viernes, 13 de julio de 2012

La democracia, ¿en peligro?


Uno de los aspectos más olvidados de esta dramática crisis que cada vez monopoliza más la oferta informativa es que la legítima indignación contra los gobernantes no va pareja con la honestidad de los gobernados. Y me explico: una gran parte de los que vociferan, o vociferamos, clamando justicia ante las tropelías cometidas por la clase política, así en general, no han dudado en defraudar a Hacienda en sus declaraciones de la Renta, o en pedir facturas sin IVA para las reformas de su hogar, o en aceptar un sobrecito bajo cuerda por una intermediación sospechosa, o en hacer chapuzas mientras se cobra un paro fraudulento... o aunque sea, y lo importante no es la cifra defraudada, en conectarse a Internet y a las redes sociales durante las horas de trabajo, o llevarse un puñado de folios a casa para las tareas de los hijos.

Que cada cuál haga examen de conciencia, pero no somos precisamente un pueblo ejemplar en este sentido. ¿Qué corrupción es peor, la de los políticos o la de los votantes? ¿Es antes la gallina o el huevo? Y otra cosa importante: en estos tiempos de desprecio olímpico a estos cabrones (sic) de los políticos, acordémonos de la democracia: si los derrocamos, ¿qué vendría luego? Cuando me paro a pensar con frialdad me doy cuenta que mis exabruptos son en cierto modo un canto involuntario a una anarquía o, más bien, a una dictadura que no por lejana parece menos acechante.

Hay cosas que deben resolverse poco a poco, y empezando por los cimientos.

21 comentarios:

CLOCHARD dijo...

Estimado Ridao:

A veces me paro a pensar en lo mismo y la madeja está tan enredada, se encuentra todo en un sálvese quien pueda tal que el desconcierto lo tapa todo. Hoy en día, ponerte a hablar de la importancia de los pequeños detalles con los que se conforman unos buenos cimientos parece que es cosa de pirados idealistas que no están en el mundo: ¡Ojo!.

Salud, profesor.

eres_mi_cruz dijo...

que desgrave el IVA, verás tú como se pedían facturas hasta en los chinos...
ridao... aquí se escapan tres tiros y se lía la mundial... porque echarle huevos a la Merkel y a los gabachos que nos tratan con la punta del pie, no... pero lo que es entre nosotros, nos exprimimos las bilis a la que salte... definitivamente Caín era español...

Anónimo dijo...

Visto lo visto será mejor no te pares a "pensar con frialdad", dado que decir tonterías (con frialdad), solo es eso, tonterías.

Paco Principiante dijo...

Discrepo José Miguel.

Me parece algo demagógico igualar que me haya llevado unos folios de mi trabajo (alguna vez lo he hecho, más por la incomodidad de tener que entrar en una tienda, que cogerlo de la fotocopiadora, que pasaba por aquí...), con la cantidad de millones de Euros que algunos se han llevado.

Si tuviese que meter en mi casa el equivalente en folios, no entraría ni la décima parte.

Es tan infantil el que me digan: "Tú también", que yo contesto "Y tú más. Pero que mucho MÁS".

Saludos.

Nota 1: Además, ahora que lo pienso, los folios que me llevo son los que ya están escritos por una cara, y están al lado de la fotocopiadora para que la gente se los lleve, antes de tirarlos medio nuevos...)

Nota 2: Bueno, me da igual, sigo pensando lo mismo, porque algún bolígrafo de mi trabajo anda por mi casa...

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ese es el principio de mi pensamiento: Tan cabrón es un tío con un cuerno como con cientos.
Somos corruptos de nacimiento y en cuanto pensamos que lo que hace el político de turno nos puede interesar, empezamos a aplaudirlo hasta que nos duele las manos.
Saludos.

José Miguel Ridao dijo...

Clochard: la verdad es que no es tiempo de hablar de buenos cimientos y empezar de cero, sino de actuar rápido, pero eso no cambia la verdad de las cosas.

Nada nuevo, eresmicruz: estoy leyendo el libro de "don Jorgito" "La Biblia en España" y el inglés alucina con nuestros antepasados del siglo XIX. De todos modos, creo que hemos avanzado en la misma medida en que antes nuestras calles estaban mucho más sucias que ahora.

Anónimo: pensando "con frialdad", no entro al trapo.

Paco: yo entono el mea culpa, pero he reflexionado últimamente sobre ello, y creo que la cantidad defraudada no importa tanto como el hecho de defraudar. Cuando a un tío le llegue el borrador de la renta equivocado con 3000 euros a su favor y no lo firme, sino que lo rectifice, entonces es que es honesto. Ojo: honesto, no tonto, como por desgracia se le tacha aquí.

