domingo, 4 de abril de 2010

Fingimiento


¿Por qué los poetas ríen cuando lloran
y lloran cuando ríen?
Son maestros en la suerte
de las lágrimas fingidas,
de la fábrica de ayes
que conmueven hasta el tuétano a los fieles.

Ayer mismo veía
cómo el mundo giraba
cada vez más despacio
presintiendo mi desdicha,
acompasando su ritmo
al peso lacerante de todos mis recuerdos.
Cerré los ojos, vencí el sueño
y lo anoté en mi cuaderno
mientras comía en la cocina un bocadillo.

sábado, 3 de abril de 2010

Blog vs. Bloc

Son muchas las diferencias entre este cuaderno electrónico denominado blog y el cuaderno tradicional de papel. Aunque se ha escrito mucho sobre el particular intentaré dejar aquí mis impresiones, esperando aportar algo nuevo.

1. El blog es una herramienta de publicación, y esto constituye quizá su mayor atractivo. En el momento en que se cuelga una entrada ésta queda en la red a disposición de quien quiera leerla en una transacción directa escritor-lector, sin necesidad de usar un intermediario como es el editor. Por su parte, el cuaderno sólo sirve para quien lo escribe, que si quiere publicarlo debe encontrar editor. Gracias a esto el blog supone un fuerte aliciente para escribir, mientras que muchas veces da pereza escribir en un cuaderno. Hay que tener en cuenta que la publicación en un blog es efímera, pues una entada “tapa” a la anterior. Aunque siempre se puede acudir a entadas antiguas es raro que se haga.

2. El blog es interactivo; permite comentarios. Esta peculiaridad es quizá la mayor diferencia entre el blog y el cuaderno tradicional.

3. El cuaderno es íntimo y privado, mientras que el blog queda expuesto, por lo que no tiene ese carácter. Eso condiciona mucho a la hora de escribir, pues no es lo mismo hacerlo para uno mismo, donde no hay restricciones, que para un público más o menos amplio pero en todo caso anónimo. Así, muchos escritos de carácter íntimo nunca verán la luz en un blog, aunque sí los privados -no hay que confundir intimidad con privacidad, pues la segunda es susceptible de ser compartida, a diferencia de la primera (mi blog es un ejemplo claro de esto)-. Una manera de combatir esta limitación del blog es el uso de seudónimos, que está muy generalizado.

4. En un cuaderno se escribe cuando a uno le apetece, mientras que cuando se cuelga una entrada en el blog se suele escoger el momento teniendo en cuenta aspectos como la posible audiencia que tendrá la entrada, la época del año en que se escribe, la frecuencia de publicación, etc. Por ejemplo, en tiempo de vacaciones o en fines de semana las visitas a los blogs bajan, por lo que muchos autores se guardan sus mejores entradas para cuando haya más lectores (aquí estoy yo colgando este rollo en Sábado Santo). Hablando de la Semana Santa, en esta época se suelen hacer muchas entradas relacionadas con esta celebración, y parece que no cuadra demasiado una entrada, digamos, humorística. También sucede que no es conveniente publicar, digamos, cinco entradas en el mismo día, porque se perderían lectores, mientras que en un cuaderno se puede escribir cuanto se quiera de una vez. Por supuesto que hay quien no presta atención a estas cosas y cuelga lo que quiere cuando le apetece, pero no es lo más normal.

5. Generalmente las entradas de un blog deben ser breves (yo ya me estoy pasando), debido al sistema de lectura que se suele utilizar, generalmente muy rápido. En un cuaderno se puede escribir si se quiere una novela entera (que conste que hay novelas escritas en blogs, pero no es el mejor medio para publicarlas).

También existen conexiones evidentes entre ambos medios:

1. Gracias a la herramienta de borrador que tienen los blogs éstos se convierten prácticamente en un cuaderno, y después se publica en el momento que se considere oportuno.

2. En muchos casos no se escribe directamente en el blog, sino que se hace a mano en un cuaderno que luego se pasa al blog.

