martes, 31 de enero de 2012

En defensa del capitalismo


Conforme avanza la crisis se ha ido observando una tendencia cada vez más marcada a demonizar el sistema de Economía de Mercado, al que se achacan todos los males de la sociedad. Curiosamente, cuando había trabajo a espuertas, cuando jóvenes sin cualificación alguna cobraban más de dos mil euros al mes como peones de la construcción y dedicaban su sueldo íntegro a comprarse un cochazo y tunearlo, cuando promotores, inversores y empresarios de toda laya pegaban pelotazos antológicos y gastaban fortunas en mansiones y productos de lujo, entonces, digo, nadie levantaba la voz contra el sistema, pero ante el desastre que nos ha alcanzado, que se ve como una especie de plaga bíblica, todos nos quedamos paralizados esperando una ayuda divina, y nos volvemos al dios Estado para que resuelva nuestros males y ponga las cosas en su sitio

Sin embargo, la realidad es muy distinta: el Estado ha agotado el poco crédito que le quedaba y, lejos de sacarnos del pozo, se ha empeñado en gastar el dinero que no tenía hasta conducirnos a una situación en la que el principal problema no es el paro, como debería ser, sino el pago de una deuda pública que amenaza con llevar el país a la ruina. Estamos de acuerdo en que el sistema capitalista no es perfecto, pero se ha demostrado que sus fallos pueden ser resueltos hasta cierto punto mediante la regulación y la intervención estatal. Incluso el Estado de bienestar, tan reivindicado a día de hoy por unos y criticado por otros, puede funcionar como antídoto, o más bien prevención contra la crisis, como la economía sueca se ha encargado de demostrar al reformar profundamente un sistema ineficiente por un Estado de bienestar moderno basado en una reducción y optimización del gasto público a través de la utilización de bonos sociales.

Le pese a quien le pese, el sistema mixto de Economía de mercado, con un mayor o menor grado de intervención estatal, es el vigente en la gran mayoría de los países del mundo, y se ha revelado como el único que conduce a una utilización eficiente de los recursos. Tiene sus fallos, eso es evidente, y la crisis actual es un ejemplo claro, como también lo es la necesidad de un desarrollo sostenible, debate aparcado con la crisis que no cabe duda de que volverá, pero es el que nos ha llevado al grado de prosperidad del que disfrutamos hoy en día. Se puede argüir que esta prosperidad no ha llegado a las regiones más pobres, pero se olvida que países como China o la India han reducido enormemente su grado de pobreza gracias al desarrollo económico. El movimiento social antisistema, que por otra parte siempre ha existido, saca pecho en estos días con una crítica fácil al capitalismo y clama por un sistema económico más justo, cosa que todos deseamos, pero olvida dos cosas: la primera, que no está en nuestra mano cambiar el sistema, y que si esto sucede no será mediante una revolución social a la que no están dispuestas las clases medias, y en segundo lugar que este nuevo sistema está aún por definir: más que una propuesta de un nuevo sistema, centran sus manifestaciones en una crítica fácil al actual. Critican, pero no construyen. Frente a la organización y eficiencia de la sociedad actual, a la que se ha llegado tras un largo y penoso proceso democrático, nos proponen una anarquía que empeoraría muchísimo la situación, y que se quedará en eso, en agua de borrajas, en un idealismo llamativo pero a la vez utópico, como por desgracia han sido todos los idealismos que el hombre ha inventado a lo largo de la historia.

19 comentarios:

Fernando Moral dijo...

Ahí le has dado, con la utopía de los cojones.

Un real abrazo.

Juanma dijo...

¿Una cervecita?

Er Tato dijo...

"Curiosamente, cuando había trabajo a espuertas, cuando jóvenes sin cualificación alguna cobraban más de dos mil euros al mes [...] entonces, digo, nadie levantaba la voz contra el sistema".

¿Contra qué sistema? Ése sistema, con tipos de interés artificialmente bajos, liquidez a tutiplen gracias a la maquinita de hacer dinero de los bancos avalada por los Estados, con ese mismo Estado especulando con el suelo, etc... estaba, y está, muy lejos del libre mercado, así que insisto ¿contra qué sistema de libre mercado iban a protestar si no existía ese libre mercado del que dicen que es heredero esta crisis?

"Tiene sus fallos, eso es evidente, y la crisis actual es un ejemplo claro..."

