domingo, 22 de enero de 2012

Existiéndome


Mientras soy, me voy existiendo, y nadie me saque de esta certeza tan clara; es lo más que puedo decir de mí, de mi vida, y a veces tengo incluso la sensación de que me existo en los demás, y que es su reflejo el que me permite contemplar esta verdad de una manera nítida, con unos ojos que no son míos pero que sin embargo me existen, como les existiría yo a ellos si es que tuvieran algo que existir. Una vez dicho esto, me sigo existiendo en la escritura para convencer a alguien, a algo, acaso a mi reflejo, de la existencia de mi existencia, que avanza a duras penas atravesando un vacío que no existe, pero que se siente negro y gélido. Ese vacío es lo que hay al otro lado del existirse: es la no existencia, donde no hay seres vivos, ni muertos, porque al no existirse no hay seres, sino ánimas atormentadas por no poder siquiera alzar un dedo señalando al infinito.

4 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur Ridao:
Eso mismo me pasa a mí cuando me da por pensar (a veces pienso, jejeje)si lo que hago sirve para algo.
Saludos.

Sara dijo...

¿Me permite preguntarle qué se ha fumado usted hoy, Mr Ridao?

Fernando Moral dijo...

Illoooo, hablas como un oráculo. Esto de los mayas y el 2012 te ha afectado.

Un abrazo reflexivo.

José Miguel Ridao dijo...

No hay que pensar tanto, Dyhego, que después escribe uno "haya" en vez de "halla" y le echa la culpa al ordenador, con lo lejos que están esas letras, por no hablar de las doble pulsación, jeje.

Sara: yo creo que me han ajumao sin que me dé cuenta, y eso que no estaba en Alájar.

Ya ves, Fernando: vuelve el Pitio, y que tiemblen los falsos oráculos...

Abrazos ajumaos.