Y seguro que me dejo muchas cosas en el tintero, pero aprovecho las ventajas de la interactividad para que seáis vosotros quienes las apuntéis.

viernes, 2 de abril de 2010

Semana Santa en la sierra




Estoy pasando esta Semana Santa en Alájar porque me gusta la vida retirada y tranquila, lejos de las aglomeraciones y las prisas de las ciudades o de las playas, pero eso no significa que en la sierra no haya tradiciones relacionadas con estas fechas. Como en muchos otros lugares, se conmemora la Pasión de Cristo con procesiones como Dios manda, con sus nazarenos, pasos y demás parafernalia. Ayer fue Jueves Santo, y fuimos a Aracena a ver salir la Hermandad de laVera Cruz desde la iglesia del Castillo. No es como la Semana Santa de Sevilla pero indudablemente tiene su encanto, y además con la gran ventaja de que se puede andar por el pueblo tranquilamente, sin bullas ni empujones, como seguramente sucedía en Sevilla hace muchos años.

jueves, 1 de abril de 2010

Soneto semanasantero

Mañana es Jueves Santo y primer día de abril. ¿Y ahora qué escribo yo a las tantas de la noche del miércoles? Lo suyo sería algo relacionado con la Semana Santa, digo yo. ¡Ya lo tengo, Bach! Es mi ídolo musical, y tanto la Pasión según San Juan como la Pasión según San Mateo son dos obras maestras que dan mucho juego para un Jueves Santo. ¡Mierda! estoy en Alájar con el pinganillo, y si ya me cuesta colgar entradas me tengo que olvidar de poner vídeos. Bueno, así sobre la marcha se me ocurre hacer un soneto semanasantero, a ver qué me sale. No sé lo que tardaré en cuadrarlo, así que os pongo el resultado final, pero vamos, que es un soneto sobre la marcha, de andar por casa. Ya de entrada veo que el primer cuarteto está plagado de faltas de ortografía populares...

La semana más santa de tol año
celebra la pasión de Jesucristo,
pero yo lo que veo es que to cristo
se larga pa las playas. No es extraño

encontrar una piara, un rebaño
de turistas que atacan de improvis(t)o
con toda la impiedad de un anticristo
muriendo por poder pegarse un baño.

En marzo está fría el agua de cojones.
No sé qué es más atroz, penar en bullas,
o hacerse a la mar con los abrigos.

Lo suyo es disfrutar las vacaciones,
dejarse de aficiones tan capullas
y hartarse de beber con los amigos.

P.D. Lo de las aficiones capullas me ha salido para cuadrar el soneto, sin otra intención, jeje.

miércoles, 31 de marzo de 2010

¿Semana... Santa?

A lo mejor esto que voy a decir es una perogrullada, pero la Semana Santa sólo es santa para quien crea en los santos. Esto tiene mucha más miga de lo que parece. En primer lugar, puede seguir siendo santa por mucho que los incrédulos no lo vean así, y viveversa: puede ser no santa se pongan como se pongan los creyentes. Yo veo dos opciones:

1. Que los creyentes estén en lo cierto, y entonces sí sería santa.

2. Que los creyentes se equivoquen, y entonces no sería santa, aunque para el caso es lo mismo: la fe inquebrantable nunca les haría cambiar de opinión.

Al final siempre ganan los creyentes, que se quedan con su Semana Santa, y los agnósticos nos quedamos un poco puteados, que si sí que si no, aunque al que de verdad tenga dos dedos de frente le debe importar un pimiento la santidad de la semana en cuestión. Lo que importa es la fiesta, la celebración, las vacaciones.

En resumen: lo dejamos como está: SEMANA SANTA, con todas las letras. Y ahora, ¡a la calle a ver los pasos!... ¡o a la playa!... ¡o a escribir en el blog!

Yo me quedo en Alájar.

martes, 30 de marzo de 2010

Divagaciones de un Lunes Santo en Alájar

Lunes Santo, 1:15 P.M. Escribo en mi mesa en Alájar frente al ventanal desde donde se divisa en lo alto del promontorio la espadaña-campanario de la Peña de Arias Montano, apenas a 500 metros a vuelo de pájaro. A la izquierda un pino gigantesco domina el paisaje desde su atalaya calcárea, como lo son las cuevas un poco más abajo donde habitaban los hombres prehistóricos. La lluvia cae a chorros, y la niebla empieza a envolver la montaña misteriosa. ¡Cuánta belleza encierra la naturaleza! ¡Cuánta magia y fascinación! La vida es esto, y no las avenidas atestadas de coches, de gente y de humo. Dios creó la tierra, no el asfalto, y allí es donde él ha de volver, a la tierra dura en verano y esponjosa en invierno, madre de la vida como lo es el agua. Lluvia del cielo y tierra en el suelo, ¡qué más se puede pedir!