Sin duda tiene sus fallos, y sin duda, esta crisis no es un ningún ejemplo de esos fallos. Es difícil que falle un sistema que no existe. Ni en los mercados financieros -origen de la crisis internacional-, ni en el mercado del suelo -origen de nuestra crisis particular-, había libre mercado.

Sí, ya sé que me esperabas- ;-P

Un abrazo, (h)errado

RIDAO BACALAO dijo...

Sin olvidar que han sido los socialistos Keynitas los que han gastado, como necios, ignorantes y manirotos que son, todo el superavit, han disparado el gasto público y han magnificado el tamaño del Estado.
Te leo muy socialdemocrata, Ridao Bacalao. Yo creo que ésta, la social democracia que tanto te gusta, resumiendo, es el refugio de socialistas y comunistas.
En fin, ya lo definió perfectamente Churchill: "El socialismo, es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, la prédica a la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria."
Y no olvidar lo inolvidable ( Gabriel Morris dixit) que llegaron al poder tras un atentado terrorista del que aún no se sabe el o los autores.

José Miguel Ridao dijo...

Pero yo no he dicho que el sistema haya sido de libre mercado, sino de economía mixta de mercado. Libre mercado ha habido, por ejemplo, en la Inglaterra de la revolución industrial, o si me apuras en la Rusia actual, donde se ha pasado de la planificación central al extremo opuesto. Me dirás que no existe regulación, y que el libre mercado no es anarquía. Cierto, pero la regulación no es suficiente, es necesario intervenir. La clave es el DESEQUILIBRIO. El libre mercado lo propicia, y eso sólo se puede combatir con la intervención. Que es difícil: claro. Que muchas veces la intervención es peor: claro, se ha visto ahora. Pero eso no significa que sea imposible una intervención beneficiosa. Tú mismo trajiste en tu blog el caso sueco. No me gusta la etiqueta de socialdemocracia, que al fin y al cabo es política. Estado de bienestar sí es un concepto económico, y no hay que tenerlo como el origen de todos los males, como hacéis los liberales. ¿Por qué no quedarse con su parte buena, como también nos podemos quedar con la parte buena del liberalismo? Titulo mi artículo como una defensa del capitalismo, pero no del capitalismo puro. Me sitúo en un punto medio, que es donde hay que estar, los extremos nunca funcionan, y son malos. Hasta me lleno de razón y me creo que habito en la "tercera Economía", como esa tercera España de la que tanto se habla ahora. Si es que soy un adelantado a mi tiempo, un figura, un tío cojonudo, vamos... ;-)))))))))))))))))

Y tras esta retahíla para Tato, que para eso es economista como yo, me niego a tomar cerveza con ese sujeto tan peligroso para mi integridad viril, agradezco a Fernando el comentario, que para eso somos amigos, y un mojón pa el bacalaero, que me lleva la contraria en economía y en religión. Menos mal que estamos de acuerdo en le flamenco.

Ea, con Dios (no el Estado, el Otro).

Muñoz Escasso dijo...

Me ha encantado la entrada, vaya por delante.
Siempre me he hecho una pregunta acerca del capitalismo del que soy partícipe activo,(valga la terminología empleada por ti).Qué soluciones, si es que las contempla en su esencia, propone para acabar con 40.000.000 de personas que mueren de hambre en el mundo al año. O simplemente se alimenta de considerarse el emnos malo de los sistemas.
No me considero un rojo comprometido ni mucho menos. Hago una vida de lo más burguesa. Pero a veces me pregunto cuando veo a los utópicos que se manifiestan en la calle. Ellos al menos no se conforman con lo que hay,(los honrados al menos). Nosotros asumimos una realidad vergonzante y creemos que lo otro sería aún un mal mayor, pero no aportamos una alternativa de la que estemos convencidos.
Cuando pienso que estamos en un sistema basado en la creencia de que un euro consumido es más eficiente y práctico que un euro donado, me pongo delante del espejo y me doy bastante vergüenza.
Pero se conoce que no la suficiente.
Un abrazo. Disculpen la homilía.

Er Tato dijo...

Muñoz Escasso, después de aplaudir tu comentario, y con el permiso de Ridao -que ha quedado estupendo con su respuesta a mi comentario- te invito a que le eches un vistazo a estos videos. Si quieres, claro. ;-)

Saludos

P.S.: Por cierto, Ridao, define regulación vs intervencionismo, please.

