Hace 3 días
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