Ahora miro hacia abajo, al teclado de mi portátil, de mi notebook, para conectarme a Internet y buscar artículos de marketing para seguir trabajando en los currículos. El contraste es tan grande que por unos instantes quedo abrumado ante la tarea titánica, pero la contemplación de la gran montaña donde habitan fuerzas telúricas ha regenerado mi espíritu, aunque sea para dedicarlo a tareas tan prosaicas. A las 1:23 P.M. vuelvo a la rutina odiada pero necesaria.

lunes, 29 de marzo de 2010

Alfileres rojos


Son muchas las preguntas y grande mi ignorancia

para quitar la nieve de tu jardín florido
y cosechar la luz de los primeros años
atónitos, borrachos de olores olvidados
que ahora duelen muy hondo, como alfileres rojos
desnudos de perfume y armados de crueldad.

Sombras de lo que fuimos, humo del porvenir
soñado cada tarde al calor de tus brazos
aquellos días únicos, frescos, primaverales,
cuando vivir costaba lo que vale un beso
fuerte y mojado, lleno de música inocente,
como el rumor de hojas de un sauce en la ribera.

Por fin se ha disipado la niebla del futuro
pintando con jirones los últimos temores,
los vestigios marchitos de nuestra inmadurez.
Las niñas de tus ojos brillan resplandecientes
y me susurran dioses que ya no son los mismos,
que no regalan nada pero prometen todo.

sábado, 27 de marzo de 2010

El gran Jussi Björling

Resulta extraño oír a un sueco cantando en italiano, pero si hablamos de uno de los timbres de voz más bellos que han existido lo de menos es la nacionalidad. Björling fue un tenor lírico puro; llegó a ser un ídolo en el Metropolitan de Nueva York, donde mandó durante dos décadas. Debutó allí en el papel de Rodolfo, de la Bohème, cuando contaba con 26 años. Ése es uno de los momentos en que a los melómanos les gustaría dar marcha atrás en el tiempo para sentarse en aquellas butacas en 1938 y escuchar esa voz privilegiada desgranando la melancolía de las notas de Puccini.

La estructura ósea de la cara de Björling recuerda mucho a la de Fritz Wunderlich, otro de los grandes tenores de la historia, un talento innato, como el del sueco, lo que hace pensar en la importancia de una buena caja de resonancia. De todos modos lo importante es el resultado, y cuando ponemos una de sus grabaciones nos olvidamos de todo, incluso de su triste final (muríó alcoholizado).

Como muestra de su arte dejo la famosísima aria de Turandot "Nessun dorma", cantada por Calaf en el último acto. Los incondicionales de los tenores italianos dicen que las mejores versiones son de Gigli, Corelli y Pavarotti. De esta terna yo me quedo con el primero (Pavarotti no es santo de mi devoción), pero en mi opinión Björling les supera a todos.

jueves, 25 de marzo de 2010

Soneto con gazapo


Un verso he escondido en esta tanda
que está aquejado de una hipometría;
o acaso es que se cuenta en demasía.
Os puedo prometer que cojo anda.

Si no lo veis a la primera manda
cojones vuestra poca maestría;
bien poco entendéis de poesía
por mucho que de ello hagáis demanda.

Alguno va poniéndose nervioso;
ya sólo van quedando dos tercetos
para atrapar el verso misterioso.

Nada hay más fácil que leer sonetos
y en cambio parecéis unos viciosos.
¿Queréis dejar los dedos quietos?

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Qué sería de nosotros...


1.
...sin el papel higiénico?

2. ...sin el teléfono móvil?

3. ...sin Mercadona?

4. ...sin los relojes?

5. ...sin la primavera?

6. ...sin la ciencia económica?

7. ...sin las palabras?

8. ...sin los coches?

9. ...sin los mocos?

10. ...sin los libros de papel?

11. ...sin los Estados Unidos?

12. ...sin las ganas de vivir?

13. ...sin los ordenadores?

14. ...sin los amigos?

15. ...sin los preservativos?

16. ...sin las lavadoras?

17. ...sin los políticos?

18. ...sin la música?

19. ...sin los médicos?

20. ...sin los blogs?

Sólo tengo clara la de los mocos: "Nos aburriríamos en los semáforos". Del resto me conformo con que me ayudéis respondiendo a una. La respuesta que a mi juicio sea más original y a la vez más certera quedará immortalizada para la "posterioridad" con el inmenso honor de ser pasada desde los comentarios hasta el cuerpo de la entrada, que no es cualquier cosa, oigan, dado el creciente prestigio, fama y excelsitud alcanzados por este cuaderno.

El comentario ganador es de Alejandro, que a la pregunta 15, ¿Qué sería de nosotros sin los preservativos? responde simplemente que sin los preservativos seríamos... MÁS.

martes, 23 de marzo de 2010

Un día inolvidable (o así...)

