martes, 23 de noviembre de 2010

Xenofobia y crisis


Está muy extendida la tesis de que la ascensión al poder de Adolf Hitler en 1933 se debió en gran parte a la crisis económica que sufría este país. Después del crash de 1929 en los Estados Unidos, se produjo un efecto en cascada que llegó a Europa (la globalización es un fenómeno antiguo), y golpeó con fuerza a la Alemania de la República de Weimar, en parte porque dejó de llegar financiación americana. La producción cayó a la mitad en tres años, y el número de miembros del partido nazi en el Reichstag ascendió de 12 en 1928 hasta 230 en julio de 1932. Por supuesto que éste no es el único motivo de la llegada de Hitler al poder, que tan nefastas consecuencias tuvo para la humanidad, pero resulta indiscutible que una crisis predispone a muchos ciudadanos, moderados en tiempos de bonanza, a votar a partidos radicales de la extrema derecha, en cuyos programas siempre hay medidas contra los inmigrantes, a los que se considera parásitos del Estado de bienestar, competidores indeseables por los pocos trabajos disponibles; en definitiva, se manifiesta un odio hacia el "otro" que comparten muchos votantes, agobiados por la precariedad económica.

Yo creo que la xenofobia, que inevitablemente lleva al racismo, es un sentimiento arraigado en el hombre desde siempre. Históricamente, el extranjero ha sido considerado como el enemigo, y todas las guerras sin excepción han enarbolado ese sentimiento como bandera. Incluso en tiempos de paz, en las ciudades, y sobre todo en los pueblos pequeños, se mira con recelo al forastero, y se le niega el estatus de ciudadano de pleno derecho; en muchos casos se le desprecia. Aunque es cierto que hay personas con un talante acogedor, la mayoría tiene inscrito el "gen del rechazo", que estalla cuando se dan las condiciones adecuadas. Si la crisis sigue su escalada, si se sigue destruyendo empleo, si se acaban las ayudas sociales y se produce una situación de verdadera necesidad, entonces se volverán los ojos hacia los millones de inmigrantes que hasta ahora han ocupado trabajos residuales, pero que ahora compiten con los "autóctonos" por los recursos públicos, y en condiciones ventajosas para ellos, que cuentan con menos rentas pero tienen los mismos derechos, por lo que tienen preferencia en la concesión de muchas ayudas. Repito: hasta ahora la situación no es alarmante; sigue habiendo ayudas, las familias se encargan de acoger a sus miembros más necesitados, pero si esto se acaba, si se llegara a un desempleo del 35%, como pasó en los últimos años de la República de Weimar en Alemania... entonces, ¿qué pasaría?


Mi opinión:

- Se trata de un fenómeno global en toda Europa (mal de muchos, consuelo de tontos).

- En los Estados Unidos no hay tanta xenofobia (es lo que tiene ser un país de inmigrantes).

- Si los inmigrantes se integran en la sociedad hay muchos menos problemas (mal momento para hacerlo, y las costumbres arraigadas y el islam no ayudan).

- Somos un país poco dado al autoritarismo y la disciplina férrea (no me imagino yo un Hitler español).

- Hopefully, la crisis acabará antes de llegar hasta esos extremos.

P.S. Me quedo con el último guión. Si se da el caso nunca diré: "¿Veis? Ya lo dije yo hace años". Nada me molesta más que los agoreros que se alegran de las desgracias que vaticinan.

15 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Sesuso análisis.
Esta mañana he escuchado a su primo Ridao en Radio Nacional hablando de los tres grandes brechas actuales: Corea Norte vs Corea Sur; Irán vs Israel y de la otra no me acuerdo. No tiene acento sevillano.
Salu2

Ignacio dijo...

La xenofobia tiene que ver con la formación y educación: la desgracia de la educación y su degradación en los últimos treinta años fomentan aberraciones hasta ahora no vistas: más veremos; a nuestro pesar.

Para mi asombro, en Sevilla esta aparentemente la cosa mucho mejor que en Valencia y Barcelona; aquí los dramas están a la orden del día, y las calles empiezan a acusar eso.

Y una cosa: Hitler venía del partido socialista, por eso fué apoyado tanto por Stalin como por el paretido comunista al principio, y eso sirvió de excusa al partido comunista francés para no hacer nada cuando la invasión: España fué mucho más civlizada, desde luego: aquí surgió José Antonio, que era lúcido y honesto, y además escribía muy bien; pero mi opinión es que no es una crisis monetaria, fiduciaria o económica, sino de absoluta carencia de todos los valores difuminados en la corrección política como neocatecismo de la tibieza.

Ahora me asombra lo que veo: fiestas y cocaína, a porrillo, y en los callejones se dan palizas al que no puede pagar....algo parecido al gran Gatsby o el momento del Titanic, sólo que ahora no tenemos Jazz emergiendo ni a los Hermanos Marx.

Y ojalá estas percepciones se demuestren erróneas, pero esto es una debacle.

José Miguel Ridao dijo...

Es que es madrileño, Dyhego. Nuestros padres sí tuviero trato, pero después se fueron ca uno pa un lao.

Ignacio: la formación influye, pero no creo que sea un factor tan determinante: mira la formación de los alemanes antes y durante la guerra. En la subida de Hitler influyeron muchas circunstancias, desde luego, pero la crisis creó un caldo de cultivo, para el comunismo y para el nazismo. Socialismo... dictadura del pueblo, al fin y al cabo.
¡Mejor ser optimistas activos! Las otras trres opciones (optimistas pasivos, pesimistas activos y pesimistas pasivos) son nefastras.

Abrazos semiacojonados.

Rafael Lucena Soto dijo...

