lunes, 19 de julio de 2010

Inspiración playera

He pasado unos días sin atender el blog y ahora, con la vuelta a las andadas, me encuentro con que de nuevo debo inspirarme todos los días. Menudo coñazo eso de inspirarse, con lo tranquilo que andaba yo dejando pasar el tiempo, leyendo un libro o paseando, sin tener que fijarme en cada detalle a ver si me servía de inspiración para un poema o al menos para un texto ingenioso que colgar en el blog. El trabajo del inspirante es muy sacrificado, os lo aseguro; el que lo es lo sabe. Siempre hay que andar en guardia, y con libreta y bolígrafo cerca, o un teclado de ordenador. No es cuestión de dejar pasar un ramalazo de las musas, esas señoras que parece ser que existen y visitan a los artistas. ¿Quién cree esas patrañas? Es una mentira: uno no está expectante, vienen las musas y le inspiran, sino que se dice: "Uff. Ya va siendo hora de que escriba algo, que llevo todo el día haciendo el vago. A inspirarse tocan". Y entonces empieza la concentración, pensar intensamente en algo, aunque sea en las musarañas, coger un papel o una pantalla, como es mi caso, y empezar a escribir con oficio. A las musas hay que violarlas, como me dijo un día mi amigo Jurado. Un poco bestia, pero es así.

La playa no es el mejor sitio para inspirarse, como estoy comprobando estos días. Baja uno con los niños tempranito por la mañana y a eso de las 12 se agolpan miles de sombrillas en una franja de un par de metros; mira que esta playa es grande, cien metros más de arena hasta el paseo marítimo, pero lo suyo es estar todos juntitos, oliendo la crema bronceadora del vecino.

No deja de sorprenderme que en el agua y paseando por la orilla se encuentra uno a cantidad de gente en paños menores. Estamos ya acostumbrados, pero no puedo evitar pensar qué sucedería si me encontrara a más de uno (o sobre todo una) vestidos de tal guisa por las calles. Algunas visiones me paralizarían y entraría en trance erótico, pero ante otras huiría despavorido. En la playa, sin embargo, lo vemos todo natural: la abuela de ochenta años con el biquini de croché y la tía buenorra en tanga con medio culo tatuado con el conejito de playboy. ¡Las cosas que dejamos ver a los niños! Y después en casa sólo les permitimos ver Bob Esponja. ¡Hay que ser hipócrita!

Ante semejante panorama es imposible que me inspire. Estoy tan confundido y obnubilado que mi capacidad de pensar se atrofia y, por ende, la de escribir. En esas condiciones sólo se puede sentir, y casi siempre es asco lo que siento. Podría escribir un poema sobre la decrepitud del cuerpo humano una vez pasada cierta edad, lo efímera que resulta la belleza (siempre adivino en las carnes adolescentes las opulencias futuras llenas de manteca colorá), los niños llenando y vaciando el agua de los cubitos, como el de San Agustín pero pegando alaridos, o sobre cualquier otra entrañable escena que se vive en nuestras costas los meses veraniegos, pero no sé por qué no me animo. Es como si la playa me trajera hastío, unas ganas terribles de no hacer nada pero a la vez un creciente estupor anta la raza humana, a la que pertenezco.

12 comentarios:

Juanma dijo...

Tómate una cervecita en el chiringuito, querdio mío, y no seas tan mirón. ¿Las musas hacen top-less, por cierto?

Abrazos.

maile dijo...

Es que este calor, y mas en la playa en contra de las creencias populares, reseca mucho la sesera.
Tomeselo con calma, relajese hasta la saciedad, tome algo fresquito como dice el señor Juanma y disfrute.
A la inspiracion, ni caso, ni se preocupe... y si quiere, dese el lujo de escribir alguna tonteria, que tampoco es malo.

Besos señor Ridao.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Cotnad si son catorce, y está hecho. Y menos mal que no te has inspirado...
Un abrazo.

Susana Terrados Sánchez dijo...

No se si te hace falta inspiración pero has relatado perfectamente la sensación de un día de playa en nuestras masificadas costas y te entiendo perfectamente porque lo comparto.
Creo que no te hacen falta musas, de acuerdo con eso de la cervecita y a disfrutar de lo que se pueda.
Saludos.

José María JURADO dijo...

Es el verano, bien "transpirado"

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Es una alegría volver a leerte, tocayo. Ten cuidado que no se te llene de arena el portátil, que es abrasiva.
Un abrazo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Si no fuese por la visión de la vieja con viquini de krochet, te compadecería.
Un abrazo

Las hojas del roble dijo...

LOs culitos femeninos siempre han sido más fuertes que las musas...

José Miguel Ridao dijo...

¿Cómo no voy a mirar, Juanma, si estamos tan juntitos que he estado a punto de llevarme varios tetazos?

Eso hago, Maile, y me refresca.

Y eso que no tengo Violante que me lo mande, Juan Antonio. Yo, como Juan Palomo.

Bienvenida, Susana. Se hace lo que se puede, que ya es mucho.

Abrazos.

José Miguel Ridao dijo...

Es verdad, José María. Transpiración playera.

Gracias, tocayo. El portátil no me lo bajo: si no se puede leer en la playa, imagínate navegar por Internet.

Te aseguro que es impactante, Rafael.

Según que culitos, Julio.

Más abrazos.

Mery dijo...

Además de darme una envidia cochina con el mar vengo a decirte que no pasa nada si no te inspiras a diario.
Y, quién sabe, a lo mejor pasa por ahí un prototipo de chica de Ipanema y te brota una canción hermosísima.
Siga usted disfrutando de las olas.
Un beso

José Miguel Ridao dijo...

No lo había pensado, Mery. Si sucede la cuelgo en el blog.

Un beso.