Totalmente de acuerdo, Rafael, si reflexionamos sobre ello podemos conseguir algo, de otro modo seguiremos siendo egoístas, insolidarios, corruptos, cada uno en cierta medida, pero todos más que, un poné, los alemanes (ellos tienen otros defectos).

Abrazos corrupteleros.

Muñoz Escasso dijo...

Muy de acuerdo con el primer párrafo. Los gobernados tenemos mucha responsabilidad en lo que está pasando.
Yo creo que dado que es fin de semana, procede darse un chapuzón y tomarse unas copitas.Aunque sea en casa, que es más económico.
Hay que airearse un poco.
Feliz fin de semana para todos.

Sara dijo...

Pues a mí me parece que José Miguel de tonto no tiene un pelo, Anónimo. Pocos se preguntan sobre el impacto que esta crisis tendrá sobre el futuro de la democracia. Es de esperar más fractura social y más polarización política hacia los extremos. Los políticos andan muy preocupados con la economía, pero tampoco les vendría mal desempolvar algunos libros de sociología....

Jesús Cotta Lobato dijo...

Es cierto, pero también hay gente honrada (¡yo la conozco!) que hace las cosas legalmente. Por eso uno esperaría que los políticos también lo sean. Además, a ellos hay que exigirles más que a los ciudadanos de a pie, por la misma razón por la que todos veríamos peor a un profesor que falta a clases que a un alumno. Un abrazo.

Er Tato dijo...

Que digo yo, que cuando los impuestos son insultantemente confiscatorios y una buena parte de ellos sólo sirven para que una legión de vividores, incluidos un cierto porcentaje de funcionarios, parados, políticos, sindicatos o empresarios se lo lleven crudo a costa de los riñones ajenos, lejos de ser inmoral defraudar, se convierte en una obligación ética. Sobre todo cuando lo único que le queda a quien sólo disfruta de una nómina es dejar de pagar el IVA al fontanero, triste consuelo donde los haya. No me jodas, Ridao...

Abrazos concienzudos (de objetor de conciencia...)

P.S.: Dice el amigo Jesús que conoce a gente honrada que hace las cosas legalmente. Como si lo legal y lo honrado fueran la misma cosa. ¡Ah, y al anónimo, pues eso...!

Mery dijo...

Ayer leí un articulo sobre Japón, sobre su herencia histórica del honor, y es admirable como en pleno siglo XXI allí casi nadie engaña a nadie porque todo el mundo cumple con su deber, cito textualmente.
Un país del que quizás deberíamos aprender todos los Estados actuales, aunque aquéllo es otro concepto y sería sumamente difícil.
Aquí ya sabes que a la mínima te engaña el fontanero, o tu vecino, o el que te sisa 50 grs de almendras a granel....
Somos un país de pillos a todos los niveles.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Pues tiene toda la razón el Tato. No es lo mismo lo legal que lo honrado. Retiro lo dicho y me sumo a los objetores de conciencia.

José Miguel Ridao dijo...

Aquí estamos, Paco, aireándome donde tú sabes, que tengo una piedra atada al ordenador para que no se me vuele (lo digo sin coña, acaba de estrellárseme en el ojo el pico de un libro de deberes del niño).

Gracias, Sara. El ejemplo griego es claro, y ahí está la historia europea del siglo XX. Desde luego, es un peligro que se ve lejos por ahora, y menos en el Reino Unido, donde no creo que corran peligro, pero por aquí abajo...

Jesús: yo no creo que se pueda esperar de los políticos más de lo que son los ciudadanos que los votan: al fin y al cabo no están ahíu como expertos o peritos para enseñarnos y darnos una lección, sino que son unos pares con una vocación teórica de servir al pueblo, que desgraciadamente no existe apenas en nuestro país. Por mucho que esperemos, si no nos lo dan habrá que hacer algo, y no creo que defraudar sea lo más adecuado, eso a lo que nos lleva es a la destrucción de la democracia.

Tato: ¿cómo va a ser una obligación ética dejar de pagar impuestos? Y entonces, ese "tonto" que paga todo, lo que es todo, no es de algún modo ultrajado por el que no paga, aunque defraude poco? Romper la baraja no es una solución, es el típico "sálvese quien pueda", y no creo que haya llegado aún ese momento.

MEry: el pueblo japonés me parece de otron planeta, es una cultura tan distante, de una personalidad tan acusada, que resulta imposible compararnos con ellos. Visto en la distancia les veo virtudes y defectos. Una de la primeras es, sin duda, que un político deshonrado se hace el harakiri. Anda que no se iban a vender espadas samurais por aquí...

Abrikazos.

Er Tato dijo...

Hombre Ridao, dicho así, sin anestesia -"...es una obligación ética dejar de pagar impuestos..."-, pues es una salvajada. Claro, si descontextualizas el mensaje... Tienes madera de político.

