Poliedro helado
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*Conquista del aire, 1913. Roger de la Fresnaye*
*E*l cubismo lleva la fragmentación en su esencia. La obra cubista muestra
la multiplicidad de las facet...
Hace 19 horas
El cuaderno de José Miguel Ridao
Iba yo el domingo caminando por el Real de la Feria de Sevilla -oficialmente comienza el lunes por la noche, pero eso no se lo cree ni el Tío Pepe- cuando, en vez de estar a lo que tenía que estar, me puse a elucubrar con las chorradas a las que me suele conducir el caletre, y parece ser que estaba inspirado, pues me salió un aforismo agudísimo, o al menos así me lo parecía, sin que por supuesto hubieran influido en su pretendida brillantez los mejunjes que los amigotes te obligan a beber en estos días. Traté de memorizarlo para anotarlo al llegar a casa, que tampoco era plan sacar una libreta y mancharla de albero, y seguí a lo mío: arrolito, caseta, nada de baile por supuesto, y calle del infierno con coches locos, noria y gusano loco incluidos, a 20 euros el pelotazo por atracción, teniendo en cuenta que hay que multiplicar por seis. Conseguimos escapar de ese averno inundado de decibelios a una hora prudente, llegamos a casa, baños, cenas, niños a la cama, relax, y es entonces cuando me acuerdo de mi genialidad de la mañana. Me siento delante del ordenador, abro con mimo el procesador como si fuera un pliego de papel verjurado... Blank page syndrom! Un mojón pa mí, no me acordaba ni de qué palabras contenía; sólo estaba seguro de que era bueno, de eso no puede sacarme nadie, ni el señor Alvear, ni la señora Argüeso. Como las cosas están así, y para no desperdiciar la idea, no me queda más remedio que filosofar.
¿Y quién es esa tiparraca con los labios hinchados de bótox para robarnos de esa manera? No me sorprendió el "Exprópiese" del populismo indígena y autoritario de Hugo Chaves, amigo declarado de Fidel, pero uno creía que Argentina era otra cosa, quizá por aquello de la sangre española y sus inmensos recursos. Sin embargo, al repasar la deriva "democrática" del país desde el fin de la sangrienta dictadura militar se comprueba que, lejos de sentar las bases de una sociedad moderna y libre, los gobiernos de Alfonsín, Menem, de la Rúa y los Kirchner han traído más de lo mismo: una oligarquía adinerada que defiende a ultranza sus intereses con la connivencia del gobierno, cuyos miembros aumentan descaradamente su patrimonio año tras año, y un pueblo cada vez más despegado y desengañado, que ve cómo no se sale del estatus de país en desarrollo y no se respetan las libertades, pues en la práctica quien lleva la contraria al gobierno es silenciado y perseguido, como se puede ver ahora con la expropiación de Repsol YPF, aclamada por los voceros que siempre acompañan a los poderosos, y censurada en el fondo, me consta, por millones de argentinos hartos de populismo, hartos de recibir promesas falsas. "No llores por mí, Argentina", decía Evita Perón mientras mucha gente lloraba de impotencia ante ese peronismo que era una pura fachada. Y los argentinos siguen llorando, porque después de las juntas militares llegó el desastre de las Malvinas, y la pobreza subió desde el 5% en 1974 hasta el 56% en 2002, en pleno corralito financiero, que fue originado por la ineptitud de los políticos, no por supuestos ataques colonialistas. Y así hasta hoy, más de lo mismo, unos políticos enriquecidos que tratan de engañar al pueblo, que a estas alturas no se cree nada, con el viejo cuento de los extranjeros que vienen a robar nuestros recursos. Y al fin y al cabo gobiernan los mismos, y los ricos son cada vez más ricos, y no hay clase media. Una democracia de mentira, que imposibilita el despegue económico que conduzca a este pueblo con tanto futuro a una prosperidad que sin duda merece.
Ese café, ese cafelito era la vida, cuenta Chano Lobato evocando unos tiempos casi olvidados entre flamencos jugando en Madrid una partida de dominó. En la mesa Luis el Compare, el Pata, al que su hija la Paquera le daba todos los días para su cafelito, y el padre de Manolo Caracol, Caracol el del Bulto, el mismo que cuando era mozo de espadas de Joselito el Gallo, al bajarse en Atocha del tren que venía de Sevilla recibió una pitazo y una vaharada de vapor que le dio de lleno, se encaró con la locomotora y le dijo: "Esos cohone, en Despeñaperros...." Casi na. Antes de la guerra los flamencos cantaban a los señoritos subidos en los pescantes de los coches de caballos. Cuenta Chano que iba subido en un coche al lado de el Peste y el cochero era Mojones, así no se podía aguantar. Mitos vivientes como Aurelio Sellé, que aprendió de Enrique el Mellizo la soleá de Cádiz, Vallejo, la Macarrona o Rosario la Mejorana.