Er Tato dijo...

¡Ah, se me olvidaba! Mira qué cosa más chula para que se la enseñes a tus alumnos cuando los adoctrines con las teorías de tu amigo Keynes.

Un abrazo porculero

P.S.: Para el que ande despistado, los billones son anglosajones.

José Miguel Ridao dijo...

Escasso: no me fío de las revoluciones, nunca. Me parecen peligrosas, cuando veo a más de mil personas juntas me acojono. No dudo de que muchos tienen buenas intenciones, pero, primero, se han infilitrado muchos agentes con intereses espurios y, segundo, no van a cambiar el sistema ni de coña. la única vez que una revolución cambió un sistema económico fue en 1917, y aún no sabemos cuántos millones de muertos ha costado, por no contar las lágrimas. Yo lo que hago es ser consecuente, intento hacer lo que está en mi mano, y no hablo de caridad, aporto mi granito de arena enseñando a mis alumnos, doy ejemplo a mis hijos, así que como mi granito esté envenenado la hemos cagado. Tu opinión la comparten muchos, es bueno debatirla.

Chulísimo, tato, voy a llevarme mi taco a clase para ilustrarlo en vivo, tendré que alquilar un trailer. No seas mariquita, sabes igual que yo la diferencia entre intervención y regulación: todas las medidas de política económica, fiscal, monetaria, distributiva... y los salarios mínimos, y los convenios colectivos que tanto te gustan... Nos separa un mundo, menos mal que es un pañuelo (lleno de mocos).

Abrazos inspirados.

Er Tato dijo...

No creas que está tan claro, Ridao. Y has simplificado en exceso. Yo creo en el Estado, y no sólo como árbitro del libre mercado, sino también como Estado social, que no socialista.

No considero intervención la recaudación de impuestos y, por ende, tampoco el empleo que se haga de ellos mientras no distorsione el mercado. Algunas medidas de política económica son intervencionistas y otras no. Algunas formas de redistribución de renta son intervencionistas y otras no. En el otro lado, la fijación de precios por el Estado -sea en los salarios, en los tipos de interés o en el kilo de pepinos-, no me gustan nada y sólo contribuyen a una asignación errónea e ineficiente de los recursos, de esos recursos cuyo uso debe ser eficiente precisamente para que el Estado social sea sostenible.

Veo que no has terminado de leer a Hayek. O eso, o no te has enterao de na. ;-)

Abrazos

Sara dijo...

Tienes razón José Miguel. Que tachar de 'socialdemócrata' a todo aquél que defiende el Estado social es confundir el culo con las témporas...

Sara dijo...

También quería decir que comparto la opinión de Muñoz Escasso con respecto a los movimientos sociales. Harán una crítica demasiado simple, vale, pero el descontento ha hecho que muchos de esos jóvenes 'indignados' se pongan a leer a Hayek, Keynes y un largo etcétera. Apuesto lo que sea a que las mentes más brillantes del futuro saldrán de ese movimiento... ¡Hay que darles tiempo!

Muñoz Escasso dijo...

Lo primero dar gracias a Tato por sus vídeos, que están de putamdre. Un abrazo pa ti salao.
Lo segundo para el señor Ridao.Leida mi intervención quizás me haya quedado demasiado revolucionaria.A ver yo simplemente me pregunto desde el otro lado al que pertenezco,(el lado que les mira con cierto escepticismo, a veces con desconfianza también), que es lo que proponemos los que nos apoyamos en el sistema para vivir más o menos bien HASTA LA FECHA.
Vaya, que no sé que proponemos los que defendemos una economía mixta como único sistema viable, para acabar con la hambruna en Somalia.Más allá de las iniciativas y actitudes individuales que se demuestran insuficientes, día si sia también.
Me refiero a nivel estructural.
Sé lo que proponen ellos, y es una receta que ciertamente ha fracasado, pero al menos tienen la victoria moral del inconformismo.Los que se lo crean de verdad, claro.

José Miguel Ridao dijo...