En cuanto a si es o no un ultraje para quien pague todo, llámame egoista, pero me preocupa más que me ultrajen a mí haciéndome pagar unos impuestos confiscatorios que, por cierto, puede que no te parezcan inmorales, pero desde luego son inconstitucionales. ¡Qué le vamos a hacer, uno es así de insolidario y ultrajante para con los demás...!

José Miguel Ridao dijo...

Bueno, se me olvidó añadir la coletilla "...en esos casos que citas". Me has picado, Tato, igual fundo un partido neo-neo-keynesiano-liberal-cuandohagafalta. Sigo pensando que la ética ahí no funciona, porque el interés es del pueblo en general, aunque sean unos ladrones quienes mandan. ¡A por ellos! Pero que los tíos éticos como tú y yo funden partidos, coño, a ver quién nos vota. Y eresmicruz de ministro de vivienda.

Abrazos volanderos.

Er Tato dijo...

A ver Ridao, este asunto da para una entrada y hasta para un ensayo, y vas tú y lo despachas con un "...sigo pensando que la ética ahí no funciona...". Y añades que no es ético porque el interés es del pueblo en general. ¿Y si buena parte de esos impuestos no sirvieran al interés general sino a intereses particulares o a colectivos muy concretos, bastante alejados, e incluso contrarios, del interés general? Léanse partidos políticos, sindicatos, ciertas castas privilegiadas (mineros, funcionarios...), subvencionados de uno y otro lado, etc...

Vaya por delante que, lejos de pensar que estoy haciendo una hombrada o que soy más listo que cuando hago el tonto -que es la mayoría de las veces; lo de hacer el tonto, quiero decir-, cuando no pago el IVA al fontanero, lo hago tapándome la nariz, con la incomodidad moral de saber que no estoy siendo coherente con mis principios y convicciones.

Dicho esto, imagina que con tus impuestos se financia un Estado tirano, ¿sería en ese caso ético intentar no pagar impuestos? O imagina que un asalariado muy cualificado y con una buena nómina, paga el 60% de lo que gana con su trabajo en impuestos -bueno, eso no tienes que imaginarlo, hay muchos de esos en este país...-, ¿no es esa un imposición confiscatoria e injusta, sobre todo si con esos impuestos se financian actividades que no se corresponden con el interés general? O imagina que un gobierno llega al poder prometiendo que no va a subir impuestos y los sube, no sólo una vez, sino dos, ¿no sería ese un gobierno democráticamente deslegitimado frente al que podría considerarse una obligación ética defraudar al menos el importe equivalente a la subida de impuestos?

En fin, que este asunto daría para mucho. Mientras tanto, yo seguiré intentando no pagar el IVA al fontanero o al pintor, y aprendiendo a convivir con mis contradicciones...

Abrazos moscacojoneros


P.S.: Por cierto, en este país no se vota la coherencia y la ética. Y las pruebas de remito. Será porque porque es muy cansado eso de predicar con el ejemplo.

Er Tato dijo...

Vaya mierda de P.S. que me ha salido. Repetimos.

P.S.: Por cierto, en este país no se vota la coherencia y la ética. Y a las pruebas -Valencia o Andalucía...-, me remito. Será porque es muy cansado eso de predicar con el ejemplo.

José Miguel Ridao dijo...

Sí que da para un ensayo. Conste que no lo escribo porque entonces no lo iba a leer nadie, y escribir en el blog me ha viciado despachando cualquier asunto en veinte líneas.

Partamos de un hecho: si no hay ética en dejar de pagar ningún impuesto en absoluto, tampoco la hay, salvando las distancias de cantidad, en no pagar el IVA a un fontanero. Puede que pienses que en el primer caso tampoco habría falta de ética. Vale. Suponemos entonces que el Estado está totalmente corrompido. No veo que sea el caso (todavía): pienso que la opción coherente con la ética (y que yo no sigo, porque soy un sinvergüenza), es no defraudar en absoluto. Otra cosa es perseguir el ladronazgo y exigir el buen uso de nuestros impuestos. Con la que está cayendo, creo que a partir de ahora se fiscalizará hasta el último euro. Defraudar el importe de la subida de impuestos es poco ético: supone una represalia a un incumplimiento electoral hecha por un solo individuo "listo", a costa de los tontos, que cada vez son menos (yo, desde luego, estoy subiendo puntos en el test de inteligencia).

Y desde luego que en este país no se vota a la ética: los votantes no la tenemos, ¿qué esperabas?

Un abrazo ético y estético.

P.S. Oye, tanto que hablo de ética, y yo no la tengo, entonces, ¿para qué carajo sirve? Es una puta abstracción. Los filósofos, siempre tan útiles...

Er Tato dijo...

