domingo, 15 de julio de 2012

Se necesitan "tontos". Razón: España


Estoy seguro de que todos los que me leéis habréis sido tachados alguna vez de tontos, o bien habréis llamado tonto a alguien en multitud de ocasiones no relacionadas con las capacidades intelectuales del interpelado, sino con su sorprendente tendencia a cumplir con las leyes, especialmente las tributarias. Así, en este país es tonto quien declara todos sus ingresos, quien escritura la vivienda comprada por su valor real de compra, quien exige facturas con el IVA completo, quien renuncia al pago de una prestación porque no le corresponde, quien declara beneficios en su empresa, con lo fácil que hubiera sido poner pérdidas, quien usa su teléfono privado para realizar llamadas privadas, quien pide una licencia de obra menor para demoler su vivienda y volver a levantarla… y creo que podríamos seguir casi hasta el infinito, tantas son las necedades que los españoles debemos evitar en nuestro paso por el mundo. Curiosamente, en otros países el concepto de “tonto” difiere considerablemente del nuestro, hasta el punto de adquirir justamente el significado opuesto. Así, hace poco me referían una anécdota de un empresario español que cerraba un negocio con un cliente alemán, y tras ponerse de acuerdo en el precio le dijo el primero al segundo, más que nada para hacerle un favor: -Bueno, si te parece el IVA lo quitamos, ¿no? A lo que respondió el alemán indignado: -¿Pero tú eres tonto, o qué? Y a continuación le soltó una perorata, supongo que en alemán, que el pobre españolito, que lo había dicho con toda su buena intención, tuvo que soportar con el teléfono a dos palmos de la oreja.

Vemos, pues, que no es lo mismo ser “tonto” en España que en Alemania, y sospecho que tampoco en Italia que en Holanda o en Portugal que en Suecia. Quien es tonto en un país es listo en el otro. El de los países anglosajones es un tonto con delito, un tonto censurable al que hay que perseguir hasta meterlo en chirona para que pague por sus fechorías tontunas, mientras que por estos lares sureños el pobre “tonto” que paga todos sus impuestos es lo que vulgarmente se conoce como un pardillo, un pobre hombre que lleva a sus espaldas sin rechistar todo el peso de la corrupción de sus conciudadanos. Eventualmente, muchos de estos “tontos” son finalmente convencidos por los “listos”, que son franca mayoría, con argumentos ciertamente poderosos, como: “si tú no lo haces lo va a hacer otro”, “total, son unos pocos euros que no suponen nada para Hacienda”, o el muy convincente: “que no te dé remordimiento quitarle dinero a estos cabrones”.

Yo he ido reflexionando mucho últimamente sobre estos asuntos: antes miraba con cierta condescendencia a los “tontos” integrales, que los hay, que jamás han dejado de pagar a sabiendas un euro en impuestos ni se han beneficiado para asuntos privados de los medios puestos a su disposición por su empresa o el Estado, ni han pirateado un solo producto informático. En los días que corren, sin embargo, se han convertido en un modelo a seguir, y me miro en su espejo todo lo que puedo. Creo que hay mucho de autodefensa, mucho de tapar nuestra propia conciencia, en los argumentos que oponemos al mero hecho de hacer una llamada telefónica desde el trabajo. Evidentemente hay grados, pero no es tanta la distancia desde el fraude aparentemente más insignificante hasta aceptar un sobre con un millón de euros, o decir que sí a un cargo en un banco con un sueldo de tres millones de euros anuales mientras que se arruina a sabiendas a los pequeños accionistas. El superhéroe “tonto del haba” que nunca haría una fotocopia para renovar su DNI en la máquina de su trabajo jamás aceptaría ese sobre abultado. Del resto, tengo mis serias reservas.

Lo dicho: el país necesita tontos con urgencia, y si hace falta debemos convertir en tontos a los listos a base de hostias.

9 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Por una vez estoy en casi desacuerdo contigo Ridao, como en el chiste: "o jodemos todos o rompemos el ladrillo de gafa".
Creo que la única solución es convertir en tontos a los listos a base de hostias, lo malo es quien le pega la primera a Botín y compañía.
Saludos.

Er Tato dijo...

¿Y no será que, por ejemplo en Alemania, hay tantos tontos porque no hay tanto listillo? Desde luego, mis motivos para intentar no pagar impuestos cuando puedo evitarlo -reconozco que hasta hace un par de años, yo era uno de esos tontos integrales que nunca se planteó dejar de pagar un euro de impuestos-, tienen poco que ver con sentirme más listo que los demás o con ahorrame dinero, y mucho que ver con haber empezado a tomar conciencia de que estaba haciendo el gilipollas.