Memorias recurrentes, un mundo pequeño donde todos se conocían y se hacían sitio a empujones en las juergas de los señoritos primero y después en los tablaos, como el sevillano Pasaje de El Duque, para después enrolarse en compañías que recorrían medio mundo paseando el arte de Cádiz y de Andalucía. La Perla, hija de Rosa la Papera, a la que le cantó Camarón: El cante por bulerías / Como lo decía la Perla / Nadie lo dirá en la vía. El Morcilla, bisnieto de el Mellizo, que se apuntó a la CNT antes de la guerra, como todos los del muelle, y tuvo luego que penar por el mundo para venir a morir a Cádiz, al barrio de Santa María que le vio nacer igual que a Chano, que no era gitano pero lo mismo daba, en aquella época no había que vendé cá para arrancarse por cantiñas y pegarse una vueltecita. Setenta años, una vida entera detrás de la guitarra y el baile para cantar por fin delante, como los buenos.
Ese Manolo Caracol que se viene arriba por bulerías y un chavalín que le responde, y venga fuerza, arte y compás, hasta que Caracol se levanta y empieza a hacer jirones su camisa que entrega como trofeo a un Chano adolescente. Muchas juergas, muchas borracheras, la mala vida de los flamencos que enterró a tantos antes de tiempo, y Chano que conoce a una bailaora de Sevilla que le para, todo lo que se puede parar a un chaval que trabaja todos los días hasta las seis de la mañana en el tablao, acordándose de Mojones el cochero y del señorito, mirando todos que no se gastara todo el dinero y quedaran al menos cinco duros para repartir. Incultura: mucha, como aquella vez en Londres que se creían que la flema era la flama y todos los ingleses iban encendíos. Mucho arte, pero también mucha miseria. No quería esa vida para sus hijos. El mayor, pobrecito, murió en Grecia en un accidente, y Chanito, el pequeño, le ha acompañado hasta el final con el oficio de su guitarra. Este mundo dejó de existir el día que se murió Chano y ya no volverá, para mal o a lo mejor para bien, que para pasar hambre siempre hay tiempo.
Hoy voy a ronear un poco: prueben a teclear la palabra "euro" en google, en el buscador de imágenes, aquí mismamente, y comprobarán que el primero de los resultados, pedazo de moneda de un euro, corresponde al blog de un servidor. Lástima que sean euros virtuales...
Me fascinan esos apodos tan ingeniosos que reciben los habitantes de los pueblos, hasta el punto de que el gentilicio oficial no lo usa nadie, si acaso los del INE para hacer las estadísticas. Como soy un cateto de ciudad no he conocido esto de primera mano hasta que he frecuentado los pueblos de la sierra de Huelva, sobre todo Alájar, donde hasta han empezado a salirme radículas (ver RAE, que sois unos incurtos). El gentilicio de este pueblo es alajeños o alajareños (este último no lo usa absolutamente nadie) pero los pueblos de alrededor les llaman mojinos, algo que no les gusta demasiado. Podría pensarse que el apodo tiene un sentido insultante, escatológico o directamente sexuarl, pero sorprendentemente el campo semántico (hoy me he levantado pedante) de la palabra es muy distinto, pues hace referencia a la Cyanopica cyanus, ave muy común en nuestro país, conocida generalmente como rabilargo, o también mojino. Se trata de un pájaro de costumbres gregarias, que suele vivir en grupos de hasta cincuenta individuos. A los alajeños se les llama mojinos debido a que cuando salen fuera de su localidad lo hacen en grupos, para sentirse arropados, porque al parecer se sienten desprotegidos fuera de su tierra si lo hacen en soledad. Ya he dicho que ellos no están muy de acuerdo con esta circunstancia, seguramente porque el apodo de mojinos no es precisamente muy airoso, pero se trata de un pueblo muy cerrado en sí mismo durante siglos, procedente de emigraciones leonesas a Sierra Morena, que no está de paso en ninguna ruta, y que por tanto se ha mantenido muy aislado hasta tiempos muy recientes. Eso es algo que se palpa aún en el ambiente, y además se observa un contraste muy grande con localidades muy cercanas como Aracena o Fuenteheridos, mucho más "cosmopolitas", si es que puede aplicarse este término en una zona tan alejada de los núcleos urbanos.