Ya, Tato, pero es muy difícil delimitar lo que dices. de hecho, muchos liberales que conozco estarían completamente en contra de tus propuestas, y te tacharían de keynesiano, con el premio y todo. El mercado no siempre es eficiente, por mucho que diga Hayek, lo que no significa que el Estado lo sea, pero hay aspectos como el salario mínimo que son imprescindibles. Ojalá se pudiera saber dónde intervenir y dónde no, pero no es posible. Según tu afirmación estás de acuerdo con el modelo del Estado de bienestar sueco. ¿Dónde se ha visto un liberal aplaudiendo a los socialdemócratas? Fuera etiquetas, coño, hay que ser coherente, y tú lo eres, por eso me gusta hablar contigo. Hay que perderle el miedo al capital y al Estado, y aplicar políticas discrecionales. Eso sí, es tela de difícil, pero con que los economistas prepotentes se bajaran del burro de vez en cuando ya me conformaba.

Un abrazo de machote.

José Miguel Ridao dijo...

Sara: si leen a Hayek y a Keynes me quito el sombrero, porque son tíos coherentes e inquietos que no siguen una bandera determinada. Ojalá sean así, la verdad, no los conozco apenas.

Comparto tus inquietudes, Escasso, sé que soy egoísta y no hago nada, y por eso admiro a los que marchan allí a darlo todo. No sé si esto cambiará, ni cómo, pero lo veo muy difícil, muy complicado.

Un beso y un abrazo.

Er Tato dijo...

¿Seguro que esos amigos tuyos son liberales? No lo serán como lo es Rajoy y su partido ¿verdad? De liberales y progres de pacotilla está este país hasta las trancas.

Ya sabes que no soy muy amigo de etiquetas, y soy consciente de que a veces cuesta ponérmelas porque suelo descolocar bastante, aunque te juro que me sale sin querer, sólo me limito a decir lo que pienso y por qué lo pienso, sin deternerme a analizar si es de derechas, de izquierdas o mediopensionista. Fíjate que cuando le daba caña a Zapatero aparecía por la taberna un energúmeno sectario e insultador profesional que se quejaba de que nunca le daba caña al PP -encima que insultaba, ni siquiera tenía la decencia de leerme asiduamente-, y ahora que le doy más caña al PP, ni siquiera aparece por la taberna. Con tal de no aplaudirme es capaz de morirse de sed el cabrón.

No sé si llegaste a leer esta entrada -es de esas de comentarios cero patatero-, pero se acerca bastante a lo que pienso. Y que conste que ser liberal es algo más, bastante más, que la economía. El liberalismo es también una forma de entender las relaciones con los demás, y las relaciones del Estado con sus ciudadanos.

Vaya ladrillo que te he metido a ti y a tus andurrialeros. ;-)

Un abrazo liberal de izquierdas (¡¡peaso etiqueta!!¿que no?)

José Miguel Ridao dijo...

Claro que no, esos amigos no son liberales, sino esnortaos, oportunistas o incluso terroristas (no hay más que leer algunos artículos de liberalismo.org para echarse a temblar). Sí que me leí tu entrada, me acuerdo también por tu enlace. Estoy más que de acuerdo con eso, es más, lo que se viene a decir es que nos dejemos de etiquetas y que busquemos la eficiencia y la justicia social utilizando dos armas: el mercado y el Estado. No olvides que quien eso escribe no deja de reconocer que el Estado debe intervenir cuando sea necesario, y por supuesto también para dejar funcionar al mercado cuando haga falta. Eso es keynesianismo bien entendido, o si me apuras liberalismo bien entendido. Lo mismo da que da lo mismo, y mientras tanto los keynesianos y los liberales fanáticos pegándose de hostias. Yo sí separo el liberalismo económico como doctrina del liberalismo político. Cuando un economista me dice que es liberal en lo primero que pienso es en la teoría económica, en las doctrinas de Friedman y en la oposición al keynesianismo.

Ni liberal, ni keynesiano, ni na. Hay que ser inteligente, honesto con uno mismo y con la mente abierta. Ah, y honrado, que hay muchos políticos "listos" trincando. Y demócrata, que la libertad es sagrada. He dicho.

Un abrazo retahilero.

Mery dijo...

Pongamos una nota humorística-irónica al tema. Si dejaran la Economías de Estado en manos de unas cuantas amas de casa, ya veríamos si ésto se encarrilaba o no.
No hay mejores gestoras que las amas de casa, y ésto desde tiempos inmemoriales.
Un abrazo a todos

José Miguel Ridao dijo...

No estaría mal: la economía no se si la arreglarían, pero nos iban a poner a todos firmes, que falta hace.

Un beso.