Cuando uno, que tiene exclusivamente una nómina como fuente de ingresos, hace cuentas y comprueba que aporta al Estado más del 60% de lo que ingresa al año -IRPF, IVA, IBI, impuestos especiales, seguridad social... -, y no para echar una mano a los más desfavorecidos -o al menos no principalmente para eso-, sino para financiar a un Estado hipertrofiado, lleno de vividores y listillos, entonces uno -otra vez uno-, se plantea seriamente dejar de pagar algo de vez en cuando -nada importante, si acaso tres perras mal contadas-, aunque solo sea para sentirse menos gilipollas. No tengo motivación económica alguna, sólo se trata de una cuestión de consciencia. Vamos, de haber empezado a ser consciente de estar haciendo el tonto.

Ya dije algo parecido en la taberna. Y conste que estoy bastante de acuerdo con el fondo de tu entrada, aunque pueda parecer contradictorio con este comentario.

Abrazos desgravables

eres_mi_cruz dijo...

el Estado debería pagarme intereses por el dinero que le voy a prestar ahora que nos suben del 15 al 21% los pagos fraccionados del IRPF... me pregunto si entre quienes hacen las leyes y organizan la cosa hay un sólo tío que en su vida haya montado un negocio por muy chico que haya sido...
si no quieren economía sumergida que trabajen los inspectores si es que no son leyenda urbana... a mí me han caído cascotes de un octavo piso llevando a mis niños al colegio... ni policía, ni inspección, ni papeles, ni hostia... es como los chorizos en la puerta del cash-conveter... menudeo impune para que la cosa no desvaríe... un asco, macho...

me has puesto a güevo el enlace de hoy...

Er Tato dijo...

Que no hombre, que os lo han dejado en el 19%, que eres un quejica. ;-P

Además, todos hacemos pagos a cuenta, todos adelantamos pasta. Bueno, todos no, sólo los que somos tontos, como dice Ridao. Seguro que él tiene una SICAV. Por cierto, estoy hasta los huevos de escuchar en tertulias que se suponen serias que los propietarios de SICAV sólo tributan al 1%. Si hay que darle caña a los ricos, démossela -¿se escribe así?-, pero con cierto rigor.

Saludos

Manuel Martínez Barcia dijo...

Envidia cochina es lo que hay!
A mí, todo lo que sea declarar al I mis archi-super-rentas me parece una banal tontería.

Exencióooooon páloslistooooss!!

(Por cierto, ¿Alguien sabe dónde están los valores del tesoro?, mis NEOX plusvalías, digo)

Juanca el primer.

eres_mi_cruz dijo...

tato, ¿también adelantas el IVA de las de facturas que todavía no has cobrado ni vas a cobrar?...
gracias, me has hecho un 2% más feliz que ayer y un 4% menos que anteayer... al final va a resultar que, como dicen los socialistas, la letra pequeña hay que leerla en el BOE...

Er Tato dijo...

No, eres_mi_cruz, eso ya no. Y sí que es esa una putada para los autónomos y pymes.

Alguna vez también llevan razón los socialistas, hombre. La letra pequeña hay que leerla en el BOE, y la gorda, en inglés.

Saludos

eres_mi_cruz dijo...

canalsu lo borda as usual...

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo sigo pensando que hacen falta muchos más tontos, ahora más que nunca. Esa tentación que sentimos de pasarnos al carro de los listos es peligrosa para la democracia, como dije el otro día. Eso sí, hay que perfeccionar el sistema de dispensación de hostias para escarmentar a los listos. Y los políticos, los hemos puesto ahí entre todos: a lo mejor surge algún grupo de tontos que quiera meterse en política y sube el nivel, lo cuál no es difícil. El momento es ahora, más bajo no podemos caer, pero no un momento de anarquía y sálvese quien pueda, sino una afirmación de la democracia. Yo no soy todo lo tonto que debería, lo reconozco, pero si dejamos de hacer el tonto vamos listos, es como si dejamos de reciclar o incluso de sacar la basura al contenedor porque nadie lo hace, la porquería nos llegaría a las rodillas, lo mismo es en política. Es verdad que en Alemania no hay tanto listillo, esa ventaja tienen, aunque el pueblo alemán tiene muchos defectos que yo no quiero para nosotros. Pues podemos alquilar a la Merkel una brigada de limpieza, diciéndole que así es más fácil que cobre la deuda, yo qué sé, ¡argo!

Y bueno, ese baile de porcentajes, Tato y eresmicruz, es que no sabéis: haced como yo, que me sale la declaración de la renta a ingresar, lo que me sitúa durante todo el año en una posición deudora frente al Estado, y encima me dejan fraccionar el pago. Amos, iba yo a financiar gratis al Estado con parte de mi nómina...

Abrazos atontolabados.