A lo mejor yo sí lo leía. Claro, que a lo mejor yo no soy nadie... ;-P

Por otro lado, no se trata de todo o poco, no es una cuestión cuantitativa -yo al menos no lo veo así-, sino cualitativa. Cuando el sistema impositivo es razonablemente justo y se usa para el interés general, tan falto de ética está el fraude absoluto como el insignificante, el del fontanero. No sé si así queda más clara mi postura. Es cierto que podrías decir, ¿y quién decide todo eso? Pues en el fondo, aunque existe una ética social, digamos que más o menos consensuada, es obvio que cada cual tiene una ética individual. Y cuando es tan palmario que nuestro sistema impositivo y el uso que se hace de una parte no despreciable de nuestros impuestos es absolutamente inmoral, no resulta difícil decidirse.

Por otro lado, minimizas eso que tú llamas "incumplimiento electoral de un solo individuo". Tampoco es una replesalia, sino una defensa a un ataque. Estamos hablando -yo al menos-, de legitimidad democrática, no de un listo. Quien llega al poder con un determinado discurso, que es el eje de su programa electoral -regenerar la democracia, no subir impuestos y racionalizar el Estado-, y hace justo TODO lo contrario -pactar puestos en las instituciones, no modificar la ley electoral, subir IRPF e IVA o no reducir drástica y urgentemente el tamaño del Estado en su hipertrofia-, no debería extrañarse de que la sociedad civil -si es que existiera-, le plantara cara. Desde luego, no parece que las decisiones de ese "individuo" deban ser las que sitúen el listón de mi ética personal.

Y yo me considero un ciudadano bastante decente -calificarme de ejemplar, además de falso, sonaría algo presuntuoso-, aunque, como dije antes, no sé si aquí o en otro comentario, deba aprender a convivir con mis contradicciones, que procuro que sean pocas y bastante inocuas, casi simbólicas.

Otro abrazo

P.S.: Discrepo. Sí hay votantes con un sentido razonable de la ética -los santos para la Iglesia...-, otra cosa es que sean minoría. Y lo que has escrito en tu Post Scriptum no te lo crees ni tú, que ya nos conocemos. ;-)

José Miguel Ridao dijo...

Bueno, un día voy a colgar como entrada un ensayo de 20 páginas, para abrir boca, y de paso siento precedente, supongo.

Estamos de acuerdo en que la cuestión es cualitativa, así que a ver si además de escaquearte del IVA del fontanero haces cosas más gordas, yo qué sé, facturas falsas, separarte de tu mujer para pagar menos IRPF... Ya me cuentas.

La cuestión está en ese límite que apuntas a la ética: la verdad es que yo también estoy hasta el gorro. Pero... no olvides algo crucial: en tiempos como estos hace falta aferrarse aún más a la ética para que no se vaya todo al carajo, y haciendo acopio de ética y cojones mandar a tomar por culo a todos los sinvergüenzas y reconstruir el país desde la legalidad. ¿Ciencia ficción? Sí, claro, pero eso no impide que sea el camino correcto (ético). Los tiempos que vienen son peligrosos para la democracia, me temo.

Tienes razón en que he minimizado el incumplimiento de un individuo.

A ti se te nota, y te lo digo sin mariconeo, que eres decente, ejemplar y consecuente, a pesar de ser bético y liberal. Es curioso cómo en el blog se "cala" a la gente más que en el día a día personal, o al menos hay ciertos aspectos personales de cada uno que salen a relucir por escrito, y que no se manifiestan cara a cara.

Un abrazo fresquito, nocturno y playerito.

Er Tato dijo...

Es cierto que la ética, la decencia, el esfuerzo individual y colectivo, que siempre son fundamentales, en momentos como estos son realmente imprescindibles, y quizás lo unico que nos pueda salvar.

¿A pesar de ser bético y liberal...? ¡Serás mamón...! Y también sin mariconeos -sí, ya sé que suena a devolución floral, pero no...-, si sigo tu blog es porque dices cosas de ésas que a todos nos da cierta vergüenza reconocer, pero que muchos hemos pensado o sentido y casi nunca nos atrevemos a exteriorizar. ¡Y menos en público y con nombres y apellidos...! Esa sinceridad, incluso a costa en ocasiones de ser malinterpretado y quedar como un racista o un facha o un rojo -o lo que sea...- y disfrazada a veces de un poco de coña, tiene merito, mucho mérito. Cuestión distinta es que seas palangana y keynesiano, que hasta para admitir eso en público hay que tener huevos ;-P

Y sí, cuando sigues a alguien a menudo en un blog es relativamente fácil saber de qué pie cojea, si es o no buena gente. Porque ya sabes aquello de que se puede engañar a unos pocos durante un tiempo, pero no a todos durante todo el tiempo. Y las entradas de un blog son tan puñeteras para su autor como la hemeroteca para los politicos.

Abrazos amariconados