domingo, 20 de diciembre de 2009

Secuelas de las economías de escala

Traigo hoy dos secuelas de la lección de economía andurrialera del otro día, prueba de la riqueza que aportan a una entrada los comentarios recibidos. No sé si entra dentro de la ortodoxia bloguera convertir los comentarios en entrada, pero como yo soy de los que contribuye a crear esa ortodoxia, y si fuera heterodoxo me la refanfinflaría, aquí van los dos comentarios y sus respuestas:

El coste de la unidad hija ¿qué supondría, Sr. Ridao? ¿habría alguna economía de escala o no? (Aurora, del blog Máster en Nubes).

Me alegro de que me hagas esa pregunta, Aurora, pues se trata de uno de los poquísimos casos descritos de economías de escala negativas. Así, si yo tuviera una hija el coste medio por hijo no sólo no bajaría, sino que aumentaría considerablemente: la señorita querría estrenar carrito y cuna, de diseño por supuesto, ni hablar de usar la misma vajilla que sus hermanos, demandaría una habitación para ella sola, y por supuesto un cuarto de baño exclusivo, lo que supondría costosas obras de adaptación, y miles de gastos más.

Me ha encantado lo de la economía de la escala. A más hijos, menor coste por hijo, pero ... ¿qué sucede con las mujeres? (Juanma de la Torre, del blog La mala educación).

Pregunta interesante donde las haya, Juanma. En la producción de hijos las mujeres (parientas, para entendernos) juegan el papel de fábrica, y aquí hay un claro problema de capacidad, como ya apuntó Joaquín más arriba. La productividad de una parienta tiene un límite, que es de un hijo cada nueve meses, y eso exprimiendo bien el limón. Ese límite se puede multiplicar por dos en el caso de los partos gemelares, o incluso por tres, cuatro... pero son circunstancias poco probables, luego las descartaremos. A eso hay que añadir la edad fértil de una parienta, la edad a la que se junta con nosotros, lo que hay que luchar para convencerla de que los hijos están por encima de la carrera profesional... El problema es evidente: si queremos tener un número alto de hijos (pongamos 100), no nos basta con nuestra parienta: debemos explotar otras fábricas, simultaneándolas con la original. Entiéndeme, no es que quiera fomentar las infidelidades, simplemente son las leyes de la economía.¿Por qué no se lo comentamos a nuestras respectivas a ver qué piensan? Ya me cuentas.

10 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
¡A mí las cuentas siguen sin cuadrarme!
Salu2

Olga B. dijo...

Pues me pasa como a Dyhego (mira que estoy veces de acuerdo con este señor;-) que aprendo mucho de economía contigo, pero no me cuadran mis cuentas... lo mismo que cuando no sabía nada. Llámalo crisis. Y cien hijos no pienso tener, aunque me salgan más baratos por unidad que tener sólo dos, y al rugbylari (que te manda un abrazo, el muy ladino;-) no le dejo pedir colaboraciones de esas. Que no, pobres pero honrados, jeje.
Le mando un beso a Lola, que lo sepas;-))))))

Lola dijo...

Uff!, qué susto, por un momento creí que pensabas que los 100 hijos me los ibas a hacer a mi... Por cierto, con estas cuentas me parece que voy a tener que empezar a ocuparme yo de la economía doméstica (Dyhego, Olga, estoy con vosotros)

Hoy te doy solo la mano, y sin premio.

Mono Burgos dijo...

Pues yo no le pienso pedir 100 hijos a Pitusa, que es capaz de salir corriendo...Con dos y economía de escala negativa le basta.

Alejandro dijo...

Ortodoxo, o no, tenemos un amigo común que lo hace.
Espero con ansias a la pequeña... para que el supuesto se convierta en caso práctico.

Un abrazo económico.

Capitán dijo...

JM, si es necesario incrementar los activos prductivos, la logística, y creo recordar que eras experto en el tema, es primordial, hay que conseguir que las mujeres productoras vivan juntas, abarata los costes tremendamente.

Máster en Nubes dijo...

Profe, profe, profe, le puedo hacer otra pregunta? Lo de la economía de escala me ha quedado más claro, yo lo vivo en carne propia, o sea, el aceite que me gasto en freír, un poné, es menor por persona si vienen 5 a comer que si somos 3, o sea, al final, valen más unidades porque salimos más baratos, donde comen 5 comen 3 siempre que no sean muy comilones, o no comen 3, pero el aceite que gasto es menos por persona. Pero ahora tengo otra duda, y es sobre la utilidad marginal que siempre me ha preocupado mucho, profesor Ridado. Ya sabe, lo de la utilidad o satisfacción que brinda a un agente económico un bien por cada dosis adicional que este consuma. Y me ha venido a la mente por eso de lo que Vd, sugiere, amos, no sé. O sea, mire Vd., tengo la sensación que si Vd. promueve la promiscuidad, al final la utilidad marginal va a ser menor, o sea, que cuando hay mucho y abundante, hay menos utilidad marginal, y cuando hay poco y escaso, la utilidad marginal es mucha.

No sé, ¿tiene aplicación al caso que Vd, promueve o plantea? Es una idea.

Si todas las mujeres estuvieran disponibles, su utilidad marginal sería menor, si las mujeres son más caras de obtener, Vdes. se empeñan más o más bien le encuentran una utilidad marginal mayor. ¿Puede ser así o como soy de letras metí la pata?

Saludos navideños ya...

José Miguel Ridao dijo...

Salen, Dyhego, créeme.

Ten fe, Olga, que te lo digo yo. Tú deja que sea el rugbylari quien decida.

Lola, entonces, ¿puedo?

Mono, a Pitusa déjale las cuentas, y tú dedícate a tomar las decisiones importantes, como el tamaño de la familia.

El caso práctico ya lo he hecho, Álex, aquí nada más que salen machos. Empátame tú, y así aumentamos el tamaño de la muestra.

Di que sí, Capitán, voy a montar un serrallo que te cagas, y llenarlo será fácil, con mi irresistible ses-apil...

Aurora, eres una alumna aventajada. Has definido primorosamente el concepto de utilidad marginal, algo que los economistas tardaron 100 años en hacer. Esto da para otra entrada, basada en la paradoja del agua y los diamantes. Caerá, no te quepa duda.

Abrazos prenavideños.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

No veo las cuentas Ridao.

José Miguel Ridao dijo...

Confía en mí, Javier, que yo sé tela de Economía.