Como en otra ocasión, la referencia al islam es lo único que no me cuadra: el éxito de la integración radica tanto en el que acoge (¿aquí se ubican las "costumbres arraigadas"?) como en el acogido (¿dan menos problemas los ecuatorianos que los magrebíes?). Un abrazo y salud.

José Miguel Ridao dijo...

El problema es la vocación integradora del islam: no veo que los musulmanes (muchos de ellos) respeten a los que profesan otras religiones, sino que los atacan y, en algunos casos, los destruyen. Como hablamos una vez, los cristianos de las cruzadas hacían exactamente igual, pero en la actualidad el cristianismo, con todos sus defectos, es una religión tolerante, y el islam está anclado en la Edad Media. En cuanto a las costumbres arraigadas, todo tiene un límite. Pienso que es lógico que los inmigrantes de un país mantengan su identidad, pero de ahí a no integrarse en absoluto... eso causa aislamiento. No sé si un marroquí da más problenmas que un ecuatoriano. Lo que sí sé es que el fanatismo es nefasto.

Un abrazo saludable.

Rocío. dijo...

Pos mira,Ridao,yo no se,si vamos a tener xenofobia o no,pero si que tengo información múuuuuu privilegiada,de que crisis tenemos pa rato,la siguiente en tener que ser rescatada,será Portugal,y la siguiente España,como te lo digo,vamos al caos total co er Zapatero,menos mal que tengo a la Bea,como alumbradora,al menos me ahorraré la luz.
Un beso terrorifico.

soylapaqui.com dijo...

Ridao,que mieo con la crisis,yo también me pido a la Bea,como animal de compañía.

soylapaqui.com dijo...

Ridao,que mieo con la crisis,yo también me pido a la Bea,como animal de compañía.

mangeles dijo...

Muy interesante reflexión...Ridao.

Yo sé muy poco de ese período de la Historia...pero creo que los empresarios de las empresas siderometalúrgicas...del hierro y el carbón...y los nuevos adelantos en armas.....también tuvieron mucho que ver en el ascenso de Hitler al poder.

Y hubo mucho de xenofobia...no cabe duda...pero hubo mucho más de ROBO Y EXPROPIACIÓN de los bienes de los judios. No hay que olvidar eso....la gran agresión a los judios comienza despojándoles de todos sus bienes...que teniendo en cuenta la enorme cantidad que era...pues...eso.... el odio al judio...es la gran excusa para robarles.

En España...allá por los Reyes Católicos hicimos lo mismo....los echamos para quedarnos con todo su dinero..sus casas...sus negocios....

Los xenofobos éspañoles tendrán que joerse...porque los inmigrantes hacen el trabajo que muchos españoles no hacen. ¡¡¡Somos universitarios....no nos vamos a poner a trabajar de camareros¡¡¡ y claro...como nos hacen falta...

BESOS ....

Pd. UNA gran idea el post....nunca es suficiente para concienciar a la gente.

Luis Valdesueiro dijo...

Hay algo paradójico (y acaso muy humano)en el tema de la xenofobia: a algunos, que se sienten íntimamente superiores a los demás (a lo que contribuiría, entre otras cosas, saber que, a diferencia de la chusma, ellos no son xenófobos), no se les ocurre, ni por asomo, pensar que ellos puedan ser objeto de la xenofobia ajena, ya que piensan que la xenofobia sólo puede ser unidireccional: de ellos hacia el mundo.
En este tema hay mucha paradoja y mucha vanidosa superioridad moral. Allí donde no vemos personas (o no somos vistos como personas) aparece la xenofobia, y no siempre es fácil ver a la persona detrás de ciertos ropajes. Este no es un tema de dirección única.
Saludos.

Bea. dijo...

Ridao en tu blog entran dos mamarrachas que ni saben lo que es la xenofobia , por eso no opinan , y además me tienen una envidia latente.

veridiana dijo...

Está claro: Somos una mierda.

Me gusta la foto.

Un beso

José Miguel Ridao dijo...

No seáis cenizas, Rocío y Paqui. ¡Venga ese optimismo! Pero sin llegar a lo de ZP, ¿eh?

mangeles: desde luego, influyeron muchas cosas. Sí hubo xenofobia y racismo, y enormes: después de robarles, les exterminaron. ¿Qué sacaban de eso? Sólo les movía el odio más atroz y el desprecio por la vida.

Totalmente de acuerdo contigo, Luis. Tú lo has dicho: xenofobia en la intimidad. ¿Cuántos hombres cultos no se sienten superiores a los incultos, y no digamos a los marginales, aunque no lo reconozcan en público ni en privado? Yo no lanzaría la piedra.

Se les ve el plumero, Bea. Por cierto: ¿puedo engancharme yo también a tu luz gratuita?

Sí, Veridiana, pero unos somos más mierdas que otros.

Abrazos.

Mery dijo...

Es curioso cómo, en muchas ocasiones, se producen pequeños acontecimientos que desencadenan enormes y nefastas consecuencias. Por ejemplo en el caso de Hitler tuvieron que rechazarle en la Academia de Bellas Artes para que él encaminara su destino por los derroteros que todos conocemos.
Un pequeño suceso que, unido a otros, dió lo que dió.

Al margen de esta anécdota, tu reflexión no tiene nada de descabellado. El remate optimista la hace aún mas inteligente.

Buenas noches, como siempre.

José Miguel Ridao dijo...

Es verdad, Mery, pero si no fuera por ese camino a lo mejor el desastre habría venido por otro lado. Esta noche tengo previstos unos apuntes donde hablo algo del determinismo. No sé, no lo tengo claro.

Muchas gracias, como siempre, y un beso.