viernes, 20 de julio de 2012

Otoño en verano


Quedó la plaza sola,
y las ausencias del verano muerto
hablaban tristes con las golondrinas.
¡Chí!, ¡Chí!, ¡Chí! Chía, pájaro circense,
y cubre de optimismo la mañana
clara, con una luz tornasolada
que se cuela por todas las rendijas,
tan modesta y tan cruel.

Hace ya mucho tiempo que no paro
en aquella fonda de cristales negros.
A cientos rellenaban los aleros,
y yo me despertaba antes que ellas,
y una algarabía llenaba el aire,
y al fin podía despedir la noche,
siempre negra y de plata.

Chía, regálanos tus acrobacias;
vuela por los tejados y las calles
y anúncianos la suerte de esos prados
de frutas maduras y de ilusiones
nuevas, que se marchitan lentamente,
y nosotros seguimos sin saberlo,
porque sólo escuchamos vuestros trinos.