sábado, 3 de julio de 2010

Hielo


Soñando la otra noche me perdía
bajo la costra de un estanque helado,
y al encontrar la luz por donde entré
un loco me arrastraba hasta el abismo
oscuro como el frío de todos los inviernos.

Aquel silencio gélido
tapó con su dulzura mis temores.
Mi vida se apagaba gozosa, acompañada
por mil almas gemelas.

Mejor morir en el jardín oscuro
donde acechan las almas de los genios
que vivir en un mundo de mentira,
una prisión de cielo transparente
de la que nunca pueden escapar
los pájaros inquietos de mi alma.

11 comentarios:

Blimunda dijo...

Comparto tu preferencia y celebro que algunos de esos pájaros vuelen por aquí de vez en cuando.
Salud y un abrazo.

Torcuato dijo...

Bello poema, pero resignado.
Un saludo Ridao.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

El final es genial, Ridao, genial.

Desde London con love.

Sara dijo...

Me ha encantado. No sé bien por qué, pero leyendo la primera parte de este poema se me ha venido a la cabeza el album 'Hounds of Love' de Kate Bush (¿será ese sentimiento de claustrofobia bajo el estanque y luego el dulce abandono al abismo oscuro? ). Y qué decir del final: como dice Javier: genial genial.

Marisa Peña dijo...

Me encantan esos pájaros inquietos del alma...Yo, últimamente los tengo algo mustios, algo apáticos y decepcionados.Pero sé que el mar les hará volar:siempre lo hace.Un beso y feliz verano

El alegre "opinador" dijo...

Muy hermoso...
Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Siempre hay pájaros revoloteando por mi cabeza, Blimunda, y los más bonitos los llevo a pasear por el blog.

A veces la resignación siente bien a la poesía, Torcuato.

Gracias, londoner. Be happy.

Abrazos.

José Miguel Ridao dijo...

Sara: no conozco ese álbum, pero música y literatura se unen muchas veces. Muchas gracias por tus palabras.

Marisa: yo a los pájaros cuando están mustios les agarro por el pescuezo y les pongo bocabajo hasta que desembuchan. Siempre saco algo, pero no me hagas mucho caso que soy una mijita bestia. Mejor espera a llegar al mar.

Muchas gracias, alegre.

Abrazos desembuchados.

Mery dijo...

Acabar la vida acompañada por mil almas gemelas...Un lujo, Ridao.
No me has dejado de hielo, ni mucho menos.
Un abrazo

Liliana G. dijo...

¡Oh! Y más ¡Oh!
Entre tanto hielo se percibe el encanto de tu sensibilidad poética, que burlando la dicotomía vida-muerte, se queda con los caminos del alma...

Muy bueno, José Miguel, cada vez mejor :)

Besos y cariños poéticos.

José Miguel Ridao dijo...

Mery y Liliana, si aún tuviera la capacidad de sonrojarme lo habríais conseguido (es broma, aún me sonrojo de vez en cuando.

Gracias, y dos besos.