martes, 9 de agosto de 2011

Pessoana

Aproveitar o tempo!...
Ah, deixem-me não aproveitar nada!
Nem tempo, nem ser, nem memórias de tempo ou de ser!...
Álvaro de Campos
La noche es el mejor momento para escribir. Para escribir de lo improbable y para hundirse en ese mundo de los sueños más real que la realidad plausible de la que nos habla Pessoa. El tráfico de las horas se va desvaneciendo, los ojos se van acostumbrando a la penumbra y la música callada alcanza tímida nuestros oídos. Una apostilla; el escaparate cerrado de la tienda que se ve al otro lado de la calle, de la misma calle donde estaba la tabaquería, vista desde una ventana que son todas las ventanas. Se escribe como se respira o no se escribe. Y no se busca la gloria, porque es improbable, y no sabríamos qué hacer con ella si nos visitara. La gloria, para los muertos. Un teclado donde antes había una pluma, lo mismo da. Unas palabras lanzadas al mundo, que antes se encerraban en un baúl, lo mismo da. Una forma de pasar el tiempo, nunca aprovecharlo, porque no hay nada más triste que aprovechar el tiempo, ya lo dice una de las voces de Pessoa. Pessoa, grande como sólo él lo sabía, visionario, triste, solo, devorado por su poética. Sigue pasando el tiempo, pero es lo de menos. Sabemos que no hay nada detrás de cada minuto. El tiempo es una sucesión de nadas soñadas por un dios muerto.

8 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

Lo que hay detrás de la noche no siempre es eso...tal vez si, para un corazón solitario.
La noche me inspira...sobre todo para no encerrar las palabras y los pensamientos en un baul...aunque se falso lo que hay detrás de ese teclado y de esa pantalla.
Mis saludos.

Er Tato dijo...

Mejoras cuando te contagias de la melancolía pessoana. Pero discrepo. Detrás de cada minuto hay un todo. Cuando el tiempo se quede sin después, sin luegos, entonces, y sólo entonces, no habrá nada detrás de cada minuto.

Un abrazo intemporal

P.S.: ¿Pessoana? Prefiero no estropear la entrada... ;-)

Er Tato dijo...

Acabo de percatarme de que los dos comentarios se han publicado en el mismo minuto: el minuto cero del nuevo día. Curioso. O no.

Fernando Moral dijo...

Una entrada intensa, incluso más que el aroma de la dama de noche.

Un abraço.

Liliana G. dijo...

Me gusta el aroma intenso de la dama de noche (siguiendo con el comentario de Fernando), me gusta la soledad que se desprende del silencio; el tiempo, que me canso de aprovechar dejándolo que pase; todas las palabras que saltan en la noche para esconderse en sus misterios tratando de conformarme en mi apetencia de versos... adoro todo eso, pero sin embargo, no coincido, mi querido José Miguel, con la languidez patética de la bohemia, la creación, en todos los niveles, puede sonar a jotas.

Un besote poético y alegre.

L.N.J. dijo...

Es bonito respirar lo que se escribe, muchos sentidos (más de los cinco), siempre lo agradecen.

También escribo de noche cuando creo que todo el mundo duerme y el silencio es pura esencia.


Besos.

Sombras Chinescas dijo...

A mi me gusta escribir temprano (vicios de padre con hijos en edad de romper zapatos).

Saludos.

José Miguel Ridao dijo...

Lo primero, agradecer a MLL el prtéstamo sin interés del título "Pessoana", utilizado por él en numerosas ocasiones en su poliédrico y extenso blog.

"Segundamente", efectivamente es inquietante la coincidencia de los comentarios de Anna y er Tato en el momento atemporal de 0:00, lo que da sentido a la última frase de mi entrada.

Terceramente: la noche es tan mentirosa y traicionera como el día a la hora de escribir. "O poeta e un fingidor...".

Cuartamente: la dama de noche llega a ser pestilente.

Quintamente: Estoy con Liliana, conviene sonar a jotas de vez en cuando. Pessoa era más serio que un palo, mientras que yo compongo ridaikus y, como dice un crítico de infausto nombre, echo "sal gorda". Lástima que en la parte seria no me acerque a Pessoa ni de lejos.

Sextamente: efectivamente, el silencio es pura esencia.

Séptimamente: yo aprovecho la noche porque duermen mis arrapiezos, no tengo cojones de levantarme antes que ellos.

Octavamente: muchas gracias a todos.

Novenamente: ajuí...