martes, 31 de agosto de 2010

Del calor y otros demonios


¡Qué calor! Esto es inhumano. Desde que he llegado a Sevilla tengo puesto a toda pastilla el aire acondicionado y las paredes aún echan humo. A la cocina mejor no acercarse, no vaya a ser que me resbale, ponga la mano en la encimera de granito y me haga una quemadura de tercer grado. He bajado con los niños a la piscina a ver si la cosa mejoraba, y mejoraba mientras estábamos dentro del agua, pero al salir parecía como si un aspirador nos fuera quitando las gotitas de agua -¡chuuuuup!- hasta dejarnos secos. Algo así como en los túneles de lavado cuando llegas a la zona de secado, que parece que se pone a llover al revés. Me he encontrado con un vecino y me ha dicho, sonriente: "Claro, es el veranillo del membrillo". A punto he estado de darle un premio. Ese calor membrillero es pegajoso, pero no asfixiante. Esto es la muerte a cachitos, y el último día de agosto. No creo que septiembre se inaugure mucho mejor.


Aquí convivimos con esto porque estamos acostumbrados, porque de otro modo nadie en su sano juicio se iba a quedar aquí los tres meses de calor fuerte. A to se acostumbra uno, como decía aquél, pero es que tenía toda la razón, somos así de carajotes. Que nos joden los políticos, pues levantamos un poco más el trasero para que nos la metan mejor; que los niñatos se ponen debajo de nuestra casa a dar por culo con la botellona, pues el ayuntamiento les pone unos banquitos para que estén más cómodos; que nos quitan un 8% del sueldo, pues damos gracias por que no nos han quitado el doble; que la selección gana el mundial, pues todo lo demás da igual; que hace calor... pues todos aquí como unos gilipollas asándonos en lugar de irnos a vivir a otro sitio. Y a todo esto hay una cosa que no entiendo: yo creía que los romanos eran más listos; hay que tener pocas luces para plantar Itálica, la ciudad de la aristocracia, en Santiponce, con una media de 42º a la sombra en verano. Me imagino a Trajanito y Adrianito jugando al pilla pilla por ese secarral y es que me meo. Todos unos futuros señores emperadores de Roma veraneando en Sevilla, con la fresquita. No entiendo nada. Lo que ocurre es que a los que nacemos por estos lares se nos reblandece el cerebro desde chiquetitos, y en poco tiempo nos volvemos tontolabas, diciendo a todo el mundo que como en Sevilla no se vive en ningún sitio, que somos el centro del mundo... ¡El centro de la tierra es lo que parece esto, coño!, que hay que ser carajote para no salir corriendo.

Bueno, ya me he desahogado bastante por hoy. Con lo bien que se estaba en Alájar...

12 comentarios:

Alejandro dijo...

Qué me vas acontar, que no he desenchufao el aire desde que llegué el domingo. Esta tarde, para ahorrar un poco, nos hemos ido toda la famila al Corte Inglés... como media Sevilla. ¡Cualquiera se lleva los niños al parque!

Un abrazo... que ya estoy contando los días que quedan para volverme el viernes a la playa.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Es que no sabéis ya de que quejaros.
En Sevilla no hace caló, la circulación vuelve a ser normalmente fluida, las setas siguen su anormal desarrollo en verano, la policía local hace divinamente su trabajo de poner multas y así podríamos seguir un buen rato. Lo que pasa es lo que digo al principio.
¡No sabeis ya, de qué quejaros!
Un abrazo.

El Naranjito dijo...

Claro como tu has estado por la peña de Arias Montano ahora llegas y te quejas. Si ahora estamos fresquitos, hace unos días tenias que haber estado por aquí. Por cierto el calor membrillero tofavia no ha llegado. Ya te enteraras, ya.

soylapaqui.com dijo...

Cariño en verano hace la caló y en invierno la rasca,y es lo que hay,yo en verano voy siempre chorreandito perdía.

Juanma dijo...

Nada, que hoy empiezo mis vacaciones. Ha sido inevitable.

Abrazos, querdio mío, de J., L., D. y A.

Susana Terrados Sánchez dijo...

Nada, nada que se entiende...que esto de retornar a la rutina, al calor y obligaciones produce resaca y, de forma inevitable, una gran pataleta.
Pero como buen Sevillano, me imagino que una vez asumido, seguira siendo Sevilla la ciudad más bonita del mundo.
Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Veníos a vivir a Cádiz (aunque aquí ponemos el aire acondicionado).
Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

Con lo bien que estaba yo en Finlandia: fresquito, disfrutando de la nieve, y por las noches, junto a la chimenea, esperando a que llegase Papá Noé montado en su trineo tirado por los famosos renos como si fuera una cuadriga romana pero en plan vikingo. En fin todo lo "güeno" se acaba, y ya ves, José Miguel, al igual que tu llevo unos días jodido en esta tierra de calor insoportable, donde el sol, el astro rey, hace con sus rayos un infierno la tierra donde vivimos; más que el edén esta ciudad se asemeja más al "puto infierno".

Un "abraXo"

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo pringo aquí con la caló, Álex.

Ave, Rafael. Si es que ya no se puede quejar uno ni de la crisis...

No puede ser peor que esto, Naranjito.

Paqui: eso es de comé sandía.

Abrazos tetorrados.

José Miguel Ridao dijo...

Coño, Juanma, qué peazo partido político tenéis montao: Juventudes Liberales y Democráticas de Andalucía.

Faltaría más, Susana.

No es mala opción, tocayo, pero para mí es indispensable que no haga falta poner el aire.

Podemos hacer las tertulias en Helsinki, Ramón.

Abrazos laponienses.

José María JURADO dijo...

Abril lo compensa todo.

José Miguel Ridao dijo...

Mejor noviembre.