Ayer fue un día inolvidable. No porque me sucediera algo especialmente bueno ni malo, no. No sé muy bien por qué, o acaso lo sé pero no quiero decirlo en público -ésa es la diferencia entre el diario electrónico y el de papel-. La prueba de que fue inolvidable es que estoy aquí escribiéndolo, y alguna razón habrá de que me haya dado por ahí. Si alguien me pregunta en el futuro que cite un día inolvidable de mi vida y hablo del 22 de marzo de 2010 habré estado en lo cierto.

Acabo de caer en la cuenta de que éstas eran el tipo de cosas que se le ocurrían a Pessoa, que, como no tenía blog, las apuntaba en cuartillas que iba reuniendo para dar forma a su Libro del Desasosiego, siempre en construcción. Él las escribió con tanta maestría que cualquier apunte inacabado, por intrascendente que pareciera, fue incluido en el libro después de su muerte.

Desde el futuro
contemplo días presentes
que nunca olvido.

lunes, 22 de marzo de 2010

No sé por qué he llorado


No sé por qué he llorado.
Quizá sea ese pájaro aterido,
los recuerdos de todos mis fantasmas
o las gotas de lluvia repicando
en aquel charco sucio.
O puede que mi llanto no responda
a la melancolía del otoño,
al espejo de mis miedos más ocultos,
a la vida que escapa a borbotones
por el reloj de arena,
se filtra por el alma hasta los ojos
y brota desde el negro de la pena.

No sé por qué he llorado
pero me escuecen todas esas lágrimas,
que saben dulce
y duelen hondo.

viernes, 19 de marzo de 2010

El reverso de la vida

La lucha contra la nada es horrenda. Una batalla desgarradora y perdida de antemano, un agitar los brazos a ciegas buscando aferrar al enemigo invisible, hasta que llega el cansancio infinito y la lucha cesa, se extinguen las fuerzas y ya no hay guerra, sino sufrimiento, peor que todas las heridas de una batalla sangrante. Si alguna vez la desesperación te ha llevado a correr buscando algún sitio donde guarecerte y has comprendido que no lo hay en todo el universo, entonces has mirado a la cara al reverso de la vida.

Van pasando las horas y no tengo
manera de vivir la vida mía.
Me he tapado los ojos y contengo
las ganas de acabar con la agonía.

jueves, 18 de marzo de 2010

El misterio de la pata abajo

Hoy quiero traer una reflexión que me quita el sueño y a la que no encuentro explicación por más que la busque. Espero que a estas alturas no se escandalice nadie si digo que se trata de un asunto escatológico en la segunda acepción que da la RAE a esta palabra: “Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades”. Más concretamente de la modalidad excrementicia.

¿No os pasa que cuando os entran ganas de, digamos, jiñar en un lugar que está lejos de vuestro domicilio habitual y de cualquier otro urinario o cagatorio público os ponéis una mijita nerviosos? La cosa se puede controlar mal que bien mientras nos encaminamos, pongamos por caso, a nuestra casa. ¿Y no sucede que cuando os vais acercando la cosa empieza a ponerse fea, cuando avistamos el hogar empieza a pasar de castaño oscuro, nunca mejor dicho, cuando nos montamos en el ascensor tenemos unos sudores fríos y no estamos seguros de llegar a tiempo, al meter la llave en la cerradura la carga atómica está empezando a asomar y, algunas veces, explota en el momento en que tocamos la puerta del cuarto de baño?

Y mi perplejidad es ésta: ¿Por qué siempre es justo al llegar cuando claudicamos ante las fuerzas del intestino con todo el tiempo, incluso horas, que llevamos aguantando? ¿A qué se debe esa sincronía perfecta y siempre cambiante, por mucho que la distancia hasta el paraíso cagadero cambie cada vez? Son tantos los misterios que quedan por resolver...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Acertijo fiscal

La subida del IVA, ¿aumentará los ingresos públicos?

a) Pues claro, parece mentira que seas economista: si en vez del 16% se grava al 18% se recauda más dinero.

b) Ni de coña; más bien disminuirán: los empresarios se verán obligados a subir los precios para mantener los beneficios; esto hará que los consumidores compren menos, con la consiguiente bajada en la recaudación del IVA. Además muchas empresas tendrán que cerrar, por lo que sus empleados no tendrán dinero para gastar.

c) Depende de dónde se sitúe el punto óptimo de la curva de Laffer; es decir, ni puta idea, como ocurre siempre con la Economía.

Premio para los acertantes: una curva de Laffer dedicada.