lunes, 23 de julio de 2012

Georg Trakl: An den Knaben Elis


Elis, cuando el mirlo llame en el bosque negro,
ése es tu ocaso.
Tus labios beben el frescor del manantial azul nacido de la roca.

Deja, cuando tu frente sangre levemente,
pasar remotas leyendas
y oscuros augurios del vuelo de los pájaros.

Pero tú avanzas con pasos suaves por la noche,
cuelgan plenas las púrpuras uvas
y mueves los brazos grácilmente en el azul.

Suenan unos zarzales
por donde están tus ojos de luna.
Oh, cuánto tiempo hace, Elis, que estás muerto.

Tu cuerpo es un jacinto,
en el que un monje hunde sus dedos de cera.
Una caverna negra es nuestro silencio,

De ella asoma a veces un animal manso
y baja despacio los pesados párpados.
Sobre tus sienes gotea un rocío negro,

El ultimo oro de estrellas que declinan.


Elis, wenn die Amsel im schwarzen
Wald ruft, Dieses ist dein Untergang.
Deine Lippen trinken die Kühle des blauen Felsenquells.

Laß, wenn deine Stirne leise blutet
Uralte Legenden
Und dunkle Deutung des Vogelflugs.

Du aber gehst mit weichen Schritten in die Nacht
Die voll purpurner Trauben hängt
Und du regst die Arme schöner im Blau.

Ein Dornenbusch tönt,
Wo deine mondenen Augen sind.
O, wie lange bist, Elis, du verstorben.
Dein Leib ist eine Hyazinthe,
In die ein Mönch die wächsernen Finger taucht.
Eine schwarze Höhle ist unser Schweigen,

Daraus bisweilen ein sanftes Tier tritt
Und langsam die schweren Lider senkt.
Auf deine Schläfen tropft schwarzer Tau,

Das letzte Gold verfallener Sterne.


Nota: Aquí puede leerse mi traducción del impresionante poema Grodek, el último que escribió Trakl antes de suicidarse.

4 comentarios:

Antonio Montes dijo...

Muy loable la tarea de dar a conocer los poetas alemanes, a los grandes y a los que, no siéndolo tanto, no por ello dejan de tener mérito. Lo cierto es que son legión, y suelen tener esa virtud de la «legibilidad» que es el mínimo encanto que debe tener un escritor, por más que sea difuso, árido o no alcance la genialidad.

Hace un año publiqué una traducción de Friedrich Georg Jünger, poeta del que conozco (y se conoce) poquísimo, con total injusticia aunque sólo pueda juzgar por los dos poemas que conozco de él:

http://beatusille.wordpress.com/2011/07/16/en-la-hierba/

Un saludo muy cordial.

José Miguel Ridao dijo...

No conozco a ese Jünger (al centenario sí lo he leído), después me me pasaré, gracias. Otro poeta interesante y muy desconocido por aquí: Wilhelm Klemm. Escribió poemas sobre la Gran Guerra.

Saludos.

Antonio Montes dijo...

Klemm me suena de una antología del expresionismo, editada en Reclam, que compré hace muchos años, le dedicaré más atención siguiendo su recomendación.

A lo mejor ya conoce estos sitios pero, por si acaso (también por si alguien más lee esto y le interesa), le doy unas cuantas referencias a ver si son de su agrado. Disculpe que no me salga el enlace, pero es que aún estoy en ello. En primer lugar: http://www.gedichte.eu/ , sitio que me encanta y donde dedican especial atención a la poesía expresionista. Tienen además el detalle de reproducir los libros tal como fueron publicados en su día, y no, como hacen otros, los poemas todos de seguido. Es el caso del anarquista Erich Mühsam y su antibelicista Brennende Erde o de Klabund con su Soldatenlieder, que no aparecen en sitios, aun así excelentes, como éste: http://gutenberg.spiegel.de/. Para terminar, el mejor que conozco de literatura (y no sólo) alemana: http://www.zeno.org/.

Por devolverle, un poco al azar, otro nombre de aquellos a los que atrapó la marea de la Gran Guerra: August Stramm:

http://www.zeno.org/Literatur/M/Stramm,+August

Su Weltwehe no llega al molino de Huidobro, pero es más expresivo.

Un saludo muy cordial.

José Miguel Ridao dijo...

Tomo buena nota, estoy muy interesado en los poetas de lengua alemana de principios del siglo XX, especialmente los que vivieron la Gran Guerra. Fue una experiencia tan traumática que sacó lo mejor de su inspiración. En el otro bando, Wilfred Owen hizo una poesía profunda y admirable. En contraste están las memorias de Jünger, frías, yo diría que crueles, donde los sesos de sus compañeros saltan por los aires y el toma nota para apuntar las estadísticas.

Saludos.