martes, 11 de mayo de 2010

Encuentro en Malá Strana


¡Qué pasa contigo, mequetrefe! No me mires con esa cara de pena que yo estoy aquí de puta madre, en las escalinatas de este pedazo de iglesia. No necesito ni poner la mano; muchos turistas que pasan me echan unas pocas coronas que me dan para vivir como a mí me gusta, sin depender de nadie y sin dar un palo al agua. Y los muy necios me compadecen... ¡ja! Más bien les compadecería yo a ellos si fuera capaz de albergar tales sentimientos. No hay más que verles la cara de arrobo al entrar en Malá Strana, o al contemplar desde esta orilla el puente de San Carlos. ¡Si es que son unos pardillos! Se tiran todo el puto año trabajando como mulas para pagarse un fin de semana y venir aquí donde yo vivo todo el año holgazaneando.

A mí no me engañas; tu mirada te delata. Esa cara de mala leche no la tiene la gente feliz. Se ve a la legua que la vida te ha maltratado y te ha arrojado a la calle junto a los perros. Dices que no das un palo al agua, pero no tienes un techo donde dormir. En invierno, cuando llegan las nieves, buscas desesperado un sitio donde refugiarte del frío, y todos los años mueren varios de tus compañeros, más jóvenes de lo que parecen. Tú mismo aparentas más de sesenta años y tienes sólo cuarenta. Ya no te acuerdas de mí, pero jugamos juntos de pequeños en el parque de Letná. Mira dónde estás tú y dónde estoy yo. No hay más que ver tus manos. Ni de señorito ni de trabajador. Son unas manos que hablan por sí solas, y no me pueden engañar. ¿Qué ha sido de aquellas manos de niño que acariciaban la cara de su madre? No te compadezco, no. Te hablo así desde el dolor. Lo tuviste todo y lo arrojaste al estercolero. Escupiste a la vida y salpicaste a los que te querían. Queda en paz, y que Dios te guarde.


Fotos: Ramón Simón

17 comentarios:

Torcuato dijo...

Me gusta como está contado Ridao. Desconozco si es verídico o no.

Si me permites una observación, en el primer bloque habla el vagabundo-mendigo, aparentando seguridad en su forma de vivir y en el segundo bloque habla otro que discrepa de estas palabras acusando al primer tipo de cinismo.

A mi modo de ver ambos son víctimas de un mismo monstruo, el sistema en el que viven. El primero cree haber salido de este y vivir como le da la gana y el segundo vive como cree que "se debe vivir".
Realmente ninguno es feliz y ninguno está plena.

Un saludo Ridao.

Muñoz Escasso dijo...

Ridao, buena y certera referencia a las manos, que tanto dicen de nosotros..."ni de señorito ni de trabajador..".
Tengan ustedes buen día.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Interesantes los dos puntos de vista. Por la mirada de ese señor, ni me inspira confianza ni simpatía. Ya se lo comenté a Ramón: es una mirada torva y aviesa.

Salu2, Monsieur RIDAO.
(Por cierto, te hice un pequeño homenaje pero ha pasado desapercibido).

José Miguel Ridao dijo...

Es ficción, Torcuato. Tu obeservación es muy aguda, aunque quizá es más feliz el segundo.

Sí que dicen las manos, Escasso. Éstas especialmente.

Me acordé de esa opinión tuya al escribir, Dyhego. Ya me he disculpado en tu blog de mi omisión. A lo mejor te creíste que me había convertido en uno de esos eximios que no se dignan responder a los elogios. ¡¡NOOO!! Eso lo último. Muchísimas gracias.

Abrazos.

Rocío. dijo...

A mi me parece interesantsimo,Ridao las dos formas de ver la vida,según te vaya.Hombre yo prefiero la comodidad de una cas,que estar tirado en la calle,donde pierdes hasta la dignidad y las esperanzas,eso debe ser muy triste.Pero también entiendo que este hombre de manos sucias y envejecidas,se agarre a sentir que es libre,creo que es una forma de supervivencia,para poder pasar el resto de sus días en la calle.

Antonio Rivero dijo...

Te ha quedado bordao'. Entre las imágenes y las palabras, el texto habla por sí solo. Una vez en la calle no quieres lamentos, pero verdaderamente quieres consuelo; no quieren manos tendidas, ni quedar en el lodazal. La calle, una vez que vives en ella, es difícil salir de ella, es una aventura menos gloriosa pero igual de dolorosa, que la de Ulises o el propio Cid Campeador.

Un Saludo

Paco Gómez Escribano dijo...

Me encanta el juego de percepciones, Ridao, y el que lleves la acción a Praga me ha traído buenos recuerdos. Yo no creo en la realidad, sino en la percepción, aunque creo que los dos personajes tienen sus percepciones bastante ancladas y, por tanto, ambos se equivocan. Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

Reconozco que no he salido muy favorecido en la "afoto".

Ese día me disfracé y ni tu querido José Miguel me has reconocido.jaja.

Disfraz para salir a la calle y no pagar a los acreedores y cervecita a mogollón gratis. jaja.

Un abrazo.

Bea. dijo...

Ay de mi si la vida me pusiera en la calle , yo no duraría ni medio día.Muy bien descrito Ridao.

José Miguel Ridao dijo...

Yo también creo que es eso, Rocío, una forma de sobrevivir. Pero no creo que haya ninguno que se sienta realmente bien.

Tú también has dado en el clavo, Antonio. Necesitan consuelo, aunque no quieran reconocerlo.

Abrazos.

José Miguel Ridao dijo...

Puede que sí, Paco, pero en estos casos es difícil acertar, sobre todo para el mendigo: necesita engañarse a sí mismo.

¡Cómo que no te he reconocido, Ramón! ¿No has leído el pie de la entrada? "Foto: Ramón Simón". Vamos, que eres tú. Y ya aprovecho: mañana límpiate las manos y córtate las uñas o no te bebes ni una cerveza.

Yo creo que tampoco, Bea. Dios quiera que nunca nos pase.

Más abrazos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas de estas personas que retratas pierden tanto el sentido de la realidad y de la utilidad que las ves durmiendo a cualquier hora del día, aparte de la noche.
Un abrazo.

Alejandro dijo...

Las manos no estan sucias. Son quemaduras, que lo sé yo de buena tinta.
Esta vez te has adelantado, pero antes de irse a dormir se ha dado un paseo por mi ventana.

Nos vemos mañana y ya te enseñaré en mi móvil una foto que le he hecho en la Feria del Libro a un amigo tuyo.

Rocío. dijo...

Así es Ridao,yo tengo una máxima en la vida que es:no te des por vencido,aunque lo estés,ni por exclavo,aunque lo seas.Esto lo leí en un libro de Unamuno,siempre lo he seguido,y siempre me ha ido bien.

Bea. dijo...

Muy bien Rocío.Hoy te felicito por lo que te han concedido hoy , tendrás que invitar a un petrus por lo menos o dos por cotilla,ja,ja,ja.

José Miguel Ridao dijo...

Es verdad, tocayo. Eso no puede ser bueno en la vida.

Guarda esa foto, Álex. No siempre tienes a un eximio delante

No conocía la cita de Unamuno, Rocío.

Si sobra Petrus me llamáis.

abrazos petrusianos.

Bea. dijo...

Petrus no sobró porque no hubo,ja,ja,ja.Yo también me quedé esperando , pero he de reconocer que por una vez invitó a un buen vino que yo de eso entiendo mucho.