lunes, 7 de enero de 2013

Hechizo




Sirva el retorno al blog de este vídeo como regalo retrasado de Reyes a mis lectores. En él se da una conjunción inigualable entre la belleza incomparable de la música y de la intérprete, una Anna Netrebko que más bien parece un ángel, un ser sobrenatural que una noche visitó San Petersburgo, cantó el vals de Musetta, recibió los aplausos incrédulos de músicos y espectadores y volvió a su reino inaccesible. Por fortuna, esta maravilla ha quedado congelada en el tiempo para el que quiera acercarse a disfrutarla. Aquí la guardaré para volver a ella mientras dure mi cuaderno.

4 comentarios:

Rafael dijo...

Unas tanto, y otros tan poco. Me voy a terapia de grupo...

Blimunda dijo...

Qué elegancia, qué maravilla...
Feliz año, Ridao, ex corde.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

¡Que maravilla y que fácil parece viéndola cantar!
Saludos

José Miguel Ridao dijo...

Y que lo digas, Rafael. No sé si es consuelo (más bien no), pero este vídeo es de hace once años, y ahora está como un tonel. Te aconsejo que conserves esta imagen suya.

¡Feliz año, Blimunda! Un placer verte por aquí, como siempre.

Parece fácil, Rafael, pero anda que no hay trabajo detrás. No basta el talento. Y feliz vuelta a tu blog, haces muy ben en retomarlo.

Muchos abrazos.